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excursióp pasado

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H A sido una auténtica resurrección. Al cabo de once años de putrefacción y podredumbre el cadáver ha salido de nuevo a la luz. Malavo era la única capital del mundo sin electricidad, sin moneda circulante y sin los mínimos servicios públicos necesarios para garantizar la subsistencia. Los ciudadanos de Guinea Ecuatorial se alimentaban de frutos naturales y pasaban buena parte de la jornada sentados ante la puerta de sus viviendas, como depositarios de una resignación definitiva. del

Hacia más de cinco años que el tirano no se habla dignado visitar la capital. Maclas vivía recluido en su aldea natal, un puñado de casas en un cruce de caminos, convertido en rudimentario bunker Aún no conocemos la última relación de crímenes impulsados por su sangrienta paranoia, pero es de suponer que sus estertores finales habrán dejado pequeños anteriores actos de crueldad. Maclas era un tirano más inteligente que Amin y que Bokassa y, por eso, también más sádico. A ninguno de sus dos colegas se les hubiera ocurrido ambientar las ejecuciones de sus rivales políticos con la dulce voz de Mary Hopkins cantando «Que tiempo tan feliz». Y tan macabro detalle no es sino un botón de muestra de las atrocidades del monstruo inventado por Antonio García Trevijano, doctor Frankenstein de esta película. relación Y tan un

Una década de tiranía puede bastar para desbaratar una lenta y fructífera labor de varios siglos. En el momento de acceder a la independencia Guinea era (después de Sudáfrical la segunda nación en cuanto a renta per cápita del continente africano y su índice de alfabetización superaba incluso al de España. Los diplomáticos que ahora han tenido ocasión de regresar a la ciuda Malavo se han encontrado con una ciudad fantasma, plagada de vestigios de un pasado próspero, pero azotada por todas (des-

partes por el viento de la ruina. Sus habitantes hablan un español casi perfecto y muchos de ellos suspiran por el retorno, si no a la situación política previa al 12 de octubre del 68, sí al clima social de entonces.

El teniente coronel Nguema Obiang, bautizado «Teodoro» por obra y gracia sin duda de algún misionero de origen mesetario, es un hombre introvertido y cauteloso que habla en voz muy baja y con palabras muy justas. Todo lo contrario de esos abigarrados payasos que a menudo protagonizan los golpes militares en Africa. Formado en la Academia de Zaragoza de acuerdo con la interpretación más tradicional del apoliticismo del militar, su orientación ideológica no es otra en estos momentos sino cualquiera que le permita reconstruir su país. Probablemente jamás habrá leído a José Antonio Primo de Rivera con lafruicióncon que lo hizo Macías, pero tampoco se arrojará en brazos de chinos, soviéticos y cubanos a menos que fueran los únicos que acudiesen en su ayuda. por no

Un ideal para todo el estado

De ahí la gran virtualidad de la rápida reacción del Gobierno español ante el golpe. Ni España ni ninguna otra potencia intervino en el mismo, pero cuando el jueves 2 de agosto el avión semanal de Iberia regresó de Malavo, lo hizo con la noticia de que la insurrección era inminente. El viernes por la mañana Marcelino Oreja fue informado por teléfono de lo que ocurría y ante la reunión del Consejo de Ministros. Desde el primer momento el Gobierno decidió jugar fuerte en favor del nuevo régimen. Suárez le dejó instrucciones muy precisas a Gutiérrez Mellado en este sentido y éste -presidentt en funciones durante siete días- fue adaptándolas a la evolución de los acontecimientos con su habitual exactitud militar. ni

De nosotros depende en buena medida el sesgo que a partir de ahora siga en su política la antigua Guinea Española. Tenemos laoportunidad de contribuir decisivamente a la implantación allí de un sistema democrático de orientación occidental. En Africa no caben medías tintas y la única alternativa es una república popular al estilo de la Angola de Agostinbo Neto. Para que nuestra acción resulte efectiva, debe ser intensívay rápida. Debe además implicar al mayor número posible de ciudadanos. no ca-

No es tanto una cuestión de gobierno, como un ideal para todo el Estado. En una hora como ésta en la que todo parece rodeado de

EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS

Pedro J. Ramírez

La resurrección de Guinea

Ultimamente so habla con insistencia de la posibilidad de cuente con el apoyo del conjunto centrista en su intento de acceov % presidencia de la Qeneralitat

un halo de escepticismo y desilusión, el apoyo a la reconstrucción de Guinea -ese cantón de Africa en el que hace furor el coñac «Tres Zetas» de la Casa Domecq- es una causa lo suficientemente noble como para hacernos salir del caparazón de nuestros respectivos egoísmos. Once años de dictadura al estilo Maclas son mucho peor que once segundos de terremoto. Si se ayudó a la lejana Nicaragua, tanto más se debe ayudar a la no tan lejana Guinea. no tan egois-

Suárez-Pujol, ¿simpatía creciente?

tación parlamentaria del de Sau va a desencadenar t proceso de decantación y í de las fuerzas políticas o" Tarradellas parece decidid» cluir su decisiva aportaci* rica a la restauración del» litat, renunciando a cualq^ terior aventura ^"""JLj mente partisana, que pod" ñar la deuda de gratitud J «· clón contraída para eos ' todos los ciudadanos de i Ello va a obligar al Gobie ^J UCD a buscar un nuevo i tor válido y todos ios io^l gleren que el hombre w Bino Jordi Pujol. _ indp

Durante los últimos «"J ;= -1

La culminación feliz de la tramí- hablado con insistencia

·i/emento más destacado dal viaja dal pratidanta Suárez a Brasil nada Hie gua var con nuestra política Iberoamaricana. ni siquiera con la política ^mtrio' an sentido estricto. En la fotografié. Suárez, con al presidente de ^·s;: tigueirido, con quien mantuvo reuniones de trabajo

dad de que Pujol cuente con el ·yo del conglomerado centrista (su intento de acceder a la udencia de la Generalltat. Al tgen de que existan o no pactos especio, se trata de una especuén impregnada de lógica y collada con la idea de la gran lición de centro que hace unas lanas profetizaba en estas mis1 páginas. A los elementos natui de mimetismo ideológico hay sumar la creciente corriente Jmpatla y confianza mutua que creado entre los líderes de y Convergencia. Suárez en te perfectamente a Pujol y ve Ijadas en su personalidad polibnuchas de sus propias habiliAl en-

|te planteamiento abre un ne interrogante en tomo al ro de los centristas de Catalulorque está claro que Pujol no Tllspuesto a pasar por el aro de Bficaeión -ni Un siquiera por [de la coordinación ncíonalizada- como tradicionte han predicado Cañellas, |1. Sentís y compañía. Para ^ no va a quedar otra salida > de reconvertir su estrategia fear a ser el centro derecha, ·ido para Pujol el centro izpara buscar luego una ^ón postelectoral del estilo de Pyorla francesa. Desde este 1 de vista, los centristas de PJña deberían ampliar su base *yo por la derecha, incorpo^ a todos aquellos sectores ^adores que sean inequlvoN democráticos. La actitud ·""iva de Senillosa en la >c 'a Mixta es un buen punto ™a para iniciar conversaI en este sentido con el Partifular de Cauluña. Para

>ierno apuesta UGT

FMidente Suárez se las ha para convertir un viaje a litante poco relevante en P0 Político personal. Su acti·rp0^.""1* y relaiada que ,le a flote cuando se aleja de España ha servido para cautivar a la clase política y periodística brasileñas. -Si se presentara aqui a las elecciones tendría todos los votos», le dijeron . allí entre bromas y veras, provocando en los cenáculos madrileios el chiste fácil de que con gusto se lo regalamos. allí

Au» siendo este factor de promocion personal importante, máxime cuando las cotas de aceptación popular de Suárez hablan bajada últimamente de forma muy alarmante, el elemento másdestacado del viaje nada tiene que ver con nuestra política iberoamericana, ni siquiera coa nuestra política exterior en sentido estricto. Me refiero a la polémica desatada a niz del anuncio de la devolución del patrimonio sindical que por razoReshistóricas corresponde a la UGT. De la forma en apariencia «ás inocente del mundo Suárez emitió a miles de kilómetros de España su veredicto sobre uno de l«e más delicados contenciosos de la transición.

Lo ocurrido me ha traído a la memoria una larga conversación con Femando Abril, algunos meses atrás, recogida en mi libro «Asi se ganaron las elecciones». Creo que merece la pena reproducir un fragwBio que da buena idea de la ·tormenta de cerebros» gubemamesul en cuanto a su estrategia sindical: «... Les hemos ofrecido dos alternativas: e bien que la UGT se desvincule del PSOE, que sea un sindícalo de inspiración socialista, completamente independiente del partido, un sindicato al que, por ejemplo, me pueda afiliar yo sin éejar de ser vicepresidente del Gobierno y sin dejar de pertenecer a UCD; o bien que acepten como segunda alternativa que nosotros potenciemos a la USO como tercera fuerza sindical. Pero ellos no está* dispuestos a colaborar de ninguna de las dos maneras. La verdad es que a Felipe y a Guerra a la me Creo La

DE tve AL

El «modelo» de telespectador

L A televisión está forjando un modelo de hombre (entendiendo por ello al ser humano en sus más variados registros). Durante la década de los treinta, cuarenta y hasta principios de los cincuenta se dio el ·cinéfllo». Muchas personas asistían al cine más de dos veces por semana. Visionaban varios filmes, pues la programación podía ser doble y triple. Tal vez el hombre de entonces disponía de mayor tiempo libre, aunque lo que le diferenciaba del de hoy es que sólo podía encandilarse en su casa con la radio.

Se radiaban incluso las películas, pero la imagen no habla llegado hasta el hogar. Esos seres amantes de la oscuridad, de la penumbra del cine vivían en poco tiempo vidas multiplicadas por el encanto del yeyewiame. La Industria del cine difícilmente podrá recuperar aquellos tiempos perdidos, los millones de espectadores dispuestos a salir, combatiendo «1 frió y el calor, para inscribirse en la penumbra de una sala que boy nos parecería mal acondicionada Esos

Nos llega ahora la imagen a casa, nos roba la intimidad y difícilmente puede decirse que se reproduzca la mágica entrada en una situación receptiva que se da en la sala cinematográfica. Desde la infancia se está forjando un -modelo» de telespectador. Aquel que es Incapaz de estar en casa en horas de descanso leyendo un libro.

escuchando música o practicando un entretenimiento. Hoy se llega a casa, se enchufa el televisor y empieza a tragarse Imágenes de basurero. ¿Cuántas horas de programación rescataríamos al cabo de una semana? Muy pocas. Tal vez estas pocas salven al medio. Pero el joven de nuestros días va moviéndose a impulsos de una televisión aborregadora y deformante. Este ser «paratelevlsivo» es un ser acrltico, abúlico. Inerme, iletrado, violento. Sus héroes o heroínas son las stars de televisión, que lo son no por mérito propio, en la mayoría de las ocasiones, sino por voluntad manifiesta de algún «alto cargo». Este nuevo ser humano acaba por las noches con los ojos ardientes, casi Irritados, sumido en la ñoñez de lo que ha visto y que, a menudo, no tiene ni pies ni cabeza. Practica los deportes desde un sillón. Participa de las Inquietudes del cine de hace veinte años (generalmente del peor cine que se hizo), vota a los partidos que gozan de mayor espacio; porque ya es sabido que en televisión la cantidad supera siempre a la calidad. Compra todo lo comprable, desde matamosquitos a sujetadores; desde CocaCola al desodorante más seguro; desde el nuevo modelo de exprimidor a los detergentes de toda clase y condición. Este ser -paratelevisivo- es un ser-para-la-televisión. El medio engendra peque^ ños monstruos.

J. Arcom la UGT se les está escapando de las manos».

El deseo del Gobierno de potenciar a una UGT ·civilizada» no podía estar más claro. A Abril le hubiera gustado jugar sobre seguro, pero desde el momento de aquella conversación, la crisis del PSOE habla dejado aún más a la deriva a la central socialista, en beneficio de Comisiones Obreras. Con tal de frenar el avance comunista, el Gobiemo está dispuesto a apostar en favor de Nicolás Redondo y sus muchachos, aun siendo consciente de que existe la posibilidad de que el tiro le salga por la culata. De momento los Indicios son, sin embargo, alentadores. El entendimiento UGT-CEOE puede ser el preludio de un auténtico pacto social sobre rentas salariales que permita augurar con cierta serenidad la década de los 80. La supuesta campaña unitaria contra el estatuto de los trabajadores ha quedado, por otra parte, torpedeada con el desenganche ugetista y nada tendría de extraño que, a cambio de algunas enmiendas, los diputados del PSOE terminaran votando a favor del proyecto. La estabilidad de nuestras relaciones laborales bien vale 2.500 millones de pesetas y un centenar de casas del pueblo. ·