La Abstención - ABSTENCIÓN ACTIVA
Transcripción
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Nosotros no votamos para que los que voten tengan a su lado la legalidad, pero no la legitimidad, porque la representación política consiste, de verdad, en mandar un diputado elegido por los que lo votan, no en listas de partido, que representa a los votantes y que ese vaya diputado, que se llama así la palabra, enviado, enviado, sí, sí, mandado, para que se siente en un escaño en el Parlamento, donde esté la capital del país. Eso es nada más. Cualquier otra cosa ya no tiene nada que ver con la representación. Ni escaños en blanco, ni escaños vacíos, ni votos nulos, ni votos en blanco. Nada de eso sirve, al contrario, perjudica a la abstención. En cambio, la cifra de abstención sí que refleja el grado de participación y de interés de los gobernados en el sistema de gobierno. Porque todo lo demás cuenta como legitimación. Los votos en blanco cuentan como si fuesen válidos. Y la abstención disminuye. No. La abstención tiene una función enorme y no se puede prescindir de ella. Es lo que se llama la legitimación. Los votos legalizan. La abstención, si es muy grande, deslegitima. Entonces lo que tenemos que hacer es procurar que la legitimación del votante se deprive a los representados retirándoles el voto, no acudiendo a la urna, absteniéndose. Puse de manifiesto el valor que tiene la abstención como signo positivo, no negativo. Y cité como ejemplo la filosofía de Paul Sartre en El ser y la nada, que la ausencia, por ejemplo, no es la nada, es algo positivo. Porque está ausente lo que debía de estar presente o podía estar presente. Eso no es la nada. Pues con la abstención pasa lo mismo. La abstención no significa nada, ni indiferencia. La abstención implica una negación, una negativa, un desconocimiento, un desafío a la obligación de votar. Los que creen que hay que votar porque es un deber cívico, a eso hay que combatirles con la abstención. Pero si ustedes están equivocados, no saben lo que es la representación. Porque votar No es un deber, sino un derecho. Y lo que es derecho nunca puede ser deber. Y en segundo lugar, tampoco es un deber cívico, sino que el derecho ese de votar es político, no cívico. Y justamente porque no es cívico la elección, porque los partidos que piden y reciben los votos no están ubicados en la sociedad civil, sino que están en el Estado, pues son partidos estatales y no partidos cívicos. Y por eso, como no están civilizados, no se les puede votar. Y nosotros somos los únicos que estamos defendiendo de verdad los principios de la representación política. Y esos principios nos impiden acudir a las urnas. Y es más, pedimos que a todos los que les corresponde la presidencia que no vayan a las presidencias de las mesas electorales, porque los partidos son del Estado, no son de la sociedad civil, no son vuestros, de los que votáis y os toman el pelo. ¿Qué tiene que ver un partido ahora, figuraros que cambian? completamente de política y ni siquiera os enteráis. Es que ahora la situación política de ahora era comparable con la que había hace 10 años, no. Y os habéis enterado de los cambios, no. ¿Por qué? Porque se produce todo en el Estado. La sociedad civil no tiene existencia ninguna en la vida política y todo es ilegítimo. Por tanto, me niego a apoyar cualquier tipo de especulación infantil para que Que la abstención se traduzca en escaños vacíos, ni en voto en blanco ni en voto nulo. La abstención es no acudir a la ciudad.