Una piedra en el bolsillo de González
PINTORY ESCRTOR. El protagonista era Fernando G. Tola, que exponía sus cuadros en Vao-Va, entre evocaciones africanas y delirios de El Bosco. El gran mundo madrileno; ese que sale a la calle a las ocho de la tarde y no se recoge hasta el alba, arropaba a un hombre que vive para sorprender. Atrás queda su etapa como mago de la televisión Y, al margen, su faceta de escritor novísimo (Tola es el inventor de la literatura para móvil, una modalidad de la que es maestro: sus relatos cortos pueden alcanzar un día la misma cotización que sus cuadros). Pero el Tola que se festejaba esa noche era el pintor. Y estaban sus amigos y sus admiradores, convocados por Pedro Trapote, amo de la noche madrilena pero, especialmente, filántropo y mecenas. Había de todo: periodistas y pijos, políticos y allí
bohemios, intelectuales y ricachones El ex presidente colombiano Andrés Pastrana; Antonio García Trevijano, Carlos Iturgalz y Miguel Angel Rodríguez; Alvaro de Luna, Lita Trujillo, Raúl del Pozo.Y más mezcla: Silvia Polakov, Giménez Alemán, Lourdes Barroso, Ramón Calderón. Yhasta un mexicano es dueno de medio Chiapas y tiene dos obispos en su haber, uno de izquierdas y otro de derechas. Al final, cuando ya las cámaras se estaban batiendo en retirada, apareció Felipe González, solo, relajado; desprovisto de club de fans. La ausencia de pelotas le favorecía. Quedaba el hombre como muy natural, sin empaque: González habló de su pasión por las piedras (su confesó que en el bolsillo suele llevar siempre alguna, generalmente un ámbar. que