Guinea: la mina política de García-Trevijano

El dique que contenía la infor­ mación sobre Guinea Ecuatorial, la materia reservada ha caldo, y ha sonado la hora que los es­ pañoles del común nos vayamos

enterando de los entresijos de la descolonización y de la situación actual, en la que aparecen co­ nocidos personajes de la vida política española. Capitulo apar­ te merece el señor Trevijano, que ha jugado -de creer la cuarta parte de lo que sobre él se escribe -tanto la baza de los intereses económicos y persona­ les, como en el país la de perso­ él

Nazis: Laín contesta a Fraga

En el transcurso de muy pocos días he recibido un escrito en que se me amenaza de muer­ te, firmado por el «Sexto Co­ mando Adolfo Hitler», y el señor Fraga Iribarne ha publicado en ByN (número 3.364, 23 de oc­ tubre de 1976) lo siguiente: «Es­ tán haciendo de la palabra fas­ cista el mismo uso que durante años se hizo de la palabra ro­ jo... Pero lo que es inadmisible es que nos lo llamen Antonio Tovar o Laín Entralgo, porque ellos sí fueron nazis en algún mo­ mento de su vida...». Dos con­ fortadores ejemplos de cómo ciertas personas entienden la convivencia. en Co en OCmola

No tengo mucho tiempo para responder con detalle al exa­ brupto del señor Fraga Iribarne. Debo limitarme, pues, a consig­ nar las siguientes breves apos­ tillasexa-

1 .^ Mi pasado político ha si­ do leal y detalladamente ex­ puesto y revisado por mí en un libro («Descargo de conciencia", Barra! Editores, Barcelona, 1976), que han leído o pueden leer to­ dos los españoles. Que yo se­ pa, no puede decirse otro tanto del gárrulo e insultante señor Fraga exun tose- naje público con aspiraciones en la nueva etapa que se abre.

Es hora de que las conductas personales se acomoden a los que de palabra se predica, y mu­ cho más en los hombres que as­ piran a representar.

Raúl Espinosa Madrid

La información sobre Guinea viene a descubrir años de silen­ cio, y revela un capítulo para­ lelo de la actual historia españo­ la, no muy edificante. En cual­ quier caso, el país reclama cada día más una política de ventanas abiertas, que en defecto de otras instituciones, tiene un poder sancionador sobre las actitudes y gestiones públicas. El respeto reverencial y la actitud de distanciamiento han de acabar, y la in­ formación, veraz y puntual, es una de las armas más importan­ tes a esgrimir para lograr este objetivo. Y de pasada, se ponen al descubierto las rocambolescas actitudes de García Trevijano, cuya peculiar concepción del «progresismo africano», no es sino una fachada. paraes dei es

Julio Pene) Álava torado de la Universidad de Ma­ drid. Pues bien, desde que vo­ luntariamente lo abandoné en 1956, yo no he sido miembro de Consejos de Administración, ni he recibido prebendas oficía­ les, ni he ocupado cargos pú­ blicos a cuyo ejercicio pertenez­ ca la represión violenta, ni he proferido declaraciones públicas agresivas y jactanciosas. Me he limitado a enseñar lo mejor que he podido mí disciplina acadé­ mica, a publicar unos cuantos libros, de los cuales varios co­ rren allende nuestras fronteras; a suscitar la aparición de una pequeña, pero brillante, pléyade de docentes e investigadores y a comentar limpiamente la vida en torno a mi. Voen pú he Co-

3.^ Contra lo que falazmen­ te intenta sugerir el señor Fra­ ga, y cualquiera que sea el jui­ cio que su persona y su con­ ducta política, me merecen, yo no le he llamado nunca «lascista». Díganos el irresponsable opinante dónde está el texto en que ese dicterio haya sido es­ crito por mi y contra él. contexto

4.^ Si otros han queríao de­

finirle con tal palabra, dirija ha­ cia ellos el señor Fraga los dar­ dos de su tosca dialéctica. Aca­ so la respuesta que entonces re­ ciba sea esclarecedora y diver­ tida para la muchedumbre de los lectores españoles que co­ nocen la significación hoy co­ múnmente concedida a dicho término. de CoCo-

5.^ La obligación de no atri­ buir expresiones más o menos injuriosas a quienes no las han empleado no sólo pertenece a la ética del aspirante a político; forma parte, incluso, del elemen­ tal modo de hacer decentemente la vida que un ingenioso espa­ ñol llamaba «moral de casino».

Pedro Laín Entralgo

Destape

Actualmente, las revistas por­ nográficas proiiferan en nuestro país, no es que sea cosa de nuestros días, ya lo fueron tam­ bién casi a principios de siglo. de

Claro está que, debido en la actualidad a un mayor nivel cul­ tural, cabe esperar se termine con tal exhibición en los quios­ cos. la

La pornografía causa daños no sólo físicos, igualmente mo­ rales e intelectuales, y no es puritanismo, es tan sólo ir en contra de lo que no es arte. Es que es necesario, verbigracia, ¿ei destape en el teatro?, por favor, el teatro fue siempre cul­ tura, educación de las masas; y el cine, el problema es el mismo, sexo y violencia. moes en Es por

No estamos en contra de que el adolescente contemple un des­ nudo femenino, si ese desnudo es de los grandes maestros de la pintura, que son recreo del espíritu, no fomento de sensua­ lidad. de del

Tenemos también el problema de la educación sexual del niño, al cual estamos desorbitando de tal forma que, en lugar de be­ neficiarle, le estamos confun­ diendo. be-

Cierto que una aclaración de ia madre con la hembra, del pa­ dre con el varón, es necesaria para una mejor comprensión del niño ante el proceso natural de la vida; el niño no debe experi­ mentar sorpresas desagradables e inesperadas al llegar Natura, con esa transición sexual, obli­ gada para todos los seres, pero todo con medida, con arreglo a la edad e intelecto del niño; no pade no

ESCRIBAN SU DIRECCIÓN

Recordamos a nuestros lectores que sólo podremos publicar las cartas que nos envíen en ei caso de que sepamos cuál es ei domicilio de los firmantes. caso de

2." Mi último cargo «político>-, en la medida en que así pueda ser llamado, fue el Rec­ Blanco y Negro (Madrid) - 06/11/1976, Página 12 asi

Victoria Vera

de esa manera equivocada, casi brutal, diriamos, con que se ha­ ce hoy cuanto se relaciona con el sexo.

Insistimos: de momento, prohi­ bición total de esas revistas. Ci­ ne y teatro infantil, deportes, ac­ tos culturales, recitales de poe­ sía, música buena, todo impor­ tantísimo para un mayor pro­ greso. proac-

José Victoria del Pino

Getafe (iMadiid)

Asociación Cultura! de la Sierra de Aracena

No hace mucho, en mi ciudad de Aracena, Huelva, un grupo de personas hemos constituido uns sociedad para avivar la cultura, el conocimiento y, sobre todo, la unión de los hombres y de los pueblos de esta serranía onubense, en el occidente andaluz, tan perdida y tan hermosa. Para ello. tenemos muchos propósitos que, día a día y en un hacer apasio­ nante, vamos arrancando al fu­ turo, haciéndolos presentes. Mas, entre todo, es nuestra realidad mejor, el cuaderno de informa­ ción y difusión que estamos con­ feccionando. Ios tu-

En él, están nuestros mayores deseos; pero, con humildad, tam­ bién le digo que, aunque tene­ mos una gran ilusión, nuestros pensamientos, nuestros proble­ mas y nuestra cultura, también es importantísimo, para tan res­ ponsable labor, unas orientacio­ nes, unos consejos, sobre las posibilidades de crear una re­ vista local llena de seriedad, que llegase al pueblo sin proclamar una cultura disminuida, y, por encima de todo, expresase los problemas vitales -desde e. proletariado a otros sectores secíales^ sin romper la neutrali­ dad política as relos e:

Estos son nuestros fines, y, para ello, le enviamos esta liaIie-

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