Antonio García-Trevijano en "Lágrimas en la lluvia"
Transcripción
Desconocido
y
Locutor 00
El átomo de la política es la circunscripción electoral, porque es la unidad mínima que tiene poder político. Las otras unidades son unidades sociales, tienen poder cultural, lo que quieran, pero poder político es la unidad más pequeña posible, es el distrito electoral uninominal de un solo diputado. Ese es el fundamento de la política. Que estamos defendiendo muchos en estos momentos. Y que yo he sufrido palizas, cárceles, porque lo sostenía cuando vosotros estabais en contra. por defender esa idea ha sido castigado y perseguido y sigo siendo considerado un hombre peligroso porque vengo 30 años defendiendo lo mismo si una nación existe no por voluntad Ortega y Gasset ha hecho un daño tremendo a los españoles haciéndole creer que la nación es subjetiva que es un proyecto subjetivo de vida en común eso son pamplinas eso no tiene profundidad ninguna es una copia mala de Renan Eso no tiene sentido. ¿Cómo va a ser una nación un proyecto? ¿De qué? Proyecto es voluntario. La nación no es un proyecto, es un dato que nos viene dado de la historia. Nos guste o no nos guste. Por eso mi oposición a los nacionalismos, como está en mi libro Los discursos de la República, a los catalanes, vascos, es mucho más profundo que todo lo que se dice aquí. Es que es imposible. Si tú admites que España y el consenso es España, ¿cómo vas a negarte que hay un consenso vasco o catalán para que ellos digan que también son una nación? Es que hay que negar de principio, de base. No hay consenso alguno sobre la nación. Es anterior a todo consenso. Además, tú antes decías que el consenso tiene... Hay dos tipos de consenso. Uno es el consenso social, que es inevitable. Tenemos aquí con corbata por consenso, y eso es inevitable. Pero el consenso político es una cosa que no existía. Eso se inventó después de la Guerra Mundial. Antes era inconcebible que existiera eso. Y fue consecuencia, y posterior a Nuremberg, porque los pueblos no se consideraban que pudieran ser culpables. El pueblo alemán es un pueblo criminal. Y yo no se puede olvidar. ¿El pueblo? Sí, el pueblo. El pueblo que apoyó a Hitler. Ah, bueno. Claro, hombre. No me dejas terminar. Has dicho el pueblo alemán. El pueblo alemán que apoyó a Hitler era un pueblo criminal. Entonces el holocausto no se puede olvidar nunca. Ni ahora ni dentro de mil años. Y hay que recordarlo permanentemente. Entonces, ¿cómo va a haber un consenso? Pero después, para olvidar, eso viene el consenso. Para que no hubiera responsabilidad y que el pueblo se considerara tranquilo. Para no tener mala conciencia de las dictaduras, entre ellas la franquista, viene el consenso. El consenso es el acuerdo tácito que hubo en la revolución francesa. Y el consenso que hay hoy en Europa es para olvidar. La guerra mundial. Y no hay democracia, lo hay. Hay régimen representativo en Inglaterra. Hay separación de poderes en Francia. No completa, porque el elegido presidente, en elecciones separadas, lo cual está muy bien, tiene que contar con el consentimiento a su plan de gobierno, a su plan y a sus ministros del legislativo. Por eso no es una separación de poderes como la de Estados Unidos. Pero son, y Suiza, también son democráticos. Pero centrémonos en España. En España... Es que a eso iba, que en España, como no tiene ninguno de los requisitos de la democracia, hablar todo lo que os dé la gana de democracia, formalmente no lo es. Podéis decir lo que queráis. Lo que pasa es que el consenso en España no se crea para olvidar la Segunda Guerra Mundial, se crea para olvidar la guerra civil. Pero es una cosa impuesta, artificial de arriba. Pero el consenso sobre las reglas de juego es perfectamente posible. Y es lo que hicieron estos señores. No, perdóname, perdóname. La mayoría de minorías que voten. ¿Por qué consenso? ¿Pero qué consenso? Mayorías contra minorías. No, perdóname, pero mayorías contra minorías sobre la base de alguien organizando las elecciones, alguien organizando las garantías. Tú has pronunciado la palabra reglas de juego. Reglas de juego, no por consenso. La que gane la mayoría. Ah, pues estamos listos. No, hombre, no. Eso es la democracia. No, hombre, no. Una constitución por consenso, eso no existe más que en España, hombre. Respetar la minoría. Respetar la minoría. Estoy de acuerdo con los tres en que hay que reformar, no reformar. Cambiar la ley electoral, que es distinto de reformar. Cambiar para hacer el sistema francés, por ejemplo, doble vuelta. Ponerlo en España, primero. Entonces os pido que me ayudéis, porque yo llevo 30 años haciendo y he fundado un movimiento. Un metero en él, vamos a cambiar la ley electoral. Pero para movilizar a un millón, dos millones de personas en la calle. Si no, ¿cómo creéis que los partidos van a renunciar a la esencia de la partidocracia? Eso es un sueño. Eso es una utopía. Hay que conquistarlo. Segundo. Segundo tema. Propongo también que apoyéis suprimir todas las subvenciones políticas a los partidos políticos y a los sindicatos. Nada más. Eso. Con eso me es suficiente. No quiero más. ¿Estáis de acuerdo con eso? Yo desde luego. Vamos a cambiar por completo España. En 24 horas. Si quitas la subvención al Estado, se acaba la partidocracia. Si ellos no vienen más que del dinero. Quitan las subvenciones y reforman la ley electoral. poniendo elecciones de un diputado por distrito, como en Francia, a doble vuelta, y yo aceptaré ya, y todos los republicanos, que yo no soy republicano, porque el republicano es el que acepta pasivamente a la república, es un partidario de la república. Yo soy repúblico, que es muy diferente. Un repúblico es un estadista de la república. Un repúblico es una persona versada en asuntos públicos, que pertenece a ese tercio leocrático. que ya viene de los griegos, porque laos significa también pueblo, y de la parte del pueblo, él era un tercio aproximadamente, que quiere cambiar la naturaleza política y de la constitución y del pueblo, ese tercio, yo os pido, ayudarme. Yo tengo una radio que he hecho un esfuerzo enorme con varios amigos en... que se llama libertad constituyente, en el que invito a todos, incluso a los monárquicos, porque yo no defiendo la república de manera directa, defiendo un periodo de libertad constituyente, donde pueden concurrir el estado de partido, los actuales, que vengan ellos también, pero un periodo de libertad constituyente donde el pueblo español, libre de presiones, elija las tres opciones constitucionales que siempre e indefectiblemente y en cualquier época después de la revolución francesa, existen en todos los pueblos. Según ha demostrado el famoso Loewe, el americano, el sociólogo político, el mejor. Primero, primera opción, la reaccionaria. Esa existe en cualquier parte. Un tercio de la población está siempre contenta con el régimen que tiene. Si tiene una dictadura está encantado. Eso no se puede olvidar. Hay otro tercio acomodaticio, que con Franco tenía dos tercios. Uno porque estaba entusiasmado y otro porque se acomodaba. Eso existe siempre. Y yo era muy consciente siempre de eso. Porque quieren volver a la Segunda República. Yo estoy en contra. Eso es reaccionario. Porque en los términos de Yelinek, reaccionario es aquel que tuvo, o aquel grupo social que tuvo el poder, lo perdió y quiere volver a él. Eso es la Segunda República. Eso es reaccionario. Yo me opongo rotundamente. Segundo, conservador, los que defienden el estado de partido. Que este no es un estado cualquiera. El estado de partido, se creen algunos, que yo lo empleo en España, pero yo también lo empleo aquí al primer presidente del Constitucional, que murió brevemente. Bien, estado de partido. Ese quiere conservar lo que hay, la partitocracia. ¿Y el tercer tercio? El innovador, creador, el que quiere avanzar a lo nuevo, el que siempre quiere conocer más y más. Y ese tercio es lo que yo estoy tratando de despertar. No la sociedad civil, como hace Génerico, eso no es. Hay que ir a algo concreto. Y yo voy a ese concreto, a ese tercio. para que los que son partidarios de progresar, no tercios progresistas, innovador y creador. Entonces yo invito que ese periodo de libertad constituyente, los tres tercios, proponga y formule una opción constitucional y que el pueblo español luego, libremente y sin consenso, elija aquella que tenga la mayoría.