n Tal día como hoy, hace 25 años, Juan Carlos de Borbón y Borbón fue proclamado rey de España. Fue en un momento de incertidumbre y de esperanza, pero fue el primer acto de un proceso de normalización democrática que se ha desarrollado con éxito reconocido internacionalmente como ejemplar. El nuevo Rey, atento a las aspiraciones ciudadanas, impulsó desde la legalidad primero y desde la legitimidad después las reformas que habían de homologar España con las democracias occidentales. En las páginas siguientes se ofrecen recuerdos, análisis y reflexiones sobre este acontecimiento que ha resultado tan trascendental para nuestra historia colectiva.

25 AÑOS DE MONARQUÍA Y LIBERTAD

'Mimejor consejero'

El Rey considera que don Juan estuvo siempre a su lado en las dificultades

MÀRIUS CAROL

D onJuanCarlos calificó a su padre, don Juan de Borbón, como 'el mejor de los consejeros que tuve, primero como maestro y luego como asesor, cuando llegué a ser Rey', en sus declaraciones con motivo de sus 25 años como jefe del Estado. Pero en el terreno de los personal quiso subrayar que 'lo tengo siempre presente y me acuerdo muchas veces de él'.

Uno de los actos oficiales más impresionantes de este último cuarto de siglo fue, sin duda, la renuncia del padre del Rey a sus derechos dinásticos. El 14 de mayo de 1977, una vez Adolfo Suárez convocó las primeras elecciones democráticas, se celebró una ceremonia estrictamente familiar, sin ningún boato. Allí estaban don Juan y doña María, donJuanCarlos,doñaSofía, el príncipe Felipe y la infanta Elena. La infanta Cristina se encontraba ausente, pues estaba en Londres siguiendo unos cursos. En un segundo plano figuraban los miembros de la Casa del Rey, con el marqués de Mondéjar al frente y los integrantes de la Casa del Conde de Barcelona, encabezada por el duque de Alburquerque. Entre los contados invitados, estaba el escritor José María Pemán. Faltó a la cita el

El conde de Barcelona renunció a sus derechos cuando se convocaron elecciones democráticas

presidente de las Cortes, Torcuato Fernández-Miranda, personaje clave de la transición española.

Ante ellos, don Juan leyó sin poder ocultar su emoción su discurso de renuncia. El conde de Barcelona habló del legado recibido de su padre, Alfonso XIII, de su amor a España y de la custodia que siempre hizo de los derechos de la dinastía que representaba. Nofaltaron alusiones a quienes no siem- pre supieron interpretar sus gestos. Don Juan concluyó subrayando la instauración y consolidación de la monarquía en España en la persona de su hijo y heredero, que 'en las primeras singladuras de su reinado ha encontrado la aquiescencia popular, clara-

mente manifestada', al tiempo que consideraba que por todo ello creía llegado 'el momento de entregarle el legado histórico que heredé, y, en consecuencia, ofrezco a mipatria la renuncia de los derechos históricos de la monarquía española, sus títulos, privilegios y la jefatura de la familia y la Casa Real española, que recibí de mi padre, el rey Alfonso XIII, deseando conservar para mí y usar como hasta ahora el título de conde de Barcelona'.

Cuando hubo leído su parlamento con voz entrecortada, se volvió hacia su hijo, el Rey, y se cuadró militarmente, inclinando la cabeza, mientras daba con voz firme vivas a España y al Rey, y a los presentes se les ponía la piel de gallina.

El Rey respondió con un discurso igualmente sentido. Calificó la renuncia como 'un gran acto de servicio'y manifestó que como hijo le emocionaba profundamente. 'Al aceptarla -añadió- agradezco vuestra abnegación y desinterés y siento la íntima satisfacción de pertenecer a nuestra dinastía.'

GUSI BÉJER

Concluyó expresando su cariño filial y profundorespeto como persona que no había tenido otro ideal 'que la entrega absoluta al servicio del pueblo español'. A continuación, el Rey y su padre se fundieron en un efusivo abrazo.

El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el secretario general de la Casa, Sabino Fernández Campo, se mostrarían contrarios a que don Juan recibiera tratamiento protocolario de rey para evitar que en España pudieran haber 'dos reyes'. Tampoco consideraron oportuno que don Juan aceptara la denominacióndeJuanIII,paraquenopareciera ante la historia que representaba un eslabón perdido de la monarquía. El conde de Barcelona se sintió dolido por no tener este reconocimiento protocolario, pero un año

Don Juan llamó por teléfono a su hijo desde Lisboa el 23-F para decirle: 'Si cedes, esto está perdido'

después obtendría una compensación cuando, a instancia de don Juan Carlos, recibiría el tratamiento de almirante honorario en el cuartel general de la Armada. El 27 de diciembre de 1978 asistió al pleno extraordinario del Congreso en que era sancionada la nueva Constitución al lado de doña María y otros miembros de la familia.

En la larga noche del 23-F de 1981, don Juan llamó a las diez de la noche a la Zarzuela. El padre del Rey se encontraba en Lisboa y al salir del cine, donde había ido a ver la película 'Los comandos de Su Majestad', se enteró de la noticia, aunque tarde. Pero desde entonces estuvo en estrecho contacto y aquella noche el conde de Barcelona fue más consejero que nunca: 'Si cedes, esto está perdido', le advirtió don Juan.

DonJuan murió el 1 de abril de 1993, a la edad de 79 años. Don Juan Carlos quiso que recibiera los honores que corresponden a los reyes de España y dispuso que se destinaran a sus padres las dos urnas que restaban libres en el panteón de los Reyes del monasterio de San Lorenzo del Escorial. De las veintiséis existentes, veinticuatro estaban ya ocupadas por reyes de España o reinas consortes que fueron madres de reyes. A pesar de que ni donJuanni doñaMaría reunían tales condiciones, don Juan Carlos quiso hacer una excepción con ellos.

Las relaciones entre padre e hijo registraron un momento especialmente delicado

El momento más delicado de las relaciones fue cuando el entonces Príncipe aceptó suceder a Franco

cuando Franco nombre al entonces Príncipe como su sucesor. Aunque lo cierto es que don Juan Carlos no podía renunciar, porque de otro modo difícilmente se hubiera restaurado la corona, la noticia causó un gran disgusto a don Juan. Incluso estuvo tentado de hacer unas declaraciones en 'Le Monde', inspiradas por Antonio García Trevijano, que hubieran sido un error. Su consejero Pedro Sainz Rodríguez le persuadió de no hacerlo y doña María tuvo un papel decisivo.