Cobardes intelectuales catedráticos, periodistas y tertulianos, los cuartos de hombre

2018-06-20 Tercio Laocrático 3:35 YouTube ↗
Cobardes intelectuales  catedráticos, periodistas y tertulianos, los cuartos de hombre

Transcripción

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Esto de sacaría, o diría, yo diría, era la costumbre que introdujo Tierno Galván bajo el franquismo porque tenía miedo de pronunciarse sobre algo concreto. Y si diría, yo diría, cuando lo decía delante de mí, yo siempre le decía, pues dilo, ¿quién te impide decirlo? Claro. Yo diría, y yo lo intervino, ¿dilo? ¿Quién te lo impide? Pues esa es la costumbre que ha dado todavía. Y todavía se dice en España, yo diría, claro que es verdad que es mejor que hablen así, porque si yo no dijera, yo digo, yo no estaría condenado al ostracismo. Si yo hablara diciendo, yo diría, pues sería un personaje como todos los demás. Sería un intelectual mediocre como los demás. ¿Por qué es mediocre el intelectual que está lleno de temor? Es imposible que ninguna persona, que utilice o recurra a su cerebro, a su inteligencia, para expresarse en público y no emplee los términos, los verbos y las palabras adecuadas, esa es una persona, es un cobarde. Y la cobardía es tan interiorizada que su cabeza no puede producir pensamientos valientes. El pensamiento que produce una cabeza atemorizada es un pensamiento cobarde. Y la socialdemocracia que hoy está de moda, no solo en España, sino en todo Europa, pero en España más que en ningún lado, Es producto de la cobardía. Cobardía ante Franco ha producido una fábrica de socialdemócratas. Y luego, esta monarquía, con el antifranquismo como moda, ha producido otra fábrica también de socialdemócratas. Y todo lo que hoy en España... se lee en los periódicos y en los libros, es producto de la cobardía, cobardía intelectual, incapaces de decir lo que se está viendo. Yo estoy viendo hoy, ahora mismo, donde estoy sentado, que está lloviendo, veo las gotas caer. Las veo sobre el césped. Bien, si yo digo, señores, en este momento está lloviendo inequívocamente, no me equivoco, a la gente le molesta y así no se habla. Tendría que decirme, yo creo que está lloviendo, me parece, yo no me he mojado todavía. Ese horror es el lenguaje típico de la España de hoy, del cobarde. Hablo de los intelectuales. ¿Yo estoy hablando ahora de quién? Pues de los catedráticos de universidad, probablemente el 99,99%, porque si digo el 100% dirán, hombre, estás exagerando, alguien habla valiente. Digo, sí, a lo mejor hay de cada 100 un cuarto de hombre. Porque los cobardes son cuartos de hombres, no medio hombres, como decía Ortega de los diplomáticos. En el alabanza que hacía de una estanza, un diplomático, amigo suyo, decía que los diplomáticos eran medio hombres. Bueno, yo digo hoy que el intelectual y catedrático en la Universidad Española y los periodistas de todos los periódicos y también los tertulianos de todas las televisiones y todo el que habla en público hoy es un cuarto de hombre. Y de la mujer no hablo porque no tengo costumbre de hablar mal de las mujeres, porque todavía me quedan residuos, posiblemente del machismo que existiría en mis bisabuelos. A lo mejor me queda alguien que dice, yo no hablo mal de las mujeres, porque le di valor a ser caballero, le di valor a ser educado, porque además, mujeres con valor sí que las veo. La que se desnuda en una capilla tiene valor. La que hace sus necesidades en la calle tiene valor. Ahí las mujeres sí veo que tienen valor. Los hombres, hasta ahora, los hombres que están en la prensa, que tienen nombre público, carecen en España de valor. Y un intelectual sin valor produce pensamientos sin valor, que no sirven para nada, nada más que para engañar a los demás.