E MPEZAREMOS hoy por un cocido. El Club de Arte, con Luisa Taboada al fren te, ofrsció su tradicioinal cocidito madrileño al presidente y director de la agencia Efe, Luis María Anson. Gentes del mundo dei teatro, el oi^ne, la literatura, e) periodismo, se reunieron en torno a Anscm. En este homenaje estaban desde Victoria Vera, que ahora se ha pasado a la tele visión y se ataviaba con un sombrerito muy a lo «belle epoque» y no dejaba de coque tear con Luis Calvo; a María Cuadra, que iba vestida de gue rrillera ;palest¡:na o algo pare cido. Las hermanas Galbo, una morena y otra rubia, daban es colta a Blanco Tobío. Víctor Ruiz íriarte, Vicente Escrivá, el doc tor Pardo de Unceta, Carmen Bernardos, Jpsep Meliá, que no dejaba en paz a Alfonso S. Pa lomares, con el tema del P. S. O. E., y éste una y otra vez repetía que Alfonso Guerra no es tan irascible como parece, sobre todo tratado más íntima mente. Antonio D. Olano, que ya celebra las trescientas represen taciones de su «Madrid, pecado mortal», entre guiño y guiño, habló de lo que Luis María Anson representaba para el mundo del teatro y para sus amigos, a los que jamás había abandonado. Luis Calvo fue otro de los ora dores que recordó la bnijlante coci en teleun Maria esPano del ora-
HOMENAJE. MUSEO, "LOCAS Y LIBROS CON POLÉMICA ii
trayectoria profesional de An son, a pesar de su juventud y a pesar de lo que a muchos les pesaba lo joven y brillante que era. Manuel Blanco Tobío habló de Anson y la agencia Efe y re saltó ios logros que en poco tiempo había conseguido al fren te de lo que hoy es la quinta agencia de info'rmación del mun do. Anson cerró ese turno de oradores jugando con 'las pala bras que aludían a los ingredien tes del cocido, palabras que transformó y deformó refiriéndo las a hechos y personajes poJítlcos que invadían nuestros perió dicos y revistas cada jornada. Desde Carrillo a «La Pasionaria», pasando por Felipe o Suárez, to dos tuvieron su acertada alusión, cargada de simbolismo e ironías. En fin, que cuando nos quisimos dar cuenta ya oasi era de noche y habíamos empezado el coci do, lloviendo, pero con luz. Any que e poco de que coci -
Los Amigos dei iViuseo de ia Casteiiana
M UY simpático resultó el acto de constitución de la Asociación de Amigos del Museo de la Castellana. Oerel de
Aranguren firma ante la escultura de Sempere.
ca de un centenar de personas se congregaron bajo el paso ele vado de Juan Bravo y entre esas personas estaban algunos de los artistas que en su día habían donado las obras que hoy ador nan este museo al aire libre, como Sempere y Pineda. Y fue precisamente junto a ía obra de Sempere donde los socios fun dadores de esta Asociación fir maron sus Estatutos. Entre los firmantes, el profesor Aranguren, con un juvenil pañuelo atado al cuello, y Cristóbal Halffter. Hubo también representación oficial, puesto que allí se encontraba el director general de Acción Terri torial y Medio Ambiente, Daniel Linos, quien puso de manifiesto que su departamento veía con muy buenos ojos la actividad que esa noche se iniciaba con la creación de la Asociación. funfirla
«Las locas se divierten»
M IENTRAS en el Palafox se estrenaba la película de César Ardavín «Doña Per fecta», con la asistencia de al gunos de sus intérpretes, entre ellos José Luis López Vázquez, Manuel Sierra con su novia, Ma ría Luisa San José, Mirta Miller y Jorge Rigaud; decía que mien tras esto ocurría en un cine, en una discoteca o sala de fiestas, como se quiera llamar, un con junto de «locas» preparaban una fiesta. En «Cerebro» se reunió toda la compañía del Barceló para celebrar las ciento cincuen de al- ta representaciones de «La jaula de las locas». Y no sólo hubo fiesta para esta ceiebiración, sino también placa conmemo¡rativa, que recibió Vicente Parra, el más «loca» de todos (en ia obra, se entiende), de manos de Yeda Brown; el hombre que se con virtió en mujer, tras una opera ción, y que ha protagonizado una película titulada «El transexual», que es, más o menos, la historia de su vida. Pues bien, allí es taba la co'mpañía al completo: Ramón Corroto, tan locuaz co se conesCo-
mo siempre; Toni Valente, Julio Gassete, sin plumas ni focados; Antonio Cerro, Merino Nelo, Ma
nolo Calvo, Manolo Brieva, Ig nacio Salaverría y, no se asus ten, también había alguna mujer: Lone Fleming, Josefina de la Torre e Irene Poster. Jaime Azpilicueta, director de la obra, se mostraba sonriente, aunque no demasiado, porque, no sé que pasa que el públJco va al teatro, pero no todo lo que él desearía, c! acío lo presentó otro actor, Paco Valladares, que descansa ba de sus cantos y sus bailes y de ponerse esas tremendas bo tas de altísimo tacón que usa en «Yo quiero a mi mujer». la se no que y bousa
Homenaje a las ciento cincuenta representaciones de «La jaula de las locas». En el centro, Yeda Brown y Vicente Parra. de
Viiallonga, entre Umbral y Trevijano
G ARCÍA Trevijano era el en cargado de presentarnos el perfil político de Viia llonga, y Umbral, el literario o humano. En ia mesa presidencial se sentaron -el público estaba de pie- García Trevijano, Um bral y Viiallonga. El motivo era la presentación de dos libros de Um- quierdas o de derechas, y tras un recorrido por los momentos claves de su vida hizo un retrato lírico del señor Viiallonga, al que también calificó de aristócrata le vantisco con caballo incluido. García Trevijano explicó que aceptó el hablar en este acto por que se lo habían pedido el autor que
Viiallonga, entre Francisco Umbral y Antonio García Trevijano.
Viiallonga: «Solo» y «Allegro Bárbaro». Bl escritor Vázquez Figueroa hablaba con Amestoy, que siempre parece estar ro deado por un cuadradito que es la pequeña pantalla. An tonio Alvarez Solís, director da «Interviú», y Guillermo Díaz PJaja, hijo, hablaban con José A. Martínez Soler, nuevo director da «Repórter», que ha regresado a España, después de recuperarse de esa misteriosa paliza que re cibió. Umbral abrió el fuego y, jugando a los despropósitos, lla mó a Viiallonga Lorenzo, pero enseguida rectificó. Se refirió siempre al señor de Viiallonga como caballero español, de izrOque Ande A. Y; pero iz - y el editor y consideraba que no era normal que un hombre políti co presentara a un escritor, pero había claudicado ante sus ami gos. Recordó cuando se conociaron y cuando fundaron la Jun ta Democrática en julio de 1974. Viiallonga prefirió no hablar, por que dijo que era escritor y no orador, e invitó a los asis tentes a un coloquio, en el que no se podía oír nada. Da lo que casi no se habló fue de los li bros, porque interesaba más la figura literaria, humana y políti ca de Viiallonga y también la da «play boy», pues por algo había por allí mucha Pransa del co razón. amiy
Pilar Trenas
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