La Abstención es un derecho político. Populismo. Demagogia. Partidos Estatales

2021-03-06 Gabriel Araceli 7:00 YouTube ↗
La Abstención es un derecho político. Populismo. Demagogia. Partidos Estatales

Transcripción

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¿Qué es el populismo? Eso sí que es un fenómeno bastante conocido fuera de España y muy mal conocido en España por una razón muy sencilla. Porque en España durante la República no hubo populismo. monarquía de Alfonso XIII tampoco hubo fenómenos de populismo, mientras que en Francia y en Italia sí los hubo. En España la palabra populismo proviene de Francia. Es el comentario y la doctrina y el pensamiento francés que acuña la palabra populismo, ya en el siglo XIX. La primera vez que lo hace es con el general Boulanger. El general Boulanger, que ha inspirado tantísimas películas y tantísimos comentarios, fue un personaje respetado, que tuvo un prestigio muy grande. un loco, y no dio el paso decisivo. Se dejó querer, creando un movimiento a su alrededor populista para que fuera el jefe del Estado, el presidente, pero él no dio el paso. Y ahí se llamó populismo. Después, lo que vino después de él, ha habido muchos fenómenos, en Francia sobre todo, que son muy parecidos a lo que se considera hoy populismo. El principal de todos... El puyadismo es el ejemplo clásico que se toma como modelo de populismo. El populismo no tiene ideología. Porque ser populista implica ser demagogo. La ideología es la demagogia. Y todo lo que no sea demagogia queda excluido del populismo. Y la demagogia sí que se puede definir. No se define normalmente. Yo me he atrevido varias veces en mis libros a definirla. de una manera positiva y de una manera negativa. Hablo de la definición, no que sea buena la demagogia. Pero cuando se presume de lo que no se tiene, es demagogia. Y cuando se exagera el valor de lo que se tiene, es demagogia también. Por tanto, hay demagogia de derecha y de izquierda. Pero la mayor frecuencia, la mayor prosperidad, la demagogia, se da alrededor de núcleos de izquierda. porque creen que el pueblo, por el hecho de ser pueblo, tiene ya unos derechos. Es decir, el pobre, el pueblo, el obrero, el trabajador, es una degeneración del concepto de clase obrera. La clase obrera inspiró durante la segunda mitad del siglo XIX toda la literatura y la filosofía política. Estaba en torno al sujeto de la historia, cualquier cosa. Y llegaron ya al marxismo final, a hacer que el sujeto de la historia ya no era. Las poblaciones y las clases obreras organizadas, conscientes de sí mismas, el proletariado. Bien, eso es, la exageración consiste en lo siguiente. En una ideología. Todas las ideologías son falsas. No hay una sola ideología que pueda ser verdadera. Y tampoco hay ni una sola ideología que no tenga algo de verdad. Porque si creciera por completo de verdad, no podría ser ideología. A diferencia de la demagogia, que puede ser enteramente mentira. En la ideología es cuando una verdad, que vale para explicar una parcialidad, un pequeño trozo de la realidad, Se emplea para explicar toda la realidad, al añadirle el logo, al tratar una idea que es válida parcialmente, pero tratarla como un logo, la convierte en universal, ya es falsa la ideología. Las críticas a la ideología han sido muy buenas, pero no es ahora el momento de hacerlo. Quiero decir que también es una ideología, es la votación. Votar en toda Europa, y en España no digamos, es una ideología. No se entre a juzgarla. Se cree en ella o no se cree. Pero no se está... ¿Tiene una parte de verdad? Claro que tiene una parte de verdad. Porque en la votación siempre hay una participación, algo por pequeña que sea, del que se molesta en ir a votar. Algo interviene. La falsedad está en extenderla a toda la elección. el deber de votar es ideológico en cambio el derecho de votar no es ideológico porque respeta la opción contraria que es no ir a votar donde se dice que votar es un deber cívico se comete una doble mentira pero literalmente Lo digo como jurista. Donde hay un deber no puede haber derecho. Son incompatibles. No hay un solo caso en toda la historia del derecho y del mundo donde un derecho sea a la vez un deber. Eso no existe. O es un deber o es un derecho. Y segundo, cívico. ¿Cómo va a ser un deber cívico si estamos en el terreno político? Será un derecho político, un deber cívico jamás, porque ni es deber ni es cívico. Y mucho menos cívico cuando los partidos políticos que no tenían que haber salido jamás de la sociedad civil, gracias, sí, sí, al segundo Carl Smith y a Hitler, y a Mussolini antes, los partidos salieron de la sociedad civil para dejar de ser civilizados, porque ese es el origen de la palabra civilización, pasar a la esfera civil, eso se llama civilización, lo que antes estaba en la penal, y esa es la palabra con la que se encuentran en la ilustración escocesa, a través de Hutchison y también el Visconde de... El padre de Mirabeau se encuentra que define la palabra civilización como el paso a lo civil. Bueno, pues los partidos después de la guerra mundial han dado el paso contrario, han pasado de la sociedad civil donde no estaban los que estaban en el fascismo. Pero bueno, el Estado de partido hace lo contrario. Ha sacado los partidos de la sociedad civil y los ha incrustado en el Estado. Un partido en el Estado es una aberración, una monstruosidad. Donde hay un partido estatal no puede haber más que incultura, corrupción, barbarie y lo que estamos viendo hoy en España. Ese peligro que señaba, esa monstruosidad que señaba mi amigo Gabriel Albiar. Porque un partido en el Estado es ya nazismo, no es fascismo. Si es que es inconcebible que haya un partido o dos o tres o cuatro en el Estado, peor. Se reparte en el Estado la corrupción. Por eso la abstención es obligatoria, porque no es un deber cívico, es un derecho político. Y usando ese derecho político, los abstencionarios no votamos, porque ejercemos nuestro derecho político y negamos que sea un deber cívico.