ZIGZAG
Escuchas telefónicas
El castigo con penas de prisión y multa a la divulgación de escuchas telefónicas, introducido en el Código Penal, es, pese a lo que pudiera parecer a primera vista, un atentado a la libertad de expresión. El Gobierno socialista, empeñado en amordazar a los medios de comunicación, quiere privarles de que difundan conversaciones de manifiesto interés público, que los ciudadanos tie- nen inalienable derecho a conocer. Aceptamos que la grabación de conversaciones sin autorización sea un delito, pero en ningún caso lo es su publicación. Si una secretaria infiel entrega a un periódico una cinta grabada con conversaciones de interés general, habrá delinquido la secretaria, pero no el periódico que publica la información de interés público.
Locura de amor
La historia de una joven de 23 años ha conmocionado a la sociedad italiana. Francesca quiere compartir con su novio, enfermo de sida, el camino del sufrimiento y la muerte hasta sus últimas consecuencias. Para ello, la muchacha se ha inyectado sangre de su compañero, infectadapor el virus. Su decisión ha dividido a los italianos, que se preguntan si el comportamiento de Francesca obedece al amor o a un impulso autodestructivo. La joven defiende su postura señalando que no es un suicidio, sino un gesto de solidaridad. Sin duda, aunque un amor tan extremo pueda tener aspectos patológicos y la actitud de Francesca sea polémica, hay que reconocerle que, frente a la falta de compromiso en muchas de las relaciones sentimentales de los jóvenes de hoy, ha dado un ejemplo de amor absoluto.
Elvis en el recuerdo
Ayer se inauguró en Madrid una exposición procedente de Gracel a n d , la casa-museo de Elvis Presley. A pesar de que ya se han cumplido diecisiete años de su trágica muerte, el cantante de Memphis sigue contando con una legión de fans en todo el mundo. Esta muestra, que incluye imágenes inéditas de Elvis, les ofrece la posibilidad de reencontrarse con su ídolo, quien, más allá del ámbito de la música y el espectáculo, consiguió convertirse en un fenómeno social.
China, después de Deng
Se especula estos días sobre la muerte, de Deng Xiaoping. Como de costumbre, los comentarios sirven a intereses contradictorios y los rumores caldean todos los pucheros de la Ciudad Prohibida. Es la norma en las dictaduras comunistas. Se prepara el ambiente y cuando se tiene todo atado y bien atado se hace público que el dictador de turno murió hace un mes. ¿Podrán repetir esta misma secuencia ahora los órganos de propaganda de la gerontocracia comunista china? Rotundamente, no. Los niveles de permeabilización informativa que hoy se detectan en China han pulverizado la gran muralla del secretismo. Sin embargo, se equivocan quienes piensan que el sucesor de Deng Xiaoping, tal vez Jiang Zemin, también controlará el Partido, el Ejército y el vasto aparato del Estado. Nadie sustituirá al viejo y astuto Deng. Porque ya se ha encargado él de que esto suceda. Quien se convierta en el máximo dirigente de China sabe, que nada volverá a ser igual; que la fragmentación del Partido es un hecho; que el Ejército actúa por libre como se vio en 1989 en Tiananmen. Y que el aparato del Estado es un laberinto de pequeños Señores del dólar y de la privatización regional. Con su sorna de pequeño campesino de Sichuan, burla burlando, el propio Deng siempre fue consciente que sería él y no Mao, el último emperador.
ADRIANO
ABC SEVILLA (Sevilla) - 29/10/1994, Página 19
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Escenas políticas
LA CULTURA
N O puede quejarse mi señora la ministra, esa boca de risa a la que el editor Lara llama «la Churumbela», tora Elena Ochoa, ¿tú también, hija mía?, predica la ciencia del tarot por la pantalla; Narcís Serra interpreta al piano una vez
porque en este país, que t a ntas veces fue un páramo cultural donde triunfan los «grafitti» y Ips pareados, el «Perópalo», la pancarta, el chascarrillo, el petardo y la «rapa da bestas», hay montado ahora un pollo cultural de puta madre, como dicen hoy las hijas de las madres que amé t anto.
Además de los ciento cincuenta novelistas de doña Carmen Romero, entre los que hay novelistas y novelistas, jóvenes y jóvenas, «oh, jóvenas amables que en vuestros tiernos años al templo de Minerva encamináis los pasos», etcétera, además de los ciento cincuenta novelistas sin el Premio Planeta, digo, tenemos ahora al Chiquito de la Calzada, estamos salvados, ahí está nuestra aportación cultural a Europa.
Estamos en pleno Renacimiento, en las Academias del Jardín del edén socialista, donde el Chiquito de la Calzada es el «Lorenzaccio» y los culebrones televisados entran en tropel en el Laurel de Apolo. Querida ministra churumbela, esto es el Renacimiento, el Siglo de Oro, la Enciclopedia, Chiquito de la Calzada dice chistes en la televisión; Bibí Andersen, ya sin señal de perinola, se desnuda en el couché, o sea, la Venus Manolo, lo dice don Pedro Calderón de la Barca, el Gran Teatro del Mundo al que está vestido viste y al desnudo lo desnuda; Ramoncín es don Elio Antonio de Nebrija, gramática y arracada, bingo y lingo; don Policarpo Díaz, el «Potro de Vallecas», le dedica sus torneos y sus justas al mecenas Enrique Sarasola, padre del Centauro; el aire se serena y viste de luz no usada cuando suena la música de No me Pises que Llevo Chanclas; León Hebreo ha publicado sus «Diálogos de amor» en «La media naranja»; a don Emilio García Gómez, conde de los Alixares, le han llevado «El collar de la paloma» a «Lo que necesitas es amor»; Sevilla, Sevilla, Roma triunfante en ánimo y nobleza, ya lo dice la «Momia», a veces tiene gracia Haro Tecglen, «Trajano, Adriano, Trevijano»; la doc- más, oh divinos arpegios, lo de la «noia» y el «soldat»; Rulz-Mateos escribe sus «Comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Criminal»; Rossy de Palma irrumpe en Quevedo, érase Rossy a una nariz pegada; Leticia Sabater sale de las espumas como la Venus del Botticelli y Jesulín de Ubrique se planta en el
ruedo serio y sobrio, don Juan Belmonte que resucitara, ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde, Jesulín de Ubrique o Ignacio Sánchez Mejías, El Cordobés llega de Córdoba, como Séneca y Manuel Rodríguez; un Lope de Vega con bragas ha escrito la nueva Dorotea, o sea, «Las edades de Lulú», y Felipe González inicia su investigación hermenéutica con el estudio de Héctor, Mortadelo y Filemón, nombres bíblicos, la cultura va como una moto, ministra, churumbela, cariño, la cultura va que se nos pone en órbita, cómo va la cultura, la órdiga, toma nísperos.
Le han dado a usted el bombón del Gobierno, ministra, hija mía. Ahora ya sé de qué se ríe vuecencia cuando se adelanta al proscenio y contempla el panorama del respetable público enfervorizado, empapado en cultura, la izquierda siempre ha tenido un respeto por la cultura, y no como la derecha, cerril, ágrafa, ¡letrada y nesciente. España, museo, teatro, liceo, od.eón, ateneo, academia, parnaso, cátedra y paraninfo. Lo único que le cabe hacer es fomentar, proteger y patrocinar. Hala, llevemos a Chiquito de la Calzada a la «Comedie Frangaise», y que cante Bibí Andersen en la Scala de Milán, y que Jesulín de Ubrique toree en la «Gran Place» de Bruselas con bragas y wonderbras colgados de las piedras del gótico flamígero brabanzón. Subvencionemos, querida ministra, churumbela bonita, el gran renacimiento del arte, de la literatura y de la ciencia celtibérica, oh, Carmen, Carmen, Alborch de los albores.
Jaime CAMPMANY