La semana
- El surrealismo y Dalí joven. Doña Sofía inauguró dos muestras sobre el movimiento surrealista español y Dalí joven, en el CARS. Las dos muestras se plantean como una revisión de la vanguardia artística española.
- Polémica Foster-Calatrava. El arquitecto español Santiago Calatrava ha acusado al británico Norman Foster de haber plagiado su proyecto para renovar el Reichstag alemán y de haber sido elegido sin consultar al Jurado para realizar el proyecto. el
- Saramago y el Nobel. El escritor portugués José Saramago, que presentó en Madrid su libro «Casi un objeto», declaró que «no tenemos por qué pedir la limosna del premio Nobel».
- Premio BMW de Pintura. Doña Sofía entregó el IX Premio BMW de Pintura al artista valenciano José Esteve Adam y las diez medallas de honor.
- Delibes, estreno teatral en París. Miguel Delibes estrenó en París la adaptación teatral de «La guerra de nuestros antepasados» e hizo un balance muy «agridulce» de la «desaparición» del teatro español.
- Caso Mahfuz. La detención por la Policía egipcia de los cinco integrantes del comando integrista que atentó contra el escritor y premio Nobel Naguib Mahfuz ha destapado un vasto plan para asesinar a escritores laicos.
- Premio Puente de Alcántara. El Aprovechamiento Hidroelécde la empresa Sistema Eléctrico Portugués, recibió el premio
- Ley de Mecenazgo. ciones para la restauración de de Mecenazgo, desgravarán un 25 por ciento.
- trico de Alto Undoso y Touvedo», Puente de Alcántara de Ingeniería. Las donauna serie de monumentos, incluidos por el Ministerio de Cultura en una lista que se añadirá a la Ley
- Ubro de García Trevijano. Antonio García Trevijano presentó su libro en un acto al que asistieron más de un millar de estudiantes universitarios y personalidades de la vida política e intelectual española.
- Homenaje a Pancho Cossío. La Fundación Mapfre inauguró una exposición antológica del pintor español Pancho Cossío, coincidiendo con el centenario de su nacimiento.
- Jack Kerouac. El viernes se cumplieron veinticinco años de la muerte del escritor norteamericano Jack Kerouac, representante de la «Generación Beat».
Es un secreto a voces. Nuestra mayor pinacoteca permanece sin embargo en la vía muerta del mercado internacional de exposiciones. En este dique seco, el buque insignia de la cultura española observa cómo los mejores museos del
El Prado abastece a las mejores exposiciones del mundo sin recibir nada a cambio
Luzón trata de recuperar el prestigio internacional de la pinacoteca
Madrid. Jesús García Calero mundo coorganizan e intercambian sus grandes exposiciones, que nunca viajan a nuestro país. Abarloado, choca con reticencias a los préstamos cuando se solicitan, aunque para muchos el problema más grave es que casi ni se solicitan.
Para muestra, un botón. La in- Cuenta que en noviembre de ternacionalmente reconocida pi- 1991, por ejemplo, el Museo de nacoteca española celebra su 175 aniversario cancelando la mayor parte de las exposiciones que había programado. La dedicada a Federico Madrazo es, sin embargo, considerada muy menor por el mundo del arte para tan fausta efeméride.
Según algunas de las fuentes consultadas, «es necesario poner fin a estos despropósitos, y concienciarse de que el Prado está por encima de intereses personales». «Su prestigio debe ser intachable -añaden otros- y a ello no ayuda que anunciemos exposiciones en las revistas más prestigiosas del mundo del arte en el mes de julio, y que en agosto desaparezcan de programa», y citan «Jorunal des arts», que en su número de agosto retiró las de Sebastiano el Pimbo y Van Dyck. «Así nos hemos salido del mercado», añaden.
Oportunidades perdidas
Pero el problema viene de lejos. Son muchos los años de aislamiento, y para los conocedores de este mundo artístico, muchos años en un error peligroso. Algunos ejemplos pueden mostrar gráficamente esta inercia que ha dañado la credibilidad del Prado en el mundo. de
Budapest ofrece sus tesoros artísticos al Prado para exponerlos por el módico precio de 60.000 dólares. La oferta, incomprensiblemente, es rechazada. Ese mismo año, se organiza una exposición de dibujo español de los siglos XVI y XVII en el Louvre. Pese a que la mitad de las piezas pertenecen al Prado, la exposición, de enorme interés y calidad, no vino a nuestro país. de
Y esto nos lleva a uno de los problemas de mayor hondura: el Prado es un Museo que, en opinión de muchos expertos, presta demasiado, sobre todo teniendo en cuenta lo poco que recibe a cambio. Una vez más, los ejem- * píos cantan. En 1989 se organiza la magna exposición de Velázquez, que se vería en España al año siguiente, después de pasar por el Metropolitan de Nueva York. La que ha sido celebrada como uno de los eventos culturales más importantes de estos años no ha recibido una contrapartida similar del museo neoyorquino, uno de los cinco mejores del mundo. a tamo de las Majas de Goya es considerada una oportunidad más que se ha perdido. L'Hermitage no tiene dinero para pagar el seguro de las obras, pero muchos considerarían un acto de inteligente generosidad que el Prado corriera con estos gastos para, a cambio, negociar la exposición de los tesoros que el museo ruso guarda y que «nos convertiría en la envidia del mercado». Los que se quejan de la demasía de ios préstamos del Prado califican de increíble que, en este caso, no se trabaje para encontran un intercambio beneficioso.
Caso más grave, si cabe, que también se comenta en los mentideros museísticos, es el del Museo de L'Hermitage de San Petersburgo. La petición de prés-
Muchos préstamos a nulo interés
- El Museo del Prado ha prestado más de un centenar de cuadros de sus fondos desde el pasado mes de junio. Entre las ciento siete obras prestadas, algunas se han podido contemplar en las exposiciones en curso en museos como el Memling de Brujas (una), el de Bellas Artes de Gante (dos), Centro Cultural de Cremona (siete), Museo Nacional de Estocolmo (once, para la exposición de Goya), y el Grand Palais de París (cuatro, para la muestra de Poussin).
- Exposición en Londres. La inauguración de la muestra «Miguel Ángel joven», en la Galería Nacional de Londres, levantó una fuerte polémica en torno a la autenticidad de uno de los cuadros. ABC (Madrid) - 23/10/1994, Página 85
La cifra contrasta con las ciento treinta y nueve obras que se prestaron entre junio de 1993 y junio de 1994, según figura en el último boletín de la pinacoteca, y que pusieron en relación al Prado con museos de Amberes (tres obras), Berlín (una), Bolonia (una), Boston (tres), Budapest (dos goyas, a cambio de su participa- ción en «El capricho y la invención»), Fort Worth (una), México (una), Nueva York (tres obras, en dos exposiciones diferentes), París (cinco), San Diego (una), Sceaux (siete), Trento (una), Utrech (cinco) y Venecia (siete).
Con estos datos en la mano, no cabe duda de que el Prado se relaciona constantemente con museos de todo el mundo. Entre las- obras prestadas figuran goyas, tizianos, murillos, etc. Lo extraño, según las fuentes consultadas, es que «el Prado no saque psovecho de ello».
En opinión de muchos expertos, es un serio aviso del «indigno y temerario aislamiento» en el que el Prado ha vivido durante los últimos años. «Si queremos recuperar la credibilidad, tenemos tanto que hacer valer nuestra importancia como no despreciar ni una sola oportunidad más», añaden.
Lo cierto es que el Prado no ocupa su lugar, el que por su dignidad e historia le corresponde, en el mercado museístico. Otro ejemplo revela esta afirmación. Para recibir los préstamos que necesitaba la exposición de «La pintura de gabinete» se desplegaron esfuerzos titánicos, que una institución como el Prado no debería necesitar, acudiendo en ocasiones, como con las pinturas que vinieron desde Austria, a la petición de favores personales. Serian dignos de elogio si, seis meses más tarde, los mismos cuadros no se hubieran expuesto, esta vez sin necesidad de esfuerzo suplementario alguno, en el Museo Tobu de Japón.
Ahora o nunca
El actual director del Prado, José Maria Luzón, tiene en sus manos una oportunidad única de romper esta inercia, con el ciclo de conferencias que se celebra en Madrid y en el que participan los directores de los mejores museos del mundo. Una ocasión inmejorable para sentar las bases de una futura relación entre estas entidades que otorgue al Prado la posibilidad de ocupar, por fin, el puesto que le corresponde.
La llegada de Luzón al Prado estuvo marcada por la polémica de la imposibilidad de cumplir el programa de exposiciones que su antecesor, Francisco Calvo Serraller, había preparado para celebrar el 175 aniversario. Una a una, han ido cayéndose del calendario y se han salvado muy pocas. Entre las dificultades que se encontró, según confesaba a ABC en su día, estaba la negativa de algunos museos de prestar los cuadros solicitados y la falta de previsión.
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