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I f IGURAS ¥ GÍNTES AHORA SE PUBUCAN SUS NOVELAS EN EN ESPAÑA

un hombre Es Vilallonga «mil cosae».

-re-Ante todo, escritor celca-.

Español, vive en París. Sus novelas no cruzaban la froitera, aunque sí encontraban lenguas de otros ijeíses. Aho­ ra, Vilallonga cae en manos de los suyos, dé los españo­ les. En los escaparates, do3 títulos de un golpe: «Alleg o b&rbero» y «Sólo». In un rela­ to, hay macollo de 'historia de dos

Espada. En el'Otrqr'lw lUn^mm tiOeí ávwitur» i^-.pift joven *;Qti», en el eimor. é$i&a.éAliza, un cuarentón.

-En España, soy.nuevo-An teriormente, a ningün editor se le ocurrió publicar mis Mbros. Era imposible. Habrían caído en el cepo de la censa' ra.. ·

El prefiere «Allegro barba ro».

-Sí, sí, me quedo con «Alle­

go, fue alcalde de Madrid y ministro de Instrucción Públi ~ca. El padre de José Luis de Vilallonga, el barón de Segur, catalán, era militar y amigo personal de Alfonso XIll. de

De niño, Vilallonga conoci^i ai rey.

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«Alfonso XIII tenía cara dd rey. El labio inferior en for ma de gárgola-, le mandíbu­ la, autoritaria, de no entender que su mentón prominente "e debiera únicamente a una iiipliiftriiíiítaHa. Los ojos, ii^l' ' .,_. ,^ ,,'.',..,..' iSfeFe ¿b coüKf iea ^B-bóH, damente insisteá<) do buandó se fijaban por pn mera vez en el rostro desea nocido de una mujer».

También-retrata al entonces Príncipe de Asturias:

«Su belleza sobrecogía poi los qqe en ella había de mmero y de engañoso. En sos grandes ojos azules y melan­ cólicos no había ni un a¿omo iqoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

ll Ha interpretado 38 películas y | no ha mticho un anuncio de coñac Ahora escribe la trilogía "España": los últimos cuarenta años

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a · , a gro bárbaro». Es de tema esS pañol. Empieza con la monarS quía de Alíonso XIII y, a traS vés de una historia familiar, E que es la de mi familia, se V3 S el 4esnioron^inIento d© una s - (áase social. La nobleza se 5 viene abajo, decae. Dos miem = iferos jóvenes de esa fajnilia s ,noble acaban el uno,' victini i s .jck dos prostitutas francesa > S 'con las que vive en delirio de = , sexualidcidí y perversión, y ol 5 otro, encargado .<íe un pelotón s de ejecución de revolucionaE ríos. «Alléirro bárbaro» es noE . vela traducida a catorce lenS guas. «Soló», sin embargo, es E novela francesa sin el fondo s político que hay en casi todos S mis relatos. M« habría gusta S do que se editase antes «Fies E ta», por ejemplo. estrauna

S Madrileño, cincuenta y sie S te años, está casado con '% E que fue cotizada modelo Sv E liann» Stella. José Luis.de Vi E lallonga y Cabeza de Vaca ess s grande de España, marqués s de C^stellvell y de CastehneE ya, bí^róh de Segur, de MVda E y de Maldanell. Su abuelo S materno, marqués de PortaY sie Porta -- de curjosidad- Su tez era de doncella, de aquellas doute lias que antiguamente s icarraban en los conventoo per cuestiones de honor. Su boca bien dibujada, sonreía bla ida­ mente, sin razón aparen ?, o til vez por imperativo de su onciencla. Sus manos eran demasiado herniosas». Lo hd bía observado «ataviado con el blanco uniforme del aito mando de la Marina de gue­ rra». de

SERVIR AL -REY

Cuando el padre de Vila­ llonga presentó a su chico al Rey: -«Mi hijo, Señor», el chi­ quillo diría aquello de «José Luis de Vilallonga para ser vir a Dios, a España y a Vues tra Majestad». ¿A los ocho años? Más o menos. Y es muy posible que. como.ocurre '.n «Allegro bárbaro», le dijess al monarca; «Seré artista». Y qué' a solas con el Rey, aña­ diera: «Quiero hacer algo qae haga felices a las gentSa» Probablaméñte el soberanj se dio cuenta de que el crío soser 50-

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POLEMreomALLONG

De niño conootió a Alfonso XIII a quien se pres entó asi: "José Luis de Vilallonga para servir a Dios, a España y a Vuestra Majestad".

Combatió con los nacionales, pero después se marchó a la Argentina y Francia. "Siempre viví de la pluma, incluso fabajé de negro de escritores que ahora son amigos".

naba con cambiar la faz de mundo y adivinó el futuro del pequeño: «Ya se lo <iue serás... Socialista». ¿No es José Luis de Vilallonga e. flafael de los Cobos qae pin ta en «Allegro bárbaro-? Sin duda.

-¿Es monárqui o an ¡ra? -Si lo es Carrillo ¿p.*v qué no yo?

-¿Donjuanista?

-¿De Don Juan de Bornón? Por alecto personal, sí.

-/· Antifranquista?

"-Me da rabia la palabra. Ahora todos dicen que sou an tifranquistas.

-¿y tu pelea con el "-ar­ ques de Villaverde?

-¿Quién es el marqués de Villaverde?

Se queda tan pancho. Se­ rio. Pulcramente vestido. Tra je oscuro, el nudo de ia cor­ bata perfecto, cabeza de p'a Da, estampa de galán de cine a lo Rotí-jlfo Valentino. E-. una revista europea, publicó un artículo en torno al mtrqués de Villaverde que éste juzgó injurioso.. Ganó el plei­ to el marqués. Vilallonga lue condenado a pagar una mul­ ta simbólica -un franco i -an cés- de «satisfacción ds .'njurias». Insistió Vilallongí FH otro artículo y, en enero pa sado. fue de nuevo cond na­ do a pagar una multa de vf in te mil francos. Creo que lii,, un .pleito más entablado ycx el marqués contra Vílall.in­ ga-, le pide unos cincuenta millones; «No se qué le da.án ni me preocupa, jjaga im-^VT-' vista».

CON LOS NACIÓNA'.ES

Cuando, a los once años, ! España pasa a ser república, la familia se traslada a Fran cia y José Luis de Vilallonga cursa estudios en los domi­ nicos de Arcachon (1931-1938) donde sé educa con bastante liberal-dad lo que influirá de , finitivamente en su persona­ lidad. Asimismo, aprende el francés, idioma en el que ha escrito sus libros. Al estalla' la guerra civil, con sus dieci­ seis años, se enrola en el ejéi cito de Franco, interviniendo en las campañas del' Norte. de Valencia, de Cataluña y an la histórica batalla de Terue, Fue destinado al Tercio ¿e Oriamenii, de requemes, e-i el que fue alférez. Recuerda también que, en Madrid, áe enroló en «los altavoces del frente», creados por Edgar i Neville y Gregorio Marañen, a quienes i^ecuerda, pienso que i con agrado. En Valencia es tuvo en la brigada italiaiía <La Célere», -con los «fechas negras». El dice que €ihi, len Valencia, supo por algunos italianos lo que era realmen­ te el fascismo y que, en su ánimo, nació ya un antifas­ cista. Cuando le digo que cho ca bastante que, luchando con «los nacionales», se lar­ gue a Argentina y a Francn cuando «estalla la paz», Vila" llonga explica: e} del 03 su

-Combatí con los naciona les, pero eso no supone qufc yo fuera franquista. Duran-e la guerra, no había franquis mo ni antifranquismo. Franco era un general joven, con pres tigio. pero un general. El franquismo surgió después de, la victoria y yo me fui. En general, yo detesto a los ven­ cedores. Cuando me dijeron; que, para presentar mis li­ bros, habían sido invitados Antonio Alvarez Solís, en Barcelona, y Paco Umbral y Antonio García Trevijano. a a Madrid, quedé sorprendido por Emilio, Pensé de pronto que seria un gag cómico. No le conocía y su presentac'ón fue estupenda. Se olvidó ce su artículo tremendo en el que me llamó «plumífero bas­ tardo» y otras lindezas de. lenguaje imperial del momen to, Emilio Romero, pienso, us inteligente. Aunqxie sin nin­ en de_

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(c) Del documento, los autores. Digitalización realizada por la ULPGC. Biblioteca Universitaria.

guna afinidad política, insis­ to en que sentí ganas de ab^a zarle- Las cosas pas^n. Y yo lio creo en el cielo ni en el infierno, pero pienso que ÍO;lo se paga en la vida. yo el [o-

Vi cómo se abrazaban 'os dos, abrazo de amigos.

-¿Vilallonga es novelistai? -Soy reportero más que ;io veifiSta. Cuento cosas que vi­ ví o que tanto oí contar, que puedo decir que las viví. La uliima noche de Alfonso XI11 en el Palacio Real -mi padre estaba de servicio- la oi contar tantas veces y con tai to detalle que pienso que la he vivido yo mismo. La la

En las novelas sin fondo político que son las menos. creo que «Solo» y otra mis, le han comparado con Fran coise Sagán, acaso por la ser.., cillez y amoralidad que hay en ©I relato.

TOPO CON PÉRON

Vilallonga empezó a ganar­ se el pan con el periodismo al concluir la guerra, en «Des­ tino» y diarios de Barcelona. En 1944 marchó a Argentina, pasando antes por Londres, pues se había casado con una chica del consulado bri­ tánico que era coronel del ejército polaco y no sé cuán­ tas cóias más. Se metió en un negocio dn caballos y po le fue mal, pero surgieron problemas con Juan Domingo Pe.'-ón y el caballero españc retornó a Europa? instalando '·se:^-ímk--9mns 4oíl^ .. se, , muy a gusto. "' en no

-¿Y eso de actor, qiíéT

-Soy actor simplemente poi cumpiir con los amigos. Em' pecé con el productor Napo­ león Murat en «Los amantes» del director Louis Malle. n quien no conocía. Había una^ escenas a t^lmllo. Qibalgáod un Vilallonga, no pariente mío, quien eofeímó. Me lla­ maron y Malie me aumentó el papel- Lá película ganó el León de Oro en Venecia. Ade más, era filme pionero de ero­ tismo. Audrey Hepburn mé llamó después a Hollywood para «Diamantes en canapé». Y siguieron otras, hasta las treinta y ocho que llevo in^ terpretadas. Ilame les 1n-

De todos modos, confií-o':. que siempre vivió de la plu ma; «En París, incluso traoajé de negro de escritores que, al cabo del tiempo, fuerpn amigos». Y añade; «No soy ambicioso. No sueño con for­ tuna. No necesito yate ni co­ ches de carreras- Me basta «son vivir a mi manera». No hi). mucho, Vilallonga se pres­ tó a hacer un anuncio. Álarunos se lo echaron en cara, pe­ ro él se ríe; «Si me hubieran pedido que anunciara una marca de f alzoncillos, acaso hubiera dudado y hubiera di­ cho que no, pero se tratabade anunciar un coñac y acep­ té encantado. Nada malo haj en el trabajo de modelo, creo yo. En Barcelona, hubo qu en estimó qué hacer él anuncio era una humillación. Pues nj Me gustó ese tratólo». n)

ilmbral recordaba muy ci rlosamemte a Vilíülonga «a 6aAMilk>de una mujer, Mylens Demongeot, en «Cleo de oin-

AVISO A LOS LECTORES DE LANZAROTE

3i desea redib|r EL ECO DE CANARIAS en su propio domicilio, te rogamos lo soncite de nuestro corresponsal, don Heracllo NIz Mesa, Dulcería "Eb POLLO", calle Quirqga, número 8 - Teléfono: 81^2.

co a siete», de Agnes VardáUmbral también le llamó el marqués de Bradomín "de ¿a Junta Democratice, allá en París. García Trevijano rj calcó que Vilallonga no es un liberal, s'no un demócra ta, estableciendo clara diferencla:^. «Ser liberal a secaj hoy es ser un reaccionario') añadió sin convencer a na­ die. Umbral le llamó, e-if^ · más de caballero e:;pañij;, conquistador, aristócrata .3 vantisco, dandy. escritor qjí3 escrbe mientras vive y vive siemjM-e a la contra. Le pre­ gunté a Vilallonf^ si se s en­ te más est--itor que político o al revés. Reí.rindió que aho ra es harto difícil separar, deslindar, la literatura de la política. cl en es

COPAS CON CARRiLLO

Vilallonga se incorporo a lá Junl;a Democrátxa en P&.is por Santiago Carrillo, no por Calvo Serer. Una revista le había encargado -hace unos tres años- entrevistar a Ca rrillo. «Puse reparos, pues JJÍ conocía personalmente a San tiago Carrillo. El editor se encargó de establecer contac­ to con él. Carrillo me llamó, vino a mi casa. Se sentó fren­ te a mi, nos llenamos un.^s copos de coñac y charlamos hasta la madrugada. A mí .iie ganó enseguida porque vi qas tenía sentido del humor, cosa rara en los comunistas. SegwK me dijo, 'había' leído mi libro «Allegro bárbaro».' ut entrevista resultó cordial. GiÜ bé sus deolaraciones. En aque lia no inventé nada- En otras <~las de muchos artistashay que inventar cosas, hay que añadir el talento propio para suplir la falta dé talen­ to de los entrevistados». le se La

José Luis de Vilallonga pien «a ctmttouar con sus múlti­ ples oficios. Dentro de nada, interpretarán «Fiesta» acto­ res como Ornar Shariff y qui­ zás Glenda Jackson. así como un chico nuevo, todos bajo la. dirección de Vilallonga. Sí, se ha decidido a dirigir el filme de su novela «Fiesta». Ahora, como 3scritor, trabaja en una Irilogia. «Espaflas». Historia de los últimos cuarenta años. Parece» ser que los títulos, en español, serán «La caída»*, «La olla podrida» y «La explo­ sión».

A tttulo de «nécdoia, subra­ ya la coincidencia de que, a la vez que él jresentaba sus libros en, Madrid, eñ el níís^o edificio, al lado, daba su con ferencia Carrillo sobre el eurocomunlsmo, presentado por Froga- «Y el otro día. Venía yo de París/ y, en el aVión. vía jabíín Carrillo, desde, Estras­ burgo, y Gswmen Diez de Ri­ vera. Aún más, al bajar nos ruega la azafata de Iberia que lío tomemos el autobús, que nos espera una íurgoheta... En la misma, nos encon­ tramos con el alcalde Arespacoeha^, que. puso cara de sorpresa, pei'to que soltó una frase que se me quedó gra­ bada; «En este país, todo irá tóal mientras que a los niños no los eduquemos como an­ tes». eunos an

-¿En qué partido milita ahora Vilallonga?

-En ninguno. No m* iden­ tifico con ninguno de ias que están en el parlamento.

S'enípre sorprende José L." de Vilallonga, escritor con aire de play-boy. aunque acompañado de su esjMsa Syllañne Stella, íiue fue modelo de «Vogue», c<»i quien casó en Monaco hace cuatro añas y a quien dedica «Allegro bárbaro» y -Solo». Simple­ mente escribió: «Para Syllanne». L con

(iPY«ESA) JAVIER D€ MONTINt POWK GARR1RÓ-4»YR18A

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