El profesor don Felipe Gutiérrez Llerena, que ha colaborado desinteresadamente en el trabajo de ordenación y clasificación de los fondos del rico Archivo Diocesano de Mérida-Badajoz nos anuncia ya la próxima publicación de su dilatado estudio sobre Esparragosa de Lares en la historia de España, que esperamos con verdadero interés.
La Diputación de Badajoz con la publicación no venal de este libro ha realizado un encomiable trabajo de patro-
Jarandilla de la Vera
Autores: María Gema, V. Díaz Aceituno y Manuel Roso Díaz. Edita: Diputación de Cáceres, 2106, 484 páginas.
El profesor Alfonso Rodríguez Grajera ya nos avisa en el prólogo de este libro sobre esa historia local que ha sido durante mucho tiempo patrimonio casi exclusivo de los llamados, no sin cierto tufillo peyorativo, 'eruditos locales', para indicarnos que nos encontramos, en el presente caso, ante un más que notable estudio de Historia Local.
Los profesores Gema Díaz y Manuel Roso han realizado un exhaustivo trabajo sobre la historia de la villa de Jarandilla de la Vera. Y esto quiere decir que han contextualizado su análisis histórico en el tiempo y en el espacio, han apurado todas las fuentes disponibles (primarias y secundarias), han rellenado los inevitables vacíos históricos y, por último, nos han explicado, desvelado y hecho comprensible la evolución histórica de esta villa verata. En suma, no se han limitado a presentar y glosar las fuentes documentales como hacen muchos afi-
nazgo que agradecemos, además lógicamente de su autor, todos los que estamos interesados en el conocimiento de la historia de Extremadura, ejemplo que desearíamos continuasen otros organismos de las distintas administraciones así como asociaciones y federaciones culturales y otras entidades patrocinadoras públicas y privadas.
JOSÉ MARÍA LÓPEZ DE ZUAZO Y ALGAR
CORONEL DE INGENIEROS (R)
cionados, sino que, como eficaces investigadores que son, nos han proporcionado un auténtico conocimiento de lo que ha sido la historia de Jarandilla de la Vera.
Sus autores estructuran este amplísimo trabajo de 484 páginas en 10 capítulos que están profusamente ilustrados con fotos (en color y blanco y negro), dibujos, mapas y árboles genealógicos, más una serie de cuadros estadísticos sumamente explicativos. Además los sucesivos capítulos se tornan más densos y amplios cuanto más se aproxima a la época actual.
Antes del primer capítulo, los autores sitúan una Introducción general, en la que avanzan su propuesta metodológica: un triple análisis (nacional, provincial-regional y local) para enmarcar el estudio del devenir histórico de su localidad. También aprovechan para proclamar que la cultura, la educación y la historia son armas de progreso, a la vez que arremeten contra los clichés caducos sobre la historia de Extremadura y de la región verata, para terminar esta introducción con los agradecimientos de rigor.
El capítulo 1º lo dedican, como es obligado en todo trabajo que se precie sobre la historia global de una localidad, al análisis del espacio físico y el medio natural de Jarandilla. Centran su atención en las aguas, el clima, los suelos de su localidad, su estructura administrativa, las actividades económicas y, por último, dedican unas líneas a la vivienda tradicional de la zona. Todo ello en el convencimiento de que los condicionamientos geográficos determinan en parte la evolución de cualquier comunidad histórica.
Después van desgranando en los siguientes capítulos, y por orden cronológico, las sucesivas etapas de la historia jarandillana. Los capítulos 2º y 3º están dedicados a los primeros pobladores, los romanos y los visigodos. En ambos ponen de manifiesto sus autores lo que hemos dicho acerca de llenar los vacíos de la historia; es decir, si hay muy pocos datos específicos de la loca- lidad estudiada, es preceptivo, como ellos hacen, analizar la evolución histórica de su zona para concluir lo que pudo ser la historia de su entorno local, a la vez que se contrastan los pocos restos arqueológicos locales encontrados con los de su comarcal y su región.
En el capítulo 4º, que titulan el proceso de Señorialización de la Villa, estudian el devenir histórico jarandillano durante la Edad Media. Nos hablan de la escasa población verata durante el dominio musulmán, los enfrentamientos en la Vera entre cristianos y moros, con la retirada de la población jarandillana a la zona más alta y protegida del Guijo de Granadilla, para volver a asentarse después, ya definitivamente, en su zona inicial con la conquista cristiana (Alfonso IX de León) y el consiguiente proceso de repoblación (Plasencia, 1186). Sin embargo, la lentitud del proceso repoblador en aquellas tierras, en principio de realengo, favoreció, para su defensa, la expansión del señorío en ella a partir del siglo XIII de la mano de una serie de personajes representantes de la oligarquía placentina y de miembros de la élite cortesana (Pérez de Monroy y Álvarez de Toledo esencialmente). Nos señalan también el crecimiento de Jarandilla (500 vecinos en el siglo XV) y nos explican su problemática en el contexto de las relaciones económicas (ganados y trigo) y señoriales correspondientes al ámbito de la zona norte de Extremadura con las disputas entre los Álvarez de Toledo y los Zúñiga de Plasencia, que se prolongaron hasta el siglo XIX.
El capítulo 5º se dedica a analizar el período Moderno en Jarandilla de la Vera. En ciertos pasajes de este apartado los autores tratan los temas al modo complejo de los estudiosos modernistas, con lo que el análisis gana en precisión, aunque no en concisión. Se estudia el papel relevante de los Álvarez de Toledo y sus representantes en el municipio, junto con los conflictos territoriales que sostuvieron con la ciudad de Plasencia, atenuados con el tiempo. Cons-
tatan la existencia de unas ordenanzas municipales en Jarandilla, ahora perdidas y se extienden en diversos acontecimientos locales: la instalación y evolución de tres comunidades religiosas (franciscanos, agustinos y jesuitas), el paso de Carlos V por Jarandilla camino de Yuste (noviembre 1556febrero1557), las minorías étnico-religiosas de la villa (judíos y moriscos) y la proyección de Jarandilla en la conquista, colonización y evangelización de América, con algún notable de la localidad, como en capitán Gaspar de Loaysa. Cierran el capítulo con varios análisis estructurales sobre la evolución demográfica, económica, social y política de la localidad a lo largo de la Edad Moderna, contextualizándolos en la historia regional y nacional.
El capítulo 6º, denominado El Siglo XIX: la Contemporaneidad, nos lleva por toda la centuria ochocentista hasta acabar, en ciertos temas, al final de la dictadura de Primo de Rivera (1930). Los autores utilizan un método de análisis cronológico y, dentro del mismo, se aplican a los análisis temáticos.
Señalan en los inicio del capítulo el final de la posesión señorial en Jarandilla con su paso a la Corona y después van desgranando los sucesivos procesos históricos, comenzando por la dañina Guerra de la Independencia y la desamortización del Trienio Liberal, bastante escasa.
La era Isabelina (1833-º868) está tratada con notable precisión y minuciosidad, como no podía ser menos en el caso del profesor Manuel Roso, uno de los investigadores más punteros sobre esta época histórica en Extremadura y especialmente en su proceso desamortizador. Se analizan las vicisitudes y consecuencias de la dolosa Guerra Carlista en Jarandilla, se profundiza en el impacto de las desamortizaciones (Mendizábal y Madoz), y en los diversos aspectos de la vida municipal del período, a pesar de de la falta de actas municipales: la política (Antonio Jiménez García), las enferme- dades y la sanidad pública, el urbanismo, los distintos servicios municipales (seguridad ciudadana, alumbrado, etc.) y las comunicaciones y transportes.
Se estudian las repercusiones del Sexenio Revolucionario en Jarandilla (1868-1874) con su temática más destacada: las quintas, los consumos, los graves problemas hacendísticos de la localidad y la introducción del sufragio universal masculino.
En la interminable Restauración (1874131) se aborda el sometimiento servil de la clase política jarandillana al poder de cada momento, se expone su evolución demográfica y su problemática epidemiológica, insertándola en el marco regional y nacional, y se hace constar la evolución de otros aspectos relevantes: el avance de las comunicaciones por carretera, el fracaso del ferrocarril, y la marcha de los servicios municipales con la luz eléctrica, el telégrafo, la estafeta de correo, la oficina del registro de la propiedad, el nuevo cementerio, etc.
El capítulo 7º, El Siglo XX: los Tiempos Actuales, arranca con un análisis pormenorizado del asociacionismo obrero en Jarandilla entre 1908 y 1931 (tipos, caracteres, fondos, afiliados, etc.), para centrarse en el devenir histórico desde la Segunda República (1931) hasta la actualidad, como reza su último apartado (Los Tiempos actuales).
Una amplia contextualización sobre lo que fue la Segunda República y la Guerra Civil (1931-1939) a nivel nacional y regional precede al análisis de estos acontecimientos históricos en Jarandilla, que estudian detalladamente los autores. Indican que el republicanismo fue asumido en la localidad sin sobresaltos y desvelan los objetivos del ayuntamiento republicano, en especial el impulso de la educación. Se estudian las sucesivas elecciones municipales, con el triunfo de los republicanos radicales, pero constatando la escasa fijación ideológica de algunos concejales, más movidos por la oportunidad política que por cualquier idea-
rio. Se señala la poca presencia socialista, tanto del partido (PSOE) como del sindicato (UGT), y el mayor protagonismo anarquista. Precisamente estos últimos fueron los que propiciaron el levantamiento del año 1933 en Jarandilla y otras localidades de la Vera. Los autores nos dan noticias también del proceso judicial posterior al levantamiento.
Se consignan los intentos de mejorar la calidad de vida de los jarandillanos por parte de las autoridades republicanas con avances en cuestiones como el abastecimiento de aguas, la educación (con ribetes anticlericales), la sanidad y la lucha contra las epidemias, las reparaciones del cementerio y los cambios urbanísticos. Sin embargo, todo estos esfuerzos parece que acabaron generando una crisis económica en el ayuntamiento.
En las elecciones del febrero de 1936, curiosamente ganó la CEDA en Jarandilla y apareció un núcleo comunista. Jarandilla cayó del bando nacional muy pronto. Hubo poca represión por parte de los vencedores, aunque a juzgar por el cuadro sinóptico que se incluye referente a la misma, no fue tan escasa. Por otra parte el ayuntamiento y la población tuvieron que hacer frente a muchísimas necesidades y carencias a lo largo de la guerra.
Los autores contextualizan la etapa franquista (1939-1975) con un breve marco regional y después se centran en lo que fue Jarandilla durante este largo período histórico. Hacen un amplio repaso de múltiples facetas de la realidad local en aquella época. Se hace un balance, claro y certero, de su evolución demográfica. Se reseñan los sucesos más destacados de la vida institucional del pueblo: construcción de una cruz de los caídos, la presencia del hambre y los racionamientos, los bajos salarios, la constante presencia de la moralidad franquista, las diversas mejoras en los santuarios y en las aguas, la actividad del cura pseudo obrero Francisco Timón, las visitas de paso a la localidad de Franco, las estan- cias de los Príncipes de España, la breve residencia del notario y político de la transición Antonio García Trevijano-Forte, y las actividades culturales, como el levantamiento de una escultura a la madre, obra de Antonio Campillo.
Se da cuenta de la languidez de las industrias jarandillanas, salvo el tabaco y el turismo. En el tema de las infraestructuras se acometió la construcción de un nuevo cuartel de la Guardia Civil, un polideportivo, reformas en la casa consistorial, mejoras en el alumbrado, el alcantarillado y la recogida de basuras, el inicio de la telefonía en la localidad y la aparición del transporte público regular. Los autores informan de los avances educativos con la construcción de grupos escolares, de la biblioteca y otros centros de carácter confesional. En la sanidad pública nos cuentan la lucha contra las epidemias, las vacunaciones y la puesta en marcha de medidas higiénicas y de salubridad pública. En lo que se refiere al urbanismo dan cuenta de la expansión y del crecimiento urbano lento pero constante de la población, las reformas urbanísticas que se introdujeron, la construcción del parador de turismo, los planes parciales y el Plan de Ordenación Urbana que se ejecutaron en Jarandilla. Por último, los autores comentan las diversiones locales, centradas básicamente en los bailes y el cine.
El análisis de los Tiempos Actuales nos trae hasta el reciente 2014, en un intento de incluir en esta obra la historia del tiempo presente; lo que es una decisión bastante infrecuente en las monografías de este tipo, que suelen terminar con el franquismo o antes. Nos narran la política democrática y partidaria jarandillana, comentan extensa y profundamente la pirámide de población de Jarandilla del 2014 y constatan los avances socioculturales más destacados: la residencia de ancianos, el centro de salud, las mejoras educativas, los cursos de verano de la UEx, la aparición del IES, un nuevo polideportivo, la Cruz Roja, los parques
públicos, el depósito del agua, etc. También ponen de manifiesto que en esta época ha tenido lugar la mayor expansión urbanística de la historia jarandillana, mientras la utilidad de su parador de turismo se ha multiplicado y la localidad se ha integrado en la Mancomunidad Intermunicipal de la Vera (18 municipios). Aunque también dan cuenta de algunos aspectos negativos de la actualidad, como los crecientes problemas para su industria del tabaco.
El 8º capítulo se denomina Patrimonio Artístico de Jarandilla. Resulta ser un análisis amplio y bien explicado del patrimonio histórico-artístico de la localidad, apoyado en abundantes ilustraciones y dibujos de sus elementos mobiliarios e inmobiliarios. No podía ser de otra manera, dada la cualificación artística de la profesora Gema Díaz.
Primero se analiza profundamente la iglesia parroquial de Santa María de la Torre y la capilla integrada de Loaysa, para continuar con el estudio de las ermitas desaparecidas de la localidad, mediante rigurosas pesquisas muy fundamentadas en la historia y en sus restos arqueológicos. Se destacan los pobres materiales de estas ermitas que necesitaron constantes arreglos y las penurias de sus patronos; todo lo cual determinó su abandono y ruina, cuando no su demolición y la venta de sus materiales en los diversos procesos de desamortización. Se estudian después las ermitas con culto en la actuali-
dad, para rematar el apartado del patrimonio clerical con el análisis de los conventos, que murieron víctimas de la desamortización y del abandono.
En lo que respecta al patrimonio histórico-artístico civil, se estudian los dos hospitales que hubo en Jarandilla, con sus dependencias, bienes y funciones, hasta su desaparición. Y se analiza en detalle el castillo fortaleza de los Condes de Oropesa, después parador de turismo: dueños, orígenes, funciones, estructura, evolución histórica, mobiliario, restauraciones, etc.
El capítulo 9º y último, dedicado a los Personajes Ilustres en Jarandilla, resulta ser una breve reseña biográfica de más de una docena de personajes jarandillanos o que influyeron con su actuación en Jarandilla.
El libro se cierra con los inevitables y necesarios apartados que prestan a todo estudio científicamente elaborado buena parte de su credibilidad y solidez: la extensa red de fuentes primarias y secundarias (bibliografía) consultadas, la lista de los archivos revisados, el índice de mapas, cuadros y plantas, y para terminar, las 2026 notas explicativas que complementan su texto, muestra indicativa de la documentada elaboración de esta historia de Jarandilla, que será, a buen seguro, difícilmente superable.
MIGUEL ÁNGEL NARANJO SANGUINO