De Prada y los compañeros de viaje de Navarro
asta sus enemigos lo recono H cen. Si un juez discreto, profesional y ajeno al juego político éste es José Ricardo de Prada, magistrado en la Audiencia Nacional , recusado por las acusaciones fue elegido, frente a sus otros dos com pañeros de sala, para achacarle amista des culposas con Polanco Y Cebrián? Quizás por el mero hecho de que per tenece a la asociación progresista Jueces para la Democracia, que a su vez algunos consideran protegida del Grupo Prisa. Todo parece indicar pues que el fondo de esta recusación es clara mente político, como casi todo lo que rodeó este caso hay
A pesar de su protagonista en su supuesta conspiración, nadie le ha echado en cara ~Y son muchos los que se papel acuerdan-, sus orígenes falangistas, como alto cargo de la Secretaría General del Movimiento, ni que acudiera en coche oficial a la Escuela Judicial para preparar su ingreso en la carrera. Ni que, antes de escribir su libro-denuncia Las manos sucias sobre los escándalos de la etapa so cialista, fuera el autor de otro libro, Sobre el Espíritu Nacional, en línea con su tra bajo como asesor del entonces presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro
{A quién le importa si, ante el fin del franquismo, dio el salto al PSP de Tierno Galván, para luego pasarse al PSOE de Felipe González, del que ahora abomina? Muchos se acuerdan de sus frus trados intentos por copar la dirección de la asociación Justicia Democrática, embrión de la que fue después Jueces para la Democracia. Sus flirteos con los radicales abertzales vascos tan sólo le valieron la enemistad de la familia del senador socialista Enrique Casas, que se negó a recibirle cuando fue a darles el pésame, tras su asesinato a manos de ETA. Mientras, en su juzgado de Madrid continúan sabiendo más del juez Navarro por sus actuaciones políticas que por su trabajo como magistrado.
Porque de política saben mucho los extraños compañeros de viaje que se han unido en el grupo promotor de la querella contra Sogecable. Como Antonio García Trevijano, Jaime Campmany 0 el propio juez Navarro, quien ya ha vivido, a lo de su vida, varios divorcios políticos. largo