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Aquelle mañana, Manuel Ferrer8s, periodista de radio, tuvo suerte . Llamó desde el teléfono de Radio Nacional de España; su lugar dc trabajo; y hallo al otro lado a Antonlo Garcíe Trerifano. En Guinea acababa de suceder el: golpe de Estado contra Macías, y tuvo rclaciones con el dictador después de la independencia del africano; le sas sabrosas. Lc citó en el estudio estuvo media hora preguntándole sobre los temas que venían al caso. El programa donde se emitió la entrevista cra Proragonistas; de gran audiencia nacional, que se emite desde Barcelona y que tiene & Ferreras como corresponsalen Madrid.Después de la conversación con cl scor García Trevijano, Manuel Ferreras, rubio, de veintisiete años, parecía más feliz que de costumbre porque había hecho dismo en la radio Sus jefes superiores le obligaron a relajarse, a scntarse bien sentado y a esentrevista no debió hacersc. Queda usted suspendido de empodía pals perio -
Es bueno que no todos sean récords; John Erikson (en la foto) un rbio norteamcricano dc trató de cruzar cl Canal de la Mancha pero no quería hacerla sin una diferencia; como dicen los británicos: heroica intentona acabó cuando iba a comenzar_la tercera vuelta, camino de Francia. Erikson se había adornado con un bañador que maltrecho flsico; al salir exhausto del agua salada, era esa insignia; Luego entró en un coche, y lo último que se sabe de él es que profundamente dormido. Chicago, quedó
pleo y sueldo.* Suspendido se Ferreras, que ahora estará en el dique. seco durante mes y medio. Áyer, Luls del Olmo; director del programa en cuestión, quedó
aludió de Pasada el affaire: 'iCuánto añoramos las excelentes entrevistas de Manucl Ferrecuerdan; porque él fue elautor de uno de los reportajes humanos más escalofriantes de RNE: el que realizó en una leprosería.
Joaquín Garrigues Walker, el no essólo el pellcano encerrado en una jaula de oro; de que habló en un famoso art{culo literario_ Ahora es también un frustrado aficionado al fútbol modesto . Quiso ser, en efecto, socio de un equipo murciano; el de Molina de Segura; de regional preferen espccic de humilde Tercera División. Pcro el equipo no le admite, porque la presencia del señor Garrigucs en la socicdad podía politizar el fútbol, La tribuido la noticia, ascgura que el ministro renunciará a su ilusión y se contentará como simple aficionado al Molina dc Segura. El señor Garrigues es diputado por Murcia.
No se sabe muy bien se le Nevada; sobre todo si se va en bicicleta. El mistcrio scrá desvelado el próximo mes de bre, cuando lleguen al Vaticano, usando aquel medio dc transporqué puede scptiem -