Partidocracia y Medios de Comunicación. El artículo 155 aplicado a Cataluña.
Transcripción
Locutor 00
Apreciado don Antonio, quizás la preocupación más importante para el pensador John Stuart Mill fue la coerción de la opinión pública que, insuficientemente informada y dominada por el prejuicio y la costumbre, podía ser claramente intolerante con las actitudes o comportamientos de carácter disidente, excéntrico o simplemente diferente. ¿Qué papel vienen desempeñando los medios de comunicación en la sustentación de la partidocracia en España y en otros países? Un saludo a todos los repúblicos.
Locutor 01
Algo repugnante. Así que los medios de comunicación publiquen noticias, es normal, pero que sean los medios de comunicación los que conformen la opinión pública es repugnante. En primer lugar porque no es verdad que las opiniones son todas iguales y que si es la democracia todos podemos opinar. No, eso es mentira, eso no es verdad. La opinión no tiene valor. Lo que tiene valor para avanzar, tanto en la vida económica como en la cultural, incluso para avanzar, incluso en el triunfo del individuo. Lo que importa no es su opinión, sino su criterio. Y el criterio ya es una opinión razonada. Es como los griegos cuando distinguían la opinión la doxa de la ciencia. Pues la opinión carece de interés. Pero en España y en toda Europa y en casi todo el mundo, incluido el mundo anglosajón, que va muy por delante culturalmente de Europa, salvo Inglaterra, como lo demuestra la mayor calidad de sus instituciones universitarias y de enseñanza, Pues la decadencia cultural se está debiendo a la influencia de los medios de comunicación. Cuanto más bajos y más descienda su nivel, más defienden a sus lectores. El número de lectores depende de la mala calidad de la audiencia. Cuanto más mala calidad tenga el medio, mayor audiencia tendrá. tanto vale para la televisión como para un periódico. Solo las revistas muy especializadas se atreven hoy a defender criterios orientados por la verdad, no como dogma, sino orientados por la búsqueda. de la verdad, en todos los sentidos de la palabra. No estoy hablando de la verdad metafísica, religiosa. Estoy hablando no sólo de la verdad científica, estoy hablando de la verdad social, porque yo no participo de la opinión que tuvo el gran filósofo y socialista americano de Estados Unidos, John Dewey, que para él la verdad era una... no dijo la palabra opinión, pero es como si lo hubiera dicho, que la verdad para él es como una opinión socialmente aceptada. No, la verdad no depende de que sea aceptada o no. Claro, que hay ciertas verdades que son, que las perciben los sentidos. Los órganos físicos, si está ahora de noche o hace frío, aquí en Madrid, eso es una verdad que puede ser percibida por los sentidos orgánicos. Pero ¿qué verdad puede ser sentida por el sentido penetrante de una mente sin prejuicios? Ojo, cuidado. ¿Quién en España hoy sabe o ha sabido o tiene interés en saber que el artículo 155 aplicado en Cataluña es una monstruosidad que no tiene nada que ver ni con lo que pasaba en Cataluña, ni con la democracia, ni con la libertad y que ha sido un golpe de Estado? brutal es el 155 demuestra que rajoy y los gobernantes españoles que lo apoyan todos porque son gobernantes del partido socialista ciudadano todo el que apoya el 155 es gobernante de españa y quiere meter en la cárcel o anular meter en la cárcel no lo quiere nadie Quieren indultarlos ya, pero lo que quieren es anular el efecto del separatismo. Y como son dos delitos de sedición y de rebelión que están en el Código Penal y les da miedo a los gobernantes de aplicarlo, quieren confundir a toda la opinión para hacernos creer que lo que pasa en Cataluña y en el 155... que lo que pasaba en Cataluña era malo, y que el 155 ha puesto las cosas en su sitio. Sí, sí, en su sitio, ya veremos. ¿Qué pasa? ¿Es que ya ha desaparecido en la fuerza, en la energía, el movimiento catalán separatista? ¿Es que acaso los que salen de la cárcel prometiendo que serán niños buenos, tan pronto como tienen ya la posibilidad de ir a un micrófono, a un periódico, se arrepienten de lo que han dicho? Vuelven a lo mismo. Es una calamidad pública. Rajoy y los partidos estatales son una calamidad pública que hay que de verdad exterminar de la raíz misma. Un partido estatal es una contradicción en los términos. Los partidos pertenecen a la sociedad política, jamás al Estado. Sí, claro, cuando pertenecen al Estado se llaman dictaduras. Y si en vez de uno son varios, se llaman oligarquías estatales y son los socios aliados de toda la oligarquía financiera mundial. Gracias.