El horror del Consenso Político
Transcripción
Locutor 00
El comunismo español se enfrentaba al reto de facilitar la transición y el sentido común se impuso desde el primer momento en el Congreso. Un ambiente de consenso, recuerda don Santiago en sus memorias, que contrastaba con la tensión en la calle, crisis económica con una inflación del 20% y un millón de parados, huelgas, terrorismo.
Locutor 01
Uno lo puede aceptar según hasta dónde llegue. Hay cosas que por consenso un demócrata no puede aceptar.
Locutor 02
Hay dos tipos de consenso. Uno es el consenso social, que es inevitable. Tenemos aquí con corbata por consenso. Es inevitable. Pero el consenso político es una cosa que no existía. Eso se inventó después de la Guerra Mundial. Antes era inconcebible que existiera eso. Y fue consecuencia y posterior a Nuremberg. Porque los pueblos no se consideraba que pudieran ser culpables. El pueblo alemán es un pueblo criminal. Y yo no se puede olvidar. ¿El pueblo? Sí, el pueblo. El pueblo que apoyó a Hitler. Ah, bueno. Claro, hombre. No me dejas terminar. Has dicho el pueblo alemán. El pueblo alemán que apoyó a Hitler era un pueblo criminal. Entonces, el holocausto no se puede olvidar nunca. Ni ahora ni dentro de mil años. Y hay que recordarlo permanentemente. Entonces, ¿cómo va a haber un consenso? Pero después, para olvidar eso, vino el consenso. Para que no hubiera responsabilidad y que el pueblo se considerara tranquilo, para no tener mala conciencia de las dictaduras, entre ellas la franquista, viene el consenso. El consenso es el acuerdo tácito que hubo en la Revolución Francesa. Pero el consenso sobre lo que piensa cada uno es muy difícil, lo acabas de poner en un ejemplo brillantísimo. Pero el consenso sobre las reglas de juego es perfectamente posible. Y es lo que hicieron estos señores. No, perdóname, perdóname. Mayoría y minoría, que voten. No, bien, que voten, bien, bien. ¿Pero qué consenso? Mayorías contra minorías. Y el que gane, ya está. Pero mayorías contra minorías sobre la base de alguien organizando las elecciones. Alguien organizando las garantías. Tú has pronunciado la palabra reglas de juego. Y las reglas de juego no por consenso. Las que gane la mayoría. Ah, pues estamos listos. Eso es la democracia. No, no, no. Eso no existe más que en España.
Locutor 03
La palabra se documenta ya en castellano a fines de la Edad Media, en el siglo XV, y con ese sentido de asentimiento. Después se incorpora este otro sentido de consentimiento, es decir, de dos partes cuyos sentimientos se van aproximando. Que esto es lo que más, de manera más exacta, define el término consenso en la etapa de la transición. Es decir, distintos miembros, los padres de la Constitución, que representan distintas tendencias políticas o distintos partidos políticos, van aproximando sus posiciones hasta lograr ese consentimiento, ese sentir común.
Locutor 00
La lengua fue fiel compañera de viaje de aquel cambio. A la luz de la Constitución nacían nuevas palabras o adquirían nuevo sentido.
Locutor 03
Transición objetivamente es el paso, pero transición en España significaba el paso de una página y abrir un camino nuevo, un camino de mayor libertad, de mayor... de mayor posibilidad de realización individual.
Locutor 02
Transición de un estado de partido único a un estado de partidos varios. Por tanto, ha habido una transición de la dictadura de un partido a la dictadura de una oligarquía de partidos por turno.
Locutor 00
El diccionario de la Real Academia vivió así su propia transición. Un equipo de juristas, dirigido por el profesor García de Enterría, se ocupó de adaptar los términos políticos y legales. Pero la transformación de nuestra sociedad obligó también a poner al día muchas otras definiciones.