27-Piensa y verás: Amor/Ambición

2020-05-05 MCRC 8:35 YouTube ↗
27-Piensa y verás: Amor/Ambición

Transcripción

Locutor 01

Pues la siguiente pregunta es del día 12 de abril y la hace Emilio Clemente. Estimado don Antonio y equipo del MCRC, es mi deseo expresarles mi admiración y agradecimiento por el esfuerzo que llevan a diario en favor de todos. Vamos al grano. En toda especie viviente de mayor evolución entre las cuales nos encontramos, considero existen dos fuerzas antagonistas. De una parte la ambición, que en el ser humano, pese a ser desmedida, tiene toda lógica, quien no desea la mejor vivienda, el mejor vehículo, la mejor pareja, etc. Y de la otra está el amor, en el más amplio sentido de la palabra, aunque de esa fuerza no se habla tanto, salvo del enamoramiento. A pesar de que se hable mucho menos de esa segunda fuerza, está demostrado que acaba superando a lo largo de la evolución, salvo accidentes a la primera. Por ejemplo, los genes de las madres que luchan, si es preciso, por proteger a sus crías, sobreviven. Los genes de las que no lo hacen acaban desapareciendo. De los padres igual. Las ideas de los líderes que se preocupan por el bienestar de las personas se mantienen, si son mezquinas, tarde o temprano, pero también desaparecen. A esa segunda fuerza se le puede atribuir la empatía, la nobleza, la lealtad, el valor, el altruismo, incluso la telepatía, cuando por medio existe un sentimiento emotivo. Para llegar a esas conclusiones, creo que no es preciso pensar que estos hechos son causados por un ser supremo, así como atribuirle la exclusiva de la bondad, el amor y el desinterés. Estos valores suelen ser falsos, cualquier persona mínimamente pensante se da cuenta de ello. Dado que gran parte de la humanidad con tendencia a valorar esta segunda fuerza, el amor, aunque todavía siga ligando bondad y amor con religión, puede llegar hasta el vértice de su pirámide. ...muy bien descrita por Maslow... ...de autorrealización... ...y no solamente individual... ...sino también de manera conjunta... ...considera que el ser humano podrá hacerlo... ...antes de la autodestrucción... ...a la que la ambición nos lleva... ...sé que no le gusta hablar de futuribles... ...pero me encantaría saber su opinión al respecto... ...lamento no saber expresarme de forma más escueta... ...reciba un cordial saludo.

Locutor 00

Yo creo que lo ha expresado bien... ...no está obligado a ser un... Escritor preciso, ni un filósofo, pero lo ha expresado bastante bien. Pero ha tomado como polos de oposición y explicación de las pasiones del mundo, ha dicho exactamente y repetido, ambición y amor. Veamos a ver si eso es lícito o no, o si es un capricho suyo. La ambición es una meta que se persigue con la voluntad, aunque es verdad que para que la voluntad se mueva, necesita estar contemplando unas metas alcanzables con la voluntad de mayor grado de superioridad social que la actual. Esa es la ambición. Pero el amor no tiene nada que ver con eso. Es que el amor es otra cosa. El amor es un sentimiento. Y la ambición no es un sentimiento. El amor sí es un sentimiento. Pero en la ambición hay un deseo. ¿Un deseo de qué? De alcanzar una meta que no es el amor la que te la pone por delante. sino el deseo de sobrepasar o vencer a las dificultades para ocupar puestos de privilegio, de riqueza, mando, sabiduría, frente a los demás. Es decir, en la ambición hay un deseo de superioridad, y en el amor no. ¿Quién puede tener en el amor? Pensemos... en el amor en el sentido más estricto de la palabra, que es el amor entre un hombre y una mujer. Perdonadme que yo hable del amor como entre un hombre y una mujer, porque es lo normal. ¿Cómo voy a negar yo la posibilidad de que exista amor entre dos hombres? O entre dos mujeres, pero es que eso no es normal. ¿A qué le llamo yo normal? ¿A que sea algo pernicioso, condenable? No. Digo simplemente que lo que no es normal es lo excepcional. Porque no es la norma. No digo que sea anormal. Porque el significado, lo contrario a lo normal puede ser anormal o excepcional. Cuando yo digo que lo normal es el amor... entre heterosexuales, es que la norma es esa. Porque de cada 100 parejas, pues a lo mejor un 3, un 4, un 5%, no lo sé, puede variar según el grado de cultura y de modas, porque también la moda influye muchísimo en la creación y en el nacimiento de los sentimientos. Resumo. La ambición... No es amor. Ni es una meta para el amor. Entonces no los puedo poner. No son polos de una misma relación. No puedo decir que el mundo se divide entre ambicioso y amoroso. Eso no es verdad. Porque puede estar enamorado, que es el ejemplo más típico del amor, y ser ambicioso. Uno de los dos o los dos. O es que no tenían visión, supongamos, que el señor Curie y Madame Curie estuvieran de verdad enamorados y no solamente unidos por un mismo interés investigador sobre el radio. Supongamos, ¿no había ambición? ¿No hay una ambición enorme en todo investigador por llegar al descubrimiento de una verdad oculta por la naturaleza? ¿No hay mayor ambición que esa? ¿Y acaso no es una ambición noble? Por supuesto. Pero eso no tiene nada que ver con el amor, a no ser que se confunda con el amor a la ciencia, el amor a la verdad. Esos son... metáforas del amor. El amor, se entiende de verdad que el amor tiene dos dimensiones, el sexual y el hetero. El amor sexual entre hetero, en lo normal, y el amor a la ciencia. El amor a la humanidad, el amor a tu país, el amor a una nación. Esos son unas derivaciones colectivas del amor que pueden parecerse o estar inspiradas por el amor entre individuos, pero que son anteriores al enamoramiento. El enamoramiento es un tipo de amor exclusivo. Mientras que el tipo de amor colectivo e incluyente es lo contrario. El amor excluye. El amor verdadero entre dos parejas excluye el amor a un país, a una colectividad, a la libertad. Es un amor incluyente. Desea abrazar a todos. Con eso le he respondido que como la relación que ha puesto ambición-amor me parece falsa, porque no responde a una contrariedad, no son términos contrarios, sino distintos, que persiguen metas diferentes, pues no pueden ser comparables.