En la primavera de 1976, en plena ebullición predemocrática, recuerdo con nitidez que fui convocado pios dc la clandestinidad formal todavía impcrantes la sede socialista, en la callc Gar cía Morato, Santa Engraprimer piso me recibió Luis Yásecretario de relaciones in ternacionales, con quien dialogué durante dos horas sobre la hoy ñez

DONATO NDONGO-BIDYOGO

Felipe nos debe un paquete de cigarrillos

Al hilo de una anécdota sucedida en los comienzos de la transición, el articulista, relevante figura de la oposición al dictador Macías, relata las promesas realizadas por los socialistas a los (resistentes) neanos, que contrastan con el desinterés actual del Gobierno español hacia asuntos de aquella ex colonia española. guilos

ESDE que el Parti D do Socialista ObreIo la responsabilidad de dirigir los destinos de España, hemos eslos guineanos, junto {esado numerosos españoles intere sados en tema, una defini ción clara sobre su política afri cana, más concrctamente, hacer con ese trozo de Africa que sicnte y habla en español. A estas alturas está perfecta mente claro que, aun siendo independiente y por tanto soberano, Guinea Écuatorial constituye uno de los jirones de la politica exterior española que preciso dejándolo por Cualquiera de esas alternativas opinable debe ser asumida convalentía y claridad por el Gobierno de Madrid. tirar,

AL

En la playa

  • paso, lo vas estropear todo. ~LEstropear qué?

parcce a mí que, a este ~Me

  • ~Las vacaciones, nuestra vida.
  • LY no sería mejor que siguicsesleyendo esa novela de Nathalie Sarraute?
  • Te encantan las tragedias _ ~Me horrorizan. Por eso te estoy hablando así.
  • ~Lo primero es lo primero_ ~LY qué es lo primcro, si se puede saber?
  • Que me digas de una vez por todas si te acuestas con ella

~;Acabáramos!

YUKEL

realidad de Guinea Ecuatorial , mi país, que a la sazón atrave saba una de las situaciones más difíciles que le tocado país alguno. haya

ése fue el eje de nuestra conversación aquella tarde, solas . Pronto coincidimos en e rechazo del protagonismo ejer cido por el notario madrilefo y aspirante a la Presidencia de la III . República espanola, PSOE por razones que no me explicó (y que en cualquier capronto quedarían patentes) y la ANRD por algo elementai_ por cuanto Trevijano seguía ju(0 había jugado hasta muy poco antes) un papel de primer orden en el sostenimiento del dictador Macías; y cual quiera puede comprender , aún que nOS negáramos & per petuar la tiranía en Guinca través del encumbramiento de su mentor español. El PSOE quería pruebas, y se las proporcionamos. Así_nació el luego famoso elaborado paciente y responsablemente pOr quien csto firma, entregado poco tiempo después en mano a Luis Yáñez. Durante ese OtIO encuentro apareció brevemente pOr el pequeño despacho de Yánez el secretario general, Felipe GonzáFue la primera vez que le quete de tabaco negro; Felipe un cigarrillo, ofrecí, Y, ante mi callada SOI ~no exenta de simpatía al descubrirle un lapsus tan humano guardó en su chaqueta de pana mi paquete y mi mechero. gando hoy, lez. presa

Todo que decirlo: representaba uno entonces, como secretario de organización, al movimiento más importante de la oposición a Macías, la Alianza Nacional de Restauración Democrática, hoy infelizmente atomizada en tantasfacciones como militantes haya tenido, casi A su vez, el PSOE era uno de grupos integrados en Coordinación Democrática la KPlatajuntan, que parccía lide rar Antonio Garcla-Trevijano. hay los

El hecho de que el secretario general asistiera, siquiera bre vemente, al acto de entrega del esperanzas -transmitidas a mi organización y contrastadas en otras ocasiones con Yáñez y algún otro responsable socialista de que con el PSOE, cuya importancia ya se visen el horizonte polí tico español, se podía iniciar una seria colaboración entre las nuevas generaciones españolas y la nueva Guinea que se intentaba construir

Pero, medida que se consolidaba la alternativa socialista, ibamos descubriendo una progresiva tibieza en el apoyo de los socialistas españoles a la causa de la libertad en Guinea

Ecuatorial. Tuve ocasión de de cirlo públicamente en San Sebastián en presencia de Felipe { de Múgica, con ocasión del Congreso del Partido Socia lista de Euskadi, precisamente aquel en el que salió elegido, pOr primera vez, Txiki Benegas secretario general , la primavera de 1977. Entonces se nos pedía paciencia, kesperad que pasen las elecciones generales luego ya verás cómo nos volcamos en vuestro problemav, tras las elecciones vino la aprobación de la Constitución como meta, después otras elecciones, más tarde la necesidad priorita ria de consolidar la democracia española, y a la poste la culpa fue de la derecha ucedea; y, en las vísperas del golpe del coro nel Obiang; las excusas socialistas se centraban yaprincipal mente en desunión delos grupos antimacistas, como últi mo recurso para justificar una creciente insensibilidad .

gue, puesto que los conozco de primera mano, Jos muchos fallos come tidos oposición Macías, de la que dejé de formar parte activa en el sentido de la militancia grupuscular , no en ningún otro _ en 1978,y desde cnlonccs no hago polftica Tampoco hay por disimu lar que de aquella experiencia conservo, sobre todo, buenos amigos entre los socialistas españoles. Pero ninguno de estos factores impedir contrario que nos preguntemos ahora mismo hasta cuán do seguiremos esperando a que se nos devuelva el paquete de cigarrillos negros, con filtro, que selló un compromiso de colaboración para lograr conjuntamente en la medida de las posibilidades de cada parte la conquista Y consolidación de las libertades en ambos puc-blos_ qué puede

Si bien €s cierto que algunas variables han quedado modificadas en el transcurso de estos nueve años (el PSOE es Gobier -

(Sigue en página 4)

Mucho se ha dicho desde entonces sobre el <dossier Treviy la mayoría de las interpretaciones sobre qué) son radicalmente erróneas que pOr responsabilidad polftica' nunca se habían desmentido. Incluidas las del propio Trevijano y las de ciertos políticos guineanos que se apropiaron de su autoría , cuan do la verdad es que se entera ron de su existencia por la Prensa, como el resto del mundo. No dejaría de ser un síntoma, nada ético, negar mini mizar ahora la importancia histórica de aquella colaboración entre la oposición democrática guineana y la oposición democrática española, entre la ANRD (sector histórico) PSOE (sector renovado), puesto que gracias a tal colabora ción pudo Enrique Múgica declarar su kincompatibilidad moraly con Antonio García Trevijano, partido abandonar la <Platajunta) (que de esta fora desmoronó) iniciarse la verdadera transición en España (recuérdese primcros contactos, ICSCT vados, Felipe González), con un do socialista moralmente forta lecido por su oportuna denuncia de todo oportunismo y con vertido los ojos del pueblo en vanguardia de la moralidad política. De todo to pueden dar testimonio otras prominentes figuras ~políticas y no políticas de la España actual. parti -