La Clave Juan III - Parte 7 de 12
Transcripción
Locutor 02
Llamé a mi mujer, me fui. Me fui muy rápido. Y él me dijo que me había llamado antes de que se enterara Areiza y Pedro Sánchez Rodríguez. La verdad tiene que saberse. Yo estoy dispuesto a decir la verdad. Y me enseñó la carta de Franco, porque la de su hijo no había llegado todavía, por la tarde. La vi, me preguntó, ¿cuál es tu opinión? Dijo, creo que hay que responder, pero inmediatamente, sin perder ni un segundo. Esto era una cuestión que hay que reflexionar. Y entonces me pidió, por favor, que preparara un borrador. ...me metí en una habitación... ...no había ni criado... ...había despidido a todo el mundo... ...para que no hubiera un solo testigo... ...me puse yo a escribirlo directamente a máquina... ...y en ese momento... ...entró una visita que yo no lo conocía... ...que era el marqués Juan Herrera... ...el marqués de Viesca... ...que no lo conocía pero me vio escribiendo... ...llamó por teléfono aquí... ...se figuraron que algo pasaba... ...en casa de Armero había una cena... ...de 40 personas... ...se entraron y me localizaron... ...por la noche en el hotel... ...en fin, eso no... ...no quiero perder el tiempo con detalles... Al día siguiente por la mañana le doy entrega al operador y quedamos citados temprano al día siguiente de la mañana porque me dice que le va a avisar a Reyes y a Pedro San Rodríguez para que vengan por la tarde. Pero cuando ya esté todo por lo menos pensado y decidido. Voy por la mañana, me llama el hotel por teléfono y me dice ven antes, ya habíamos citado, no recuerdo si a las 10 o a las 9, una hora antes porque tengo otra novedad. Y cuando llego me enseña la carta de su hijo. De la carta del borrador, desde la de Franco, él hizo una corrección en la introducción. Porque Franco, en la carta de decirle, querido Infante, le hacía una frase diciendo como que estaría contento de lo que había hecho. Es decir, si tengo la satisfacción de comunicarle. Y yo había preparado un borrador con una ironía. Y el conde de Barcelona, don Juan, prefirió una fórmula fría, completamente protocolaria. Y lo corrigió porque parecía mejor. Muy bien. Entonces le dije a su hijo, me pregunto igual, y me pidió también que le probara el borrador. Y he escrito el borrador, y se lo da el borrador. Y la idea, la idea central, que os gustará a los monárquicos, porque todos sabéis que yo era republicano, soy republicano y don Juan lo sabía. La confianza personal de don Juan en mí, eso es una cuestión de lealtad y confianza personal. Porque creía que podíamos seguir un camino juntos. En la carta la idea es que el rey Juan Carlos, en la carta a su padre, muy cariñosa desde el punto de vista familiar, le decía que la había aceptado para salvar a la monarquía. Y entonces la contestación era más o menos inspirada en la idea que todos conocéis, es decir, ¿qué monarquía salvas? La monarquía se basa en el honor, y la república es la virtud, lo que conoces de Montesquieu, aunque no se citaba, pero es la idea esta, es decir, ¿qué es lo que la monarquía salva? Una monarquía contra la voluntad del titular, es una monarquía sin honor. pero don Juan era consciente entonces y en contra de mi deseo y de mi voluntad que yo lo animaba a que continuara la lucha dijo yo no puedo ahora en esta circunstancia perseguir la lucha y entonces don Juan después de mandar las cartas Yo esperé, vi a Araíl y a don Pedro, disolvió el consejo, disolvió el secretariado y quedó completamente pasivo sin hacer nada a favor ni en contra. Y esa fue su postura.
Locutor 01
Hasta la muerte de Franco.
Locutor 02
Pero, no señor, hasta la muerte de Carrero Blanco. Exacto. En la muerte de Carrero Blanco se cambia la situación por completo. Y entonces a la muerte de Carrero Blanco soy yo por primera vez el que toma la iniciativa. Hasta entonces, no solamente esto que he contado, sino que ahora he traído de don Juan... Porque todo ha iniciado a partir de ahí. Que en el año 67, cuando Franco tuvo una lipotimia en Cazorla, en una cacería, don Juan me avisó para que hiciese una acción tan importante con los militares, que condujo a que cuando visitó por primera vez España a ver a su hijo, viniera a mi piso a entrevistarse con un general, que hoy lo puedo decir era el general Díaz Alegría. Es decir, que después de esas acciones... Yo tomo la iniciativa cuando muere Carrero. Y entonces le digo, bueno, que eso cambia la situación por completo. Que ya no hay seguridad ninguna en que todo transcurra normalmente. Y que los partidos políticos de la oposición clandestina y las organizaciones obreras de sindicatos tienen cada vez más fuerza. Y que ya no se puede hacer una restauración de palacios. Que ya no se puede hacer con los militares. Que hay que hacerlo con el pueblo. Y que por tanto tiene que cambiar por completo su estrategia. Le hago un plan político y lo aprueba. Y ese plan político no lo conoce nadie. Está él solo y yo. Lo aprueba. Y es, por un lado, le preparo el viaje a París, a una cacería con Giscard d'Estaing. Y hace unas declaraciones al express, a Edouard Belvis, y en España se produce un gran revuelo y se le llama la rentrée política de Don Juan. Y eso de manera pública. Y de manera privada... Yo estoy preparando todo el contacto con todas las organizaciones clandestinas democráticas. Como Don Juan no es un demócrata, no era un demócrata, sino un gran liberal, pero afortunadamente de formación anglosajona. tenía un gran recelo del Partido Comunista. Y eso es natural. Por eso, cuando viene aquí al botezo de su hijo, del príncipe, yo le llevo a la zarzuela, sabiéndolo Juan Carlos, a todos los partidos clandestinos. Pero no le llevo a nadie del Partido Comunista, pero lo llevo a sabiendas a los de las comisiones obreras que eran del partido. Y todo eso lo organizo yo solo. De acuerdo con don Juan, que es él quien me lo pide y que lo haga. Es decir, don Juan... Y eso termina. Esa acción termina en... Yo se le propongo, después de toda esa unidad, que con éxito, la voy haciendo con éxito, y que no todavía está hecha la Junta Democrática, sino que es tomar contacto con todos, catalanes, vascos, organizaciones religiosas, partidos comunistas, todos los partidos. Y todos están de acuerdo en unas bases mínimas. Y esas bases mínimas las redacto yo solo. Y me voy a Alemón y hablo con Andrés Fontaine. Y Andrés Fontaine lo convenzo de dar un gran golpe en primera página, publicando... Decirle a Marcel Niedergang, yo me voy a Estoril, hablo con Don Juan. Al principio se lo doy el proyecto, lo estudia, y me llama y lo aprueba. No le dice nada ni a don Pedro San Rodríguez, ni a Arencia, ni a nadie. Bueno, el secretario ya no existía. Pero no le dice nada a don Pedro ni nada. Don Juan lo aprueba. Y entonces se cita a Marcel Niedergang el día 23 de junio para hacer una declaración que es la misma, lo que si estaba redactado por mi íntegro, es el programa mismo que sirvió para fundar la Junta Democrática. Así, la Junta Democrática, que nació después... por la negativa de don Juan, a hacer las declaraciones que al principio me dijo que sí. Y esto es un secreto que yo nunca voy a revelar. Eso no lo diré nunca, porque de toda la experiencia que yo he tenido con don Juan, solamente una vez me dijo Antonio, esto no quiero que se sepa nunca. Y es la conversación que tuvo él y su hijo en Palma de Mallorca, los primeros días de junio, que es de donde viene la negativa de don Juan a hacer las declaraciones que había prometido Alemón. Y que estaba comprometido. Eso no lo diré. Pero todo lo demás sí. No tengo por qué guardar ningún secreto. Y todo lo que habláis de don Pedro, todo eso son... La monarquía está acostumbrada a vivir de intrigas. Y don Pedro era un hombre que fue leal a don Juan, muy leal al principio, pero cuando llegó un momento, en el año 67, y voy a decir todo, en el año 67, Juan Carlos, a quien yo conocí mucho antes que a su padre, y con el que tenía una relación muy fácil... Por parte de él. Me llamó un día aquí a la zarzuela, siendo príncipe, para pedirme un favor, porque conocía, claro, como no iba a conocer, la gran confianza que tenían Estoril y su padre en mí. Me pidió un favor, referente a una de las personas que trabajaba allí, diciéndome que no sabía si estaba con él o con su padre. Y es la primera vez que Juan Carlos a mí me manifestaba que había dos bandas. Entonces le dije, yo no puedo hacer eso, tiene muchos cortesanos, no lo haré, y solamente lo que puedo decir es que la desconfianza que tiene esa persona se la transmitiré a su padre, para que él sepa que tiene esa desconfianza. Bueno, entonces fui a Estoril, llamó a don Pedro San Rodríguez, le conté esto. Entonces, esto fue en el año 67, entonces produjo una enorme alarma, y en el hotel mío, donde vinieron a verme él y don Pedro, Don Pedro, yo dije nada más, yo no informé, digo nada más, a mí no me correspondía la interpretación, yo no estaba dentro de la monarquía, ni de la opresión monárquica, tenía la lealtad de decir la verdad. Y Don Pedro dijo. Como lo conocéis perfectamente, es imposible. Es imposible. Si su Alteza, hablando de Juan Carlos, se atreviera a aceptar, porque se hablaba ya del nombramiento de aceptar la oración, yo dejaría de llamarle su Alteza y la llamaría su Bajeza. Bueno, pues ese don Pedro Sandoz Griega, admirado por todos vosotros, sigue su evolución. Y en el momento en que llega definitivo, donde don Juan tiene que decidir, y me alegro muchísimo que esté don José Joaquín Díaz Aguilar aquí hoy, porque fue testigo de lo que voy a decir, el día decisivo del 24 de junio, el día anterior, el día 23, del 74, donde tenía que hacer las declaraciones, a mí a solas me dijo que no y me contó lo que no podía contar. Y yo lo comprendí y no insistí más. Pero le dije que entonces, como yo me temía que algo de esto podía pasar, habían acudido, había citado allí, a José Joaquín Díaz de Aguilar, a Rafael Calvo Seré, a Gabriel Navarro y a Javier Vidal, de la familia Huarte, para que fueran testigos. Porque yo no quería ser el depositario de esa decisión, que era el abandono de la lucha. Decir, no lucho más, que el señor Rey es mi hijo, yo no quiero saber nada. Entraron y como no le hablaba con la franqueza que me habló a mí, a ellos no lo hablaba delante de ellos, los forcé. De verdad, que dijera lo mismo que había dicho a mí, para que despejar las incógnitas. Y confirmó exactamente que no, que estaba traicionado por todo el mundo, que estaba solo, que no podía más, y que no tenía que estar traicionado por todo el mundo, no podía confiar en nadie. Ante la desesperación de esos leales monárquicos, y ante su insistencia, yo ya no insistí nunca más, le pidieron que no cediera, que no cediera, y que hiciera las declaraciones de Le Monde que yo tenía preparadas. Y entonces, don Juan dijo... Si Antonio convence a don Pedro San Rodríguez, de acuerdo. Y yo invito, entonces invitó en una comida, y yo le dije, de acuerdo, pero que vaya un testigo. Y eligió a Javier Vidal Huarte. Entonces se celebró la comida en un restaurante historial, don Pedro San Rodríguez, Javier Vidal Huarte, el conde de Barcelona y yo. Y el objetivo de la comida era que yo convenciera a don Pedro para que don Juan publicara las declaraciones alemanes. Nada más que empezar Conocéis todo a don Pedro, no os extrañará nada Empezó a hablar, no dejaba hablar Era peor que lo que onda en la clave, alguien no deja hablar a otro Ese no se puede hablar Entonces a don Juan le dije, es inútil Intenté varias veces hablar, imposible, me interrumpía, digo, es inútil, hasta que llego ya, de broma, y dice don Pedro, dice, hable, hable usted. Además, tenéis que saber que don Pedro tenía una gran simpatía por mí, porque me consideraba un intelectual desde pequeño, habíamos hablado de mística y teníamos un respeto y una simpatía personal, pero claro, aquí era otra cuestión, aquí era una cuestión política, y la simpatía no cuenta. Entonces don Pedro no me dejaba hablar, no me dejaba hablar, le digo, don Juan, es imposible, no puede, y con el reloj en la mano, medio minuto, no, imposible. Y entonces don Pedro... Yo ya renuncié, digo, me voy, ¿para qué? Seguimos comentando, hablemos de otra cosa. Y entonces don Juan me pidió que me quedara para que don Pedro me leyera el texto del discurso que tenía preparado para darlo luego a los 500 monarquíos que estaban allí. Le, y digo, bueno, muy bien, que lo lea. Lo lee en la mesa, lo lee, y cuando termina, claro, don Juan, recuerda bien, ¿qué te parece Antonio? Y yo le dije, literalmente. Me parece. Acabo de escuchar el discurso del mayor traidor que está a su lado, que es don Pedro. Quien está preparando la sucesión a foro de su hija es don Pedro. Don Pedro por poco se le da un ataque de apoplejía. Dice, ¿qué está diciendo? Digo, ¿quiere volver a leer? Y entonces lee el discurso y en el discurso dice, decía, mi función... Como titular de la corona, es vigi... no, como titular de la delenestía, es vigilar que la corona no se aparte. Y le dije, ¿quién vigila? ¿Quién está afuera? Tiene una función de sereno, para vigilar a su hijo. Él ha renunciado ya. Don Juan se dio cuenta y dijo, yo no me presto más esta comedia y me voy. Me levanté y me fui, sin tomar los postres. Y cuando estaba por la calle andando... De repente Don Juan abandonó la mesa, dejó a Don Pedro, dejó a Don Javier Uribe, vino, me metió en un folgaven que tenía, me llevó a su cuarto y no quiero contar lo que ha pasado. Pero quiero decir que todos esos mitos fueran. Don Juan ha sido traicionado por todo el mundo, absolutamente, y la única lealtad que ha tenido, cuando digo todo el mundo, no hablo de algunos monárquicos, pero que no tenían fuerza en ese momento. Y yo me despedí de Don Juan, y él se le saltaron las lágrimas, yo me despedí diciendo, a partir de este momento, la única posibilidad de la democracia está en la República. Y por tanto, se funde la Junta Democrática y jamás vuelve a haber un solo contacto, ni de la Junta Democrática, ni mía con Don Juan.
Locutor 01
Bueno, pero cuando se produce la muerte de Franco, tú estás en París. Y entonces es cuando se habla de un manifiesto y el príncipe, el rey, recién proclamado rey, envía al general 10 Alegría para que le diga a Don Juan. No levanten ninguna bandera porque las fuerzas armadas están a favor de Juan Carlos y en contra del conde de Barcelona. Eso él lo cuenta en sus declaraciones. Un momento, hay que hacer una pausa. Solo porque hay que hacer una pausa. Toma un país después.
Locutor 02
Yo creo en el estado de derecho y en la separación de poderes.
Locutor 03
Que a mí me parece que el relevo se va a producir. Por muchas razones, por muchas. ¿Se atrevería usted a discutir cara a cara con José Luis Corcuera? ¿Sería un debate o un enfrentamiento? ¿Podría usted rebatir las promesas de Alberto Ruiz Gallardón? ¿Cree que tendrá argumento sorpresa? Ambos tendrán oportunidad de estar frente a frente sin temas pactados. La lucha por el poder. José Luis Corcuera por el Partido Socialista y Alberto Ruiz Gallardón por el Partido Popular, moderados por Manuel Campo Vidal.
Locutor 00
Por primera vez en España los candidatos a las elecciones se enfrentarán cara a cara en debates en directo en televisión. Por primera vez una televisión privada informará de las elecciones con credibilidad.
Locutor 03
En riguroso directo el próximo lunes a las once y media después de Noche Noche, directo elecciones. Los debates que marcarán el pulso a la campaña.