/-/. S.-S-, en la Universidad

FINAL CON INCIDENTES

El sábado, al mediodía, como dimos cuenta a nuestros lectores, se celebró en la Facultad de Derecho de Madrid un coloquio con Jean-Jacques Servan-Schreiber, que resultó bastante inovido. Un grupo de activistas acogió al director general del semanario "La'Express" con gritos y silbidos, mien­ tras que una gran mayoría aplaudía. El coloquio se vio en numerosas ocasiones perturbado por la acción de los alborotadores, que esgriviian pancar­ tas ahisivas a J.-J. S,-S. y a la política de Espaiia y Europa. A la salida del acto, el grupo de activis­ tas -unos cincuenta o sesenta -ofeudiercyn de pa­ de Un del mien de pa- labra y obra a Servan-Schreiber y a sus acompa­ ñantes en el momento en que éste entraba en su automóvil. Pese a las inforinaciones tin tanto alarmistas de algunos colegas, el suceso tuvo una importancia muy limitada. Al respecto, sugerimos la lectura de la información transmitida' por la Agencia Pyresa y publicada en el diario "Arriba" de ayer, domingo, modelo de objetividad y buen sentido. A las cinco de la tarde del mismo sábado J.-J. S.-S. .salió en avión hacia Paria, dando por terminada su visita a España. tanto tuvo una por La Arriba" buen por

'El desafío" de J.-J. S.-S. (I)

UN NUEVO DIALOGO

Como si se tratara de un Je­ fe de Estado, de un torero fa­ moso o de un cantante de mo­ da, he seguido en todo su periplo español a Jean-Jacques Ser­ van-Schreiber. Asistí al diálo­ go mantenido con los universi­ tarios de Barcelona, a la coníerencia del Palacio de Exposicio­ nes, al coloquio en el Club de economistas, a la comida con la Prensa, a la sesión' de tra­ bajo en el Yelmo Club, a la conferencia del hotel Meliá y al lamentable intento de colo­ quio en la Universidad de Ma­ drid. He visto cómo las gentes a-plaudian, vitoreaban o insul­ taban al director de "L'Express''. Me sentí sencillamente indignado cuando un grupo de mozalbetes, al grito de "¡Euro­ pa, socialista!" (¿qué preconiza Sei-van-Schreiber sino una Eu­ ropa socialista?), golpeaban el coche de nuestro huésped. Este suceso insignificante va a pro'Ocar, ya lo estoy viendo, el iró­ nico comentario de unos cuan­ tos, como si fuera la prueba palpable de que los españoles carecemos en absoluto de capa­ cidad de diálogo y que aquí lo que da resultado es la porra y la bofetada. un Jefaperi; dialode de tra la y coloinsul L'Exde ;Euro Eu el procuanprueba lo porra y recía bastante a una sesión d€ psicoanálisis: un grupo de ciu­ dadanos intentaba contarle a J.-J. S.-S. su vida y forma de pensar. Pero ¿hay que escan­ dalizarse por esto? Las dificul­ tades iniciales fueron-hay que ser a-ealista-fruto de la falta de costumbre. de ciu de escanque falta

Y ahí radica, a mi modesto juicio, el "quid" de la cüestióoi, la entraüa del "desafio" de Servan-Sdirelbei- a España y a los españoles. Me explico: J.-J. S.-S. se define a si mismo como un hombre de la "generación res­ ponsable" europea. Esta gene­ ración, que puede estar en el Poder, en sus aledaños o clara­ mente en la oposición, está aportando ima nueva íónnula de diálogo político. Diálogo rea­ lista, anürret-óríco, pragmático, tolerante. El nuevo diálogo tal vez pueda llegar a ser con el tiempo una "nueva ideología". Que no se alegren, pues, los manes que cantaban el respon­ so de las ideologías, desde el integiismo: el mundo no camina sin esquemas éticos y políticos, no se hagan ilusiones. los un resgeneen el clara está fónnula tal con los

Si hubiera que hacer un ba­ tanee de todo lo sucedido y pro­ nunciarse a favor o en contra, tendría que decir que el resu­ men es ampliamente positivo, pese a los insultos o a las vo­ ces airadas. Positivo en la me­ dida en que la presencia entre nosotros de J.-J. S,-S. ha re­ movido nuestra somnolienta vi­ da nacional en un sentido pro­ gresista, europeo y democrático. I^e eso no cabe la menor duda. Las ocultas capacidades de nues­ tro país en relación con un futoo inmediato han quedado al descubierto. Aquí, donde se ha especulado con tanta facilidad sobre el futuro, sobre nuestra ^posibilidad total de integrar·los a Europa, sobre la incapa­ cidad de nuestras gentes para hablar sin echar mano a las navajas, aquí, repito, el diálogo ^ ha producido con algunas di­ ficultades iniciales, es verdad: P*ro sin violencias verbales ex­ cesivas, si exceptuamos el caso '''^lito de la Universidad ma·li^líña. Estas dificultades ini­ ciales son comprensibles porque, s^&ún apuntalpa agudamente un f>«J"iodista español en el curso *s la conferencia del hotel Meg^ *ra la primera vez en casi "Wota años que más de tres '"^ personas se reunían en un f~«luio abierto y no tenía que intervenir la PÜÜCÍA. Un eole-^ de la maüanu .scñuiíilja ivoii g^« ironía que la sesión de ^·**Jo del Yelmo Club .se pa­ ba proel resulas 10la meentre ha reprO un fu se ha nuestra pazs ex caso mainicurso Meen casl de tres en cole- cismo huero, en el suírimiento eterno por la inviabilidad de un Poder que jamás alcanzará, y lo sabe. Digamos que es una izquierda que "ha perdido la iniciativa". Si esto sucede en la Europa del Mercado Común, ¿qué no va a suceder en Es­ paña? es una la en en

Refiriéndome a los balbuceos de destacados hombres de iz­ quierda en los coloquios, su In­ capacidad para centrar la cues­ tión sin divagar, me quejaba ante unos compañeros de estas dificultades de diálogo. Hubo alguien que me preguntó: "¿A qué izquierda se refiere?" Res­ pondí: "A la que existe. La iz­ quierda ideal es imposible." de iz su Inquejaba estas Hubo Res La iz-

Lo importante de la presen­ cia de J.-J. S.-S. como miem­ bro de esta "generación res­ ponsable" europea tal vez no sea su archifamoso libro, ni .sus artículos semanales en "L'Express", sino el nuevo diálogo que ha venido a suferir, un nuevo esquema mental para afrontar las nuevas realidades. Lo que ha tíidho y repetido tan­ tas veces en el curso de estos cuatro días sobre la crisis real de la izquierda (y nosotros no somos una excepción) es una verdad como un templo. La iz­ quierda eurc^jea sigue anclada en los viejos convencionalismos, en la retórica de un romanti­ resvez no sus LEXdiálogo un pa r a estos real no es una romantl -

En el ten-eno de la posibili­ dad, en el terreno de lo viable, en el terreno de los hechos es donde debe desarrollarse y pro­ ducirse el nuevo diálogo, que iiecesariamente deberán entablar dos generaciones em'opeas: la que representa J.-J. S.-S. y la que representan en nuestro país los hombres que hoy, en el Po­ der o fuera de él, piensan que el vmico progreso posible tiene que venirnos de nuestro Conti­ nente. Ya sé que pueden gritar­ se y vocear bonitos "slogans", como "Europa, socialista" o "Frente Popular". Las gentes de mi generación, esa genera­ ción de la "nueva conciencia", que empieza a despuntar en la vida española, estamos curados de espanto. No nos asustan los "slogans". Lo que nos asusta es la falta de perspectiva, de rea­ lismo y de sensatez que tienen estas recetas, aunque en el te­ rreno de la más pura elucubra­ ción intelectual podamos estar de acuerdo con ellas. es que y el POque tiene Contl en Ia es tienen te estar pro -

ALBERTO MIGUEZ

EL DECANO DE DERECHO NO TUVO INTERVENCIÓN ALGUNA EN LA ORGA­ NIZACIÓN DE LA CONFERENCIA DE SERVAN-SCHREIBER

MADRID.-El decano de la Facultad de Derecho, don Leo­ nardo Prieto Castro, ha hecho públiea la siguiente nota: de Leohecho se pa -

"En relación con alguna in­ formación aparecida en un pe­ riódico de ayer sobre la confe­ rencia-coloquio del señor Ser­ van-Schreiber, celebrada el sábiido en el Aula Magna de esla Facultad, interesa a su De«·anato hacer público que, aun­ que ello pudiera deducirse de inun pe de aun de

M|DI)HHNtffiaiE^ Kt-S^ MSA«eo4K l^aS >CJMWNI/^ft e.sa información (por lo de­ más, llena de inexactitudes), debe constar claramente que el acto no había sido organizado por dicha Facultad, que no tu­ vo la menor intervención en los preparativos necesarios por su naturaleza, habiéndose limi­ tado a ceder, muy a última ho­ ra, es decir, el mismo sáhado por la mañana, aquella aula, a petición de otra Facultad, doaiie ei ««pifessido señor Ser» lo de_ que ei tuen áhado aula,

oda de primavera para caballeros

Elegante, sencilla...

En sus diversos estilos, marca de cerca la línea del cuerpo, principalmente en los hombros y el talle.

Americanas alargadas que esfilizan la silueta. Solapas ligeramente más anchas.

Pantalones ajustados a las caderas, con pierna de línea tubo, sin vuelta en el bajo.

"Impacto" de los tonos alegres, algo esfumados.

Galerías Preciados

Galerías | Galerías I Sederías

Carretas es decir, en los espacios no cedidos a otra Facultad, existió el menor desorden, habiéndose producido los posteriores actos hostiles a dicho señor en lu^ar exterior al recinto de la fa­ cultad. .,., . no actog

Importe, por ultimo. Jiacer constar que los alumnos de la misma con los que fue posible al decano cambiar impresiones estaban, como nosotros, profun­ damente contrariados ante las graves faltas contra las refrías de la convivencia civil que se habían producido."- £u r o p a hacer de la las se van-Schreíber no había encon­ trado aulas a su Kusto. y él mismo parece ser que se an­ ticipó a anunciar el cambio de local en una conferencia del viernes, sin pr¿vio conocimien­ to de este Decanato, creándose así un hecho consumado, al que por razones obvias, especial­ mente la evitación de males mayores, era muy difícil opo­ nerse. Lamenta que por tal in­ cidencia Se le haya implicado en un acto que le es académi­ camente ajeno. enconel se ande del males opotal in-

Desea también hacer notoño qm», guMiiinJtwKto «Mi'<Mwnoto- arrollp ¡absolutamente anormal del citado acto, en el que no tema nineuna responsabilidad de orKanización ni de otro or­ den, donde el decano estuvo presente como tal-cuando la presión humana se lo permi­ tió-por e«trieta« razones de cortesía, puesto que, en prin­ cipio, no tenía que presidirlo ni se le pidió que lo presidiese, el no advirtió nin^na mani­ festación de hostilidad, de des­ acato ni de de,sconsideraci<)n (en ningún caso por parte de los alumnos de esta Facultad). no or esturo Ia permide mani desde