Antonio García Trevijano - Conferencia en Totana (Parte 3 de 4)
Transcripción
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para evitar que se vaya la guerra adivinada contra la opinión de todos los españoles no hay control ninguno de lo que quiere hay control ahora de Zapatero se le puede impedir a una persona jefe de gobierno que sea tan imbécil de que lo engañe una pandilla de asesinos haciéndole creer que están en el mejor de los mundos posibles a punto de darse abrazos de la paz un día antes del atentado a Trocha pero si eso no existe en el mundo una imbécilidad mayor pero que sucede ¿Qué sucede? Que los españoles están habituados a vivir en un régimen autoritario. Y la persona que les parece más tonta, ridícula, ignorante, basta que ocupen un poder en el Estado y de repente aparece como un jeque. Eso ha pasado con Juan Carlos. Juan Carlos antes se entra ahí. ¿Todo el mundo sabía que era medioto? Juan Central, amigo, y él conduce la transición, tiene prudencia, tiene todas las virtudes. Ese no es un defecto de Juan Carlos, que lo hiciste tonto, o mece. Es el defecto de los españoles oportunistas, que no pueden admitir que sea jefe de su estado una persona tonta, cuando tenían que estar acostumbrados que es lo único que han conocido en su vida. sigo diciendo los tipos de representación que no podemos admitir porque eran equivocados. Y estos no saben, porque termina así el argumento, de que cuando se suprime el mandato imperativo es porque esa sabiduría revolucionaria de la batisía y el diálogo se encuentra que le cayere de obedecer los cuadernos de queja, no le sirve para la revolución que acaban de hacer. porque no estábamos autorizados para ello. Entonces hay que decir, oye, un momento, tenemos que presidir el mandato imperativo, porque si no, no podemos declarar en la Asamblea Nacional ni hacerlo revolucionario. Ese fue el origen de la supresión del mandato imperativo. ¿Y qué ha pasado? Que se han apoderado de ese origen los partidos políticos. Y todas las constituciones europeas prohíben el mandato imperativo. Si quitan el mandato imperativo, como dice la Constitución española, prohibieron el mandato imperativo, quiere decir que el diputado no puede actuar más que en conciencia. Entonces, ¿por qué todas las leyes, sin excepción, que ha hecho España en Europa, hablo de España, en la Corte, han salido bajo el mandato imperativo? Es decir, las órdenes dadas por los subjefes de cada partido, los segundos, los blancos, los guerreros, los que sean. al grupo parlamentario para que voten en el sentido que ellos dicen, con absoluta ceguera y obediencia al mandato imperativo. Pero como hay una disposición en la Constitución que dice que todas las leyes que sean votadas en contra de esta Constitución son nulas de pleno derecho, y como esa Constitución prohíbe el mandato imperativo, quiere decir que no hay una sola ley. Desde que está el Príncipe, y yo la llamo Príncipe porque era mi costumbre, no sabía lo que era, no sabía su grado de inteligencia. Pues lo traté, hablo de algo que tengo experiencia, yo no hablo de aquello que no sé cómo. Bueno, pues ahora ese mandato imperativo sirve para anular todas las leyes.
Desconocido
Digo, no servirá para nada, pero lo digo
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Ese es otro más de, lo mismo diría, mil y mil y mil casos. Todo lo que se sabe, todo lo que oí, todo lo que hay en la prensa, os lo digo, es falso. No es que sea error. El error es una maravilla. Equivocarse es fantástico. Es señal que estás buscando. Algo estás haciendo, te estás acercando a la verdad. Del error se puede salir. Lo que no se puede salir es de la confusión intelectual. Porque para poder salir de esa falsa, tenía que empezar por reconocer que esa falsa la provoca la ausencia de instituciones representativas en España y que la monarquía no es la solución. Y que mientras que exista esa monarquía de partido, no hay la menor esperanza ninguna de que España reconozca y ahí el decoro, que los españoles sí sabían lo que era, hasta después de la guerra civil, después de la guerra civil lo han perdido, y todavía el español no sabe lo que es vivir con decoro y con decencia. Sí, en su vida privada son, pero en la vida pública todo el que vota es un cómplice, pero un cómplice tan culpable como el que se presenta, candidato, a una farsa, a un engaño, a una mentira, y no sabe que eso es ignominioso. ¿Cuántos absurdos se derivan de los prejuicios de dos palabras, representación y política? Las dos producen una falsa. El asunto de la representación política no es, sin embargo, un asunto autónomo, sino que obedece a lo que los pueblos, los tiempos, los partidos y los grupos esperan que salga de un parlamento. Pero nadie dirá la verdad sobre lo que espera que se salga de los parlamentos. Porque de ahí nadie va a confesar que lo que los jefes políticos esperan de los parlamentos sea la realidad. Y es que quien legisla en España, quien tiene la iniciativa legislativa, no es el partido gobernante. No digamos en una oposición menos aún. ¿Quién tiene en un mundo, en un país y una civilización técnica, industrializada, sofisticada, llena de dificultades y complejidades económicas y técnicas, difícil de mantener la iniciativa legislativa? Solamente la pueden tener aquellos que conocen los asuntos. Y quien conoce los asuntos es la oligarquía. las grandes empresas industriales. Y esos son los que preparan a los gobiernos mandándole a sus amigos los proyectos de ley. Y los ignorantes jefes de partido, como no tienen ni idea, aceptan la división que se ha hecho entre amigos, el país y Polanco, junto con otros cuantos oligarcas al servicio del PSOE y el resto al servicio del PP. Pero eso es así. Y quien tenga en su mano la iniciativa legislativa, la agenda, no sólo de lo que se puede decir, sino sobre lo que no se debe de legislar, ese tiene en su mano al gobierno entero, al país entero. Pero eso, como es silencioso, eso no se ve, el pueblo juzga aquello que se ve, pero no lo que no ven, que es quién tiene la iniciativa legislativa. Eso es para nosotros lo más importante. Deseamos que vengan a nosotros los cerebros más grandes de España, las personas más cultas, las personas más competentes, porque no aspiramos al poder, aspiramos a la verdad y a la libertad. Por eso queremos que nos ayuden quienes lo van a ayudar, los que más sepan. En los partidos al contrario, cada jefecillo de partido. ¿Cómo no va a ser sombra de zapatero? El zapatero es muy iluminado, pero el que pide un banco de chedos está grillado. Pero si decimos, yo conozco a Rajoy, Rajoy es una persona que es inteligente, es registrado a la propiedad, tiene una preparación, pero como ha seguido la escuela de un fanático como Aznar, se ha metido en un camino peligrosísimo. La inteligencia está para decir, cuidado, ojo, a nosotros no nos vayáis a preocupar, vosotros no vayáis a conseguirlo frente a ellos, porque eso es imposible. Pero no vayáis a provocar que saquemos a la calle a millones y millones de españoles recordando el franquismo. Eso no. Eso de ninguna manera. ¿Por qué se produce esta tan grande intolerancia que insisto en repetir? Porque la Guerra Fría condenó a todos los europeos instruidos, instruidos quiere decir con estudios, los condenó a ser durante toda su vida, ojo, estudiantes del error, de la confusión, de la falsedad, cuando no de la ficción, en todo lo que se refiere a la proposición política. Porque la Guerra Fría fue una guerra universal a la libertad de pensamiento. ¿Puedo decirlo por qué lo viví? No es el macartismo americano, es que la Guerra Fría impedía pensar, no decidió hablar. Las películas de cine, que las podéis ver ahora, las antiguas, De esa época veréis que todo está dirigido contra la libertad del pensamiento, que no se puede pensar. La gente confunde libertad de expresión con libertad de pensamiento. Pero si hay consenso, puede haber toda la libertad de expresión que quiera, porque el consenso impide que haya libertad de pensamiento. Puede haber libertad de expresión porque no hay peligro alguno, porque el consenso impide libertad de pensamiento. Por eso a mí no me toleran, porque yo lo que es libre en mí es el pensamiento, es la capacidad de creación. Y esa ignorancia, esa falta de creencia, afecta a todos los medios de comunicación y a todas las universidades, a los profesores de universidades. Pero la ignorancia, sabéis todos que hay una ignorancia culpable, pues yo digo que hay ignorancia culpable toda aquella que se niega a ver las evidencias. Toda ignorancia que no reconoce una evidencia es culpable. Y la ilusión, porque hay entre, hay ilusos. ¿Quiénes son los ilusos? Pues bien, el iluso sólo puede ser, o la ilusión que siente el iluso, solamente puede ser placentera mientras dura la ilusión. Pero si continúan aferrados a esa ilusión, después de saber que eso es un engaño, después de conocer la realidad, eso ya no es ser un iluso, eso es ser indumidioso, así como vosotros. Pues los que prefieren permanecer en la ilusión y dar la espalda a la realidad, en el fondo, yo lo he vivido por experiencia y yo lo digo, en el fondo no lo hacen por su afición a los sueños, no son soñadores. Es una esquiva, un pretexto, es una postura, como la zorra con las uvas, porque saben, tienen conciencia, que todas las realidades decorosas, sociales o personales, le dieron a ellos la espalda a partir del momento inicial de la integrosa transición. No se trata que ellos quieran, no pueden, no pueden porque saben que no serán admitidos en una sociedad decorosa, leal y realista. Porque es esa sociedad la que le da la espalda al mentiroso y traidor. Han traicionado a los españoles, la gente no lo sabe, no vivió aquello, han heredado, lo siguen votando, siguen con sus sueldos y con sus choferes, pero saben que ninguna persona decente... los va a tomar en serio. Yo desde luego me tengo por defecto y no tomo en serio a ni una sola persona de la clase política española. A ni una. Desde el rey al último. Pero eso no quiere decir el que rechacemos todo. No quiere decir que vamos a permanecer pensativos, llenos de incertidumbre, ni improvisando fórmulas como los antiguos arbitristas del siglo pasado para que sueñen con utopías republicanas o reformas monárquicas, nosotros no somos eso. Y tenemos que confesarlo sin pudor ninguno. Nosotros, el movimiento, los que pertenecen al movimiento y todas las personas sinceras que me escuchan y que saben que yo siempre digo la verdad, nosotros lo confesamos. nos sentimos, nos sentiremos, mejor dicho, frustrados, si nuestras ideas no somos capaces de transformarlas en acciones, si nuestros pensamientos se quedan en tan solo pensamientos, si nuestra imaginación se enreda con fantasías, si nuestro obrar no genera el ingenio para obrar, si nuestra amistad en los ideales que nos convocan a este acto de la nación política, se reduce esa amistad a camaradería o coleguismo. Y quién lo diría, amigos de la eficacia, la acción inteligente con la que queremos empezar es una pasividad general, es la ascensión electoral. Queremos actuar, no actuando. Pues lo inteligente no es votar en blanco o nulo, una forma cobarde de manifestar rechazo de las personas, Que mantiene la ficción de que los diputados, como he dicho antes, representan algo o algo. No se trata de hacer un boicot a las urnas. Somos personas civilizadas. Tampoco queremos hacer un boicot a las personas que tiran en la pista. Allá ellas sí son también. Tampoco se trata de un rechazo de los partidos, nosotros rechazamos a los partidos estatales, porque los respetamos más que ellos a sí mismos. Porque los partidos son necesarios, porque son una consecuencia inevitable de la libertad de asociación, pero son necesarios en el seno y en el terreno donde se produce esa libertad de asociación, que es la sociedad civil. Lo que no admitimos porque es horrible. Es el concepto mismo de partido estatal. Que no importa que sea partido único, falangio, o varios partidos, PSOE, PP o izquierda unida. Partidos estatales son partidos fascistas, totalitarios, enemigos de la libertad, enemigos nuestros, enemigos de la humanidad. Es imposible que haya un humanismo que pueda subir del Estado. Y los partidos actuales son totalitarios. Claro que utilizamos la abstención como táctica, no como finalidad. Decimos, no votéis ahora para poder votar en conciencia mañana, cuando hay un sistema electoral que conoce digno. No queremos que nos confundan con un partido de la abstención, eso lo reservamos por los anarquistas. es legitimar, para que no sean los partidos que no están apoyados, para provocar una crisis de la ley electoral, que es la crisis previa a la crisis del Estado. ¿Recordáis que comencé este sermón político? Porque esto es un sermón.
Desconocido
renacentista, Francis Bacon, llamaba sermones a sus discursos.
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Y sus grandes libros, como saben, están titulados con el nombre de sermón, que es una maravilla. Es recuperar el prestigio que tenían los sermones en un discurso. Pero el único sistema, después de eliminar todos los fracasos, todos los errores que he repasado, el único sistema que queda digno es el de la elección por distritos pequeños de un solo diputado por distrito. Ese es el único sistema que queda. Pero no me voy a extender en pormenores técnicos que son propios de lecciones de profesores. Yo no lo haré. Pero sí quiero destruir el único argumento que parece serio, que utilizan los mejores que se creen filósofos en Europa y en