¡nmjeble número 50 de ia calle C'ajdlo Coello de Madrid. Los ap resores van armados con pis'.rJas y metralletas y profieren Tiultos como el que sigue: «€s;o os lo hacemos porque sois unos cerdos antifranquistas». Los abogados y íperiodistas que celebraban una rueda de Pren­ sa sobre el momento político es­ pañol, son golpeados y cuatro de ellos resultan lesionados de conside'ración. Uno de los perio­ distas extranjeros sufre rotura de clavíctíla. Entre Jos letrados que tienen que ser hoapitaHzados se encuentra Antonio Gar­ cía Trevijano. Los sois de Gar-

  • Un grupo de veintitrés est u d i a n it e s zaragozanos sufre agresiones y amer>azas por par­ te de otro grupo de personas, en las inmediaciones del Cole­ gio Mayor Pignatelli.

  • Sabadell son arrojados varios «cocteles molotov» concon-

Huellas de la extrema derecha £/ peor camino para la concordia tra las parroquias de San Pedro y San Antonio.

DICIEMBRE

  • En la localidad de Ciudadéla (Mahón) aparecen pintadas de carácter derechista, que re­ producen Jos periódicos: «Muer­ te a los rojos», «Muera el obis­ po rojo», «Falange en pie» y «Viva Franco». re-

  • Supuestos miembros del G. A. S. arrojan en Barcelona un artefacto contfa la puerta del abogado Socias Humbert. del un

  • En Ala lor (Palma de Ma­ llorca) fallece el sacerdote Pons Jover, después de haber descu­ bierto en las paredes de su tem­ plo pintadas anticlericales de procedencia ultraderechista. de

  • tape, denuncia personalmente los sucesos ante el juez de guardia, al comprobar la mag­ nitud de los mismos. de miag-
  • En Basauri (Vizcaya) in­ cendian la furgoneta de repar­ to del sacerdote obrero, Alfonso Beraza, que trabaja como em­ pleado de una editorial. Se pu­ blica que es la tercera vez que el citado vehículo sufre aten­ tados. Inemque

  • Supuestos grupos de ideo­ logía <te extrema derecha ame^ rrazan por carta anónima al rec­ tor de la Universidad de Bar­ celona, don Fabián Estape.

  • En Madrid, y durante ios conflictos laborales por la firma del convenio colectivo, se produ­ cen amenazas anónimas a tra­ bajadores del ramo del metal, si prosiguen en su postura de no acceder a Ja firma del convenio. Se denuncia un oaso en el que a uno de los representantes de los obreros se le amenaza con un atentado a realizar en la per­ sona de itno de sus hijos, un niño de once años. Firma la® amenazas un grupo que se autodenomina «Vieja Guardia de Franco». Consultada por los pe­ riódicos, la Guardia de Franco niega su participación ©n tales hechos y califica por su parte estas acciones como de «terro­ rismo brutal». no de con un de

  • Grupos de extrema dere­ cha agreden a informadores de Prensa. La Asociación de Madrid protesta por estos hechos, esgri­ miendo los casos concretos de Guillermo Galván, de «Cifra», y de Sánchez Martínez y Molinero, en ByN. derede de

Y así, a un promedio superior al de una agresión por semana, la extrema deiTecha ha realizado en Jos últimos tres meses hechos que, una vez aglutinados, pre­ sentan este inquietante balance:

Agresiones y ame n a z a s de muerte a diferentes (jersonas. Disparos y lanzamiento de de de bombas.

Alborotos teatrales.

Colocación de artefactos.

Asalto a domicilios particu­ lares.

Lanzamiento de «cocteles Mo­ lotov» contra parroquias.

Pintadas en las calles.

  • Se llevan a cabo agresio­ nes a estudiantes en la Univer­ sidad de Barcelona, figurando como agresores grupos derechis­ tas. El propio rector, señor Es-

Pintadas anticlericales en igle­ sias.

Atentados y amenazas <íe todo tipo a estudiantes, otJferos y pro­ fesionales, seguidos de agresión en muchos casos.

SANTANDER

«Premio Botín» contra «Plan Bahía» o ecología frente a industrialización

L A presentación de las líneas generales (con­ clusiones y considera­ ciones) del premio Fundación Marcelino Botín para la «de­ fensa de la naturaleza y me­ las xdey me- dio ambiente en la ciudad de Santander, su bahía y sus al­ rededores», fue decepcionan­ te para quienes asistieron al acto en ©1 Paraninfo de la Universidad de Las Llamas. alal de la

Blanco y Negro (Madrid) - 20/12/1975, Página 39

Copyright (c) DIARIO ABC S.L, Madrid, 2009. Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de lo contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposició

como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa, a salvo del uso de los productos que se contrate de acuerdo con las condiciones existentes.

MELANCÓLICO ALMUERZO OE ONOS "EX"

C OMO en este país, por aquello deü desarrollo, casi ningún hombre im­ portante almuerza en su casa, por im- y los españoles ha­ blamos muy fuerte, para enterarse _có-mo van las cosas de la patria con­ viene ir a los res­ taurantes, y hacer oído dentro de lo posible. €1 jefe de comedor despabila­ do de un restau­ rante de Jujo sabe más de asuntos pú­ blicos que el nvejor periodista, que tieconresJo de

ne que esperar en el vestíbulo y a lo mejor lo detienen. Por ello, en los momentos «crucia­ les», como se decía antes, voy a los buenos mesones a echar oídos. Por

Los comensales del último almuerzo que presencié y es­ cuché era de personalidades digitadas a punto de «ser dimi­ tidos». Y dicha sea Ja verdad, aunque despidientes y un pun­ to melancólicos, no Jes faltaba humor y resignación cristiana... Claro que por Jo que pude deducir, ninguno, salvo el más talludo, iba a quedarse en la calle total, al dejario sin des­ pacho y encomiendas. espude Ja des-

  • -iLa verdad es que yo -de­ cía uno con voz de tenor y muy repeinado- no puedo quejarme de Ja vida. Vuelvo a mi abogacía del Estado, que no es ninguna bobada, y en los ratos 'libres escribiré mis memorias contando lo que no «nos dejamos» contar en Jos años de ejercicio... Y tú tam­ poco -^le espetó a otro que en aquel momento firmaba Ja última factura a cargo de su departamento-, trabajas una semana al mes en tu Registro de la Propiedad, y las otras tres a hacer crucigramas. Y que y en mis no Jos que la una otras

-^Un momento -saltó el re­ gistrador-'... He estado Jo me­ jor de mi vida entregado al ineludible servicio de la na­ ción, sin atender debidamente a mi familia, hasta el extremo de perder muchas noches de amor con mi querida esposa que tanto lo necesita, para llegar a Ja meta de una mayor justicia social, acelerar la re­ volución en marcha, y conse­ guir Ja unión de todos los hom­ bres y reglones del país... Porque, como dijo... al nade re-país_

-4Jn momento, por favor. No nos sueMes otra vez el discurr sito que te hemos oído y leído milenta veces en los últimos

treinta años. Aquí hemos venido en plan de amigos, a decir verdades. en

Ante las risotadas del coro de comen­ sales, el orador, que se había puesto de pie y todo, bajó Jos ojos y se sentó, sin aplausos, por primera vez en su lar­ ga carrera de ora­ dor de banquetes.

-^Yo lo que siento de verdad -dijo otro mirándo­ se la pechera- es pasar a la vida privada, a hombre de la calle, sin la medalla que todos sabéis. Era mi última ilusión. Ia

  • -Hombre, no es para tanto. Ya tienes treinta y cinco con­ decoraciones con la que te dieron en octubre... Y, última­ mente, te la compramos entre todos y se te Impone en una cena de «ex». Nadie va a mo­ lestarse en consultar ei «B. O.» conte una mo-
  • -^Fuera de bromas. Además es una de las pocas que «com­ portan» una pensión razona­ ble.
  • -B u e n o , «contemplado» desde ese «contexto», eso también se puede remediar con una colecta entre los ami­ gos. Y tú, Emeterio, ¿de qué te quejas, si tienes más acio­ nes que Rockefeller? eso acio-
  • -Menos acciones... Bl cese me va a traer muchos roces con mi esposa. Sobre todo a la hora de traer y llevar a mis catorce hijos a Jos colegios y a la finca de la Sierra los fines de semana. Resolvía la papeleta con los coches ofi­ ciales... Con el precio «que creo» tienen ahora la gasolina y los mecánicos, fíjate. mis los Ja ofi aque

-^¿Y yo?-^preguntó casi llo­ rando el mayor de todos-, que por mis compromisos con la Patria no pude acabar la carrera y no tengo más ingre­ sos que los trece sueldos que ahora están en el aire. la que

-^No te preocupes, estamos trabajando intensamente para la creación de un nuevo Mi­ nisterio donde todos los «ex» encuentren un retiro honroso... -¡V i V a!-gritaron todos-. Mi -

Menos da una piedra.

Francisco García Pavón