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Duelo en París
I)c Pa¡'ís sc tli.lo que or¿r la capital dc "la iz,quicrda cspitñttla". Prlr una vez., cxcepciírn a la rcgla, quicncs sc han crrf rcntadrl *.a tincs dc nlarzo, ctln clos días dc scparación- §on t¡n libr:" ral y urr socialista. Carcía 1'rcvijarto, cl libcral. fuc el printcr() cn rtltttltc,t ul Itrcgo,
" Plrtrlr, ( astr:ll¿tnt, purcc' c()rll() si cstuvicrl aún cn cl [ire lltc clc .l uvctttuclcs. Sus tlcclarircirlncs crt "Arriba" parcccn dar cl visto buctlo al apcrtu' risrlro. Pcro yo. r.lrrsdc quc tcngo uso de raz(¡n. nunca hc creído un la cvolucirin clel sistcnra dcsde dentro", dij«l 'l'revijarr.r, Lo paradó.iic() es que tras todo lo qu,: dijera ('astcllant¡ cn su ()lr'¿r ü()rltclcncia de prctts¿t ¡rarisictt:c. nadie creyó quc él sí crcycra en csta cvoluciírn. "Y<l nr¡ cluicro cntrar L'n una inútil polénrica con Ciarcía Trevijano. Arlcnrás. scría supcrfluo p()rqLlt' vo rro hc hccho ningttna tlc:claración a "Arriba".'l'odr¡ vcnía dc una cita cn la colurnna dc Peclro Rodrígucz en e i d'iario jgl \zlovinricnto. Y aqrrí tcrrnina cl tluclo, I-tl pcrsoniti tlrrl ducItr. qLre oeultlhit ¡n r¡itlitjatl ritlr vi- aYtV
siones sobre un mismo problema: la ilegal Junta Democrática.
Trevijano dijo que el clandestino PSOE no acepta a Ia Junta Democrática "porque la tacha de interclasista, cuando los dirigentes socialistas también tienen continuos contactos con la otra clase, los de la derecha". Enterado del piropo, Castellano dijo que no era éste el argumento, sino otro más claro: "lo de Calvo Serer ..'y el liberal Trevijano con élhuele a plataforma. de don Juan." Rencillas de libcrales a socialistas y rencillas en la izquierda: éste parece ser el pan de cada día en la oposición de que no cree en la evolución del sistema. Todos, sin embargo, están de acuerdo en "una alianza ,con todas las fuer2¿s -ds la derecha a la izquierdaque quieren la democracia". O, al menos. lo dicen en París. Castellano informó de una próxima Conferencia ibérica de todos los grupos socialistas para iniciar el camino que termine con la desunión. Pero anunció también algo más importante. No un "Gobicrno provisional" como decían algunos profetas desilusionados. sino un "organismo unitario" que uniera a todos los gue quieren la democracia, y de cuvo proceso sc dará noticias pronto. E,l rival" Trc'vijano. también abogado nradrilc-
ño, dijo que "no he vL,nido a París para lavar trapos sucios: no som()s antiespañoles". y anunció que el apoyo dado por los grupos políticos de la mayoría presidcncial giscardiana (vio al número dos de la UDR gaulista. Chalandón, al jefe ccntrista y ministro Lecanuet, y al social-demócrata y ministro de Trabajo Durafour) a la "Esp,aña Democrática" es el mismo que el que le han dado en Estrasburgo los "comisarios de la CEE". Una EsPaña reconciliada con todos presentes y ningún ausentc.
Pcro entre tantas declaraciones Y cc¡ntradicciones, más de uno anda por ahí desconcertado al constatar la des* unión de organismos y las divergencias mal ocultadas. Mientras sigue el desconcierto, el duelo que comenzó en París se ha convertido ahora en un duelo en Europa. y tta la españolar'. Nada menos que seis altos comisarios del ejecutivo de Ia CEE. Chevsson en cabeza, enviaron un telegrama al presidente Arias mostrando su dc¡sacuer<Jo con lo del pasaporte quitado a cinco de los veintidós de Estrasburgo (CAMBIOI6. n." 173) con una frase: "los hemos recibiclo con el mismo interés y cortesía con que recibimos para negociar a la Comisión F.spañolir en la CEE". t
Banco lndustrial de Cataluña EI gran industrial
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