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srcelona; del 8 al 14 de abril de 1976 40 pesetas

DESTINO

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hesión indiscriminada o la negociación ( puertas adentro, sin reflejo ante la op pública».

La crisis del reformismo

Desde el primer día. la «Junta» se sentó como el monopolio de la leg dad democrática, «Agrupa a los democráticos más representativos del , -dijo al presentarse en Estrasburgo' las comunidades europeas en marzo de | Poco después, en abril, lanzó el «Ma to de la reconciliación», y alli se «no sólo como la plataforma unitaral irreversible de la oposición a nivel deli lado, sino también como el principio j| configuración del poder político del tiene necesidad la sociedad española ' llegar a definir en términos de acción'] concepciones de la construcción de democracia moderna,» de los secta se del unitan del acción de legi

El Gobierno ha cambiado rápida, espectacular y arriesgadamente de táctica. Y posiblemente lo único que ha hecho ha sido facilitar la acción del PCE.

Josep Meliá

H ace un par de meses, en Santander, dije que para salvar la reforma seria necesario cambiar de Gobierno. La respuesta de Praga no se ha hecho es pe rar. Para salvar al Gobierno ha hundido la viabilidad de la reforma. Santander, sería La res: hecho espe ha hundido

En una sola semana, dirigentes de la opo sición tan calificados como Camacho, Alvarez Dorronsoro, Nazario Aguado, Ramón Tama mes, Francisco Sauquillo y Juan Anto nio Bardem han sido detenidos y empapelados. «Se ha acabado la tolerancia.» Lo dijo Praga golpeando la mesa de su despacho y lo hemos repetido a coro todos los comentaristas. El Gobierno ha cambiado rápida, espectacular y arriesgadamente su táctica. Y posiblemente se ha equivoca do en su decisión. Pero por lo menos ha advertido algo que los líderes de la oposición democrática se niegan a ver y que el propio Gobierno ha obtenido con su lamentable política de errores. Que el Partido Comunista español se ha convertido en el árbitro del cambio democrático en España. Frente a tal arbitraje, consecuen temente, la reforma carece de perspectivas creíbles. El proceso político se coloca en un callejón sin salida momentánea y a expensas de sacudidas y sacrificios de todo orden. Al Ramón Anto empaLo de su des: corO todos ha cambiamenos ha de la ver Y que con Que el Parha convertido en se coloca en ex de todo

El acierto de la Plata-Junta

A mí, que tengo a gala reconocerme na cionalista, la constitución de la Plata-Junta no me hace ninguna gracia. Pero no creo que se pueda negar la extraordinaria habilidad táctica con la que el PCE ha llegado a establecer tales acuerdos. Ni su acierto, en definitiva, si consideramos el tema en función de los intereses de par tido y no en función de unos inexistenna no creo hael PCE ha Ni el de parunos inexisten- tes intereses unitarios. La enorme capaci dad política de Santiago Carrillo es, evidentemente, extraordinaria. Ningún otro líder, del sistema o de la oposición, puede presumir de haber anticipado tan claramente las lineas del proceso político y de haberlas impuesto a sectores tan heterogéneos. capaci es, evi otro lítan de tan heterogé

Creo que tiene un cierto interés, dada la superficialidad con que a veces se describe la historia inmediata, adentrarnos en las fronteras de la maniobra lanzada por Carrillo con vistas al final del franquis mo, A fines de 1973 se perfilaron las lineas maestras del «manifiesto proyecto de programa del PCE», que saldría a la luz en el primer trimestre de 1974. Allí estaban los fundamentos. A partir del divorcio entre la sociedad española y el régimen fascista, «el Partido Comunista de España preconiza una alternativa democrática que dé a la actual situación una salida, en interés de las masas populares, y facilite, a la vez una convergencia entre las fuerzas de diverso signo interesadas en poner fin a la dictadura, sobre bases muy amplias, que no prejuzguen ni el régimen político ni las transformaciones sociales futuras, dejando estas cuestiones para su solución en un marco democrático. Los puntos esenciales de convergencia posible que el PCE des taca son: 1) Un Gobierno de amplia coaUción; 2) Amnistía total para presos y exiliados políticos; 3) Libertades políticas sin ninguna discriminación; 4) Elecciones libres a Cortes Constituyentes que decidan el futuro régimen político de España». interés, dada veces se des en lanzadapor del franquis de pro8 luz en Allí estaban en dé vez de fin la ampllas que dejando en un esenciales el PCE amplia y exi que decidan que coali-

Seis meses después, en París, Calvo Serer. García Trevijano, Vidal Beneyto, el minoritario PSP de Tierno Galván y algunos grupos más firmaban los doce puntos del Manifiesto de la Junta Democrática, Pran co estaba a punto de morir y ello precipitó las decisiones. Sobre la coincidencia básica de los doce puntos y el «manifiesto proyecto» no hay la necesidad de extenderse. Se hablan impuesto unas lineas y se imponían de forma inamovible. El «colectivo 70» comentaba su texto de esta forma en los «Cuadernos del Ruedo Ibérico» de enero-julio de 1975: «Su modifica ción está fuera del alcance de quienes a la Junta se adhieran después de la publicación del documento .. Sólo cabe la adSe mi Y algunos del Fran Y ello precicoincidencia el manifiesde ex unas deesta Ruedo Ibérimodifica de quienes cabe

Resumiendo todas estas pretensiones,) rrillo dijo en su famoso libro Demain, pagne «El Partido Comunista no una legitimidad otorgada, de favor; j] Junta Democrática tampoco cree en democracia otorgada». Sus objetivos, lamente, eran mucho más sutiles, tían en hacer que el PCE adquiriera labilidad democrática, en contribuir y decididamente a la consecución de l libertades, en evitar que fuera imp una democracia sin contar con ellos, \ fin de cuentas, en que su posible to cía no fuera consecuencia de un acto { generosidad, sino un reconocimiento de] papel decisivo en el cambio histórico, esto, como es natural, difícilmente sel bria conseguido sólo a través de la ta. De ahí que a medida que el PCE la batalla de la credibilidad democn insistiera en acercarse a socialistas y 1 mocristianos. Porque sólo asi entendía \ sus objetivos se podrían alcanzar de l ma decidida. Es más, de no haberse I gado a la plataforma unitaria, el PCE I bria tenido que disolver la Junta. no de lavor; cree en objetivos, Cor contribuir de impos un de la que el PCE democri de baberse el PCE La Junta

Las estrategias de Carrillo

Un anticomunismo torpe y visceral senta todas estas escaramuzas tácticas i mo un simple juego de oportunismo. I posición democrática del carrillismo, ena secuencia, seria insincera y coyuntura!, J simple pretexto para apoderarse del ¡ tado y destruir el pluralismo. No lo yo asi. Y la prueba de que no es tan] cil dejarse llevar por argumentos sil tas es que, paradójicamente, los ati a la linea carrillista son más duros y I damentados en el exilio que en el P": interior del país. Nunca, en la España f quista se ha publicado un trabajo tan' hundo contra Carrillo como el de " Semprún Maura, ¿Quién es y qué de verdaderamente Santiago Carril lo'A blicado por «El viejo topo» en París, bp cosa es mucho más variada. Enrique > ter, que dirige un llamado Partido nista Obrero Español, de clara depend moscovita, ha dicho que Carrillo en\ asesino y que depuraba su partido en* do a sus cuadros a misiones clande;" en España y denunciando su sltuacio la Guardia Civil para que fueran eliC dos. Los «Cuadernos del Ruedo Ib' en este mismo orden de cosas, son hoy! tavoces de la pureza leninista traictór por el secretario general del PCE PanJ nando La ra, por ejemplo, la Junta tica queda reducida a esta simple tión: «Lenin ha muerto». Y Felipa ' escribe en un articulo titulado «Apr ción al mundo político de Santiago lio»: «Las coordenadas utópicas en 9*1 túa Carrillo el pasado, el presente II futuro de la sociedad española, la visceral tácticas del no sim los en el pr España el de V quepn Enrique Partido en su Iben esta simple Y Felipe en de espanole , situacia

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la flagrante de referencia a las formas de ha concretas, revelan que la acción podel PCE no pretende hoy acercamos libertades políticas formales sin rejr su posición en el ámbito de una asición franquista" sin influencia direclalguna sobre la evolución política de la i edad española, pero con cuyas fuerzas ara Carrillo las partidas de ajedrez de posfranquismo inevitable -y por ello ¡ fundamentalmente distinto del franquiscon un partido dócil que permita nipular a las clases dominadas», acción po sin re de una direc de ello que permita

n esta linea de propósitos, el PCE de er había ya publicado en enero de 1974 documento posicional en el que acusa a Carrillo de propiciar una plataforma irtunista-revisionista de corte antisovié«Tal es -se concluía- el papel esciaista que juega el partido carrillista en movimiento comunista internacional.» b oportunismo que se le achaca a CaPCE de que acusa antisoviéen llo al censurarle sus prisas por regre a España e integrarse en la legalidad debe a la frágil posición de su linea Inca, sólo mantenible independientemenirente a Moscú en el momento que logre ría con la de Berlínguer y transformar(en éxitos electorales. La estrategia del está en función de eso que se ha dado llamar el eurocomunismo. Por eso esCarlos Semprún Maura que «si Carríse acerca a pasos agigantados al fransmo, el franquismo no tiene la menor ^ncíón de acercarse a Carrillo..., aunes posible que el franquismo en su pa próxima futura pudiera sacar pro ve de las ofertas de Carrillo a ser algo como un ama de llaves, o la per so 8 Caregre su del eso es CarriIranla menor aun en su sacarprove ser algo como un ama de Llaves, la perso

na encargada de sacar el perro a pasear, es posible, si, pero es seguro que las rechazará». pesear, que las

Los aciertos de Carrillo consisten en haber sabido ser fiel a este propósito básico y haber Jugado tan fuerte como ha sabido, incluso a costa de ceder por primera vez en muchos años ante las peticiones del PSOE y sus planteamientos de cara a un reforzamiento del carácter central de dicho partido en el esquema socialista del Estado español, para conseguir galvanizar en torno a su PCE a fuerzas democráticas de muy distinto signo y condicionar la aceptación del reformismo a la admisión de los comunistas en la legalidad. Es un acierto, también, desde su punto de vista, haber sabido tender constantes cebos al sistema para prolongar el martirio de sus militantes y forzar la solidaridad de los demócratas españoles, con quienes eran objeto de discriminación a la hora de la tolerancia o la libertad de expresión. Pero sus errores, que también los tienen, consiste en que al forzar la jugada no ha dejado ninguna salida franca más que la que él mismo define. Y, sobre todo, determinados maximalismos, como ciertas alusiones a la Monarquía que revelan, por lo menos, un desconocimiento de la identificación del Ejército con el Rey. En este sentido, la tesis de la «autoeliminación de la Monarquía» contenida en el «Manifiesto proyecto» es literalmente suicida, de la misma forma que su creencia de que la guerra del Sáhara podía favorecer a la UDM no era más que un mimetismo portugués sin demasiada base. Cuando Carrillo presenta la unión entre la Junta y la Platacomo be por primere las peticiones de central de del condicioner la admisión un de viscebos martirio de de eren horu de la tienen, con: no ha més que lo la identiliRey En este de la UDM portugués Carrillo pre senta la unión entre la Junta Ja PlateEs por

forma como una demostración de que «la alternativa democrática es más fuerte potencialmente que la perspectiva de recomposición oligárquica, de derecha con un matiz u otro, en torno a Juan Carlos», co loca sus baterías contra la Corona y, en definitiva, contra el Ejército. Con lo cual, sus muchos aciertos se pueden convertir en un «impasse» general para que la politica desacreditizante alcance credibilidad y resultados prácticos, pero difícilmente aporta una salida a una situación cada día más deteriorada. de que [uerte po de recom: con u co Corone en Con lo cual, convertlr Y

La represión y el centrismo

Fue la valoración de este posible exceso, y su contradicción con puntos no negociables, las que determinaron a Praga a impedir la divulgación del acuerdo de Coordinación Democrática y la detención de al gunos de sus promotores. Praga ha insistido mucho en la imposibilidad de que el PCE sea autorizado de momento. Y no habla por hablar. La exclusión del PCE es uno de los consejos de mister Kissinger en la misma línea de los acuerdos militares hlspano-norteamerlcanos. Y a muchos de los gobiernos europeos esta exclusión les parece maravillosa, aunque digan lo contrario. Incluso se lo han hecho saber al Gobierno español. USA y la URSS, por paradójico que parezca y por razones muy diferentes, quieren anular a Carrillo. Los americanos porque temen que la política del compromiso histórico permita obtener un tipo de socialismo en libertad en el sur de Europa en la próxima década. Los rusos, porque si triunfa la linea BerlinguerCarrillo-Marchais, aunque este último ha llegado de mala gana a la trolka y por opor tunismo, el crédito de la línea leninista, de los «peces» como vanguardia de la cía se obrera, y el dogma de la dictadura del proletariado, sufrirán un hachazo irreversible. Los americanos han realizado una labor de persuasión sobre la clase militar española, convenciéndoles de que la Monarquía necesita una base democrática para mantenerse, pero que el interés de Occidente exige la exclusión del PCE. Kissín ger, en sus sueños, querría repetir el modelo de la creación de la República Fe deral Alemana. E incluso, con un gran sentido pragmático, mientras desayunaba con Praga y Areilza y oia las explicaciones del programa reformista, se atrevió a preguntar: «¿Bueno, pero dónde está el partido que va a ganar las elecciones?». exceno De 8 Frage insis de que el PCE Kissinger milf 8 muchos exclusión digan lo hecho saber URSS, por Cerrillo. Los polftica en Los del irrever clase militar para de OcciPCE Kissin mo Fe con pregun el partido que va ganar les elecciones?)

A la creación de este partido, y a posisibilitarle el triunfo desde el poder, ha de dicado Fraga una buena parte de su estrategia. Con nulo éxito hasta ahora, esa es la verdad. Fraga había hecho su cuadro. Dejaba a ios ultras del franquismo en la extrema derecha, empujaba a la democracia cristiana hacia la derecha, creaba un centro con los liberales, los aperturistas y algunos socialdemócratas; toleraba una izquierda socialista mandsta y dejaba a los comunistas en la extrema izquierda y fuere de la ley. posiesa es su cuadro en la creaba un dejaba {ue

La razón de esta estrategia, amén de los condicionamientos imponderables a que ya he hecho mención, no es otra que la fortaleza de los grupos extremos en comparación con la debilidad de las fuerzas más moderadas. El reformismo quería favorecer la estabilidad política y el neocapital ismo, evitando el papel catalizador de los sectores coa mayor proclividad a reabrir el cisma de la guerra civil. De ahí que para anular al «bunker» tuviera que insistir en la ilegalidad del PCE. Y que para poten ciar a democristianos y socialistas tuviera que darles una prima de salida en la haque que de los sec reabrir el ahí que para insistir en en la ba-

talla electoral. Pensando siempre, además, que sus propios partidarios eran los que debían salir triunfadores de esta situación. además, los que

Todo este juego se les ha desmoronado a los reformistas con el reforzamlento del ·bunker» y la habilidad de los comunistas para unir a la izquierda. De ahí que se haya puesto de relieve el papel de Ruiz Giménez en este equilibrio inestable y el empeño del PCE para mantener a los católicos ligados a su suerte, porque sólo ello evita la identificación entre la Plata Junta y el Frente Popular. Lo cual, en resumidas cuentas, no haría sino potenciar al otro lado la idea del Frente Nacional del señor Fernández de la Mora. Y a partir de esta nueva escisión de las dos Españas, lo que ustedes quieran. del De ah que se papel de Ruiz inestable el los caporque sólo la Plata cual, en Nacional Mora Y de las dos Es par

El centrismo, percatado de que las cosas se ponían feas, no ha dudado en reabrir la represión, porque le va en ello la vida, y en alguna medida también se siente responsable de la necesidad de evitar una nueva dictadura. No es casual, porque ello pertenece a los reflejos clásicos del franquismo, que todo ello haya coincidido con el viaje de los Reyes a Andalucía y con el éxito innegable que allí obtuvieron. El re formismo corre el peligro de pasarse otra vez, desde luego. Porque ahora, ni más ni menos, va a tratar de exhibir como respaldo a su política el aplauso de cientos de miles de personas que han vitoreado a Juan Carlos y Sofía. Con el peligro cada vez mayor de que las tensiones políticas ideológicas se vayan desplazando a un dilema Monarquía-República. El rigor de la ley y el enfrentamiento formal con una institución a la que algunos sectores mo derados no querrían plantar cara de forma directa es lo único que ya les queda a los reformistas antes de que las dos al ternativas que se mueven frente a ellos, los ultras y los plataj un teros, logren devorarlos. Por eso el centrismo insiste en que la libertad ha de venir de la. mano de la Monarquía y no contra ella; ha de ser el motivo de su estabilidad y reconocimiento y no el precio para su aceptación. las cosas en reabrir ello la vida se siente resde evitar una porque ello del Irancon el EI re pasarse otra ni más como re3 de cientos vitoreado cada políticas a un dirigor de la con una sectores mo cara de [orya les queda dos al a ellos, logren deinsiste en de mano ella; ha y recono y su acepta-

Manifestaciones y congresos

En la crónica del fin de semana, por todas estas cosas, destaca la importancia semana, por importancia de las manifestaciones previstas y desautorizadas. La de los partidarios de la amnistía llegó, pese a todo, a convocar algunos miles de personas, jóvenes fundamentalmente. Creo que en materia de orden público, entre que llovía, que Ruiz Giménez había dicho que acataba la prohibición y no se sumaria a ella y el temor de que los grupos ultras pudieran salir a la «Ule, su importancia no es demasiado destacada. En el terreno político, en cambio, ofrece pistas considerables. En el he cho, por ejemplo, de que los grupos comunistas muestren una mayor necesidad de llegar hasta el final en estas cuestiones y en el Interés de las fuerzas del orden por hablar de desmanes, destrozos y comportamientos no pacíficos. Pero lo innegable, a fin de cuentas, es que a los comunistas les salen mejor las cosas que a los centristas-reformistas. Les detienen, sí, pero consiguen arrastrar a todas las fuer zas democráticas con organización a nivel del Estado español. desauto de la am convocar al fundade Or que Ruiz Gi prohiy el temor salir es demasiado en camEn el he grupos co necesidad cuestiones Y compor10 innegable, 8 los comunisque los sí, pe todas las fuer ni-

La sorpresa del grupo gil roblista, por ejemplo, ha sido mayúscula, aunque yo no sabría si cargarla en el capitulo de aciertos del PCE o en el de errores del Gobierno. Porque si para mí hay una cosa clara es que han sido los reformistas los que con su timidez, sus hipotecas, y su obsesión por el tema del PCE han hecho imposible que la Monarquía hiciera su programa de reformas. Pero en cualquier caso, ahora la oposición ya tiene su pacto de San Sebastián. Y el Gobierno tendrá que pensarse las cosas dos veces. Después de lo ocurrido en los congresos de Sangarcía y San Lorenzo del Escorial, la situación se ha complicado un tanto. El Gobierno no está todavía a los pies de los caballos. Pero sus ofertas no valdrán de nada si la oposición unida decide no acep tartas. Si abusa de la represión para tratar de deshacer tal solidaridad puede encontrarse no sólo con un f racaso de sus proyectos, sino que un elemental sentido de solidaridad coloque perfectamente alineados con los comunistas a grupos que están llamados a ser anticomunistas declarados. Será cuestión de que todo el mundo revise sus errores, desde luego. Pero Fraga el primero, puesto que aparece como el martillo de herejes encargado de anatematizar una y otra vez contra la ruptura. Porque o bien se produce un pacto entre la oposición y el Gobierno, y el Ejército lo respalda, o esto puede acabar muy mal. · por yo no de acierdel Gobier cosa clara que Y su obse han hecho im su prOcualquier catiene Su pacto tendrá Después de SanEl Go pies de los valdrán de no acep para tra puede en de suS sentido aligrupos que de Pero de ana rup un pacto esto puede acabar muy mal

DESTINO

Sin dilaciones

Ha pasado un mes desde que el pe I riodista José Antonio Martínez s& ler, director de «Doblón», fue secvt*\ irado a punta de metralleta y tor-\ turado metódica y despiadadamentíl fue secues ytor

Durante este largo periodo ninjinl sospechoso ha sido detenido y no t»| nemas indicios de que la policía haf¡\ Identificado a sus torturadores. Y que es más grave, uno de éstos h\ podido permitirse el lujo de coTmiiií.| car se telefónicamente con Martina] Soler para conminarle a abandonar} el país bajo amenaza de muerte. ningú Yb de Martíne abandona de muerte.

No dudamos de la buena voluntail ni de la diligencia profesional de li| policía, y agradecemos la protecciói I que tanto ésta como la Guardia Ctt|| están prestando a nuestro compañero I y a su mujer. Todo ello, sin embarga, I no nos impide expresar nuestra senl preocupacUfn por estimar que José A»\ ionio NÍartínez Soler sólo estará del verdad Protegido cuando sean deten I dos ios ferroristas que le foríuraron. I de k comnpañer estará d

Mientras estos delincuentes tan per I fectamente organizados, equipados jl armados permanezcan en el anónima-1 ta. los profesionales del periodismoI no podremos cumplir con un mínimo j de seguridad y eficticia la función qru\ la sociedad exige de nosotros. nosotros

Por ello, los firmantes de este edil torial creemos que es nuestro debai llamar la atención de los poderes ptl blicos sobre las graves consecuencia) I que pueden desprenderse de latmpum l dad de esíos hechos. Es imposible mi convivencia pacífica entre los' españoj tes y una sociedad sana si los períodú-l tas estamos sometidos no sólo a mií\ deber @ mú

tiples jurisdicciones especiales, sino también al brutal chantaje de estos grupos incontrolados. Que los poderes públicos los controlen y. sobre todo, que los desmonten y hagan llegar a los tribunales es un imperativo. al inQue Un que

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