Rafael Calvo Serer es harto conocido de todos los españoles desde que desencadenó públicamente el conflicto entre el Gobierno español y el diario vespertino 'Madrid'. Calvo Serer ha seguido una trayectoria ideológica que, si bien digna de todo respeto, no deja de sorprender en un hombre de su talento. Y lo que soprende es la lentitud con que Calvo Serer ha comprendido la verdadera naturaleza del corrupto e ilegal régimen franquista. Pero lo que interesa es que lo haya comprendido y que hoy, después de haberle visto como ardiente defensor de las tesis franquistas en la guerra civil y consejero político del llamado Conde de Barcelona, podamos saludarle como partidario convencido de una auténtica apertura democrática para el sufrido pueblo español. La última etapa de este camino la recorrió Calvo Serer al reco nocer públicamente que habia sido un error creer que, desde dentro del sistema, se podría impulsar una evolución liberalizadora del régimen franquista. Grave error que, desde luego, han cometido otros muchos. Al régimen de Franco hay que combatirlo desde fuera del sistema. Así ha comenzado a hacerlo Calvo Serer con el artículo 'Yo también acuso', que publicó en el diario parisino 'Le Monde' el día 11 de noviembre de 1971 y que entretanto le ha supuesto elexilio y el enjui ciamiento por el Tribunal de Orden Público. Sin perjuicio del informe sobre el caso 'Madrid' que publicaremos en uno de nuestros próximos números, les ofrecemos hoy la traducción al castellano de tan importante artículo.

YO TAMBIEN ACUSO

Un artículo de Rafael Calvo Serer que hará historia

El diario 'M adrid' , cuyo consejo de administración yo presido y del que poseo la mayoría absoluta del capital social, está amenazado desde el día 22 de octubre de ser prohibido defini tivamente. El día 31 de mayo de 1968 ya fue suspendido por cuatro meses porque yo había publicado un artículo titu la d o : 'R e tira rse a tiem po. No al ge neral de Gaulle.' Esta suspensión causó tales pérdidas financieras que, desde ese día, la supervivencia del diario es un m ilagro cotidiano, sobre todo porque a las represalias econó micas se ha unido una incesante per secución por parte de los gobiernos del general Franco.

Esta vez, las medidas gubernamenta les serán definitivas si yo no acepto las draconianas condiciones que se me imponen en form a de un auténtico ultim átum : la designación com o direc tor del falangista José María Alfaro, autor del himno fascista 'C ara al sol' , y de un consejero delegado designado por el Ministerio de Información que intervendrá, en nombre del ministro, en la gestión de la empresa. Para con seguir estos fines, y en caso de que yo no me doblegue, el gobierno está dis puesto a tomar como pretexto supues tas infracciones adm inistrativas com e tidas desde 1964 por el grupo del Ban co Popular Español, que tuvo la res ponsabilidad financiera del periódico hasta agosto de 1970.

Un diario debe morir

Es el vice-presidente del gobierno en persona, el alm irante Carrero Blanco, quien en febrero de 1970 decidió po ner fin a 'M a d rid ' . Su decisión fue pre cipitada por la publicación, el 11 de octubre pasado, de un prim er artículo titu la d o 'Lucha por el poder en el diario .M adrid1' , firm ado por mí y por

mi abogado - que es al mismo tiempo mi colaborador político -Antonio García Trevijano, el hombre de la in dependencia de Guinea Ecuatorial, el que presentó a Jean-Jacques ServanSchreiber en la escena política madri leña.

El gobierno im pidió la publicación de la continuación bajo pena de secu estro inmediato del diario.

Desde setiembre de 1966, la dirección política de este diario está en manos de un grupo de universitarios que se han propuesto transform arlo de un diario popular que era en un órgano de inform ación objetivo e indepen diente. Para conseguirlo, aprovecharon una ley de prensa que suprim ió la cen sura previa existente desde la guerra civil de 1936. Pero por este método aparentemente simple, que constistía en actuar dentro del marco de la lega lidad, 'M a d rid ' ha puesto en eviden cia la incapacidad de ciertos gober nantes de mentalidad autoritaria para aceptar la crítica, por m oderada y con structiva que sea. Ciertos ministros habrían sin duda tolerado un 'M a d rid ' independiente; fue el alm irante Carre ro Blanco, con sus tecnócratas, quien decidió, consciente y deliberada mente, la muerte de un conocido pe riódico, cuyas posiciones políticas eran calificadas de 'ce n trista s' por la prensa europea.

Se hubiera podido adivinar que la de cisión del gobierno de prohibir defini tivamente el diario era inevitable desde la sensacional amnistía concedida por el Caudillo el pasado 1 de octubre para poner fin a las repercusiones po líticas del escándalo MATESA. Con mucho gusto hubiese dicho 'M adrid' ese día lo que se ho podido leer en la gran prensa independiente del mundo entero: que la tan elogiada m agnani midad del generalísimo con motivo del 35 aniversario de su llegada al poder estaba destinada en prim er lugar a amnistiar al mismo gobierno. En efec to, la cam paña lanzada contra el alm i rante Carrero y sus tecnócratas, en agosto de 1969, por los m inistros fa langistas Fraga Iribarne y José Solís, y que tuvo por resultado la apertura de una investigación contra los anti guos ministros Espinosa San Martín, García Moneó y Navarro Rubio y con tra altos funcionarios de la Adm inistra ción, demostró que estos últim os no eran los únicos culpables, sino que debían com partir con el gobierno en tero las responsabilidades políticas del escándalo. Decretando la amnistía, el jefe del Estado reconocía pública mente que había cometido un error al permitir que el caso MATESA fuese llevado a los tribunales. El gobierno podría cometer el mismo error en el caso 'M adrid' .

Un frenazo

¿Quiénes son los que, de una manera tan completa e implacable, quieren destruir nuestro diario, y por qué? El confusionismo que reina en la política y la inform ación españolas a causa de la censura, las m anipulaciones de la ley de prensa y de la propaganda oficial, tiene como principal respon sable al alm irante C arrero Blanco. A medida que éste ha acrecentado sus poderes en el seno del gobierno desde el referéndum de 16 de diciem bre de 1966 sobre la ley orgánica del Estado, se ha dado un frenazo al lento proceso de liberalización y de dem ocratización del régimen. Este proceso era debido a la acción de ciertos dem ócratacristianos aparecidos en la escena política en 1951 y al im pulso económ ico de los tecnócratas incorporados al gobierno en 1957.

Aprovechándose de la edad de Franco, el alm irante im puso el integrism o rígi do que le caracteriza form ando el go bierno 'm onocolor' de octubre de 1969. Generalmente se estima que la 'em inencia gris" de este gobierno es Laureano López Rodó, ministro del Plan de Desarrollo. De hecho, desde 1957, él y sus colaboradores no son más que los instrumentos del almirante Carrero Blanco. El vice-presidente del gobierno, jefe de fila de lo que, hace 15 años, se denominaba 'la tercera fuerza' , ha elim inado a los que, en el seno de dicho movimiento, no eran tecnócratas. Se ha desembarazado