Umbral: «Creo en la novela numerosa y descreo en la intelectual y en la actual»

El escritor presentó en Madrid su libro «Las señoritas de Aviñón»

Madrid. Jesús García Calero

Francisco Umbral presentó ayer en Madrid su última novela «Las señoritas de Aviñón», libro en el que recrea un capítulo de la historia de España, a través de la peripecia de «una familia impresentable, tal vez mía o tal vez no». El autor, que no escatimó la ironía ni en críticas ni en elogios, aseguró que «creo en la novela numerosa y descreo en la novela intelectual y en la actual que quiere reflejar una vida interior con prosa de catedrático».

Todo lo contrario de una novela en la que nada pasa. «Las señoritas de Aviñón», la historia de esta «familia impresentable», nos habla de una España y un Madrid históricos, que reviven en la prosa de Umbral, de la España y el Madrid en los que Emilia Pardo Bazán aparece como «un cruce de condesa con trucha asalmonada», el bigote de Blasco Ibañez «se apolilla», el «humanuno» Unamuno le reza al Cristo de Velázquez en el Museo del Prado «que es la verdadera catedral madrileña, no como la Almudena, templo que mezcla algo de jesuíta y algo de plastilina» o en los que Alfonso XIII acierta «al retirarse a tiempo y al acostarse con la tía Algadefina», personaje central de ésta y otras obras del autor.

Fulgor africano

Una España «neutral, que vive bajo el fulgor de África, pero donde las muías de carga son beligerantes y aliadófilas» pese a todo y donde Picasso pinta «"Las señoritas de Avignon" en una casa de lenocinio» y donde un joven mantiene un romance con una cabra. «La cabra tiene una belleza asiria -dije- y evoca el erotismo y el lirismo de la infancia; la cabra siempre trepa y Juan Ramón Jiménez ya habló de la femenina distinción de este animal, aunque haya que advertir de los peligros de estas relaciones», incidió Umbral.

Y atravesando, quizá por hábito, los límites

Cuba: seis detenidos por contrabando de obras de arte

Miami. Roberto Laurenti

El administrador del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, Arquímedes Matienzo Davino, fue detenido como principal responsable de una red de robo y contrabando de obras de arte pertenecientes al patrimonio cubano, según informó el semanario «Tribuna de La Habana» el pasado domingo. Los detenidos sustraían obras en depósito a través de una ventana del museo colindante con una antigua carpintería. y

Además del administrador, fueron arrestados otros cinco implicados, uno de ellos de nacionalidad italiana, Alesandro Grigato, al parecer encargado de vender las obras en el exterior desde hace ocho años y cuyo alias era «el decano».

Fuentes internas de la isla opinan que la operación podría ser un maquillaje después de las acusaciones que ha recibido el dictador Fidel Castro de desprendersede sus tesoros patrimoniales para conseguir divisas. Estas acusaciones han mantenido en vilo, a todos los coleccionistas y comerciantes de arte de! mundo. Se da la circunstancia de que en varias subastas realizadas en las más prestigiosas firmas ha habido prpblemas con la autenticidad y !a propiedad" de varios cuadros de grtistas cubanos que integraban diferentes lotes.

de los buenos y los malos costumbrismos, el autor aseguró que no tiene miedo de que le acusen hoy de reflejar tan sólo aquella vida cotidiana: «No tengo miedo de que me llamen costumbrista porque rompo los esquemas de modo que en mi novela aparece todo descoyuntado, aparece una realidad forzada más por la lírica que por el costumbrismo».

«No se debe confundir -subrayó Umbral- la novela artística con la novela intelectual, un género híbrido que practicó Ramón Pérez de Avala y que no ha funcionado nunca. Los que lo siguen se están equivocando con sesenta años de retraso»

como un académico, se puede escribir bien con mal estilo, como Celine o Baroja, pero con eficacia».

Incidiendo en Galdós, dijo que su estilo se reduce a dos trucos: «Cuando los niños salen del colegio él los compara con gorrioncillos que cantan en la libertad de un prado, y cuando los gorriones cantan en la libertad de un prado los compara con niños que salen del colegio». Aseveró que «el escritor tiene que demostrar las cosas, debe crear el estilo en el libro: el estilo es la eficacia» y puso de ejemplo la creación de personajes como Madame Bovary, cuya personalidad surge «a través de muchas argucias y muchos detalles».

Final de un ciclo

Umbral, atravesado por la hilaridad que sus palabras producían en los asistentes al acto, leyó, sin embargo, muy serio un manifiesto en el que aseguró creer «en la novela numerosa» y descreer «en la novela intelectual y en la actual, la que quiere reflejar una supuesta vida interior con prosa de catedrático». Ve el autor de «Las señoritas de Aviñón» en esa novela intelectual «un proyecto fracasado, el proyecto que Ortega lanzó desde la "Revista de Occidente", con el que fracasaron escritores como Benjamín Jarnés o Rosa Chacel, y que hoy sufre un rebrote en los "angloaburridos"».

El escritor vallisoletano aseguró que «cuando la gente fumaba tenía más vida interior y -añadió- yo apenas tengo vida interior porque nunca he fumado». Quiso dejar claro que no se debe confundir la novela intelectual o de ensayo con Proust o Nabokov, ni siquiera con Virginia Woolf «quien escribía con gran lirismo, con una acción demorada, gran riqueza de personajes e hizo una crónica de su tiempo». En su opinión, Nabokov también realizó una crónica de su tiempo, «la de los rusos blancos» y Proust dejó muestras de virtudes parecidas.

«Se equivocan con retraso»

«No se debe confundir -subrayó- la novela artística con la novela intelectual, un género híbrido que practicó Ramón Pérez de Áyala y que no ha funcionado nunca. Los que lo siguen se están equivocando con sesenta años de retraso». Ni siquiera tiene nada que ver, según afirmó, «con el "Ulises" de Joyce, que no es una novela de ensayo sino el ensayo de una nueva novela», añadió.

Pero Umbral quiso separar aún más el trigo de la cizaña y aseguró que en nuestro país «funciona Muñoz Molina y funciona Landero porque ambos escriben excelentes novelas en las que pasa lo que tiene que pasar en una novela».

Habló también sobre Galdós y recordó que «Lázaro Carreter dijo un día que escribo los episodios nacionales de uno que no cree en Galdós». Sobre este extremo se extendió: «Adoro a Galdós por su pasión española, por su pasión madrileña, por su pasión por el siglo XIX y por su pasión por las novelas numerosas, pero sólo hay un reproche que debo hacerle: no sabe escribir; cuando Galdós se esfuerza en hacer estilo literario alcanza la altura, qué sé yo. de Zunzunegui». No comprende Umbral que ei autor canario defina les garbanzos como «pequeños proyectiles vegetales, eso es una greguería que hubiese matado al propio Ramón». En su opinión, Galdós es un novelista formidable, «pero no lo soporto». Para el escritor vallisoletano los valores de la comedia humana están por encima de un estilo imperfecto: «Escribir bien es lo contrario de escribir

ABC (Madrid) - 01/02/1995, Página 55

productos que se contrate de acuerdo con las condiciones existentes.

Umbral aseguró que, con esta novela ha cerrado un ciclo, «porque la tía Algadefina muere, de tisis y de fidelidad, mientras un Franco patriota bombardea Madrid, entre los poemas de Rubén Darío. De hecho, estamos celebrando su funeral con un cocido», concluyó

Entre los asistentes al acto se encontraban, entre otros, Francisco Nieva, José Hierro, Adolfo Marsillach, J. J. Armas Marcelo, Eduardo Haro Tecglen, Jesús Hermida, Raúl del Pozo, Miguel García Posada, Pedro Altares, Ignacio Amestoy, Víctor Márquez Reviriego, Carmen Rigalt y el director de ABC, Luis María Anson.

El «Don Juan», de Anson, también el más vendido en San Sebastián

Madrid. S. C.

El «Don Juan» de Luis María Anson, que ocupa desde hace tres meses el primer lugar en todas las listas de libros más vendidos, también lo esté siendo en el País Vasco, especialmente en San Sebastián. En la lista de libros más vendidos de la prestigiosa Librería Internacional, figuran en no ficción: 1 o «Don Juan», de Luis María Anson; 2 o «El florido Pensil», de Sopeña; 3° «El discurso de la República», de Antonio García Trevijano; 4 o «Retratos de interior» de Pilar Ferrer y Luisa Palma; 5 o «El libro de los romances», de Jaime Campmany; 6 o «Breve historia de España», de García Cortázar; 7 o «Cruzando el umbral de la esperanza», de Juan Pablo II; 8 o «Si la memoria no me falla», de José Antonio Girón; 9 o «Gramática de la Lengua Española», de Emilio Alarcos; y 10° «Sueños de fútbol», de Jorge Valdano. En Ficción: 1° «Paula», de Isabel Allende; 2 o «Ei peso de las sombras», de Ángeles Caso; 3 o «El mundo de Sofía», de Gaarder; 4 o «Donde el corazón fe lleve», de Barral-Tamaro; 5 o «El primer hombre», de Camus; 6 o «Venus Bonaparte», de Terenci Moix; 7° «Malena es un nombre de tango», de Almudena Grandes; 8° «Tranvía a la Malvarrosa», de Manuel Vicent; 9 o «Del amor y otros demonios», de Gabriel García Márquez; y 10° «Esperando el porvenir», de Carmen Martín Gaíte.

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