TREVIJANO cuenta su PLAN para DERRIBAR la DICTADURA de FRANCO

2024-06-06 Antonio García-Trevijano (In Memoriam) 6:52 YouTube ↗
TREVIJANO cuenta su PLAN para DERRIBAR la DICTADURA de FRANCO

Transcripción

Locutor 00

Me fui a Estoril y sin que supiera nada, ni don Pedro ni Abelza, como siempre, preparé con él el plan que yo señalaba. Y entonces se trataba de lo siguiente. Una operación yo había preparado desde hacía mucho tiempo antes, varios años antes. de acuerdo con don Eduardo Blanco, el director general de la seguridad, y varios militares de altísimas, tenientes generales, las máximas autoridades del ejército. Yo había preparado un plan desde el mes de octubre del año 67, donde Franco, en una castería en Cazorla, perdió el conocimiento.

Desconocido

Y...

Locutor 00

Yo fui informado por un almirante inglés que había asistido a esa cacería y don Juan me pidió que yo obrara como yo creía que debía obrar, a mi libre conciencia e inteligencia. Y yo actué con mucha discreción, pero con ese motivo conocí al director general de seguridad, don Eduardo Blanco, este a su vez transmitió todos mis informes, mis informaciones. al ministro Camilo Alonso, pero a su vez, antes de eso, antes de esa fecha, yo ya había entablado relaciones secretas, porque no eran clandestinas, pero tampoco eran públicas. Yo tenía relación directa con muchísimos generales, porque yo estaba obsesionado con cambiar el régimen de Franco. Y sabía, cuando yo actuaba así, no había ni comisiones obreras siquiera, no había nada. La única forma que había poder prescindir de Dona Iturria sería contando con los militares y con la monarquía, con Don Juan. Esa es la razón por la cual yo colaboré, porque contra Franco no había más posibilidad que sustituirlo con los militares, a quien yo había conocido algunos en casa de Juan Antonio Bravo, que era el presidente de Saltos del Sil, que había sido el jefe del transporte de ferrocarriles del norte durante la guerra. consejero prominente del Banco Central, amigo íntimo de Ignacio Villalonga, presidente del Central. Y yo estaba en contacto directo con Villalonga, el Central. Y en casa, era soltero Juan Antonio Bravo y en su casa me invitaba a comer con generales de la más alta graduación. Ahí conocí desde los generales Aranda, Antonio Aranda, los antiguos, los héroes conocidos de la guerra civil, héroes militares del bando franquista, conocía cuatro o cinco. Y la verdad es que la relación era, primero yo guardaba silencio, cuando me preguntaban era tan joven que era muy discreto y causaba yo una buena imagen. Pero ya, aparte de esos contactos tan importantes, sobre todo con Ignacio Villalonga y el Banco Central, ya tuve luego contactos directos sin necesidad de ningún intermediario, de ningún banco. Conocí directamente a Manuel Díaz Alegría, porque era un poco intelectual, cuando era el director de la Escuela Superior del Ejército, que ya era general de... no teniente general, pero general de división. Y ahí de verdad nuestro entendimiento fue tan grande que él me dijo, me pidió que debía de hablar con Muñoz Grande, que estaba de jefe del alto Estado Mayor. enfrente de la Escuela Superior del Ejército. Y yo me quedé asombrado porque yo no podía imaginar que mis palabras, porque yo hablaba con muchísima libertad delante de los militares, daban mi opinión, diciendo que Franco, bueno, que era una dictadura y que eso iba a terminar. Y más vale, que más valía terminarla bien, que no de una manera improvisada mal, o por un golpe, o por... Bueno, prestaban muchos oídos a lo que yo decía. Y tenían mucho respeto a mi preparación intelectual y mi valor cívico. y que él le había hablado de mí a Muñoz Grande. Y Muñoz Grande le había pedido a Día de Alegría que quería conocerme. Me lo dijo y fui. Yo fui al Alto Estado Mayor y hablé con Muñoz Grande. Podéis figuraros que era el general condecorado por Frilda, porque era el responsable dirigente de la División Azul. Pues yo estaba con él, escuchándome, proponiéndole un plan para sustituir a Franco. Esa osodía yo la tenía porque yo no tenía miedo y sabía hablar de una manera que podía, si era interrumpido o mal interpretado, yo tenía habilidad. Y la verdad es que Muñoz Grande estaba impresionado y le dijo a... a don Manuel de Alegría que mantuviera el contacto conmigo, que podía ser muy interesante para el futuro. Me lo dijo Manuel de Alegría, para mí eso era suficiente. Entonces le dije que quería conocer también a su hermano, Luis, que era director general de la Guardia Civil. Le hablo de todo esto para decir que mucho antes de que Franco tuviera el ataque de... no sé lo que sería... una lipotimia probablemente, que perdió el conocimiento en una cacería de cazorla, yo tenía un contacto ya grande y estrecho con militares, entre otros el director general de la Guardia Civil, que era Luis Díaz Alegría, hermano de Manuel, y otros más, que no voy a hacer ridículo ahora contar. Y esto me sirvió para que cuando se acercó el día de cazorla de la lipotimia, la enfermedad y el peligro de que Franco muriera, esos conocimientos me sirvieron para que el director general de seguridad, ninguno sabía mis contactos, ni yo se las conté, pero al darse cuenta de con qué seguridad hablaba yo, él transmitió una imagen de mí a Camilo Alonso Vega tan segura que por eso... Camilo Alonso Vega en su momento oportuno aceptó venir a comer a mi casa, cuando yo ya había dado pruebas y el director general de seguridad tenía conocimiento, nada menos, de que yo había ayudado a la creación y la fundación de comisiones obreras en España. A pesar de eso, yo seguía manteniendo el tipo bien y actuando. Y he contado de esa manera llegué a Camilo Alonso Vega y de esa manera se frustró la paralización del nombramiento de Juan Carlos y de eso lo he enlazado con la fundación de la Junta Democrática al negarse en el conde de Barcelona a publicar en Le Monde los 14 principios que luego fueron los principios fundamentales de la Junta Democrática.