Alacant, ¿apart? Y, en tal caso, ¿dónde?
Vicent Ventura
A licante quiere agua; Alicante quiere Universidad: Alicante... pero, ¿qué es Alicante? El otro dia. unos amigos me invitaron a que charláramos sobre ese tema. Lo hicimos con las limitaciones propias de un acto que no podía ser público y habia de quedarse en «social». De todos modos, si no estábamos todos los que éramos, creo que éramos todos los que estábamos. Al menos diré que entre los que estábamos apenas nadie sacó a relucir los tópicos que son frecuentes en estos casos. Nadie habló, por ejemplo, de -alicantinidad». lo cual siempre es de agradecer siquiera sea por las azules resonancias de un término tan enraizado con aquello de la unidad de destino en lo universal.
Nos presidia José Vicente Mateo, que ya se habia aproximado al tema hace años, cuando escribió un libro publicado en catalán -o en valenciano, perdón- titulado «Alacant apart». ¿Está Alacant «apart» todavía? ¿Es. como ha afirmado Josep Vicent Marqués desde su perplejidad, un barrio de Madrid? ¿Se valencianiza?
Salvo pocas excepciones, y aun éstas, sin acritud, con ganas de aproximación, los asistentes estuvieron de acuerdo con las líneas generales de la exposición que me correspondió hacer. Y no creo que semejante acuerdo de base se debiera a que todos éramos amigos de la UNESCO. Creo que más bien se debió a que nadie trató de ocultar nada. Los acuerdos, si se me permite la paradoja, son imposibles sin los desacuerdos. No hay nunca acuerdos totales, al ciento por ciento. Afortunadamente. Sería muy aburrido. ¿No son aburridos los conventos donde nadie está autorizado a discrepar del que manda? O los partidos políticos -por ejemplo, y allá donde los haya, desde luego- de una rigurosa ortodoxia. Aburridos y algo más: negados para la imaginación, para la creatividad; para funcionar de acuerdo con la modificación histórica de los datos, de la realidad. Y esa es la razón por la cual, en esos conventos, en esos partidos, se trata de lo contrarío; de meter la realidad en la ortodoxia. El resultado es bien conocido en el ortodoxísimo país en que vivimos. de de nunca
La «provincia» como trampa
Bien. Pues resulta que hubo que admitir que lo que está «apart» no es más que la ciudad de Alacant. Hubo asistentes que reivindicaron la peres per- sistencia valenciana en los barrios más populares. El idioma, por ejemplo, no está muerto, aunque su salud sea más bien inquietante. Mucho más inquietante, por supuesto, que en la ciudad de Valencia, por ejemplo. Pero si se admite que el problema de ese apartamiento es sólo ciudadano y que termina en Santa Fa?. en Sant Vicent del Raspeig, en Santa Pola. etc.. ¿hay que admitir que Alacant está aislada de aquello que quisiera capitalizar? Pues sí. Las sesenta o setenta personas que participamos en la discusión del tema llegamos a la conclusión de que, en efecto, los problemas que en este orden de cosas tiene Alacant no son los mismos que los de Elx. Alcoi, Denla, etc. La verdad es que Alacant ha caído, ella sólo, en la que podríamos llamar «trampa» administrativa de la «provincia». Las «provincias» están ahí y no caprichosamente. Se trataba de destruir la historia de las diversas nacionalidades hispánicas interrumpidas o impedidas de realizarse por el uníformismo centralizador borbónico, que no hacía sino actuar de agente de los intereses de una clase dominante que necesitaba controlar el ámbito de mercado necesario para sus producciones. Así. y por eso. nacieron los Estados Nacionales modernos. Como así. y por eso, ha nacido y morirá -sí no se convierte en otra cosa- el Mercado Común. Pero la verdad es que la «provincia» no se ha dejado provincializar por una ciudad como Alacant. que es más joven, mucho más joven, que sus indiscutibles «competidoras» entre las que cabe destacar Elx y Alcoi de manera especial. Alacant. terminal del «tren botijo», desde luego, es decir, del veraneo popular madrileño, pero también invernadero de hacendados más o menos ricos murcianos y manchegos -con influencia mayor y más constante que la de Madrid- ha sido siempre bastante ajena a la «provincia» de la cual es capital. la en Orson la sus ver ha cabe es-
Un problema de caminos
Hay más datos, claro, para explicar el aislamiento de la ciudad respecto de su contorno inmediato y el más lejano. Están las comunicaciones, difíciles y escasas siempre, y aún hoy, que obligaban a salir del «Regne». del Pais, y volver a entrar en él. Está la «qües tío de noms- que no deja de tener su importancia en un asunto olateado. por lo común, de manera sentimental y no racional, es decir, competitiva y no complementaria. Ya se sabe, aquello de «Valencia, tres; Castellón. Valencia y Alicante». Eso de que una de las «tres» tenga el nombre del todo ha de sentar mal a las otras dos. Y aunque en Castelló veamos esas cosas sin tanto espíritu de competencia -al fin y al cabo estamos al lado y las distancias cuentan- se comprende que en Alacant lo vean de otra maneque tener Y una Y
ra. Pero en Alacant sólo. Porque de la línea Busot-Biar hacia atrás, el problema apenas sí existe o existe sólo administrativamente. Eso de la «questió de noms», cuando los problemas se plantean en niveles sentimentales, a flor de piel por consiguiente, es importante. No hay más que ver lo lamentable que resulta la discusión analfabeta sobre si el valenciano es o no es catalán. Entre los que callan lo que saben y los que no saben de qué hablan, la confusión es notable, aunque vaya ya resultando tediosa. Y a lo mejor, en este asunto, el tedio acaba venciendo la mala fe de los que con esa demagogia se quieren ahorrar el esfuerzo -y el riesgo que aún existe- de ser verdaderamente valencianos. Es decir, descendientes de los que vinieron con don Jaume. prolo Y que los im-
La «qüestió de noms»
Se estuvo de acuerdo en el coloquio con el hecho de que la competencia «alicantinisme» - «valencianisme» ha permitido que cuajaran formalmente, aunque no realmente, más que en pequeña medida, insidiosas operaciones como la antigua del «Levante», más o menos «feliz», que ha encontrado entre nosotros, los valencianos, una quinta columna de «quislings» siempre dispuestos a la obsequiosidad -con quienes estuvieron en el Centro ayer, están hoy y pueden estar mañana- o la más reciente del «Sureste», hidráulica pero que no llevará agua al molino «alicantino»; patrocinada por el representante que la Santa Casa tenia entonces en candelero y hoy tiene en cuarentena. Que así son, de transitorias, las cosas de este mundo en general y de la Santa Casa en particular. ha 0 con moel
Alacant, ¿gana o pierde con eso del «Levante» o del «Sureste»? Pierde, se diluye, en un espacio mayor y capitaliza menos. El Sureste no está pensado, ni el Levante, a beneficio de Alacant. Está pensado para diluirnos a los valencianos en un excipiente mayor por lo que toca al primer caso -en el que nadie gana nada, ni Murcia, ni Albacete, por supuesto-, y para arrancar en el segundo a Alacant de su realidad histórica y cultural y sumarla a una especie de mostruo, repitámoslo, hidráulico, donde quienes salen ganando son sólo unos tecnócratas y una burocracia. Un grupo de presión, en definitiva, enmarcado en el contexto de una clase dominante que no sería tan difícil precisar. Los tiros van por el aprovechamiento del carísimo trasvase. ¿A quién beneficia esa operación? Inmediatamente, se entiende. Es decir, ¿quiénes van a ser los intermediarios que se van a quedar con la mejor y mayor parte de los beneficios de un trasvase que. según parece, podía haberse sustituido con ventaja de costos y de resultados mediante prospecciones de agua subterránea? En todo caso, no Alacant, que también queda -salvo una parte de sus huertas del Segura- «apart» del reparto. Ni una gota llegará al Vínalopó. el verdadero río valenciano de las tierras de Ala cant. penen 8 una el Y Ala
Cola de león, ¿cabeza de ratón?
Pero, si resulta que ni «Levante» ni «Sureste» sirven a los intereses de quienes -cada vez menos, al parecerestán por la «provincialidad» de Alacant. ¿qué queda si no es el Norte? Es decir, la dirección hacía la que miran todas las comarcas del Sur. excepto, quizá, las de la Vega Baixa. Y que Y
tampoco es seguro que en ella se aspira a otra cosa que a evitar lo que hay que evitar: la confrontación Murcia-Valencia. Una fronfrontación que es con el «Levante» y el «Sureste» con lo que se agudiza y que sólo se puede convertir en reconocimiento de las semejanzas y los intereses comunes en la medida en que estén claras también las diferencias y los intereses encontrados. Porque con la confusión «surestísta» o «levantinista» no se va a ninguna parte. Y. por otra parte, eso de la «provincia» ¿no está ya en trance de jubilación? Desde luego que tardará en liquidarse una división administrativa tan arbitraria. Pero la misma ley de régimen local, tantas veces aplazada, ¿no dice que contempla «divisiones administrativas por encima de la provincia»? Cuando el enérgico y resolutivo ministro actual de Educación y Ciencia lo era de Planificación y menos sumario en sus actuaciones, parece que recogió la complejidad del problema «regional» en un proyecto de división administrativa basado en las «regiones» históricas, para organizar el cual ya se preparaba la burocracia correspondiente. Después, el séñor Martínez Esteruelas se dedicó a cerrar la Universidad de Valladolid a las primeras de cambio y su sucesor en Planificación a ver separatismos escondidos detrás de la utilización de los topónimos en el idioma en que han nacido. Ahora bien, eso de la «provincia» no marcha. La realidad está en este orden de cosas, como en tantas otras -en casi todas- las de la piel de toro -salvo Portugal, que parece haber tomado caminos más realistasal margen de lo establecido. ¿Y qué va a pasar con Alacant en un Estado «desprovincíalizado»? Murque ve el 'pro-
En este punto de la discusión sur^ gieron los pocos tópicos de la tarde -y parte de la noche- cuando alguien preguntó aquello del contrasentido aparente entre ir a las concepciones supranacionales y trabajar por el establecimiento de las concepciones «regionales». La contradicción no es ni aparente. No existe. La lógica supranacional es «reglonalista», si se la quiere llamar así. La articulación de un espacie mayor que el de los estados nacionales en trámite de jubilación, no puede hacerse sí no es con la liberación de la fuerza natural contenida en los pueblos diferentes que componen esa supranacionalidad y que parecen caminar hacia su reídentificación. esni se la
Los límites de una cultura abierta una
Lo que desde luego no deja de plantear el problema cultural que salió a flote en la conversación sobre un tema tan vasto como el de los problemas de ser -valencia a Alacant», es decir, de ser lo que se es o lo único que se puede ser. Porque en esa «salida al mar» que es Alacant para murcianos, manchegos -de Murcia o no-, madrileños, etc., hay un problema idiomático, cultural, etc., de indudable relleve. «Yo misma -me decía una señora sincera, con excelente voluntad de acuerdo y muy lúcida en sus planteamientos- soy hija de diplomático castellano, madre alicantina y he vivido más tiempo fuera de Alacant que dentro, donde estoy ahora y esparo que para los restos.» El caso, naturalmente, es de aquellos que casi podríamos considerar «limite». Como lo es el de Azorin, el de Gabriel Miró, el de Miguel Hernández. Pero, ¿puede haber en Alacant una cultura -es decir, una «vida cultural»- castellana? ¿Es posible eso. fuera de Madrid y, en todo caso, de las ciudades universitarias un es re todo
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1- castellanas? Sin embargo, en la medida que sea. a la escala que sea. el problema está ahí. El problema es éste: ¿forman parte de la cultura valenciana todos los que sintiéndose valencianos o no habiendo renunciado a esa condición, es decir, habiendo tomado el país como problema o como escenario de sus obras, las han escrito en castellano? ¿Es Blasco un escritor valenciano en castellano? ¿Lo es Azorín? ¿Lo es Miró? ¿Lo es Miguel Hernández? ¿Es obra valenciana la de los que escriben en castellano porque han de publicar en ese idioma? Claro que resulta difícil dar respuestas globales a un tema sobre el que se ha profundizado poco. Pero los que discutíamos sobre los problemas de ser ·valenciá a Alacant- aquella tarde y parte de aquella noche nos pusimos pronto de acuerdo en la afirmación, aunque con diversos grados. No es igualmente «valenciano», en tanto que escritor, un Blasco, que. además, hizo política valenciana -municipal y bastante espesa, pero la hizo-, que Miguel Hernández cuya temática apenas si rozó el tema y cuya política -quizá por las circunstancias en que tuvo que hacerla- fue más bien poco vameesse ha Y
lenciana o quizá nada. Sin embargo... nació en Orihuela. donde un club de jóvenes que quiere preocuparse por el futuro de la ciudad ha buscado y encontrado un nombre del catalán que hace sólo un par de siglos -menos aún en grado de supervivencia- se hablaba por aquellas tierras limítrofes que el Segura enhebra con las de Murcia. Y el caso de Azorín es bien diferente de los dos citados. Porque vivió en Madrid, apenas vino por Valencia, no hizo política valenciana cuando hizo política -pasando tan rápidamente del uno al otro confín del mapa político de sus tiempos-, pero Valencia estuvo en su recuerdo; lo estuvieron sus problemas y vio claro donde muchos ven oscuro -no hay peor ciego que el que no quiere ver- hoy todavía. Vio cuál es el idioma y la naturaleza histórica del País Valenciano al que, sin embargo, no vaciló en llamar «Levante», él. que había acuñado aquello de que el Estado español es multinacional y todos los idiomas de sus diversas nacionalidades son igualmente españoles. Era un punto de vista corto para muchos -para mí. por ejemplo- pero largo para muchos. Y además el mérito de la formulación resultaba tanto mayor cuanto que no se trataba de su problema, resuelto con el estilísmo más o menos artificioso -o con el artificio de no parecerlo- con que él escribía su castellano aprendido. de que el el que
El idioma, tema para otra ocasión
«Pero entonces -me preguntó la lúcida y sugestiva señora que tuve la fortuna de lograr como vecina de mesa en la cena que siguió al coloquio-. ¿es que los valencianos son -rectificó en seguida y abriendo una sonrisa comprensiva dijo "somos"- bilingües?» No somos bilingües. Nadie es bilingüe. Se parte de un solo Idioma, peor o mejor vivido, y desde él se aprenden otros. El drama es cuando en casa padres que entre sí hablan valenciano quieren enseñar a sus hijos «su» castellano, por lo general pintoresco, o cuando en la escuela, sea cual sea el idioma habitual de la casa y de la calle, le enseñan a uno «en» un castellano que no sabe. Hay un País Valenciano catalán y otro aragonés, castellano, murciano... Pero esa es otra historia. Muy larga para que pueda caber en este artículo ya demasiado largo. Otra vez será. la bilinde la casVa- estas opiniones, durante este último año se han acumulado las intemperancias (destitución de J. A. Perelló de la Diputación por apoyar abiertamente el «eliminado» Concurs Fallar de Teatre, presiones sin resultado para la no celebración del II Curs de Llengua para profesionales de la enseñanza, presión gubernativa para que la directiva de Lo Rat Penat no cayera en m» no de personas no gratas, etc.) y era de esperar que los valencianistas ofrecieran resistencia en aquel terreno donde la autoridad tiene más restringida su prepotencia: ante la opinión pública y en un medio Informativo neu tral, como ha resultado ser el diario «Las Provincias». de la
¿Qué lengua hablan los valencianos?
J. M. Soriano Bessó
H ace doce años la cuestión fue zanjada por la vía expeditiva: a ciertos sectores bienpensantes de la capital valenciana les molestó el éxito editorial de «Nosaltres els valencians» y «El País Valenciano» -publicación esta última de Editorial Destino-. y su autor, Joan Fuster, fue condenado al ostracismo. Había que dar un escarmiento a quien se apartaba de las reglas de juego establecidas y tan descaradamente se atrevía a bucear en el pasado valenciano a la búsqueda de la identidad colectiva. Su efigie fue quemada sañudamente en un acto patriótico fallero, y su nombre pasó a figurar en el puesto de honor de la lista de «enemigos» públicos. fue mo se esse
Ahora ha sido ya imposible repetir la operación. Se han perdido muchas de las posiciones de privilegio, y no ha podido producirse el amordazamiento de entonces. En estos últimos años, y a partir del aldabonazo de Joan Fuster. las preocupaciones por encontrar la identidad valenciana en el terreno de las realidades han alcanzado a sectores muy amplios de la población y ya no ha podido seguirse la táctica del silencio forzado. Tanto es así, que la campaña emprendida contra los «traidores vendidos a Catalunya» lleva camino de convertirse en un tema popular, amplia e insistentemente debatido. Y no el te conCata-
Epílogo con el bilingüismo al fondo
La polémica comenzó después de San José, con motivo de unas incidencias producidas en un programa radiofónico nocturno, emitido desde Madrid, que abordó el tema de las lenguas peninsulares. ¿Es el valenciano el mismo idioma que el catalán? Oe aqui partió la disputa, y aunque inicialmente la cuestión quedaba planteada en un marco estrictamente filológico, se han desbordado las previsiones y nadie va a poder impedir que entren en danza todas las consideraciones circundantes. de incilas valen-
Hay quienes afirman que la refriega se veía venir hace ya tiempo. Según
Las circunstancias de ahora no son las de doce años atrás. Por supuesto. ¿Quién podría haber imaginado entonces que al señor Ombuena Ontíñolo, director de este periódico centenario desde la «salida» de don Martín Domínguez y lumbrera del anticatalanismo local, iban a poder contestarle los discrepantes en las propias páginas del diario por él dirigido? No es que el talante profesional de este señor se preste demasiado para tales liberalidades o atrevimientos, como la historia periodística de Valencia de estos quince años últimos se ha encargado de mostrar, pero la vida nos lleva a veces por caminos insospechados y reconfortantes. Se han publicado montones de cartas al director -en defensa de la comunidad cultural y lingüística con Cataluña unas, y atacando la contaminación «catalanista» otras-; el profesor Sanchis Guarner ha expuesto sucintamente sus tesis y desatado -impensadamente- las iras del señor Ombuena; el comentarista Francesc de P. Burguera ha denunciado las inconsecuencias de quienes reivindican contra viento y marea la peculiaridad valenciana y luego entorpecen cualquier iniciativa de promoción de la cultura o la lengua de los valencianos, etcétera. Y el lector del periódico ha podido percibir con extrañeza cómo los textos que desvelaban la maniobra «catalanista», protagonizada por un grupillo de incalificables intelectuales ajenos y distantes al pueblo, andaban siempre escritos en lengua castellana, mientras que las cartas o los artículos de la otra parte contendiente se redactaban en la lengua propia del pueblo valenciano. Este detalle fue magistralmente explicado por el señor Ombuena, en uno de sus brillantes artículos: · Escribo en el idioma que escribo porque en él me expreso mejor y me entiende mayor número de lectores, finalidades ambas que cubren la función instrumental de cualquier lenguaje. Ahora querrá saber -se dirige a un comunicante que le increpaba por qué escribía en castellano- por qué me expreso mejor en el idioma que estoy utilizando, y se lo diré. Me expreso mejor por razones subjetivas y por razones objetivas. Objetivamente, el idioma que utilizo es más flexible, más matizado, más evolucionado, más vivo, más extenso y más hecho literariamente. Subjetivamente, se ciñe más fielmente a mi pensamiento y cuanto más complejo es mi pensamiento, más». Pues sí. ya ve el lector en qué puntos tan firmes descansan las convicciones valencianas del paladín del anticatalanismo actual en tierras al sur del Ebro. El profesor Marqués, en su libro «País perplex». ya nos había advertido de todas estas sublimes contradicciones. cualla me de
No todo es filología filología
Los promotores de la campaña no debieran haber sacado la polémica fuera del ámbito científico. Ante la deno cidida actitud clarificadora del profesor Sanchis Guarner. hubiera sido mucho más prudente realizar un esfuerzo dialéctico sin salirse del terreno de la filología. Pero se pasó al ataque personal, a la acusación de venderse en cuerpo y alma a Cataluña, y a querer instrumentalizar un dato tan traumatizante como es el analfabetismo del pueblo. «Todos los catalanistas están de espaldas a la gente», se ha dicho para resaltar que la lengua literaria no coincidía con la lengua, agobiada y exánime, del pueblo. sido Y tan se
· Es hora de deixar de banda aquesta discussió entom del nom de la nostra llengua, i de plantejar-nos el que és fonamental: com "aconseguir la seva normal utilització"», ha sido la respuesta del Colegio de Doctores y Licenciados y del claustro de la Facultad de Ciencias Económicas, en unos manifiestos que han dirigido a la opinión pública y que han provocado una reacción solidaria en todos aquellos sectores cívicos vinculados con la base y atentos a perfilar el futuro de la realidad valenciana. és ressec
Hacia un nuevo protagonismo mallorquín
Planas Sanmartí
M allorca, gracias al reflujo del Plan Marshall, ha industrializado, dejemos para mejor ocasión si bien o mal, el turismo artesanal en que se movía su hostelería pionera. del hos-
Gracias a ello, la isla, lejos ya los tiempos en que sus hombres formaban parte del equipo de protagonistas del país -Miguel deis Sants Oliver, Maura, Weyler, Alomar...-. se convirtió en escenarlo. ya se
Simple y llano escenario de un nuevo fenómeno socioeconómico: el turismo de masas. Los cambios estructurales han sido grandes, profundos y rápidos. tu-
Caída de una vieja clase burguesa, de una aristocracia tradicional y tradicionalista, de un capitalismo. Sustitra
tución -a veces suplantación- por parte de una neoburguesfa. un neocapitalismo, una novísima clase obrera surgida del campo y, básicamente, de las corrientes migratorias del sur español. por neo
Mallorca, mientras tanto, iba alejándose del protagonismo. Del protagonismo nacional. Sus hombres, inmersos en la propia problemática, empeñados en resolver cuestiones vitales, a nivel de simple supervivencia, abandonaron en manos extrañas la tarea de una política regional y la participación en la nacional, como portavoces de una realidad que, cada vez más. iba siendo olvidada, abandonada e, incluso, reformada, transformada y remodelada al gusto y necesidades de comunidades cuyos legítimos intereses eran y son. sin embargo, secundarios y deben supeditarse a los de los propios mallorquines, en la actualidad poco menos que sin poder de decisión ni influencia en la resolución de la problemática que afecta, única y exclusivamente, a la isla. aleproInla Y Y de acreso-
La sedimentación, que requiere la inevitable colaboración del tiempo, se ha acelerado con las graves crisis a todos niveles. Crisis económicas, laborales, sociales, morales, de integración. la de in-
Parece que una nueva generación, surgida -de eso no hay duda- de un joven empresariado moderno, consciente, infinitamente lejos de la figura de ejecutivo de Play-Boy, quiere asumir el papel político a que las circunstancias, la tradición y la evidencia de una clara necesidad reivindicatoría de unos derechos abandonados, más que perdidos, le obligan. de a fievi-
Quizás el hombre que más poder representativo tenga, en la actualidad, en Mallorca y. por extensión, en todas las islas, sea el abogado, periodista y circunstancial procurador en Cortes, Josep Meliá. pe-
Nunca una -p» -casualmente una · p> de ·política-- ha tenido tanta importancia para las islas. Meliá, animal político por excelencia, tiene, por encima de cualquier virtud, la habilidad, la capacidad de maniobra, el -savoir faire» en política, que es. por definición antonomásica. la ciencia de lo posible. tanta de
Meliá intuyó y creyó en la posibilidad de introducir la -p- en la política centralista. Es buscar una vía regionalista. un sistema como otro cualquiera. Es. aunque sea sólo en el aspecto ortográfico, equipararse a Joan (Miró) y a Pau (Casáis). Es un caballo de Troya regionalista. quiérase o no. vía otro un ca-
Por eso Meliá tiene ahora un poder de convocatoria, un poder aglutinante, como no lo tiene nadie en las islas. Por eso se han podido lograr pactos entre gentes distintas y generaciones diversas. un
Sorprendentemente, bien puede asegurarse que no hay, en Mallorca, escisiones graves entre los grupos políticos marginales. es-
Hay pactos, hay acuerdos, hay compromisos. Se dialoga y la vía democrática está siendo utilizada con civismo y civilización ejemplares. ci-
Mallorca, por ser, básicamente todavía, terreno turístico, es escenario. Escenario de las presencias vacacionales de don Juan Carlos, de los esporádicos viajes de don Juan de Borbón, de las intenciones de viajes de Carlos Arias y de las especulaciones de quienes buscan para Franco una tercera residencia, tras El Pardo y el Pazo de Meirás. toes-
No se olvide que Palma cuenta con una residencia oficial para el Jefe del Estado, ubicada en el monumental Palau de la Almudaína.
La reciente estancia del conde de Barcelona en Palma ha convertido la de isla en centro político poianzador, no sólo de la atención nacional de los comentaristas y expertos, sino de los simples observadores y aun del hombre de la calle que juega a creerse que el jefe de la Casa Real Española podría regresar inesperadamente a residir en España. de del
No tan inesperadamente si el lugar es Mallorca.
Las especulaciones sobre el tema no han hecho más que comenzar. Y don José María de Areilza, conde de Motrico, secretario que fuera del disuelto Consejo Privado del Conde de Barcelona, se apresuró a viajar a la isla para entrevistarse con él. Sólo las reticencias y las reservas de don José María de Areilza a admitir la finalidad concreta del viaje permiten pensar que el tema o temas eran importantes. dila Sólo
Antonio García Trevíjano. habilísimo confundidor de masas al referirse a su conexión, desconexión o inconexión con la llamada ilegal Junta Democrática, también viajó a Mallorca para entrevistarse con don Juan de Borbón y hacerle entrega de cierto documento que. al mismo tiempo, aparecía en Madrid. Valencia. Sevilla y París. Dede
La isla, pues, deja de ser una colmena de turistas y es escenario de un apasionante juego político. Apasionante por lo que tiene de pasión intrínseca el tema. Apasionante porque se desarrolla en nuestra propia geografía. Apasionante porque, en las actuales circunstancias, el marco de legalidades obliga a unas habilidades que únicamente están al alcance de los grandes maniobreros. Y aquí la palabra tiene un profundo contenido admirativo y está huérfana de toda intención peyorativa. Los hábiles -valga el ejemplo de Gil Robles- tienen las bazas en la mano de Apaporde de coi-
Por eso. los hábiles jóvenes cachorros mallorquines juegan a los pactos con los viejos valores de la política regional. No entran en los acuerdos valores sentimentales ni nostálgicos. Se busca la practicídad Y se pasa de la actuación pasiva -ser simple escenario- a la actividad de un protagonismo. Ni don Juan, ni el conde de Motrico. ni García Trevíjano. marchan sin mantener contactos con los valores de la política isleña -futuribles o no- a quienes escuchan y tienen en cuenta. calos ~ser el escu
El grupo Tramuntana, por ejemplo, dialoga con los tres. Meliá va y viene, participa, conversa y se enfrenta, abiertamente, a la política del jefe provincial del Movimiento. vie
El escándalo surge y es noticia a nivel nacional. El periódico de la cadena del Movimiento. Instruido en el impermeable respeto a las jerarquías, argumenta que se trata de una jugada hábil de Meliá para ganar las próximas elecciones. noticia de la en de
En efecto, al margen de la sinceridad que ha de suponérsele. Meliá demuestra su habilidad y anuncia que no va a presentarse a la reelección. Melià
Automáticamente, se invalida el argumento del Movimiento-organización -se trataba de un artículo editorial- y sólo queda un hecho evidente descubierto por el propio órgano del Movimiento: enfrentarse a un gobernador civil y jefe provincial del Movimiento es una actitud seductora para el electorado mallorquín. el edieviÓrse mallor-
Salvando las pirenaicas distancias que separan la realidad política esoañola de la francesa, puede afirmarse, a la vista de los hechos, que los mallorquines opinan lo mismo que monsieur Poniatosky. con respecto a los prefectos o gobernadores.
PLANAS SANMARTI
Debido al puerto deportivo-pesquero
Divorcio entre la Badalona oficial y la Badalona real
Joan Tudela
S e ha producido un evidente divorcio entre la Badalona real y la Badalona oficial a propósito del puerto deportivo-pesquero municipal. Mientras que la primera ha manifestado reiteradamente su rotundo -no- al proyecto, la segunda ha decidido dar luz verde a su construcción. ha
¿Razones para oponerse a la obra? Será el propio Ayuntamiento quien financiará el puerto deportivo, cosa desde luego chocante, habida cuenta que es la primera vez que esto ocurre en España. Y el Ayuntamiento, no debe olvidarse, nutre sus arcas con el dinero de los contribuyentes badaloneses. La ciudad tiene importantes déficits de todo orden, que han de ser prioritarios a un puerto cuya necesi dad se halla en entredicho. El Municipio no recuperará lo invertido en esta obra. No será rentable el puerto: nos consta que se ofreció a la iniciativa privada hacerse cargo de su construcción, y ésta lo rechazó. Por algo será... cosa con
Más cosas. Desaparecerá la mayor parte de la playa en aras a la ejecución del puerto, cuya superficie asciende a 154.290 metros cuadrados. Los bañistas, por tanto, pagarán el pato. El coste total oficial de la obra se cifra en unos 600 millones de pesetas -el presupuesto inicial asignado en 1972 era tres veces inferior-. Se estima, no obstante, que una vez terminado el puerto habrá costado no menos de mil millones. Lo que hipotecará financieramente a la ciudad. Justificar el puerto alegando que Badalona podría contar con un espacio para la práctica del deporte resulta sencillamente ridículo. Para lograr un amarre se ha calculado que tendrá que pagarbael de
Abucheos y gritos de -j Dimisión! > para los concejales del -sí-. (Foto: Manuel Armengol.)
se alrededor de medio millón de pesetas... además de poseer una embarcación deportiva para amarrar, claro está...
Pero el puerto no sólo es -deportivo», también es pesquero. Los hombres de la mar llevaban varios lustros pidiendo un espigón donde poder amarrar sus embarcaciones. A lo que, dicho sea de paso, nadie se opone en Badalona. Ahora verán colmada su aspiración, pero a costa de ser utilizados como el gran pretexto para sostener la necesidad del puerto. Así lo prueba, primero, el hecho de que se les atiende precisamente ahora, y no antes, y, segundo, el dato siguiente: el puerto sólo podrá acoger 40 embarcaciones pesqueras, en tanto que en la ciudad hay 91. (De deportivas albergará a 600, aparte de las 250 embarcaciones en almacén.) a0el
Ya antes del histórico pleno de los días 3 y 5 del mes en curso, la opinión pública se había pronunciado contraria al proyecto. En diciembre, 17 entidades locales y 1.354 badaloneses dirigían una carta al alcalde, señor Caballería Pía. abogando por la no construcción del puerto. A esta misma conclusión llegaba la Joven Cámara de Badalona. en un detenido y documentado estudio, que hizo público pocos días antes de la sesión plenaria. El mismo día 3. nueve entidades suscribían una carta abierta, redactada con urgencia, en la que pedían de los concejales su voto negativo. Todo fue en balde. Ba-
La primera parte contó con una afluencia de público extraordinaria. Hubo tensión; y el alcalde a punto estuvo de desalojar la sala. En la segunda jornada, sólo se permitió entrar en la sala a un número reducido de público, formado en su totalidad por pescadores. Dos centenares largos de badaloneses tuvieron que esperar frente a la Casa Consistorial el resultado de la votación: 17 concejales y el alcalde se manifestaron a favor del puerto, únicamente tres ediles votaron «nó». Se trata de los señores Rojo y Marqués y la señora March. una de
Desde el primer momento han llovido repulsas contra los concejales del «s(>. Los cuales eran abucheados a medida que iban saliendo del Ayuntamiento, teniendo que escuchar de sus conciudadanos la petición de ·( Dimisión!». Dos días después, 250 badaloneses firmaban un escrito protestando por habérseles negado el derecho a presenciar el pleno, a la vez que reprobaban la decisión del Consistorio. La prensa diaria de Barcelona, a través de editoriales, comentarios y crónicas desde Badalona. hizo patente su desacuerdo ante esta impopular votación. El día 16. la Joven Cámara expresaba su asombro por el voto afirmativo de los concejales García y Conesa. quienes en un principio lo habían condicionado a que se efectuaran ciertas mejoras urbanísticas. El 17. aparece en los periódicos una carta abierta de 13 entidades censurando a los ediles del «sí». Dos días más tarde, el Centro Social de San Roque pide explicaciones al concejal de su distrito. Y la ola de repulsa, a lo que se ve, todavía no ha cesado. la vez
Lo que ha ocurrido en Badalona, si bien se mira, es alentador y lamentable a un tiempo. Alentador porque, por vez primera en las últimas décadas, todos los sectores progresistas badaloneses han confluido en un objetivo común, han aunado sus esfuerzos para evitar que se cometa este monumental desaguisado. Lamentable porque, una vez más. la ciudadanía no se ha visto representada en un alcalde que ha sido designado y no elegido, y en unos concejales, dos tercios de los cuates han accedido a su escaño por idéntico procedimiento. vez re-