El Burladero

GRANDES EXPRESOS

Por Víctor MÁRQUEZ REVIRIEGO

D ICE el ex presidente CalvoSotelo que se exagera con esto de la presidencia europea. Se refiere a su intangibilidad electoral. Y sabe de lo que habla, pues anduvo en la prehistoria comunitaria.

Uno, en su humildad, tiene dicho que eso viene a ser como el Festival de Eurovisión. O, si lo prefieren, como la expo cartujana, los aritos barceloneses o la cosa de la capitalidad cultural y la responsabilidad, la credibilidad, la nacionalidad y la normalidad. Todo acaba en dad y es abstracto, aunque se mida en los presupuestos con dineros contantes y crecientes. Y más: la sanidad, de la que ya no se habla, y es otro sustantivo abstracto para un problema concreto (y de mucha fundamentalidad). La sanidad vendrá para la Navidad, a este paso; salvo que se aplique lo de dad y se os dará. De verdad. es

J. A. Ardanza

de las fotocopias madrileñas del año 1992 (tan lejano, por cierto). Y de intangible, nada. Digo más: sería de buen gusto y mucho tono celebrar importantes elecciones en el semestre. Porque no vamos a ser menos que los alemanes, que reeligieron a Kóhl, o a los franceses, despedidores de Mitterrand y receptores con Chirac. Así que, españoles, a las urnas.

Me acuso de escribir con dos palabras feas: ¡ntangibilidad y Y

Como Jordi Pujol es hombre de lecturas patrias, abrió un libro de Salvador Espriú para ver si era capaz de encontrar el final del laberinto, y leyó esto: «Moríem en tu o has mort amb nosaltres?» Mi antiguo compañero de colegio José Batlló lo traduce así: «¿Moríamos contigo o eres tú quien murió con nosotros?»... Buena pregunta. Pues hay que ver quién madruga a quién cuando sea llegada la hora. Y también si merece o no la pena aliarse, alinearse o simplemente aliñarse para los presupuestos de otoño-invierno. Tal vez no lleguemos a la presupuestariedad por aquello de la electoralidad o comicialidad. Y bien estaría todo, si así acabamos con la mal llamada gobernabilidad. Aunque ya veo que para eso hay que recurrir a la credibilidad, pues aquí nos pirramos por las palabras largas. Sobre todo en tiempo, como el ya tan cercano, de grandes expresos europeos. En cuyo nombre nos estamos cargando tantos ferrocarriles españoles. Qué barbaridad, qué atrocidad... a capitalidad. Y además ahora escribo otras dos más: gobernabilidad y credibilidad. Son sustantivos abstractos terminados en «dad», interminables por su número de sílabas y muy propios de ejecutivos, periodistas y políticos de medio pelo. La gobernabilidad fue la coartada para el arrejuntamiento de Jordi Pujol con Felipe González. Y ahora la credibilidad (o la falta de ella) será disculpa para la ruptura, acaso. Cada día más gente pide elecciones: Ardanza, Leguina y un señor Rosell, creo, que preside a un grupo de empresarios. Y niegan la credibilidad... Será porque antes fueron crédulos. La gobernabilidad, la ¡ntangibilidad, la capitalidad de la intelectualidad,

T ENEMOS ahora de máxima actualidad a los jueces. Esta vez son Bueren y Garzón los concernidos. E! primero se

J

Cuaderno de notas

ARRECIA EL TEMPORAL

Por Lorenzo CONTRERAS

bierno. Su interés por conocer la documentación de ¡as presuntas relaciones Cesid-GAL podría estar en el origen de la reserva metió, quizás imprudentemente, en camisa de once varas al ordenar que los restos de los etarras Lasa y Zabala fuesen entregados a la familia directamente en el cementerio para que allí fueran inhumados sin más problemas. Pero entonces era cuando surgía el problema, /' pues se le daba a la caterva de los bata-

que al parecer ha mostrado el juez togado militar ante la alarma oficial desencadenada. Podría uno dar más detalles, pero no me parece prudente.

La situación se puede complicar todavía en mayor medida si se confirma que Antonio García Trevijano piensa querellarse contra Felipe González, Se- sunos y demás compañías un notable pretexto para organizar el escándalo. Cierto era que pensaban armar con los restos, en cualquier circunstancia, todo el ruido posible. Pero nunca, encima, con facilidades, con victimismo y con todos los ingredientes que proporciona la torpeza política. En este caso, ¡a torpeza política del señor Bueren.

rra, Perote y Manglano en el asunto relativo a las escuchas al Rey. La competencia, si este último extremo resulta cierto, correspondería a la Audiencia Nacional, con rieso evidente para el mundo oficial de que la causa fuese instruida por Baltasar Garzón.

En cuanto a Baltasar Garzón, nuevo escándalo de escuchas ilegales. También a él le han grabado conversaciones. La importancia del hecho radica no tanto en el contenido, ya que Garzón es cauteloso, como en el significado de la audacia ilegal que contra él se perpetra. En una de estas conversaciones, el juez tranquiliza a su madre sobre las escuchas y le dice que no cree en tanto atrevimiento. Pero ha existido.

Garzón sigue siendo la máxima preocupación del Go-

El odio contra Garzón ha ido creciendo en los últimos tiempos en progresión geométrica. Hace días, Garzón «desactivó» el testimonio que pretendía aportar un matrimonio riojano en favor del antiguo director general de la Seguridad del Estado señor Sancristóbal. Según parece, el juez, que arruinó los propósitos de la pareja recordándoles la responsabilidad en que podrían incurrir por falso testimonio (ciento treinta millones de pesetas entregados por ellos al ex director general para su personal administración), ha enviado al Tribunal Supremo denuncia contra José Barrionuevo, por

entender que el ex ministro y actual diputado socialista ha inspirado esa declaración, luego desmentida por marido y mujer, que «huyeron» despavoridos del Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional. La responsabilidad atribuida por Garzón a Barrionuevo se basaría en presunta inducción a la falsedad documental.

me -Vengo advirtiendo que existe una conspiración contra el Estado y creen. Voy a seguir gobernando y entonces será demasiado tarde. no

productos que se contrate de acuerdo con las condiciones existentes.

Así pues, de nuevo el temporal político-judicial se abate sobre el escenario celtibérico. «Diario 16» y la revista «Época» tienen las grabaciones relacionadas con Garzón. No es seguro que sean obra del Cesid. Aquí, cualquier espía vale.