Votar no es un deber cívico, es un derecho político
Transcripción
Locutor 00
Existe otra de las ideologías de la transición, es haber considerado y despreciado a los abstencionistas. La abstención es considerada como un pecado capital contra la democracia porque se la considera como un deber cívico y es una mentira colosal. Pero verdaderamente colosal. Y que es increíble que personas que se consideran demócratas lleguen a decir que el voto es un deber cívico. El voto es un derecho político conquistado con mucho esfuerzo, durante mucho tiempo, muchos años, hasta el sufragio universal. Y un derecho político jamás puede convertirse o ser a la vez un deber cívico. Si es derecho, no puede ser deber. Cuando hay el derecho de propiedad, el deber está en los demás de respetar esa propiedad. El acreedor, frente al derecho del acreedor, existe el deber del deudor de pagarle. Pero el acreedor tiene derecho, no tiene deber. El derecho a voto jamás puede ser un deber. Y segundo, es un derecho político, es decir, perteneciente a la sociedad política. Mientras que cívico quiere decir civil, sociedad civil. Los deberes cívicos se refieren a la ciudad civil, a los deberes ciudadanos, no pertenecen al mundo político. Y la abstención nunca es un deber cívico. Tienen que votar todos aquellos que están de acuerdo con las reglas de juego, es decir, todos aquellos que aceptan el sistema oligárquico. de la lista de partidos, lista cerrada y bloqueada. Da lo mismo que sean listas abiertas. Lo que es verdaderamente catastrófico, que evita la democracia, es el sistema proporcional. Y hay que ir, para que en España haya democracia, hay que ir a un sistema mayoritario por circunscripciones y distritos uninominales, donde no se presenten listas, sino que se presenten personas que sean responsables ante los electores. Por tanto, tienen que votar los que aceptan las reglas de juego y tienen que votar a un partido o a otro. Si alguno considera que ninguna de las listas le gusta, debe votar en blanco, porque está de acuerdo con las reglas de juego. Pero todos aquellos que, como yo, no estamos de acuerdo con las reglas de juego, no podemos votar en blanco, porque eso fortalece al sistema. Que la abstención no solamente es un derecho que tiene el mismo valor político que el derecho a voto, sino que en conciencia hay que abstenerse sin medir las consecuencias de decir que es una imprudencia, que se favorece a un partido o a otro. Eso no es verdad. El pueblo no tiene esa inteligencia de estar calculando antemano, yo voto a uno o a otro para darle. Cada uno tiene que votar en conciencia. Y yo aconsejo a todo el que no esté de acuerdo con las reglas de juego de la oligarquía política existente en España, que se abstengan.