Noticiario político español
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Nuestras facciones del Estado han trabajado enérgicamente durante los últimos meses con el fin de lograr el consenso, la reconciliación y la fraternal amistad de todos los aguerridos oligarcas españoles. Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, jóvenes caudillos estatales que velan por el interés de sus partidos, negocian sin descanso tratando de lograr el mejor de los acuerdos para que el reparto sea justo y equitativo. Por otra parte, Mariano Rajoy y Albert Rivera, jefes de las otras dos principales acciones, tratan de repartir beneficios y cargos con el fin de contentar a su militancia y así al resto del funcionariado político del Estado. Todas estas negociaciones entre nuestros valerosos y amados líderes se llevan a cabo en nombre de los súbditos españoles que debido a su pobre formación y escasa preparación en asuntos relevantes no están capacitados para tomar la difícil decisión de elegir a sus representantes. Es por eso que es aún hoy tan necesario que esta élite que encabeza las facciones estatales se corrompa abnegadamente y por nuestro bien, librándonos así de la responsabilidad de decidir nuestro propio futuro. El jefe del Estado, heredero directo del poder que Franco entregó a su progenitor, recibe a los caudillos con la esperanza de que alguno de ellos se proclame como vencedor de las negociaciones y pueda formar gobierno. Los súbditos españoles pacientes y sumisos se entregan con fervor a cada una de las facciones para alentarlas y que así su cuota de poder pueda ser mayor, con los consiguientes beneficios que ello proporciona, permitiendo agrandar sus redes clientelares y la correspondiente corrupción derivada de todo ello. Para dar ejemplo, los jefes de los partidos, los oligarcas del consenso de nuestro modernísimo régimen, depositan las listas de diputados que ellos mismos han creado para demostrar así a los súbditos cómo deben actuar para ser buenos contribuyentes y seguir alimentando así el aparato de los partidos y del Estado y de sus incontables instituciones repartidas en autonomías, empresas del Estado y un sinfín de organismos que constituyen el Estado de su dictadura.
Desconocido
¿Por qué?