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A lo me¡or, lo que necesita este viejo po s -quizó, si: lo Lola Gaos de Borou sea Es­ paña- es un gran sicoanólisis. Relajarse, se­ darse y aprender urgentemente a convivir pa se- con lo sorpresa y el «nuevo orden». Me dice un po­ lítico: «Hace meses escudriñamos al Gobierno. Hace semanas, al Régimen. Hoce días, al Estado». Bien. ¿Pero que está haciendo el Gobierno ante el hura­ cán europeo? Yo diría que jugar el «cerrojo» en los «córners», al «offside», en los contraataques, y o! ·taque comercial. Ahí está el fragor de la batalla desde hace unas horas. Sospecho que las grandes empresas europeas con intereses aquí han comen­ zado a pedir árnica y se han ido a sus embajadores. Los embajadores han comenzado o repicar en la puerta del Gabinete Arias. Porque es lo que decía Marifé de Triano: «Toito te lo consiento, menos que me toques el dinero». Por lo pronto, en buques ren­ tados y paralizados, ganamos por goleada: hemos actuado sobre S4 barcos contra 16 de bandera espa­ ñola. No es que vayamos o declarar el terrorismo co­ mercial y a enviar «barbouzes» económicos a las multinacionales, pero el queso holandés -por ejem­ plo- haría bien en tensarse la ropa. Y el prefecto Monfraix de los Pirineos atlánticos acaba de decir que el negocio -de hoteles- es el negocio, que no están dispuestos a «cortar los puentes con España» y que desde hace días no venden una escoba. Hay numeritos tan divertidos como el de «reso», un «tour óperator» propiedad de los sindicatos suecos que contrató unas cuentas camas en Canarias, que se iban a pique sin vender una rosco y que se han puasto el frente del «boicot» contra España. Bueno, pues se me ocurre avisar una cosa y el que avisa no e<; traidor: Sí, por una casualidad, en los próxi­ mos días, el ministro Cerón se levantase con el ge­ nio puesto y el pantalón a cuadros -y creo que Cerón da un puñetazo en lo mesa de vez en cuan­ doa Olof Palme no le van a llenar todas las hu­ chas -incluidas los multinacionales- de Suecia. po Bien huro en Ja que Colas decir no Hay un que próxlgeque cuan hu-

Sospecho algo más: entre hoy y mañana, Ma­ drid -y, luego, todo el país- va a conocer una cam­ paña- espontánea, por supuesto, incontrolable, por supuesto, popular, por supuesto- con el siguiente «slogan»: «No compres a quien nos insulta, compra español...». Mopor

2 De acuerdo: el país, de momento, ha ator­ nillado en la ventanilla la chapita de «es pe­ ligroso asomarse al exterior». ator-

Ocho miembros de la «ETA» recorren Europa haciendo relaciones públicas, los comités de defen­ sa de la revolución de Cuba han empezado a tirar algunas piedras sobre nuestro tejado. Pero hay quienes se están ganando a pulso quince días de va­ caciones en la Costa del Sol. El presidente de la «Unesco» -el senegalés Amadou Moktar- ha avi­ sado que funcionario que salga a manifestarse con­ tra España, funcionario que se ve de patitos en la tirar hay de conen Ia avl-

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^ LA NOVEDAD. - Franco, naturalmente, hace po3 lítica de Estado. Por eso, cuando habla, nadie puj- . E de buscar en sus palabras oigo que se quede más E acó del concepto «patrio», del concepto «España» o E dal concspto «Unidad». Sin embargo, lo gran noveE dad del día es que Franco recibía por primera vez S a una asociación política, y por primera vez les hoE biabo, con toda la novedad que tiene lo fórmula, y E unte un temo sobre el que el Jefe del Estado sólo se E había pronunciado en su mensaje de Fin de. Año a! E pueblo español. hace Dopuj vez les haAño al

E Ante lo novedad de la fórmula, hubo, por suE puesto, novedad de léxico. «Lo primero hasta hoy E -dijo el Jefe del Estado- ha sido agradecer la E obra realizado por todos ios españoles». No dijo E Franco que será lo primero a partir de hoy, pero si E dejó en el aire una consigna: «Encuadrarnos para lo E csntlnuidad progresiva de España». La alocución del E Jsfs del Estado es breve ^<ipenas nueve líneas meE canogrofiados-, pero encierra, a efectos de política E interior, todo un programa político «con vistas al fuE turo», como él mismo dijo. Por supuesto que ese E tono de «encuadrarnos» enlaza directamente con la E idea matriz del presidente del Gobierno: pasar de la E odhesión a la particlpoción, y a mí me parece entre¿ ver qu9 la cúspide del Estodo se dispone a comanE zar el diálogo con las fuerzas políticas ordenadas por E tsndsncias y opciones. por Su hoy No dllo pero fuque de entrecomen

E UNO NUEVO. - De esto forma, el día tuvo su E imagen de paz en el asociaclonismo, con «ANEPA» E que llegaba al Consejo Nacional con su bagaje de E 30 mil firmas, y Soiís, que volvía de Barcelona deE jando aiií la seguridad de que había puesto a gerE minar la semilla asociativa con «sugerencias apertuE ristas», según un periódico catalán. Digo que es la E imagen de paz, porque, por otros derroteros, la sanE gre volvió a correr. Al tiempo que los periódicos esE tan inundados de testimonios de condena -«no soy E franquista», decía ayer u ncomunlcante, «pero si esE pañol , volvió a correr lo sangre en Barcelona en E un desgraciado incidente. Mucho me temo que la E palabra «terror», en esta escaioda o «espiral», como E dice el Papa en su olreado telegrama. Tardará mu- = día tuvo de deque la sanBoy 08 en que como mu-

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calle. Y, luego pues tenemos a Sara Montiel. Sara está en Méjico lindo y querido. Como se sabe el dio que nació Sara nacieron todas las flores democráti­ cas. Sara ha sido profundamente presionada en Mé­ jico. A López Rodó también lo presionaron los me­ jicanos hace un par de años, pero López Rodó pre­ senta evidentes diferencias -algunas de relievecon Sara Montiel, que resiste, según parece, mucho menos a las presiones profundas. La noche en que a Echeverría le cantaban «Las mañanitas» y «todo se le iba en puro tomar», Sara salió a la pista de la «bolte». Se le pedia una definición, Sara tragó sa­ livo, sacó -obvlemente- el pecho y en un alarde de alta carrera diplomática hizo su única y definitiva aclaración: «Estoy tan triste como el Papa». O sea: cucurrucú, paloma. Saro me pre que se de la s80:

Prácticamente, a la misma hora, se producía una baja en la lista de españoles con honor. Ante doce­ nas de periodistas, luego en la Televisión, más tarde ante sus «fans», José Monuel Serrat -tu nombre, Juan, me sabía a hierba- aplaudía públicamente los escupitajos antiespañoles de Echeverría, Insultaba gravemente al Jefe del Estado de su país -¿por qué, Juá, por qué?- y antes de empezar sus nueve recitales invitaba a todos a «luchar para acabar con un régimen totalitario». Sospecho que en las emiso­ ras españolas comenzará muy pronto un larguísimo minuto de silencio por el trovador de una generación a la que acaba de romper algo mós que unos dis­ cos. docecon dls-

3 Supongo que algunas bridas y algunos cal­ mantes liobró que aplicar, ya. Por ejemplo: a) al «sow» de las cartas, declaraciones, pan­ cartas y telegromas de muchos extranjeros, instoiados en nuestra Infraestructura, y que abjuren, entre delirios chauvinistas indígenas, de sus gobier­ nos. Supongo que nos merecemos algo más sólido, b) A los ultraderechistas que han implantado el te­ rrorismo telefónico con corresponsales extranjeros y gente libre pensadora y decente, nacional, c) A los expendedores del rumor barato, absurdo, catastrófi­ co y demencial, que asta moñona se frotan las ma­ nos porque el Gobierno se reúne -con todo normaUdod y serenidad- en Castellano, 3. carel te los

De todas formas, las emociones se suceden: den­ tro de las posibilidades -puramente teóricas- del fófló lüríflíco sobré lóS r'ecursós iía\ Wñrtb MHixIS; que se dilucidará el día 24 de noviembre, esto Itt-' resurrección de enlrp los muertos del viejo periódico. Técnicamente, en pura hipótesis, el nuevo «Madrid» podría ser controlado por «Tono» García Trevijano, especialista, como se sobe, en demoliciones, juntas y democracias... del

Pedro Rodríguez

1 i cho tiempo en ser borrado del mapa, pese a los «basta» de letra Impresa. Vistos los acontecimientos de cada día, la pregunta «¿hasta cuándo?», debí quedarse rigurosamente sin respuesta. Porque, ade­ más, la sorpresa del observodor político no tiene li­ mites cuando observa las organizaciones ilegales de­ sarticuladas, y no hay semana en que no aparezcan nuevos nombres y nuevas siglas en 9I diccionario de la subversión. Ayer le tocó el turno a una llamada «Organización de Estudiantes Patriotas y Socialis­ tas», cuya identificación a nivel de colle permanecía tiústa ahora mismo en el anónimo. De momento, su estreno en tetras de molde ha sido su «desarticula­ ción», según la terminología de las fuentes oficiales. adøsu

LAS BASES. - A lo que parece el hecho de re­ novar los acuerdos con los Estados Unidos no pro­ voca entusiasmos en la clase política. Lo refleja el «debate» de «Arriba», aunque casi nadie sabe hasta que punto España sale victoriosa de esta nueva prueba. Si no hoy entusiasmos aparentes, tampoco los va a aumentar la noticia del día; Los Estados Unidos nos compran por medio de las bases mer­ cancías por importe de 51 millones de pesetas. Nn es para sentirse feliz por esta vía a la exportación. Esa cantidad es, seguramente, la que debería pagar de impuestos en uña buena política fiscal más de un potentado español. re nueva mer No

VUELVE HASSAN. - De todas formas, es bien cierto que «hoy años en que uno no está para na­ da». Por si tuviéramos poco con Echeverría y Pal­ me y Europa y los extremismos -¿para que hablar de Gibroltor, tema muerto por asfixia?-, ha vuelto Hassan o aportar su pequeña piedra a la ceremonia de la confusión, a ver si pesca en el rio revuelto Ceuta, Melilla, Las Chofarínas y Los Peñones. Me parece que ni al Régimen, ni a España le queda ya ninguno mejilla que poner. Palvuelto rovuolto Me Ya

Fernando Onega ifiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiit

(c) Del documento, los autores. Digitalización realizada por la ULPGC. Biblioteca Universitaria.

EDUCACIÓN: CRUZ ECONÓMICA

HoWó ©/ ministro de ¡Etíiicación Y Ciencia. Se Je \escuchó con aten­ ción, porque i/os problemas e<iucativos, 'en el aquí y ahora de Es­ paña, suponen una de ios serias preocupaciones Jamiliares a las que ,eJ Estado trata Ve dar res­ puesta, pero se encuentra, de momento, sin el ctebido acompa­ ñamiento de recursos. Decía ayer un colega, ten comentario fie ur­ gencia, que >e/ ministro convenció. Nosotros añadiríamos algo más: que el ministro ha dado muestras del suficiente realismo para cen­ trar el ^problema jeducativo pn lo que justamente es. un problema social. serias los res de de más: cen

Tristemente -o dramáticamen­ te -, Ja Bducación pn España si­ gue dependiertdo pe recursos ifisuficientes. Pese a disponer de la partida más elevada en Jos Pre­ supuestos Generales )deJ Estado, es tal el número de peficiencias arrastradas, de reformas iniciadas Y fiunca terminadas, tie defectos de planificación, que siguen sien­ do doJorosamente escasos. Es comprensible, arte esta situación, que 'el propio Martínez Esteruetas haya acudido a Jevantar la ban­ dera de la reforma ¡fiscal como método para incrementar las dísponibilMddes tinancieras, \y es ló­ si Presien Es bon como dis- gico que en su entrevisto televi­ sada tioya tenido pue feferirs<e una vei más a estas deticiencias. Dicho esto, fios tenemos que preguntar si existe, efectivamen­ te, ijfi programa de relanzamiento que ya no piense exclusivamente en Ja Universidad. Oídas y leídas las declaraciones 'de Martínez Esteruelas, es evidente que sí: lo gratuidad en lo enseñanza, la igualdad de oportunidMes electi­ va. Jo atencieón a una £spaña ru­ ral todavía desatendida, la promo­ ción de los hijos de los trabaja­ dores, ocuparon la mayor parte dé su intervención, y ello da idea de que los pspectos soclates de la lEducoción no son "un simple planteamiento programático, sino un objetivo perseguido por el equi­ po actual de ^Educación y Ciencia. Pero ya que estamos en un planteamiento social y económico -que no es la única taz tvisible de unas declaraciones que reque­ rirán posteriores comentarios -, e) tema que más preocupa a los miliortes de pddres de familia que deben encontrar una plaza esco­ lar pora sus hijos sigue siendo, como en 1970, el de Jo gratuidad, ya que parece que la escolorización plena está a punto «te alcan­ zarse. Los caminos elegidos para esto fneta son dos: la creación de televique sf: parte de simple sino en un Wvisible qu8 siendo, para

ESPEJISHOS

El hombre dedica su vida o bus­ car los medios pora e-ludir los restricciones que al ambiente y su frágil condición tísica le han im­ puesto. Inventó los acueductos pa­ ra liberarse de la Incomodidod que suponía el tener que ir o buscar o sus fuentes el vitol elemento. Y desarrolló la energía eléctrica, poro economizarse esfuerzos y la Fransformó en luz, flaro redimirse de la esclavitud que le imponía los tinieblas. su im

Asimismo, ha buscado fórmulas que le proporcionen seguridad y lebnestar y le eximan de la ener­ vante obligación de cuidar de su vida Y de sus bienes. Y enton­ ces creó estatutos y entidades protectoras en los que delegó au­ toridad suficiente para que le ga­ rantizaran sus derechos sociales y comunitarios, la libre práctico de actividades lícitas y propicios condiciones para su proyección personal. €s decir, para que de­ fendieran su libertad. enton 00-

AL intentar establece una esca­ lo de valores para la selección de los libertades que el hombre demanda, antes de licencias de tipo intelectual, se destaca el an­ helo de vivir en un medio tran­ quilo que le permita, sin angus­ tia, cumplir con la reoüzación de sí mismo y disponer de los bisnes de primera necesidad, indis­ pensables para su subsistencia. de trande biaindis- lo legalización de ia propiedad otorgó a ios humanos el dlsifrute de uno vivienda y de otros elemen­ tos de consumo. Pero, atendiendo a su propio Interés, tuvo que su­ jetarse a uno serle de disciplinas. Sus casos debían tener locaiizoción, proporciones y oltura deter­ minadas, V sus coches no podían transitar sino por las vías cons­ truidas o demarcados al efecto, observando reglamentaciones de velocidad y dirección. Es decir, tu­ vo que admitir tasaciones a su li­ bertad, paro poder disfrutor de sus pertenencias. Y a nadie se e ocurrió gritar: «fEn este país no hoy libertodes de trófico! jNo ocepto los controles ol derecho Inallnoble de la velocldadj». 8u consde no iNo

Y entonces, de la invulnerabitldod y eficacia de las entidades y organismos oficiales, comenzando por el propio Gobierno, concebidos para hocer respetor sus leyes y costumbres, dependió ia IHiertad del borrvbre.

«Aparentemente -digo en mi,li­ bro «Crisis»-, ante la lenidad o ausencia de sanciones, aumenta la libertad del ser humono. Pero ese exceso de libertad produce la des­ trucción de la seguridad sociol y el envilecimiento de la autoridad estatal. Y lo verdaderamente pa­ radójico es que, ol debilitarse la autoridad oficial, en función de lae libertades del Individuo, éste co­ mienza a perder protección y, en consecuencia, a perder libertad*. 888 paen

Sin embargo, un triste anólisis histórico prueba que en cuanto se han afianzado los condiciones odecuodos para \a estabilidad de lo vida humofio es cuando surgen vo­ ces, que se creen originales, de ios gentes menos sufridas, ávidas de resonancia política, y exigen lo anulación del orden tradicional y la odulteroción de normas que, alegremente, tachón de crueles y obsoletas, pero que son 'los mis­ mas que han producido las condi­ ciones de paz, estobUidod y bie­ nestar que permitieron Ja adecua­ do formación de tos nuevos «revolucionorios» de salón. Y piden Itiertodes o gritos; de pensamiento, de expresión... y de subversión. De todo. tPues todo, para ellos, es aco­ tación Insufrible de los derechos del hombre y necesariamente ma­ lo. La postura mós llamativa, fácil y relevante es lo de oposición. Ade­ más, criticar al Gobierno parece ser, en los últimos tienupos, un ín­ dice de personalidad y cultura que agrega cierto tinte de Intelectua­ lidad ol «voliente» inconforme, es­ pecialmente cuondo sus quejas, con un viso de ízquierdiemo, claman en contra del totalitarismo estatal y predican la impunidad como efec­ tivo aliciente para la libre expre­ sión. 80 lo bietremoen

Lo que los agitadores catión es la enumeración de ios ltt>ertades que es necesario sacrificar para conseguir lo que ellos proponen. 0s para

Y asi, los pueblos que vivían dentro de ia paz que otorga el or­ den continúalo, oyen hablor de sistemas d« Gobierno que, encua­ drados dentro de nuevas estam­ pas de anticuado «Manc^estereonismo», prometen al hombre Iq «li­ bertad total o que tiene derecho». Y sin conocerlos y abandonando su costumbre administrativo, pero con el acicate de lo novedoso y el can­ sancio de lo permanente ée lan­ zan en busoa del fantasma de una democracia de forma y fondo. Y, jubilosos, como niños, se Integran en osociociones y partidos, nom­ bran sus caciques, o éstos se autononrvbran y ocuden a estrenar ur­ nas y o ejercer el «sagrado dere­ cho al voto», para, en «popuíar su­ fragio», conseguir la eteoción de sus mandatarios. Trotan de igno­ rar, cloro está, para que el juego no pierda interés, que éstos han sido ya predeterminados por las dictaduras de las cxmarHIas polí­ ticas que comienzan a proliferar al amparo del sistefna. vivían d9 Jando lønohan las

Para entonces, para sorpresa de los electores, las conclusiones de la votación no producen ningún efecto, V los políticos se ríen de k¡ «voluntad ded pueblo». En los recientes y retozones comicios de Portugal, el comunismo obtuvo lamente el 12 por ciento de los votos, y, sin embargo, ifue el Par­ tido que derribó al Gobierno anterlo y que al parecer, continúo de de de

Identificando su Ideología adminis­ trativa. Sirve, además, cómo ejem- esauelas públicas y el manteni­ miento de la enseñanza privada a base de subvenciones estatales.

Bl esfuerzo en este último sen­ tido es realmente espectacular: de un gasto de setecientos millo­ nes de pesetas se ha pasado en un trienio a ocho mil millones. ¿Se nota, a nivel popíMar, la san­ gría que supone a los gastos del Estado? Nos teememos que no. Por grandes que sean las subvenclones, el coste de ja enseñanza privado sigue subiertdo. y no es­ tán ton lejanas Jas voces que des­ de todos los frentes de la socie­ dad se Jevahtoron contra la últi­ ma elevación de tarifas. Ocurre así que un innegable esfuerzo del Estado apenas tiene eco ni agra-> decimiento popular, porque se en­ cargaron de toparlo las necesida­ des de lucro de las entidades educativos privadas. £s cierto que esas necesidades no se pueden desconocer, porque los centros privcídos educan a Ja tercera par­ te de la población en edad esco­ lar. Pero también es pierto que los descontentos se podrían corregir con una odecuatía ¡clarificación. Ganaría, de paso, la credibilidad del programa de uno de los equi­ pos que merecen mayor asisten­ cia pública. sen milloen millones sOndel no no essociela últi Ocurre encentros esco- pío para ponderor el envilecimien­ to de la autoridad cuando se re­ cuerda que lo PoJicia portuguesa, hoce pocos días, no pudo impedir que la Embjada españolo en Lis­ boa fuera asaltada e Incendiada, alegando que los manifestantes le habían cerrado el paso... s0 re Lisle

O bien, los que resultan dirigien­ do ios destinos de los- democráti­ cos «ufroaontes, no siempre son aquellos por los que se inclinó el consenso público. Los Estodos Uni­ dos de Norteamérica votaron por Nixon, pero son gobernados por un vicepresidente, políticamente des­ conocido, que fue escogido y nom­ brado por el derrocado mandata­ rio. La conclusión «democrótica» es que uno solo persono, el señor Nixon, fue quien eligió al primer mandotario de la estructura eco­ nómica mós importonte del mun­ do. son por eco mun

Argentina votó por Cómpora, «mascarón de proa» "rvdispensable dentro del mecanismo democrático, paro que Perón pudiera desempe­ ña lo presidencia. Pero, pora des­ concierto general, quien resultó ocupando la primera mogistraturo de uno noción de treinta millones de habitantes fue la señora María Estela 'Martínez, que nada tenía que ver con la vida ni con lo tra­ dición político de uno de las más grandes democracias del continen­ te onwricano. d0s tra-

£n Nuevo York, el ciudadano pue de votar cqdo cuatro años, en sufrogios no muy claros, como lo aca­ ba de protxir el bochornoso pro­ ceso «Wotergate», y así ejerce su' «libertad» democrática, a comblo de un estado de inseguridad tene­ broso que le impide solir de no­ che de su casa, pues hasta en la centralísima «Broodwoy» la viola­ ción y el asolto están o lo orden del dio. Pues, aunque algunas ve­ ces desconocidas, las estadísticas de criminalidad en la capítol de los democracias alcanza cifras escolofriante^. Es el resultado de lo impunidad, de códigos debilitados, de lo corrupción adminlstrotiva y del envilecimiento de lo autoridad. Porque lo mós grave de los confi­ guraciones estatales complacientes es que. en la misma proporción en que se derrochan libertades a nivel nacional, el ihombre se ve obligado a restringir sus libertades personales y los de su ifamilia po­ ra evitar el atropello, el robo, el asesinato y él secuestro, pues el Estado se Incapacita para prote­ gerlo. En los Estados Unidos fue abolida la pena capital, y hoy día sus ciudadanos disparan, cosí dlarlomente, contra su presidente, sin otro sonción que la de ser enviados a un psiquiatra. 8upronode Ja pa fue día

El hombre esto perdiendo liber­ tades por culpa de la llt>ertad.

Jorge D. CASTELLO SALAZAR

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