Saramago: «Nuestra península es un reducto frente a la invasión informativa del Norte»
«La capacidad de soñar y el deseo de aventura nos diferencia de Europa»
Madrid. Antonio Maura
Europa, una unidad que absorbe la diversidad propia de las regiones de ambos países. «Es una identidad -afirma- que hay que entender como una defensa del sur de Europa frente al norte en cuanto a la valorización de lo creativo.»
El escritor José Saramago participa en las primeras Jornadas de Literatura Portuguesa que se están celebrando en Madrid. Buen conocedor de nuestro país, el autor de La balsa de piedra piensa que existe una unidad ibérica frente a a
José Saramago, que no puede evitar sentirse escéptico ante estas jornadas, considera importante que españoles y portugueses se encuentren una vez más, siempre que este tipo de encuentros favorezca la comunicación entre los escritores de ambos países.
-¿Cual cree que pueda ser la utilidad de estas Jornadas de Literatura Portuguesa en Madrid?
-La verdad es que he asistido a muchos encuentros entre escritores portugueses y de otros países, y en ninguno de ellos, entre la avalancha de ponencias, opiniones y propuestas, se ha concluido nada definitivo. Espero que estas jornadas, que no han sido las primeras y no serán las últimas, puedan servir para algo concreto, es decir, para un mayor acercamiento entre las culturas de ambas lenguas. Esto sucederá si los escritores españoles y portugueses continuamos manteniendo uña estrecha relación. Pienso que es muy importante el intercambio de libros y de ideas y creo que tenemos que recuperar el antiguo hábito de escribir cartas. Todo lo que permita que las personas se JCOmuniquen entre sí, que favorezca el diálogo sobre los libros que escriben y leen, lo encuentro sumamente positivo. un
Diferencia y cohesión
^Én su novela La balsa de piedra describía la separación real, el desgajamiento de la Península Ibérica del resto del continente. ¿Piensa que existe un elemento propiamente ibérico que lo diferencie del resto de Europa?
-Sí, creo que existe una identidad cultural ibérica que la diferencia claramente del resto de Europa. Se trata de una unidad que no anula, sino por el contrario cohesiona la diversidad cultural propia de los pueblos peninsulares. Evidentemente, no se puede hablar igual de un asturiano que de un castellano, de un vasco que de un catalán, de un gallego o de un andaluz como tampoco, en Portugal, es semejante la idiosincrasia de un portu-
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gués del Norte o del Sur. Creo que estas diferencias deben ser defendidas y preservadas, no quiero que se entienda que pretendo ningún tipo de uniformidad; pero, aunque me sea difícil razonarlo, siento que existe una unidad, una identidad cultural que sobrenada en esa diversidad, sobre todo si comparamos lo ibérico con el resto de Europa. Pienso en la Península Ibérica como en un reducto defensivo frente a la invasión informativa y económica que viene del norte de Europa y de los Estados Unidos. La península conserva todavía valores y referencias culturales que creo que son lo suficientemente propias como para preservar lo que justamente son nuestras diferencias. Europa vive un tiempo de paz generalizada, lo que no quiere decir que no continúe existiendo una guerra económica e informativa. Usted sabe que, ahora, no es preciso un ejército para adueñarse de un determinado país, basta con dominar su economía y controlar sus medios de comunicación. Por ello, creo que debemos defendernos, tenemos que armarnos culturalmente para preservar nuestra propia identidad cultural. Éste es el sentido que quiero dar a la unidad cultural ibérica. no
-¿Cómo podría definir ese concepto de lo ibérico?
-Pienso que lo que nos distin-
José Saramago
gue de Europa -y no tengo nada contra Europa, no quiero atacar a nadie, sólo quiero defenderme-, lo que nos diferencia es una cierta capacidad de soñar, un deseo de aventura, una ingenuidad; un cierto modo de ser ingenuo que nos distjngue del sentido eminentemente práctico que caracteriza a Europa. Opino que en Europa, además de la crisis de creatividad que es evidente y que ellos mismos reconocen, hay una forma de vivir cenicienta, gris, algo que calificaría como triste. Prácticamente ya todo está hecho, pero por otra parte, los individuos se sienten alejados de una parte de sí mismos, una parte que es justamente la que sueña, la que espera, la que tiene sed de otra cosa, sed de aventuras.
DIRÍASE QUE NOS HEMOS REPARTIDO EL TRABAJO
Él, la Revolución Francesa; la Revolución Rusa, yo. Los dos en lo de analizar y deducir de aquello elementos teóricos, aplicables a la realidad de aquí hoy. Lo suyo, en plan de revisión penetrante de 1789 (y años sucesivos), amén de una traslación muy convincente a la España actual: símil del termidorismo) hasta en los aspectos extrapolíticos de exacerbación hedonista rococó y demás. Lo mío, a la pata la llana, como de quien es de pocas letras y lecturas (el excelente breviario de Francisco Diez del Corral -La Revolución Rusa, Biblioteca Básica, Anaya, 1988- y un manualito de las PUF (un Que-sais-je?), para interpretar el parecido notable; si bien localizado, de la dvoevlastie en el Petrogrado del 17 con lo que aquí há ocurrido entre el 14D y el 14-F. Diríase que nos hemos repartido el trabajo García Trevijano y yo.
Julio CERÓN
La sombra de Pessoa flota sobre la actual literatura portuguesa
Madrid. A. M.
«La frase de que España y Portugal son naciones que viven de espaldas una a la otra es un tópico que tenemos que empezar a olvidar», afirmó el poeta español Ángel Crespo para abrir la mesa redonda «La literatura portuguesa actual», primer acto de las Jornadas de Literatura Portuguesa que se están celebrando en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
El crítico portugués Eduardo Prado Coelho señaló, en primer lugar, la clara interferencia entre la poesía y la prosa existente en la narrativa portuguesa de nuestros días, característica que, junto con la ausencia de rivalidades generacionales, ha definido su literatura a lo largo de este siglo. Siglo que, como corroboraron todos los participantes, descansa a la sombra de Fernando Pessoa.
El director de la revista Coloquio/Letras, David MourábFerreira, señaló que existen actualmente grandes autores portugueses tanto en el terreno de la poesía como en el de la narrativa, aunque estos últimos están empezando a ser conocidos ahora por los españoles, por lo que en España se valora más la lírica lusitana.
José Saramago, sumándose a esta reflexión sobre poesía y prosa, señaló que «si en un principio todo era poesía y esa poesía tomó diferentes caminos como el del romance, del que se generó la narrativa, o el del drama que originó el teatro, en nuestros días todo desemboca en la novela, lo. mismo que antes llevaba el cuño de la poesía».
La novelista Lidia Jorge comentó el enorme desconocimiento existente tanto en Portugal como en España de sus respectivas literaturas y que fue gracias a Iberoamérica como pudieron llegar a encontrarse.
El poeta Fernando Assís Pacheco señaló, en su intervención, el paralelismo existente entre las manifestaciones poéticas de ambos países a lo largo de este siglo. Paralelismo que fue resaltado por Eugenio de Andrade, quien reconoció la enorme influencia que ejerció en su quehacer poético la personalidad de García Lorca. «Fue la primera vez -afirmó- en que vi a la poesía vestida con un traje de luces.» Una poesía adensada por el intimismo del ser, como enseñaba Femando Pessoa.