SIN RUPTURA NO HAY DEMOCRACIA
Transcripción
Locutor 01
Antonio García Trevijano está aquí hoy y creo que es la primera vez, no sé si en televisión también es la primera vez que está, si no me equivoco. Es la primera vez. Pues me alegro de que sea, no es la primera vez que la clave inaugura estas cosas, me alegro de que sea la primera y que sea la clave. Antonio García Trevijano, bueno, que sea la primera desde luego no me alegro, quisiera que hubiera sido ya muchas más anteriormente. Antonio García Trevijano está aquí, no por ser notario, abogado, conocido, incluso editor de revistas, fue editor y escritor en Reporter, por cierto. intervino mucho en la famosa operación del diario Madrid, saltó mucho en las páginas de los periódicos por su vinculación al régimen entonces camino de la independencia de Guinea, etc. Pero estoy fundamentalmente aquí, independientemente de lo que quiero resaltar, por haber sido uno de los fundadores de la Junta Democrática, de la Plata Junta, miembro también en su momento, y sin embargo haber desaparecido hoy de la escena política prácticamente de una manera total. Entonces yo le pregunto por qué.
Locutor 00
Yo creo que es evidente para las personas que han actuado en política, para la clase política. Yo he defendido durante la dictadura las libertades y mi acción política se dedicó a lograr la unidad de todos los partidos y de las fuerzas políticas democráticas, sin pertenecer a ninguno de ellos, desde un punto de vista independiente. Yo estaba convencido de que la democracia en España sería imposible si no se alcanzaba la ruptura política democrática. Y mientras los partidos de la oposición democrática pensaban como yo, fue posible la unidad y para mí fue un honor acompañarlos. Pero hubo un momento, cuando habíamos logrado prácticamente la unidad, cuando teníamos a punto la acción política para plantear una alternativa democrática verdadera al estado de la dictadura, En ese momento los partidos aceptaron el pacto reformista del Estado de la dictadura y naturalmente mi acción política quedó parada y desde ese momento no actúo en política. No ha sido una decisión voluntaria. No es que yo me haya retirado de la política, yo creo más bien que estoy en el ostracismo político y quiero entender, dada la buena fe con la que han actuado esos partidos, que debe ser un ostracismo como en la antigüedad griega, no por mis defectos, sino por mis virtudes con relación a la ruptura democrática. Simplemente la política es una vocación para los que la sentimos y si yo hoy no estoy en la acción política es porque creo que no hay condiciones para una acción política sincera y real. y que los partidos tienen que agotar el periodo de monopolio de la acción política. Voy a intentar algo que creo que es arriesgado, pero que merece la pena. Voy a intentar definir muy brevemente la democracia de tal forma que creo que puede ser aceptado por todos los demás, pese a las diferencias ideológicas tan profundas de los que aquí están invitados. de esta definición, examinar si existe o no en España democracia, si el Estado español es o no democrático. Para mí la democracia, en primer lugar, me sitúo inequívocamente en el campo de la democracia formal, para evitar confusión en los términos. Es decir, ya prescindo, por tanto, en la definición o incluir en la definición el concepto de la democracia material existente o pretendidamente existente en los países del Este. Me sitúo, por tanto, en el concepto formal de la democracia, en el campo occidental. Creo que la democracia es un método de legitimación y ejercicio del poder estatal, del poder del Estado, que se caracteriza por dos notas irreductibles, de tal forma que si falta alguna de ellas no hay democracia. pero que pueden haber otras notas que son democráticas y que es signo de democracia, como lo he señalado antes, por los que me han precedido. Pero que estas dos considero que son irreductibles. Si no existen, no hay democracia. La primera es que el poder del Estado está legitimado mediante un procedimiento técnico de elección directa o indirecta. de las personas que tienen que ocupar los cargos del Estado y ejercer el poder político. La segunda nota es que tiene que haber un órgano también elegido por el sufragio universal que controle el poder del Estado, el Ejecutivo. La nota es que todos los ciudadanos mayores de edad con un derecho igual, sin discriminación, tienen que participar, o pueden participar, tienen el derecho a participar, en la elección del poder político y en el control de ese poder. Esas son las dos notas que me parecen irreductibles. Y luego, finalmente, no bastan esas dos notas para caracterizar a la democracia formal. Porque, a diferencia de otros métodos de gobierno, que pueden competir con la democracia en la administración de las sociedades humanas, como es la dictadura, o la autocracia que hemos visto en la película, o el imperio, o la monarquía, o el Estado absoluto, la democracia tiene una nota que la distingue de todas las demás. Y es que así como en las demás el poder no democrático en su ejercicio ni en su legitimación tiene que justificarse por los resultados, es decir, por las obras, y aquí en España tenemos la... muy reciente todavía, la gran literatura de prensa, de periódicos y de intelectuales, justificando el estado de la dictadura de Franco como el estado de obras, porque están obligados a justificar su poder por los resultados, en cambio la democracia no tiene que justificar los resultados, porque planteando la relatividad de la que hablaba antes Gregorio y Peces Barba, la relatividad de los resultados... que en una sociedad tan compleja como la actual son millones y millones de personas las que tienen que emitir su opinión sobre los resultados de un régimen político, es tan difícil que el único criterio que la democracia tiene es el siguiente. El mejor resultado o el buen resultado es aquel que se obtiene con el mejor procedimiento. Y ese mejor procedimiento es el método democrático definido con las dos notas que acabo antes de decir. He intentado una definición de la democracia tan mínima a la que el señor Gribin ha respondido hablando de los contenidos materiales de la democracia, cosa que yo no excluyo, porque advertí que me situaba en el campo de la democracia formal, y que los demás no han contestado, salvo Antonio Jiménez Blanco, que la considera, acepta la definición que he dado de democracia, pero que la considera demasiado formal, es decir, demasiado mínima, tiene que haber algo más. Pues bien, yo quiero decir, clara, netamente, que esas tres notas de democracia formalmente mínima e indispensable no se han cumplido, ninguna de las tres, en España. Y, por tanto, yo no considero al Estado actual español un Estado democrático. Voy a decir por qué. Las tres. A pesar de que el portavoz del partido del Gobierno considera que la definición que yo he dado es demasiado pequeña para la democracia. Yo lo sabía. Por eso me sitúo no en el campo... del sistema marxista. Me he situado en el campo de Occidente, formal, y en ese campo digo que el sistema político español no es democrático, no por sus contenidos, no por las razones que ha legado el señor Krivín, no porque no haya derechos reconocidos, sino formalmente las reglas de juego no son democráticas. Primero, dije que la característica fundamental de la democracia frente a la dictadura es que la democracia no se juzga por los resultados, sino por el procedimiento. Por tanto, el resultado actual que termina con el periodo de transición, por eso estoy yo hoy en la televisión, porque ha terminado el periodo de transición, ese resultado, la Constitución, no ha sido obtenida por métodos democráticos. Por tanto, si el principio es que en la democracia solamente se puede admitir como resultados buenos los que, según el procedimiento, el mejor procedimiento, yo digo que la elaboración de la Constitución Las elecciones del 15 de junio, todo el procedimiento que ha llevado la transición a la Constitución no ha sido un procedimiento democrático, ya que el procedimiento democrático se caracteriza por una legitimación del poder ascendente, de abajo a arriba. En cambio, lo que en España tenemos, bueno o malo, yo no lo juzgo, es algo que ha venido de arriba hacia abajo, es decir, de una forma autocrática. La legitimación del poder que da las libertades, que da los decretos, no ha sido... No ha sido desde la base hacia arriba, sino que ha sido desde la cúspide hacia abajo. Primer punto. Segundo punto. El poder del Estado no está... Los que ejercitan el poder del Estado no están legitimados por el sufragio universal. Ni de una forma directa ni de una forma indirecta. Es verdad que el régimen parlamentario no entró en ese tema. Es el que ha legitimado el Gobierno actual. Pero el Estado español, a diferencia de los Estados europeos, y eso lo digo especialmente para los invitados extranjeros, no es un Estado que haya ido acumulando las nuevas funciones del Estado moderno en un régimen de libertades como ha pasado en Europa. Así, la diferencia entre el Estado liberal del siglo XIX... Y el Estado democrático de hoy en Europa es abismal. Hay más diferencia casi que de un Estado actual de Occidente que al Estado socialista. El Estado liberal se caracteriza porque no interviene para nada en los asuntos económicos. Es el laissez-faire. La regla que respeta el Estado liberal es la oferta y la demanda, el mercado libre, la economía de mercado. Y eso quiebra... de una manera definitiva en la historia, con la gran depresión de los años 20. Y esa quiebra del Estado liberal definitiva provoca tres reacciones en el mundo. Una hacia la derecha, Mussolini, luego confirmada por Hitler, la solución del Estado totalitario fascista. Otra por la izquierda, la solución leninista. Y otra por el centro, la solución de Roosevelt en Norteamérica, que hizo compatible la libertad con la intervención del Estado en la dirección del proceso económico. A partir de ahí, el Estado español, bajo la dictadura de Franco, asume... Y toma todas las funciones que en Francia, en Alemania, en Inglaterra, bajo la libertad, han ido también acumulando esos estados para poder responder a las necesidades de las funciones sociales, culturales y económicas productivas del Estado. Hoy el Estado español, como cualquier Estado europeo, es el primer productor de la economía, el primer consumidor, el primer patrón, el primer asegurador. Y esas son funciones que no tenía el Estado liberal. Pues bien, todas esas funciones están en el Estado de la dictadura de Francia. Y esas funciones, estando ahí, son exactamente, están ejercidas en la seguridad social, el INI, todas las grandes corporaciones públicas, se ha cambiado el Gobierno, se ha legitimado un Gobierno, pero el Estado como tal, la maquinaria del Estado, la dictadura, no se ha formado como en Europa. Y eso no ha sido legitimado democráticamente. Pero, en segundo lugar, tampoco hay posibilidad de control del Parlamento sobre ese poder del Estado. Porque hoy todo el mundo informado sabe... que los grandes poderes del Estado en esas funciones no se ejercitan desde el Parlamento. Son poderes extraparlamentarios. Y por eso yo no critico a los partidos políticos que den la espalda al Parlamento y traten todos los asuntos en los pasillos fuera del Parlamento. Es que si no lo hicieran así no podrían funcionar, porque el Parlamento no puede controlar hoy las funciones del Estado. Y en ese sentido le doy la razón total a don Emilio Romero al decir que el régimen parlamentario es un régimen anacrónico. Donde está el error es que se confunde democracia representativa y región parlamentaria, que son dos cosas completamente distintas. La región parlamentaria es una de las formas de la democracia representativa, pero no la única. En primer lugar está el presidencialismo, que tiene tantos títulos para ser representativo. Hablo del presidencialismo democrático, no el de Napoleón III. que tiene tantos títulos representativos como el régimen parlamentario, y sin embargo, como en Norteamérica, como en Inglaterra, como en Francia, y sin embargo es una democracia de tipo presidencialista y no de tipo parlamentario. Por eso el Parlamento en España no puede funcionar, porque si funcionara sería el caos. Para que el régimen parlamentario y la monarquía parlamentaria en España dure, es necesario que el Parlamento no funcione y que sea una ficción ritual para aplaudir, para ratificar, pero que todos los asuntos importantes se traten fuera del Parlamento. Esto es lo que quería decir.