Presentación del libro “Teoría del Disenso”

2017-09-17 Libertad Constituyente TV 38:47 YouTube ↗
Presentación del libro “Teoría del  Disenso”

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Locutor 02

La sesión del día de hoy comienza, como está anunciado en el programa, con la presentación del libro Teoría del disenso, que está escrito por don Alberto Vuela Lamas, que ya lo pudimos conocer ayer, y al cual invito a subir al escenario. Muchas gracias.

Locutor 01

Buenos días, muchas gracias por estar acá y por acompañarme en la presentación de este libro que es el tercer libro que me publican acá en España. Había otro de esta misma editorial que era Ensayos de Dicenso y uno del editorial Barbarroja de Madrid, estos son de Barcelona este editorial, y otro de la Editorial Barroja de Madrid, que se llama Hispanoamérica contra Occidente. Todos estos trabajos llevan un hilo de conducción, que es esta meditación sobre el tema del disenso y la disidencia. Yo quiero, no va a ser muy larga la presentación tampoco, pero quiero mostrarles de dónde nace esta preocupación. Ayer le comentaba yo a García Trevijano aquella enseñanza de Bersón que dice que un filósofo tiene una idea. Bueno, le digo a Trevijano, Digo, usted no es un filósofo, pero es un pensador. Tuvo dos. La primera era que los partidos políticos pasaron de la sociedad civil a aparatos del Estado. Y la segunda, la libertad que nosotros en filosofía llamamos libertad en situación. y que usted llama libertad colectiva, y es el único pensador político que se ha ocupado específicamente de este tema. Bueno, yo tuve una, le digo, la del disenso. Y dice, yo desde los años 90 que vengo escribiendo sobre el disenso. Uy, deme todo lo que escribió así me copio. Bueno, dijo que me lo va a dar, pero yo no le tengo desconfianza, creo que no me va a dar nada. Más allá de esto, porque esto son cosas de verdad. Yo me acuerdo que hablé con un profesor español que se llama Javier Muguerza, que murió, que era un discípulo de José Luis López Arangubre. Yo siempre me he movido mucho en España, en los ámbitos universitarios. Conozco a todos los gallegos, ha habido y por haber. Y este era desconfiado, y me dice, no, pero esto del disenso, que de acá, que de allá, y después salió escribiendo un libro sobre el disenso. Y nunca me citó, porque ellos no citan, porque tienen otros carriles de lo políticamente correcto. Yo espero que Trevijano, que ahora seguro que va a escribir un libro, el próximo es sobre este tema, que por lo menos recoja esos trabajos y los publique, porque hay que insistir sobre esto. Porque el disenso no es un pensamiento negativo, como nos quieren hacer creer. Disenso viene de disenso, que viene a su vez de bis, pero viene del dis griego, que quiere decir otro, quiere decir otro sentido. Yo acá lo tengo al profesor Ruiz, me encanta que haya alguien que sepa bien, porque si no, uno puede inventar. Pero me encanta, a ver si yo apruebo. Entonces quiere decir disenso es otro sentido. El disenso nace de una propuesta que se opone a lo que está dado. ¿De dónde nace esta, en mí, en mi conciencia, esto? Esto nace hace muchos años. Cuando yo estudiaba filosofía, ustedes, y acá hay varios profesores de filosofía, a lo mejor algunos de mi edad, así debe haber también, un poco. Antes había como, en la época, había como un monopolio. Uno tenía que estudiar Heidegger a la mañana, a la tarde y a la noche. Toda la carrera era Heidegger, Heidegger, Heidegger. Eso un poco se le debe todo el mundo hispano, se lo debe a Ortega. Ortega fue el gran difusor del pensamiento alemán, con la revista de Occidente y las ediciones de Occidente del pensamiento alemán. Y Ortega, por más que no sea pájaro de mi devoción, ha tenido un mérito extraordinario. Siempre supo elegir, nunca le quedó ningún filósofo de valor afuera, de los alemanes, ¿no? Bueno, y Heidegger, en un libro que se cumple ahora 90 años, se llamaba Ser y Tiempo, en el parágrafo 35, les digo alguno para qué, habla de algo que es fundamental, que es los rasgos de la existencia impropia. Y dice, los rasgos de la existencia impropia, existencia impropia, son tres. El primero es la habladuría, el hablar por hablar. El hablar por hablar sin decir nada. El segundo es la ambigüedad. El segundo, perdón. El segundo es la avidez de novedades. Estar al día, leer las cosas. Uno, sobre todo los profesores. ¿Leyó tal libro? ¿Es el último libro que salió? No, porque tengo un iPhone o tengo una aplicación. Fíjense ahora. Es la avidez de novedades. Y la tercera, el tercer rasgo de la existencia impropia, es la ambigüedad. No decir que nada es verdadero ni nada es falso. Estos tres rasgos de la existencia impropia en Heidegger, ahí me quedó grabado eso, dice, están regidos por un dictador, que es el sé. Ahí nace el licencio. El sé piensa, se viste, se obra como se piensa, se viste y se obra. Heidegger, 1927. Estos tres rasgos de la existencia impropia y el C nos llevan a quién? Al uno. Al uno anónimo. ¿Este uno anónimo qué es? Es el uno anónimo que nosotros vamos integrando en esta civilización, decía él, atenazada por los dos brazos que son el marxismo y el capitalismo. Introducción a la metafísica. Fíjense qué interesante. A los filósofos hay que leerlos como tal, porque de eso trabajan, pero también hay que leer esta otra parte, que es la parte metapolítica del filósofo, que son estos pequeños trazos que van dejando sus escritos. Por eso, siempre les digo, cuando enseñan a Augusto Conte, no hay que estudiar el Augusto Conte del factum, del hecho positivo. Hay que estudiar el Augusto Conte de la religión de la humanidad, del orden y progreso. El Augusto Conte que tiene la proyección política. Ese es el Augusto Conte. Augusto Conte, en realidad, no fue un filósofo estricto senso, sino que fue un pensador político. Hay que tratar de... toda filosofía tiene una derivación, toda metafísica tiene una derivación política. Esto lo vio Aristóteles, esto lo vio Hegel, esto lo vieron todos. ¿O ustedes piensan por ventura que un filósofo qué quiere hacer? ¿Quiere nomás que escribir libros? No, eso es un profesor de filosofía. Un filósofo quiere incidir sobre la realidad. Un pensador quiere incidir sobre la realidad. Si no, yo qué sé, García Trevijano se podía quedar en la casa tranquilamente tomando sol. Pero ¿y por qué está acá si él es un jurista excepcional, un notario y todos los tutilifioques, como dicen los italianos? Porque quiere incidir sobre la realidad. ¿Por qué viajo yo acá? Digo a mi mujer, no viajo más. Ya fui, ya la campaña la hice, mal, bien, regular. Y me dice, pero vos estás siempre... Entonces voy. ¿Por qué? Porque quiero incidir sobre la realidad. Hasta el filósofo más, que parece más, como podríamos decir, más aséptico, busca incidir. Descarte, no iba a incidir sobre Cristina de Suecia. Hegel no incidía sobre Guillermo II. Heidegger, como dijo Junger, Heidegger se enojó con Hitler porque Hitler no lo fue a visitar. Pero no fue por otra cosa. ¿Estamos? Porque era tan un ególatra que quería que lo fuera a visitar. No lo digo yo lo de ególatra, eso lo dice Joseph Pieper, que era un filósofo de Münster y que estaba esperando que le fueran a sobar el lomo. Esta es la realidad. Hay otro, como es mi maestro Wagner de Reina, que decía que no, que Heidegger, bueno, era un poco ególatra, pero no tanto. Bueno, no sé, pero yo le cuento cómo es. Santo Tomás de Aquino no quiso incidir sobre el Papa. No quiso incidir San Agustín. El gran filósofo, Platón, con los tiranos de Siracusa, el viejo y el joven. Aristóteles sobre Alejandro, que Alejandro no escuchó nada de todo lo que le dijo Aristóteles. Es decir, la filosofía como filosofía y como pensamiento no tiene un valor en sí. Eso es falso. La filosofía tiene un valor después si tiene una proyección política. No sirve para nada escribir libros que no tengan proyección sobre la realidad, porque la que manda la verdad es la realidad. Recuerdo el primer libro que leí de filosofía yo hace muchísimos años, me lo regaló el cura de mi pueblo y yo todavía estaba en el colegio secundario. Tomá, tomá Beto, tomá este libro porque vos haces muchas preguntas. Bueno, me parece que vos vas a ser filósofo, me dijo. Y me regaló el libro de Jaime Balmes. Un libro extraordinario, ahora no se lee más. Jaime Balmes era el Descartes, era un racionalista, era el Descartes español. Después con los años me entendí que era catalán. Cuando yo era chico no se distinguía entre catalanes y españoles. ¿Y qué dice Balmes? Comienza la primera página, la verdad es la realidad de la cosa. ¿Y Perón qué dice? La única verdad es la realidad. Claro, para ustedes no... Es importante, es muy importante. Entonces eso, este pensamiento me nace de la lectura de Heidegger. ¿Y qué es lo que plantea con el disenso? El disenso es porque el consenso, que casualmente la teoría del patriotismo constitucional de Habermas, la teoría de las asambleas populares conversadas de la escuela de Frankfurt, todo esto nace de la escuela de Frankfurt, que nos han vendido a nosotros que nosotros tenemos que conversar. Que conversando nosotros profundizamos la democracia. Y conversando nosotros vamos a hacer progresar la realidad. Sobre todo en el espacio público. Esto puede pasar en Alemania. Si nosotros hacemos una asamblea en Buenos Aires o en Caracas y ocupamos el espacio público de la plaza, al otro día aparecen cuatro casillas de chapa y se terminó el espacio público. Se transformó en un barrio el espacio público. Porque la gente hace las casas donde se le ocurre. ¿Dónde se le ocurre? No es una sociedad opulenta, desarrollada. Y lo público no es un espacio, lo público es una función, es un error. Es un error de Habermas pensar que lo público, el espacio, es un error. Lo público es una función. Y como tal tiene uno que cumplirla. Entonces, para mí el disenso en el fondo es un método. Es cierto, me escribe una filósofa argentina, miren qué interesante, para mí la mejor filósofa se llama Josefina Reñasco. Bueno, vieron que nosotros tenemos 14 millones de italianos, Reñasco es uno de los 14 millones. Habemos algunos criollitos, pero ya somos menos. Efectivamente, me dice... El disenso abre el pensamiento crítico, esto es, argumentar desde otras premisas, desde otro marco teórico. Pero como afirma Edgar Morén, es relativamente fácil explicar algo complicado a partir de premisas admitidas, de códigos compartidos. Pero querido Alberto, nada hay más difícil que modificar los parámetros. los principios que sostiene todo el edificio. Por ello, un cambio en los núcleos paradigmáticos suscita enormes resistencias. El asunto es entonces cómo romper la marginalidad a que nos relega el debate político-cultural. ¿Me entiendes? Porque hay un paradigma. Nosotros tenemos el paradigma del profesor de filosofía, del paradigma de esto. ¿No ven? Entonces viene ahora el paradigma de la enseñanza. Yo lo veo porque voy por muchos países y tengo una experiencia de medio siglo. No se enseña más como se enseñaba el profesor que desarrolló temas. Los profesores creen que son filósofos y son un cuatro de copa. Entonces le dan un tema al alumno y en lugar de preguntar, explica la libertad y en lugar de decirle la libertad tiene un sentido positivo o un sentido negativo. La libertad puede ser libre de... que es el sentido negativo, o libre para, que es el sentido positivo. Libre de cadenas y libre para realizar acciones. No le explican eso. Comencia y dice, bueno, el sentido ontológico de la libertad del comentario a la filosofía del derecho. Y el alumno dice, pero todavía no me enseñó nada y ya está, se está haciendo el filósofo. Y el alumno termina el curso y no sabe nada. La vez pasada me invita la titular de metafísica de la Universidad de Buenos Aires, se llama Cragnolini. Claro, con ese apellido tiene que ser titular de metafísica. Me dice, profesor, queremos que venga porque usted es un heideggeriano. Yo no soy heideggeriano, estudié. O sea, pregunta por el ser. Y estaban haciendo, el curso se llamaba metafísica de la no metafísica. a los pobres muchachos. Enséñeles qué es el acto, qué es la potencia, el accidente, que sepan algo. Bueno, en eso estamos. Entonces, el disenso no tiene un paradigma. Me hace una pregunta ahí, ¿cuál es el paradigma? No tiene paradigma, hay que construirlo. Es una propuesta que no tiene paradigma. Entonces, Si no tiene paradigma, ¿qué tiene? Tiene un método. Hay un método para hacer disenso. Hay un método. Que yo es lo que quiero mostrar acá. El contenido se lo van dando. Ojalá que se sume. Ojalá que se sume Trevijano a esto y aporte. Porque los paradigmas no los construye una persona. Ojalá que Oriol, que está ahí sentado, que se compró un gorrito hermoso, que colabore. O José, o el profesor. Es decir, que los profesores colaboren en darle contenido. Tenemos mucho camino hecho. Yo aprovecho esto del movimiento constitucional porque tiene contenido. No le estoy hablando a gente suelta. Entonces, el método, yo lo fui haciendo por etapas. reconozco que la influencia que tengo yo es de la fenomenología. La fenomenología es una corriente, la fenomenología viene de phainomai, y phainomai tiene una raíz profunda que viene de fos, fosfotos, que viene luz, de ahí viene fósforo, por ejemplo. El fósforo, o alum, no sé cómo lo dicen ustedes, nosotros decimos fósforo, la cajita de fósforo, que es fuego, fosfotos. Phainomai quiere decir lo que aparece. Entonces, la fenomenología, ¿qué hace? Es el estudio de lo que aparece. Logos, el estudio de lo que aparece. Entonces, Edmundo Husser, que era un filósofo, que es el fundador de la fenomenología, dice, bueno, lo que tiene que hacer la filosofía es describir, ir a los hechos y describir esos hechos lo más objetivamente posible. Me parece bueno y yo lo uso. La primera etapa, lo primero que tiene carácter existencial, es la preferencia de nosotros mismos. El primer punto fundamental. El hombre comienza a disentir en la medida que comienza a preferirse. Por eso, desde el punto de vista de la maduración psíquica, el hombre comienza a disentir ¿con quién? ¿Con quién disiente antes que nada? Con los padres. Cuando yo digo hombre, me estoy refiriendo... A varón y mujer, ¿no es cierto? No es necesario aclarar y hablar de todos y todas, ellos y ellas, y todas esas macanas que están mal habladas en castellano. Alcaldesa, jueza, entonces, ¿cómo digo yo? Hormiga, hormigo, porque hormiga es femenino, entonces, hormigo, no. Hormiga, macho, no sé. Qué cantidad de cosas que nos están estupidizando. Yo estoy esperando la conferencia del profesor que viene después, que va a hablar sobre el tema de cómo nos usan la lengua. La preferencia de nosotros mismos, que es... Nosotros partimos en la preferencia de nosotros mismos cuando nos oponemos incluso a nuestros padres. No, porque nos oponemos. No, yo quiero esto, no quiero. El adolescente... Hay un tema, el principio de la maduración. Esos chicos tontos dicen, sí, papá, hago todo, hago todo. A los chicos les falta, tienen sangre de pato. Yo siempre prefiero que los chicos sean subversivos a los padres, porque quiere decir que el tipo se valora a sí mismo, quiere ser alguien. Esta es la primera, la preferencia de nosotros mismos. Este paso es un paso existencial. Después viene lo segundo, ¿desde dónde nosotros lo hacemos? Desde lo que dice Virginio, el genius loci. Nosotros siempre pensamos y actuamos desde un genius loci, es decir, un clima, suelo y paisaje. Ustedes no tienen otra posibilidad más que pensar originariamente desde España e incluso desde subterráneo, si quieren. Y yo no tengo otra posibilidad de pensar desde mi lugar. Ahora, ¿qué sucede? Nosotros tenemos que pensar desde nuestro lugar para quedarnos en nuestro lugar. Ese es el error. Ese es el error del regionalismo. Ese es el error de la idea de esa patria chiquita. Uno tiene que pensar desde su lugar para... que tenga una validez universal. Yo con esto del disenso no quiero pensar. Es decir, pinta tu aldea y pintarás el mundo. Pinta bien tu aldea y pintarás el mundo. El valor del pensamiento es cuando el pensamiento está situado, pero puede pintar, tiene validez universal. Si las cosas escribimos, estudiamos sin validez universal, son cosas que no son. No tiene ningún sentido pensar en cosas que no son. Digo desde el punto de vista de la filosofía. Siempre hay que tender a, por lo menos tenemos, como decía un gran profesor, un gran profesor decía, mire, entiendo, pero usted no diga que tiene que ser universal. Usted diga que tiene la pretensión de universalidad. Cada vez que uno trabaja en filosofía, algunos de estos temas o tesis medianamente originales, tiene que tener la pretensión. Cuando uno hace política, hace política local, siempre se hace, pero cuando uno eleva la mira, entonces dice, no, yo acá quiero hacer otra cosa. Si este movimiento, por ejemplo, tenemos esas dos ideas fundamentales que yo les comenté, ¿por qué? Porque se tiene una pretensión de universalidad y está muy bien y así es como debe ser. El método como propedéutica estoy hablando. Bueno, después está en el libro, espero que lo compre. Yo tuve que comprar 10 al editor. Después viene el otro tema. El método como propedéutica, ¿no es cierto? El tercero de los puntos es las tradiciones nacionales de nuestros pueblos. Es decir, tradiciones vivas, no las tradiciones muertas. ¿Qué quiere decir? Nosotros formamos parte de un pueblo que no es solamente, en el caso de ustedes, español o yo del pueblo argentino. Nosotros formamos parte de la tradición de los pueblos hispanos. Nosotros formamos parte de una ecumene. ¿Ve que no digo, profesor, ecumene, como dicen todos, que acentúa mal? que viene de Oikía más Nomo, es decir, la casa común, la administración de esa casa común y grande que es todo Hispanoamérica. A veces yo no hablo mucho de hispanidad porque a veces uno por ahí, sobre todo en América, me confunden con Franco, ¿no es cierto? Entonces, bueno, usamos Iberoamérica para que sea más... los términos llevan también un desgaste. Propiamente son los pueblos hispánicos, que es la hispanidad. Ese es el marco de pertenencia. ¿Qué me hace a mí que sea filósofo un patriota? Escribo como patriota argentino, ustedes como patriota. Eso no es para la filosofía. La filosofía tiene esa altura. Entonces, si nosotros pensamos, pensamos... A partir de la preferencia de sí mismo, del genius loci, que es lo que nos da el arraigo, nadie piensa en el aire salvo las moscas, y a partir de las tradiciones nacionales, ¿cuáles? Yo digo vivas, porque hay gente, sobre todo en Europa, que no sé qué estará pasando acá, que está tratando de recuperar tradiciones muertas. Yo veo buenos filósofos que me hablan del paganismo. Yo no lo puedo creer, la verdad, no lo puedo creer. ¿Qué podemos encontrar nosotros en un dolmen, en una cosa de esas? Eso es para la antropología. Bueno, hay gente que dice que el cristianismo está agotado, que terminó el eón cristiano, eón quiere decir el gran espacio en tiempo. Entonces dicen que hubo tres eones, el león iranio de Zaratustra, el león griego con Sócrates y Platón, y el león cristiano con Cristo, y ya terminó el león cristiano. ¿Y ahora qué viene? Viene de vuelta el león pagano. No sé, la verdad. Encima sacan libros, no sé. No lo puedo explicar. Por eso digo las tradiciones vivas, no las muertas. La segunda etapa... La proyección del método hacia el hombre, el mundo y sus problemas. Y esta proyección del... Porque después tengo que proyectarlo. Ah, pues bueno, me planteo desde acá. La proyección, primer punto. La pregunta por los otros y el otro. Es decir, ¿cómo se da la relación hombre-mundo? Esto es fundamental, responderlo desde el disenso. ¿Cómo es la relación hombre-mundo? ¿Es una relación de sometimiento? de la naturaleza, es una relación de sometimiento al otro, es una relación de colaboración. ¿Cómo se da esa relación hombre-mundo? El segundo punto, la disensión específicamente. ¿Sobre qué es la disensión? La disensión se produce sobre problemas. La disensión no se produce sobre especulaciones, la disensión es sobre problemas. Lo decíamos ayer, ¿no es cierto?, en la comida, es esto. Dissentir es esto. Espero que hoy a la tarde hables un poquito de esto. Tercero, la superación del disenso. ¿A dónde va el disenso? El disenso tiene que ir a la superación del disenso. ¿Y qué es eso? Es la concordia. En todo caso podemos llegar al consenso, pero al final, no al principio. Cuando uno dice, se parte de las mesas de consenso, por ejemplo, que la iglesia, iglesia de consenso, conversemos, porque la iglesia es un instrumento extraordinario, extraordinario al servicio de esta teoría del consenso. Yo no lo puedo creer que tantos cientos y cientos y miles de obispos y curas, todos se hayan comido esta idea del consenso. Sentémonos en mesa de consenso. Pero si yo me siento en una mesa de consenso, la decisión, las mesas de consenso son logias. Porque la decisión, ¿qué diferencia una logia cualquiera? De los mazones, de todo lo que ustedes quieran. Es que en la logia, las logias militares, los golpes, el Estado que hablaba, la decisión se toma antes que la deliberación. Ese es el mecanismo interno de las logias. Es decir, la decisión se toma Juntémonos en la mesa de consenso. ¿Para qué? Para deliberar sobre una cosa que ya se tomó. ¿Me entiende? La mesa, el disenso rompe el simulacro. Que es la gran vía de la política y de la vida contemporánea. El simulacro. El simulacro de ese manejado por quién. Por el se dice, se piensa. El simulacro de hacer como si el otro me importara. ¿Por qué uno se sienta, hago como si, no, qué bien profesor, qué interesante lo suyo, y el profesor me dice, este es un fascista, este es un marxista. ¿Por qué? Porque el diálogo es falso. Porque se hace el como si, como si me importara, y el otro no me importa un belín. Bueno, ustedes no dicen belín, ¿no? Bueno, un belín es un belín. Bueno, no me importa nada. Entonces, ustedes ven que el disenso es una categoría no solo, es una categoría existencial. Bueno, después de todo esto, esta es la presentación breve de mi libro y bueno, quedo a las órdenes de ustedes. para charlar en cualquier momento. No sé el organizador, pero yo calculo que tienen que hablar otros. Si no, nos sometemos a preguntas, pero no sé, decidan ustedes, porque por ahí se hace muy largo. No sé, o alguien, algún comentario inteligente.

Locutor 00

Es un placer escucharte. Sí, sí, la palabra placer. No para aprender. Aprende quien no sabe. Pero el disenso no va dirigido a quien no sabe, sino al que quiere saber y comienza disintiendo sin saberlo. la diferencia entre saber y disentir es inmensa disiente el que quiere saber pero no sabe pero sabe que el consenso es falso porque es una petición de principio comienza donde tenía que haber acabado por eso estoy de acuerdo al 100% con sus palabras Es cierto que ayer le dije que yo llevo muchos años mencionando, escribiendo sobre el disenso, pero nunca lo he tratado como objeto de pensamiento propio, sino como método ofensivo contra la falta de pensamiento ajena. Donde hay consenso no hay pensamiento, ha terminado el pensamiento. Y reina una voluntad impuesta por el poder. No hay consenso si no hay previo poder. La rebelión mía es contra el poder, que parte del consenso porque tiene miedo al disenso. Y el disenso no es la verdad, es el comienzo de la verdad. Por eso el disenso no debe terminar nunca. ni siquiera frente a los que disentimos para empezar la carrera de la verdad. Ojalá despertemos disentimientos en el MCRC, porque no perseguimos más que la verdad. El consenso y el disentimiento son otro tipo de categorías previas a la verdad. Octáculos o, al contrario, manantiales en el camino, seco, árido, espinoso, hacia la verdad. No puedo tener mayor placer que escucharlo, no solo hoy, sino ayer en la comida. Yo suscribo todas sus palabras, menos su permanente referencia al catolicismo y lo demás porque yo soy ateo. Pero esa es mi desgracia, porque reconozco que la religión y la fe es cuestión de gracia, y como es cuestión de gracia, ni la inteligencia, ni el razonamiento, ni la filosofía, ni el argumento pueden convencer a un ateo de la existencia de Dios. Aunque a lo mejor ahora el argumentario sí me llevaría a conocer lo que es el diosario. Gracias.

Locutor 01

Ustedes han visto cuando una cabeza, porque él habló sin papel, cuando una cabeza ya tiene la idea de que vinculó el consenso al poder, porque los que consensúan son los poderosos. Nunca consensúan los pueblos, son los poderosos. Pero es extraordinario. En cuanto a la fe, también la podemos pedir. Y yo la voy a pedir.

Locutor 00

Para vos.

Locutor 02

Vamos a hacer un mínimo descanso de tres minutos para cambiar las cosas y después continuamos. ¿Dónde hay una pregunta?

Locutor 03

Aquí hay una pregunta. ¿Viva voz? ¿Hacemos viva voz?

Locutor 02

Sí, venga.

Locutor 03

Bueno, me quedó una pregunta pendiente en relación al idioma. Usted conocerá bien que tuvimos un célebre escritor argentino, Ernesto Sábato. Una vez se le escapó un pensamiento lúcido y dijo, cuidado con atacar la conquista española haciéndolo en idioma español. ¿Esto está apagado o...? Bueno. La idea es, ¿cómo no se explica con sus palabras esta incoherencia de descendientes de españoles que impulsan un indigenismo americanista o americano? Que hablan mal de la conquista española, de la cultura española y de España en idioma español.

Locutor 01

Qué bueno. Esa es la gran contradicción que viven, ¿no? Porque si nosotros heredamos una lengua, nosotros pensamos en esa lengua y plantear todo este tema del indigenismo, yo siempre digo lo mismo. Y ahora hablan de pueblos originarios. Nosotros somos los verdaderos originarios. Perdónenme, ¿no? ¿Por qué? Porque, primero, yo tengo varias tesis sobre esto, pero no voy a hablar sobre lo que yo escribí. Pero yo sostengo, la tesis mía es rápida. América, América hay que pensarla como lo óspito. Es decir, América es aquello que recibe a todo hombre que viene del inhóspito. Viene de la guerra, del hambre, de la persecución. Por eso nosotros, sobre todo en Argentina, hemos recibido a judíos que venían perseguidos, a italianos que venían perseguidos de la guerra, a alemanes, a italianos muertos de hambre, a gallegos muertos de hambre. ¿Por qué? Porque América recibe. Y lo recibió también a los indios. Los indios vinieron por el Estrecho de Berén. No es una población original. Las tesis de Paul Rivet son tesis ciertas. América, ¿qué hace? Recibe. Es lo óspito. Al hombre, ¿para qué? Para que se haga americano. América no es una ciudadanía legal. Hay que hacerse americano. Por eso nosotros tenemos grandes amantes de América que ellos mismos son inmigrantes. Porque hay que hacerse. Acá en Europa las cosas están hechas. Nosotros tenemos que hacerlas. Tenemos que hacerlas porque todavía no terminan de consolidarse los países. Por un lado. Por otro lado, esto que llaman pueblos... Nosotros somos los indígenas. Yo no soy como Bolívar. No soy ni tan español ni tan indio. Está bien. Y otros que vienen de generaciones más cerca. Pero yo vengo de generaciones viejas. Que se han mezclado todos. Nadie sabe. No sé ni de dónde viene el apellido mío. Lamas no, porque Lamas son gallegos, según decía mi madre. Pero ella tampoco había conocido a sus abuelos y era de 1910. Y cuando era chica le rezaban a rosas. Fíjese que la historia nuestra es breve. La historia sobre todo independiente es muy breve. Entonces nosotros somos los pueblos originales. Porque nosotros no somos ni europeos ni indios. Nosotros somos, como decía San Pablo, como los cristianos, el tertium genus. porque no somos ni paganos ni judíos, no somos una raza tampoco, porque no podemos hablar de raza, porque somos muchas. ¿Qué somos nosotros? Nosotros somos un linaje. Como son los cristianos, dice, cristianos puede haber franceses, españoles. ¿Y qué son? Del linaje de Cristo. Nosotros somos de la línea de Cristo. Nuestro linaje es un linaje hispano. Por eso nosotros decimos hispano-cristo. El linaje, así como para los cristianos el linaje es Cristo, para nosotros los americanos el linaje es la hispanidad.

Desconocido

Punto. CC por Antarctica Films Argentina