Antonio García-Trevijano : Acusado por el juez Baltasar Garzón
Transcripción
Locutor 00
Bien.
Locutor 01
Socialmente, en España hay unas visiones preconcebidas mayoritarias sobre que si eres crítico con la monarquía actual, con el estado de partidos imperante, con la corrupción, con que no hay separación de poderes… automáticamente tienes que ser simpatizante de Podemos o sucedáneos. Cuando realmente, vamos, personalmente yo pienso que Podemos y conceptos como la libertad son antitéticos totalmente y un semejante género neoprogre, desde mi punto de vista, poco nos va a ayudar a alcanzar una democracia. formal efectiva y poco nos va a ayudar a alcanzar una separación de poderes o que haya libertad política. ¿Por qué esta visión es así en nuestro país, don Antonio?
Locutor 00
Sí, es fácil. Primero porque es la visión de toda Europa. Y España fue una copia de Alemania-Italia, una mezcla mala. Lo peor de la Constitución alemana y lo peor de la Constitución italiana se hicieron en España las fuentes de la Constitución, porque mía no es, de vosotros sí. De vosotros, de todo el que no tiene más remedio que acatarla, yo no la acato. Y no me pasa nada, porque una vez fui acusado por Garzón, por el juez Baltasar Garzón, me acusó ante el Tribunal Supremo junto con otras personas, como el fiscal de... fungariño de la audiencia o como el juez que era Gómez de Leyaño me acusaron y con el juez Joaquín Navarro pues me acusaron de ser yo el que estaba influyendo decisivamente en la voluntad del juez Gómez de Leyaño para que encarcelara a Polanco el mayoritario socio del país fui al supremo Y allí estaba el presidente de la sala de lo penal, era Delgado. Y Delgado, pues me dijo, empezó el juicio, le dio la palabra al fiscal y yo me levanté y le digo, una cuestión de orden previo. Yo estaba improvisando, yo no soy penalista y yo ni siquiera me preocupé de saber si existía o no una cuestión de orden propio. Pero el hecho es que no lo habiendo, sin embargo me dio la palabra. Y dije yo solamente quiero decir que este tribunal supremo que me va a juzgar... Y el fiscal, antes de que el fiscal que usted le da la palabra la tome, le digo que ese fiscal no es el que me ha traído aquí con los demás acusados, sino que ha sido el Baltasar Garzón y que este fiscal, bajo esa influencia de Garzón, ha convocado a la sala para que nos juzguen por un delito y quiero que ustedes sepan que yo no acato ni la constitución ni la decisión que tome esta sala. Bien, le dije allí, podían, me tenían. Pues nada, se celebró una vista donde yo me negué a sentarme en estrados como todos los demás acusados, Fungariño, los que he nombrado todos, y María Dolores, la mujer de Gómez de Liaño, se sentaron en estrados. Yo me senté en el banquillo de las acusadas. Estaba yo solo. Digo, yo no acepto ningún privilegio. Si estoy acusado, me siento aquí, que es el banquillo de las acusadas. Los demás ya habían corrido a sentarse en estrada. Muy bien. Pues bien, nada. Cuando termino, se me ve todo el peito. Delgado, el presidente del tribunal, dice, no se vayan porque pensamos dictar la sentencia en bocha enseguida. Y esperamos y a los cinco minutos salió la sala y dijo, quedan todos ustedes a suelto, aquí no hay delito ninguno. Quiero decir esto, que pongo el ejemplo que cuando se va con valor diciendo la verdad, es muy difícil que una persona de escrúpulos, de conciencia, pueda condenarte porque digan la verdad. Aunque en principio parece que tienen motivo para que te manden a la cárcel. Yo no sé si te he contestado con esto.