GUINEA ECUATORIAL

Un tema importante en relación con la más reciente histo­ ria española y que tiene muchas implicaciones económicas es el de Guinea Ecuatorial. Se precisan aún de muchos trabajos ¡previos para escribir algo que pueda ser definitivo. Uno qqe considero esencial es el que nos del>e Fernando Fernández Echegoyén, testigo excepcional de la última etapa de la presencia de España en el golfo de Biafra. Hoy, aparte de úí.'otar que es preciso consultar lai tesina de Gonzalo Sánchez Casas, «Los problemas de una agricultura colo­ nial: los territorios españoles del golfo de Guinea (1940-1>960)», presentada en 1975 en la Universidad Autónorna de Barcelona, he leído dos obras que figuran siempre en la bibliografía de futuros análisis. Existen ya más, pero trataré de eltas una vez las haya manejado. es el de haya

La primera es de Luis Carrascosa, «IVIalabo. Ruptura* co^n Guinea». Ediciones Mayier, 1977. Me apresuro a decir dos cosas. La primera, que está muy bien escrita. La segunda, que la leí linmediatamente después del documento testimonial de Gabriel García árquez, «García Márquez en Angola», «Le Nouvel Observatore», 13 de junio d 1977, páginas 95-126. Existen ciertos parailelos entre lo sucedido en 1975 en Aingoia y en 1969' en Guinea Ecuatorial. También profundísimas diferencias. Pero lo que resul­ ta claro -y también habrá que dilucidar en el futuro las culpas - es que el nacionalismo negro está disipuesto a sufrir toda suer­ te de incomodidaides para sus pueblos a cambio de que desapa­ rezca ra presencia blanca. El inicio ds la narración de García Márquez es este: con Gabriel Nouvel Obde García

«Hace unas semanias en Angola no se encontraba ya cerillasEs necesario haber vivido tai experiencia para saber lo que re­ presenta: los fumadores, ansiosos, asaltaban a los peatones pa­ ra mendigarles fuego, detenían a los vehículos para pedirles el empleo del encendedor de salpicadero, y se tenía la impresión de que estaban dispuestos a frotar piedras para hacer saltar la chis­ pa que las salvaría la vida. reel de

Tamipoco se encontraba ijabón, ni leche, ni aspirinas, ni cuchiillas de afeitar, ni muchos otros artículos corrientes para la vida diaria». Desipués (página 96) nos relata cómo se van dete­ niendo los servicios del lujoso hotel en que habita en Luanda. Un buen día se interrumpió el servicio de habitaciones: «El mpleado del hotel al que pregunté cuándo iba éste a reiniciarse, me dio esta respu «ta bíblica: «¡Nunca rfrás!» En re'alidad no lo dijo con fastidio o malhumorado, sino más bien con alivio». ni cuvan deteUn mpleado me dio

En la página 284 del libro de Carrascosa sé recoge este pá­ rrafo de uno de los mejores periodistas españoles en as situacio­ nes peHagudas. Diego Careado, y referido a la crisis de Guinea Ecuatorial de 1969, que no se ha hecho más que empeorar: «En las ciudades y pueblos importantes comenzaban a escasear los ali­ mentos. Habían cesado todas las actividades económicas. El true­ que vuelvo a desarrollarse como hace doscientos años». La reac­ ción del presidente Macías es inmediata. En la pág¡na> 296 se trancribe exactamente sus palabras: «Claro, faltará coca-cola, fal­ tará jabón, porque el Gobierno español trata de hacer bloqueo al Gobierno de Macías. Hermanos, apretar los cinturones. Des­ pués de dos meses Guinea Ecuatorial se levantará. Como habéis depositado confia'nzai «n mi ,persona, no importa que nos falte dlin«roa>hora.'Plantar yuca, malanga, plátanos... Hay mucha> comi­ da #n el pafs que no cuesta dinero». En la página 207 se puede ^^ leer un texto análogo. los aliEl trueLa reacDes

Pero la patético para mi de la poUtica econóinlca de Franoisco Macías Ngue'ma, es que nu> acertó nunca a eclarar eso del «v9to monetario» que para él era en realidad una «niebla mone­ taria» más espesa aún que la qqe ¡reina on el camino Ihacia la cumbre del pico de Santa Isabel. Es claro que a través tíe mean" oros «fue provienen de las viejas leyendas sobre el Tesoro Colo­ nial, que llegaron hasta mí cuando era presidente de la Comisión moneColo-

MOSAICO DEPRENSA

del Pian de Deearrollo Económico y Social de Guinea Ecuatorial, Macías emiprende su búsqueda como si de algo tangible y acumulab'ie en un pequeño espacio se tratase. No tiene sentido el plantear qué leyó Macías, pero sí qué películas vio. Sospecho que bloques de billetes df Banco, en escondrijos especiales, poblaron sus sueños desde qué sa hizo con el poder: «Piensa que el dinero existe, y qué está escondido en algún sitio... Una mañana briga­ das de obrero^ cóh pií)uetes perforan los suelos de la Delegación de Hacienda» (págiina 215). Con sus veiniticlnco años de funcio­ nario, ¿no sabe bien él que los fondos han venido siempre d»e Ha­ cienda? y acuel

Esta niebla espesa en la que danza se mezcla cori otra se­ rie de absurdos: fabulosas minas de uranio y grandes yacimientos de petróleo (página 207); Bancos que se pueden alzar en el área de la peseta -como el Banco de Guiña Ecuatorial (páginas 299306)-, sin contrapartida ni negociación alguna; infravaioración del papel de los técnicos españoles, comO lo muestra su terrible discurso de Eninayong el 19 de febrero de 1969, que sigue al enlo­ quecimiento colectivo -de los auditores y del orador- de Nsorl< muy poco antes, y que provoca el terror y el éxodo d© los españo­ les de Río Muni; ignorancia de qué es eso del tipo de cambio, de la circulación del dinero o de ios impuestos que decide como pre­ mio por la independencia que «no se pueden subir» (página 204); creencia de que los alimentos pueden darse gratis -^e incluso que deben darse-, tanto en España como en Guinea Ecuatorial (página 296); seguridad pasmosa en que la comunidad internacio­ nal limpedirá siempre que el hambre se expansione entre los pue­ blos subdesarroilados: «¡Cómo nos van a dejar que muramos de bambre si ahora Estados Unidos está ayudando a Biafra!... Y a un pueblo pacífico como el nuestro..., ¿cómo nos van a dejar? Se­ ría incorrectOK (páginas 236-297). se299su terrible ~e incluso Y a

El panorama en el que vive Macías ya* lo había adelantado en España. No fue en un campo de fútbol (página 231), sino en nuestrO' palacio de Santa Cruz, donde Francisco Macías Ngema proniunció, al menos por primera vez, estas palabras increiblr~: «El hombre que bizo posible la independencia de África fue ' Fuhrer al provocar la guerra en Europa, consiguió traer la liber­ tad que hoy día disfrutamos (ios africanos). Por más que dican que H.itler fue malo, en realidad se equivocó. Hitler intentó sal­ var a África. Es donde tuvo que luchar, iijero después empezó a anexionarse a los países europeos. Esa es el hombre que nos ha dado la Mbertad. Tened vso bien presente». Ante este Inaudito elogio a Hitler, que dejó a todos pasmados, y que se pronunció en la conferencia Constitucional, Ndongo pronunció sin saberlo, su sentencia de muerte: "Maclas no ha hablado en nombre de Monálige; sus opiniones son puramente personales". Al día si­ guiente, fui a almorzar con Pedro Ekong. Me dijo: "Nos hizo Ma­ cías avergonzarnos de ser guiñéanos". Ngama increíbl: fue que dicen inaudito pronunció saberlo. nombre de AI día si Ma-

El libroi de Carrascosa, junto con los otros que se irán pu­ blicando, había pensado comentarlo dentro de una nota hiistórica genei'ái ¡pzra «Nueva Historia», si es que Ricardo de la' Cierva, senador, sigue Interesado sobre todo por la Historia contemporá­ nea. Lo pensé porque poseo datos que en parte deben darse a conocer y que explican el confuso panorama MUNGE-MONALIGE-IPGE que se presenta en las páginas 140-149. También deben rectificarse ciertas informaciones, como por ejemplo, cuando al pequeño «Pizarro» se la convierte ya en crucero (páginai 82), ya ·en acorazado (página 294). Adelanto que, por ahora es este au­ tor el O'je adivina más cosas, aunque ignora algunas esenciales. Pero sí me importa decir que está escrito desde la dignidad, y aijeno a todo un mundo de sabandijas de las que, parece, tuvo al­ guna noticia, pero que debe haber considerado Carrascosa que pertenecen, como algo natural, a las excrecencias que proporcio­ na la humedad de Fernando Póo y Río Muni. históriCierva, darse a al 82) , ya auque

Otro libro que del>e leerse, sobre todo después del durísimo ataque que el autor recibió del PSOE, es el die Antonio García Trev¡ja<no, «Toda< ia verdad». Mi intervención en Guinea». Dronte, 1977. En el prólogo señala (páginas 8-9) que va a escribir un García Dronun libro sobre el «drama» y la «comedia» de Guinea Ecuatorial. Es curioso que los que actúan en la «comedia» sean 'los que pa'rticipan en actividades eco'nómico-fi'nancieras. En el libro se habla de ciertos conocidos míos. Me desagradó su léxico para' los 'muertos políticos ajusticiados por Macías: «lacayo» (páginas 21 y 37) pa­ ra Atanasio N'Dongo; «secuaz» para Armando IMúñez de Bolboa Dougan (páginas 17 y 38) y Saturnino Ibongo. de de Bolboa

Algunos documentos sobre el Banco de Guinea Ecuatorial, sobre «Finguinea», sobre el Banco Central de la República de Guinea Ecuatorial y acerca del INFOGE -Instituto Nacional de Fomento de -la GUÍnea Ecuatorial- (páginas 79-83, 95-106, 37,, 42-43, aunque parciales, vienen muy bien para conocer entresijos y complementos de infarmaciones que yo había acumulado sobre estos temas. Es curioso qu" a veces me (legasen a través de miem­ bros de mi cátedra, a los que ciertas personas de la «comedia» trataron vanamente de involucrar en esas cuestiO'nes. Dejo a un lado el tema de «Italcambio», '(páginas 108-110), ipero sí me inte­ resa destacar que si existe un disparate científico es el que sa c<}ntiene en el documento 14 para efectuar una planificación del desarrollo de Guinea Ecuatorial, en lá que aparece la fantástica figura del doctor Montoya (páginas 111-120 y 122). Si esto tiene alguna disculpa', quizá se halle en la página 45, cuando García Trevi'jano señala que todo lo redactó ^(&\n ningún libro que poder consultar». Entre los economistais científicos, eso, cuando míni­ mo, se llama irresponsabilidad' Es curioso que Montoya (página 122) le diga a García Trevijano: «...tú no has cobrado minuta al­ guna ni obtenido beneficio en relación con los trabajos de investigación de Recursos Naturales realizada por rtií en dicho país y para tu Plan de Desarrollo». Ese «tu Plan de Desarrollo» así mencionado él 25 de octubre de 1976, es significativo. La carta de Macías página 107, y añado, ¿redactada por quién?- habla­ ba diQ ayudas del Banco Mundial. Como es lógico, este organis­ mo discute de temas serios y con ínter Loe uto res que saben de qué ss trata, no de desatinos científicos. Ignoro si ayudó en algo o en nada. Ecuatorial de 37 , un que García inves dicho país así La carta habla -

Dejo a un lado el asunto SIMED, donde se involucra a Pedro Ekong, que por cierto está exiliado en Camerún- Dejo para un tra­ bajo de otro ti'po mil otro detalles curjosos o importantes como el de la peseta guineana. iPero he de decir que el PSOE ha admitido con demasiada facilidad todo el documento de la ANRD, y pues­ to así algunas -creO' que no muchas- armas de defensa en ma­ nos dh García' Treyijano y del «presidente del Comité Central del Partido Unicó Nacional de Trabajadore® (PUNT) y presiden­ te vitalicio de la República, gran camarade y mayor general de las Fuerzas Armadas Populares, S.E. Me$ié Biyc-go Negué Idong» (página 68), nombre actual que se da Francisco Mecías Nguema, y.al que añade el de «gran líder popular» (página 67). En «Newsweeik» de 20 de junio de 1977 ('pá9ina 28), bajo el titulo «Reigns of terror», el tema se actualiza y resume así: «En Guinea Ecua­ torial, en la costa occidental africana, el Presidente Francisco Macías Nguema, que según dicen sus opcinentes dio m'uerte a 50.000 de los 3244}00 ciudadanos de su nación- da caza y mata a los pocos subditos educados que le quedan. Asegura Macías: «Los así ilaniados intelectuales son el mayor problema con el que se enfrenta hoy África.» Pedro un tra y puesen made EcuaFrancisco mata Macías: con el

De acuerdo. El día qiue asesinaron los secuaces del gran líder a mi amigo, qué -me honró con 'el título de «hermanó», Agustín Eñeso ÍSieñ», decidí ique este ©rimenino-qtiedaria-imptrne. Los»-Inte-lectuales somos peores que el «gen-gen». Molestamos tanto como él y de pronto picamos como la mamba. Ahora el gran líder y sus lacayos bán ^netrado entre cacaoteros y el «gen-gen» ha empezado a mOIe^iarles. Ya no sólo se hace presente desde el lado de Felipe González, y eso que el ataque de éste ya' levantó una ampolla que qp se ha curado mi mucho menos. Agustín 'inte: ha el

Juan VELARDE FUENTES

(Catedrático <d<> Economía de la Universidad de Madrid, en «Arriba»)

DIALOGO CONSTRUCTIVO SOBRE i LAS ISLAS EL FUTURO DE LA ESCUELA CANARIAS

El documento sobre la ense ñanza que han publicado los obis­ pos españoles al concluirse su XXVI asamblea plenariá no apor­ ta, en realidad, grandes noveda­ des en cuanto a su contenid>o ideológico. Si las hay, en cam­ bio, en lo que se refiere a la cla­ ridad «n las formulaciones y al estilo y tono dialogante del do­ cumento entero. Los obispos no chaman tenantes, no exigen en nombre de Dios, no amenazan en nombre de poder alguno, «pre­ sentan respetuosamente» a la co­ munidad española su pensamien­ to y anticipan que en modo al­ guno desean que un tema como éste pueda convertirse en fac­ tor de división en'tre los españo­ les. su no al-

'Esta suavidad no excluye, sin embargo, la energía en la defen­ sa de unos derechos qwí no son, en rigor, de los obispos ni de la Iglesia misma, sino de los padies creyentes, a quienes los obispos no jnicdein en modo alguno aban­ donar en algo tan sagrado como es la promoción de la fe de sua hijos. sus

La escuela -recuerdan los obispos- no puede ser neutra. Siempre hay tras un proyecto educativo una determinada ma­ nera de ver y de explicar el mun­ do. Desde otro ángulo, la fe no es separable de la cultura. Arrin­ conar la fe en el campo de la pu­ ra conciencia individual es des­ los no natura'izarla, es violarla y diesa-

rraigarla. Es, pues, perfectamente lógico el que un padre creyente desee que la fe sea parte del pro­ yecto educativo de sus hijos. En España, concretamente, recien­

tes encuestas prueban sobradadamente que éste es él deseo expireso del 93 por 100 de los pa» dres con hijos en edad escolar. ¿Podría el Estado ignorar este de recho? ¿Podría limitarse a acep­ tarlo en teoría haciéndolo invla' ble en la práctica?

Aquí los obispos son tajantes en sus afiTmaciones; no corres' po«d« al (Estado fijar por su cuenta o por el criterio alternan­ te de sus equipos de Gobierno el modelo educativo que ha de ins­ pirar, en lo ideológico, el sistema de enseñanza. El Estado debe, más bien, ofrecer todos los .mo­ delos educativos que sean reflejo de las tablas de valores que se registren en el cuerpo socialsu el se

Que en la España actual exis­ ten varias tablas de valores pa­ rece claro. Que un porcentaje al­ tísimo d« padres -como prueba la estadística- desean una for­ mación cristiana lo es también, Tendrá, pues, el Estado que proteig«r esa pluralidad, tendrá que abrir caminos efectivos para qvf esa mayoría de pad*es vea refle­ jada su aspiración cristiana en­ tre lo.<! modelos educativos del país. Y tan incorrecto como se­ ría imponer obligatoriamiente una fe a quien no 'a desea, resultaría inaceptable el que se pusieran «mpedimien'tos activos -a pasivos para quien desea ver la fe refle jada en la educación cultural que sus hijos reciben.

Este derecho de los-padres cris­ tianos, podrá en algún caso co'isionar con otros derechos. Y fun­ ción del Estado será conseguir que esos derechos se compaginen sin aaularse. En rigor, la fe no no

(c) Del documento, los autores. Digitalización realizada por la ULPGC. Biblioteca Universitaria.

puede ir contra la Justicia c con­ tra la aspiración de que iodos los españoles Puedan llegar gra­ tuitamente a la enseñanza. il«ero tampoco estas Justas aspiraiiones podrán chocar con :a fe. Y las exigencias de la fe no TM>dran Ir contra la calidad de la ense­ ñanza, así como la búsqueda d« esta calidad no tiene por qué ser un obstáculo para el anuncio de la fe.

A nadie se le oculta que esta­ mos ante un tema delicado en el que más de una vez se cruzaron intereses creados y en el que pue­ de que algunos enfoques econó­ micos se disfrazaron con el her­ moso nombre de la fte. Tendrán que corregirse los abusos, pero sin atentar a los derechos. el

Los obispos exponen todas es­ tas consideraciones con la mano tendido del diálogo. Manifiestan expresamente su confianza en la recta intención de los grupos po­ líticos, incluso d« aquellos que han manifestado visiones distin­ tas del problema. Confían en que el diálogo común imnida que es­ te tema termine por convertirse en un conflicto religioso que pu­ diera dividir a los españoles. De lo que se trata es del bien ooc>»mún de todos, no de imponer vm-^s criterios de grupo. (Pensa­ mos que esta mano tendida de los obispos debe encontrar abier­ ta la mano del diálogo de todos cuantos buscain no imponer su ideoloffía, sino s*rvir al bien co­ mún. En «ABC» que Su CoEn <ABCv

RAMÓN, en "Pueblo"

Las Islas Canarias, terminante e inequívocamente, son españolas

España n.o iperraitirá bajo ninguna circunstancia una investigación o una negociación relacionada con la pertentjncia de las Islas Canarias. Esta será la contestación del Gobierno español, cuando de manera definitiva la Organi­ zación para la Uniaad Africana (OUA) decida enviar una comisión investigadora al grupo de islas del Archipiélago 'Canario, para convencerse sobre la profundidad y el arrai­ go en estas islas del así denominado "Frente de Liberación para la Autonomira y la Independencia del Archipiélago Ca­ nario» «MPAIAO. Con motivo de la celebración de la Con­ ferencia de la OUA en Libreville (Gabón) los ministros de Asuntos Exteriores africanos han decidido el envió a las Islas Canarias de una comisión investigadora semejante. Esta decisión se halla todiavia pendiente del asentimiento de los jefes de Estados africanos. Los ministros de Asuntos Exceriores han e^:presado su opinión de que las Islas Cana­ rias, sin duda alguna, pertenecen a África. Sin embargo, los cit"<los ministros no están del todo seguros de si el MPAIAC, representa, en efecto, la voluntad de la pobla­ ción canaria. El MPAIAC. bajo el mando del abogado Cubi­ llo, iQue vive en el exilio, se ha dado a conocer por medio de, una serie de atentados con bombas en las Islas Cana­ rias. El Gobierno argelino, después de la entrega por parte del Gobierno español del Sahara Occidental a Marruecos y Mauritania, ha ofrecido a Cubillo toda clase de facilida­ des para dirigirse por Radio Argel, en emisiones de noche, a la población canaria. Estas emisiones se oyen muy bien, aparte deiftn las Islas Canarias, en la Península. También la oposición española de tendencia izquierdista, que en el asunto del Sahara se situó más bien al lado de Argelia y del Movimiento de Liberación del Polisario, ha exigido a Argelia que cese en su ayuda a Cubillo y al MPAIAC To­ dos los partidos políticos españoles se han pronunciado en contra de la separación de las Islas Canarias de España-, aunque sí recomienaan más derechos do autonomía para los' canarios. una perteOrgani Con envio a las semejante embargo. de S1 el por medio Canapor parte Marruecos muy bien También que en el exigido Toen de España; para

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WALTER HAUBRICH, en «Frankfurter Allgemeine Zeitung»

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