LA EMPRESA DE "CAMBIO 16 » 11

TT AS conversaciones esVx I i ^^" tsn adelantadas ·- que puede decirse que ia firma es inminente», de­ claró a ByN don Juan Tomás de Salas, director general de «Información y Publicaciones, Sociedad Anónima», empresa editora de «Cambio 16», que contará próximamente entre sus publicaciones con el matutino madrileño «Nuevo Diario». La compra del periódico o amplia­ ción de capital, que de las do$ cosas se habla, no influye en lo fundamental, en el hecho da que «Información y Publicacio­ nes» «tendrá la totalidad o la inmensa mayoría de las accio­ nes». Según ha declarado un redactor de ND a ByN, «el am­ biente entre nosotros es bueno, pero después de la historia que tenemos no nos atrevemos a hacernos muchas ilusiones, ya que la última vez que cambia­ mos de empresa se nos prome­ tió que nos iconvertiríamos en la primera empresa periodística del país aunque, eso sí, con !a ayuda de la Virgen María». En lo que respecta al señor Salas, ha manifestado que «económi­ camente la operación supone muchos, bastantes millones». esdecirse dede que La dos en la un amya en En

EL «MADRID» COLEA

L OS problemas del diario «Madrid», que dejó de publicarse en noviembre de 1971, aún siguen coleando. Ahora el Tribunal Supremo ha dictado sentencia contra el gru­ po de accionistas encabezado por Rafael Calvo Serer y a fa­ vor del encabezado por Alberto Villamor Azúa. Este último so­ licitaba la anulación de la Junta extraordinaria de la sociedad, celebrada el 4 de septiembre de 1972, que fue convocada a instancias del señor Calvo Se­ rer y en la que fueron nombra­ dos varios consejeros, entre los que figuraba Antonio García Trevijano. El señor Trevijano ha reaccionado con irritación y ha facilitado un comunicado a la Prensa en el que asegura que, a pesar de la sentencia, la si­ tuación de fondo permanece igual. de ha fa50Se los ha la la si-

¡PRENSA VA!

E N esto de la aparición de nuevas revistas es obli­ gado dejar la cuenta abierta, la posibilidad del su­ ma y sigue, porque no hay se­ mana que no se anuncie la lle­ gada a tos quioscos de nuevas publicaciones. Las últimas en llegar han sido «Dúo» y «Con­ vivencia». En abril se les unirá de seen

«Historia 16», y allá, para sep­ tiembre, «Mujer 16».

«Dúo», de periodicidad men­ sual, se presenta como una re­ vista de relaciones humanas, planteando todos los temas que pueden afectar o interesar a la pareja. En su primer número afirma que «viene a responder a las demandas de la sociedad española». En lo que respecta a <'Convivencia», que cuenta con abogados, moralistas, psicólogos y ginecólogos, se trata de «un intento serio por llevar a los lectores una información veraz, documentada ¡y oportuna sotare los diversos aspectos de una ciencia nueva, como es la sexologfa». rela una se-

«Historia 16» y «Mujer 16» serán editadas por «Información y Publicaciones, S. A.», empre­ sa que edita actualmente «Cambio 16». La primera, que será mensual, tras salvar una serie de dificultades, tiene, por fin, luz verde y estará en la ca­ lle lel próximo abril. Por su par­ te, «Mujer 16» existía como pro­ yecto desde hace un año y tie­ ne la intención de «favorecer la plena integración de la mujer en la sociedad, facilitando co­ nocimientos para el mejor des­ empeño de sus funciones». A la pregunta de si el semanario se dirige a un terreno ganado o por ganar, su director, José Oneto, respondió a ByN que «en esto de las revistas femeninas serias el mercado español está virgen. Nos dirigiremos a una mujer culta y le ofreceremos más información que reporta­ jes». que una camujer desA José una

DARÍO VALCARCEL, SUBDIRECTOR DE «EL PAÍS»

D ARÍO Valcárcel ha sido nombrado subdirector de «El País», nuevo periódi­ co, dirigido por Juan Luis Cebrián, al que se atribuye en los medios políticos tendencia fraguista. El señor Valcárcel es hijo del marqués de O'Reilly y nació en Madrid al término de la guerra civil. En 1966 empezó a trabajar en Prensa Española como secretario particular de don Tofcuato Luca de Tena, puesto en el que permaneció ocho años. En 1968 ingresó en !a Escuela Oficial de Periodis­ mo, donde cursó sus estudios. En 1972 se incorporó al grupo de fundadores que puso en marcha la sociedad editora de «El País». Hace cuatro meses, el señor Valcárcel fue nombra­ do secretario de Redacción de la «Revista de Occidente», pues­ to en el que ha hecho una ex­ celente labor. sido de fra es Y de de Tena, en de de

RESTAURANTE RUPERTO RE NOIA

A BIERTO hace cinco años, lleva el nombre del co­ cinero del rey don Fer­ nando de Ñápeles, famoso por su «Libro de guisados», publi­ cado en 1529. Está situado a la entrada de Madrid viniendo de Barajas, en el piso 22 del edi­ ficio «Torres Blancas», avenida de América, 37 (entrada por Corazón de María, 2). Teléfo­ no 416 45 21. Abre domingos incluidos y cierra en agosto. Se accede por un rápido ascensor que lleva a la última planta, ocu­ pada en su totalidad por el res­ taurante, bar y salones. Desde los ventanales se contempla una gran vista panorámica. La decoración ultramoderna, en to­ nos rojos y blancos, no le qui­ ta elegancia confortable al co­ medor. La dirección del mismo corre a cargo de Restituto Sar­ dón, «Tuto», para sus conoci­ dos, quien se ocupa también de la compra, que, salvo en los productos importados (como el «foie» fresco de oca, entre otros), hace en diversos pro­ veedores madrileños. Los ali­ mentos son de primera calidad y las verduras siempre frescas. En la cocina, un excelente equi­ po de profesionales con el jefe Luis Jiménez al frente. La re­ postería y helados corre a car­ go de Florencio Flores. Manuel Albalate, con otros cuatro «mattres» y varios camareros, dirige un atento servicio. Muchos son los platos que forman la carta. Hay entremeses fríos y calien­ tes a 275 pesetas el más ba­ rato. De las sopas, he proba­ do la de pescado y la pequeña marmita, más bien ramplonas. En cambio, el plato argentino de huevos revueltos «gramajo» (con patatas paja y jamón) está delicioso. Sea cual sea su va­ riante, los huevos revueltos de­ ben llevar siempre mantequilla y estar hechos al «baño María». Así i|os toman en Francia desde Giscard (uno de sus platos pre­ feridos) para abajo. Hay gran variedad de pescados. También angulas y ancas de rana. El co­ razón de apio braseado con tué­ tano, tomado por mi amiga, es­ taba perfecto. Esta verdura hasta hace poco sólo se tomaba en nuestro país como aromatizante de caldos y sopas. La receta citada adoptada en algunos bue­ nos restaurantes es una afortu­ nada incorporación a nuestra cocina. Copor la de edi por resLa CoBar el entre proali recar son bavadepreCoesen jefe

De segundo plato mi compa­ ñera tomó pavo relleno de fru­ ta, acompañado de purés y sal­ sas. Ambos, sabrosos. Yo me incliné por el faisán a las uvas. Según Bríllat-Savarin, para co­ mer faisán hay que esperar que empiece casi a descomponer­ se, «en ese punto su carne es frume Coes blanda, sublime, de gran gus­ to, pues sabe en parte a ave de granja y en parte a caza». Los que comemos en casi todas par­ tes son de granja o casi, ya que en ellas se crían lentamen­ te para después soltarlos en cotos de caza. El guiso y la sal­ sa eran buenos, pero indudable­ mente les faltaba ese especial regusto bravio con aroma de bosque y perfume de matorral. Mi compañera tuvo que dejar su sorbete de limón (que amable­ gusLos ya en de

mente no cobraron), por insípido. En ocasión anterior comí con un amigo, que de postre pidió cuajada. La que sirven es de una conocida marca comercia­ lizada que suele venderse en lizada que suele venderse en las tiendas a 30 pesetas. Me parece inadmisible que un estableci­ miento de lujo con ese montaje y repostería propia la incluya al respetable precio de 135 pesetas, por mucha miel o azúcar que la acompañe. Para justificarlo la sirven fuera de su idóneo reci­ piente de barro, batida y en plato metálico sobre hielo pilé, con lo cual, y para colmo, la hacen cursi y la estropean. Es­ te detalle demuestra una vez más la necesidad que tienen nuestros restaurantes de lujo de reducir sus cartas, limitán­ dose a superarse en unos cuan­ tos platos presentados con sen­ cillez y buena materia prima. Además, bajarían los precios, que, por altos, sólo se justifi­ can con una cocina sin fallos. En Ruperto de Ñola, si se come con el vino de la casa. Viña Ecoyen, cuesta unas mil pese­ tas por persona. Confiamos que próximamente este restaurante, de indudables aciertos, se regu­ larice y pueda ostentar digna­ mente la estrella que la Guía Michelfn le ha concedido, a nuestro juicio (considerando su parquedad en distribuirtas) de­ masiado generosamente. con de en la en la Esvez lujo Viña Guía su de-

Zenón

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