Dolores Montijano publica en Tleo 'La casa', su autobiografía
:: R. I.
GRANADA. La editorial granadina Tleo acaba de publicar 'La Casa', una autobiografía novelada de la artista Dolores Montijano, nacida en Alcalá la Real, en que la autora recrea el universo de su infancia y adolescencia, con la mansión familiar que la vio nacer como protagonista.
En palabras de Juan Vellido, director literario de Tleo, en este relato de una de las artistas vivas más importantes de Granada, «hay un clamor constante, un fragor de voces y personajes que concurren en 'La Casa', centro neurálgico de todas las tramas de este libro, lugar de encuentro de todos los mundos que en el texto afluyen. Hay un espacio y un tiempo, guiados por una voz narradora, y acaso autobiográfica, que confluyen en una fábula en la que la noble mansión toma vida propia, se muestra humana, como un ente animado que se vale de sus luces y sus sombras para dirimir la fortuna de cuantos la habitan», señala Vellido, quien destaca que Montijano es una mujer humanista, una artista que siente extraordinaria curiosidad por todo lo que le rodea, pero es a la vez inquieta y perfeccionista, quizá porque ha sido dotada de una intuición privilegiada, para el arte y para la palabra.
Vellido agrega que se trata de la obra de una luchadora y una creadora nata, y, aunque artista de vocación irrefutable, no es ajena a la palabra.
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COMERCIAL
FEBRERO
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García-Trevijano (dcha.) y Antonio Enrique, durante la conferencia en Guadix. :: TORCUATO FANDILA
Antonio García-Trevijano abre el nuevo ciclo del Aula Abentofail, de Guadix
:: J. J. PÉREZ
GUADIX. El jurista, pensador político y crítico de arte Antonio GarcíaTrevijano, ha sido el invitado número 127 del Aula de Poesía y Pensamiento Abentofail, que dirige el escritor Antonio Enrique. El invitado ofreció ante el público accitano que llenaba el patio de butacas del Teatro Mira de Amescua una ponencia bajo el título: 'Libertad política colectiva'. El ponente definió esta libertad como aquella «que no procede de ninguna ley, que no es un derecho, sino que es una conquista».
Según el veterano profesor, «la libertad o es una conquista o no es libertad». Puso como único ejemplo de libertad conquistada a lo largo de la historia contemporánea la de los
Estados Unidos. Propuso como medio para la consecución de este tipo de libertad constituyente «una revolución pacífica y culta».
En su intervención García-Trevijano abrió algunos paréntesis en los que hizo afirmaciones como que «el Brexit beneficia a España» o criticó la campaña, que aseguró, mantienen los medios de comunicación contra el nuevo presidente Donald Trump.
En la mesa le acompañaban el director del Aula, Antonio Enrique, y el guitarrista accitano Juan Carlos Pérez, que fue el encargado de abrir el acto. De manera extraordinaria esta primera sesión del año se celebró en el Teatro Mira de Amescua.
TEATRO/CRÍTICA ANDRÉS MOLINARI
ENTRE CAJAS ANDA EL JUEGO
Y a no es un secreto y menos una sorpresa afirmar que Granada es la capital actual del Circo. Un circo nuevo, sin animales decrépitos ni payasos tristes con la cara enharinada. Un circo más escorado a lo teatral, con constante carga de humor y estudiada escenografía que tiende más a lo cuadrangular del escenario que a la pista rebolonda.
Ludo Circus es una muestra de esa media docena de compañías que tienen a Granada como escuela de aprendizaje y pizarrón para exponer lo aprendido. Abanderados por un nombre tan juguetón se han reunido representantes de varios circos bajo la dirección del gran payaso que es Antonio J. Gómez, con su constante perdida de pantalones y su humor entre tierno y torpón. Propenden a la ingenuidad y al brío, lo que en muchos casos es un acierto pero en otros las accio- nes simultáneas aturden un pelo. Hay una constante mirada a lo infantil y a la gamberrada, lo que hace que este espectáculo guste tanto a mayores como a pequeños, y no desatienden lo teatral muy pre-
FICHA
> Espectáculo: Ludo Circus Show > Actuación: D. Dumont, G. G. Jonsson, C. Ortiz, C. Piccolo, F. Caravaca, M. Zamora, etc. > Dirección y dramaturgia: Antonio J. Gómez, el Gran Dimitri > Teatro: Alhambra, días 27 y 28 de enero, casi lleno sente en las coreografías bien ejecutadas y siempre jocundas, y en el decorado, compuesto de cajas de cartón, para que todo encaje, para que el embalaje usado contraste con las ocultaciones teatrales que no necesitan reciclaje.
Sobre ese ir y venir, con mucho ritmo pero sin demasiado argumento, se espolvorean cuatro números principales, cuatro muestras de aquel circo antiguo, del añorado más difícil todavía de siempre: equilibrios sobre cilindros negros, certeros pero escasos; contorsiones con pandereta incluida, que podrían dan más de sí en lo teatral; acrobacia de trampolín y saltos encadenados, que es marca de la casa; y malabar de pelotas que es donde el espectáculo alcanza su zénit de entusiasmo. Y, por supuesto, la presencia ubicua de El Gran Dimitri, que con su sola aparición entre cajas ya hace reir, atento a la dirección pero sin descuidar su siempre hilarante actuación, esta vez canjeando peluca por pasamontañas.
No me olvido de la música casi en directo, importantísima, compuesta e interpretada por el gran Morten Jespersen, con su piel septentrional pero con enorme calidez en piano y acordeón. No es el Circo del Sol, pero tampoco le hace falta tantos rayos de propaganda. Con ser un circo granadino tachonado de estrellitas, les basta y sobra.