Infantilismo político
Transcripción
Desconocido
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Locutor 01
Buenos días queridos oyentes, hoy es viernes 11 de julio de 2014 y empezamos un nuevo programa de Radio Libertad Constituyente. Yo soy Valdomero Castilla y estamos aquí en Somos Aguas. Hoy es un día especial porque tenemos a muchos amigos, muchos técnicos, estamos rodeados de gente buena. Voy a empezar por Joana, es una seguidora nuestra que es muy activa en las redes sociales y que ha venido a visitar a don Antonio. Ha venido con dos amigos más, con Gabriel y con José Ramón. Buenos días, ¿qué tal estáis? ¿Bien? Está como siempre nuestro técnico Pedro Gómez, nuestro técnico Álvaro Méndez y también después en la segunda parte del programa va a estar Pedro Manuel González en el programa. Por supuesto está don Antonio, nuestro amigo y maestro. ¿Qué tal don Antonio? ¿Cómo está usted hoy?
Locutor 00
Mejor que los demás días. ¿Nervioso con la operación o no? No, nervioso porque tengo una mujer guapa delante.
Locutor 01
Muy bien, pues vamos a empezar el programa hablando de la noticia que viene en la portada del país con respecto a Rajoy y más. Y el título del país, el titular dice Rajoy y más se niegan a tomar la iniciativa para abrir un diálogo. Tanto el presidente del gobierno como el de la Generalitat dicen estar dispuestos a hablar, pero exigen que el otro dé el primer paso. Pues cuál es su análisis, don Antonio, de esta noticia?
Locutor 00
La primera impresión. que me produce y creo que a todas las personas normales, es la impresión que ocasiona los niños cuando están jugando a mayores. que soy yo el primero o el segundo, que Rajoy más, ninguno quiera tomar la iniciativa para ser el primero en pedir al otro un diálogo, es una prueba desde luego de infantilismo, porque eso es propio de niños. Sobre todo en un ámbito como el de la política, donde lleva miles de años. donde estas cuestiones están resueltas, las cuestiones de la preferencia o de las prioridades, lo que se llama el protocolo, que el protocolo no solo es ceremonial, no solo es para saber el orden, cómo se sientan en una mesa amplia personalidades con distintos rangos políticos, jurídicos, sociales o económicos, No solo eso, el protocolo también implica las relaciones de jerarquía y subordinación entre personas sujetas al mismo sistema administrativo. Si un ministro... Pues no, no tiene que... Si un ministro se reúne a comer con los directores de los servicios, pues ya es tan automático que cada uno ocupa su asiento. A propósito de esto... quiero recordar del protocolo y del orden de preferencia y de las alturas, porque yo no sé si Arturo Mas se pondrá como Sarkozy también su ala interna en los zapatos para parecer más alto, porque como anda como un pavo real que se pisa los talones, pues no sé si es que lleva su alas postizas. Pero en este sentido me acuerdo siempre de la impresión que me hizo Sarkozy un comentario de Montaigne en su famoso viaje a Italia, donde fue, entre otras razones, porque él creía que no sabía de arte, que no sabía distinguir el arte bueno del malo. Y sin embargo, cuando regresó de Italia y escribió su libro, resultó ser un experto extraordinario en esta materia. Y contó... como en Florencia fue recibido por el duque de Toscana, el que era equivalente al rey. Estos eran los Médicis, pero no los Médicis I, no los fundadores de la República de Florencia Moderna, no de Cosme de Médicis, ni de su hijo Pedro el Gotoso, ni de su nieto Lorenzo de Médicis, no. sino una rama lejana, ni siquiera muy cercana, que también era de los Médici, que después de haber caído Lorenzo de Médici y su hijo Pedro, antes de terminar el siglo XV, a la vez que casi cuando se descubrió América, en octubre del 92, ahí fue cuando terminó el ducado de Lorenzo de Médici, pero le sucedió a su hijo Pedro, y este terminó con una revolución que puso fin a la República. ...hubo un periodo muy... ...luego muy agitado... ...y al final de ese periodo... ...Carlos V impuso por la fuerza... ...como estaba dominando España... ...dominaba esa zona de Italia... ...creó el Ducado... ...de Toscana... ...y ahí el Duque de Toscana... ...del que está hablando... ...Monteña... ...era hijo de Cosme... ...que fue el primer Duque... ...que tiene la maravillosa estatua en Florencia... ...hecha por Juan de Bolonia... que en aquella época, lo aprovecho porque es precioso, la estética y la belleza para mí es casi primordial. Juan de Bologna hizo la escultura de Cosme sobre caballo, una escultura ecuestre, siguiendo un ejemplo que lo había iniciado Donatello cuando hizo la escultura ecuestre de Gata Melata. en Padua, que era la primera escultura ecuestre desde los romanos, desde la de Marco Aurelio. Y triunfó Donatello, donde luego fuera que salían tantos otros, entre ellos Leonardo da Vinci. Después de la tesis que yo he podido construir en mi libro de estética sobre estas esculturas, no me olvido de lo que voy a contar. Lo contaré luego, la historia de Montaña. Pero no me olvido de ello, porque antes quiero, para que sepáis la importancia que tiene la cortesía, el protocolo y la corte en todo lo que estamos hablando, se refleja en las esculturas ecuestres. Por ejemplo, en Padua, Era una ciudad la más pacífica de toda Italia. Pertenecía a Venecia. Era un país distinto, un estado diferente. Era el Véneto. Y Padua se decía entonces que era la única ciudad de Italia donde los caballeros paseaban sin espada. Ese símbolo de paz lo llevó Donatello... a la escultura del Gattamelata, que era Erasmo del Nani, que hizo con un caballo al paso, y un caballo gigantesco, enorme, cuando el general Erasmo del Nani era muy pequeñito, y hay un contraste enorme entre una figura pequeña del general y un caballo monumental. Pero muy sereno al paso. Y el general porta en su mano un pergamino que era el tratado de la paz de Lodi. Lodi que fue la que puso fin al conflicto entre Venecia y Milán, el duque de Milán. Pues bien, ese estrata ecuestre de Morote lo refleja el espíritu de la paz de Padua. Refleja el espíritu de la ciudad. Venecia hizo luego Berrocchio, el gran escultor Berrocchio, hizo una escultura famosísima a Coleone, que era otro mercenario, pero todo lo contrario, dictado por la ambición, la codicia, y pone un caballo que va iniciando un galope, pero es tan agresiva la postura del jinete que con el codo, casi mira con el codo al espectador. porque era un espíritu que reflejaba en Venecia, no era el espíritu de la paz, sino el de la conquista. Y tan mercenario y tan consciente de su poder era Coleone, que cuando murió le dijo a los venecianos, no volváis a elegir nunca a un militar de jefe, porque no sabéis siquiera el daño que yo pude causaros. El tercer ejemplo artístico, para comprender que los grandes monumentos secuestres, los grandes artistas, los han utilizado para reflejar en ellos, no la personalidad del jinete. ni siquiera el momento histórico al que pertenece el héroe, sino el espíritu de la ciudad a la que pertenece. El tercer ejemplo está en Juan de Bolonia y Florencia. En Florencia, Juan de Bolonia hizo la escultura ecuestre de Cosme de Médicis, ya digo, el duque de Toscana, no el gran padre de la patria del siglo anterior. Y Cosme de Médicis está retratado en esta escultura ecuestre. Está puesto en un caballo precioso el movimiento de Piaf. Los que no sepan equitación, el movimiento de Piaf o en Piaf es el caballo cuando está como si estuviera trotando o andando sin moverse del sitio, solamente levantando las patas. Es un movimiento muy bello, estético, pero inútil. Es una fantasía. Entonces es una maravilla como intuyó Juan de Bologna que Florencia, una ciudad del arte y de la estética, era una ciudad de fantasía. Y reflejó en Juan de Bologna el caballo está en los movimientos de la alta escuela de fantasía. Con esto puedo volver ya a Montaigne, porque Montaigne es invitado a cenar por Fernando, que fue el sucesor, el segundo duque de Toscana, después cuando murió Cosme fue Fernando, y lo invita a comer. La historia es espectacular, de atractiva, emocionante y bonita. No me olvido de que mi finalidad es reflejar el protocolo. En una cena, por ejemplo, Montaigne estaba invitado a cenar por los duques, él y ella, y la corte, y le llamó la atención que, ahora diré quién era este duque, que era rey de Florencia, porque era una monarquía, era un ducado hereditario, era una monarquía. Pero antes, solamente para reflejar el protocolo, la importancia que tiene, el lugar, la preferencia, el tiempo, para comprender el ridículo de Arturo Mas, de no querer pedirle una entrevista a Rajoy y esperando que sea él el que le pida la entrevista a Mas para ponerse en situaciones de igualdad. Es tan ridículo que ya veréis, que me he acordado de este ejemplo. Cuenta Montaña la extrañeza que le produjo en la cena, que estaban todos situados, en la misma línea horizontal en la misma del horizonte en una mesa pero que el duque ocupaba una posición pero más de metro y medio más alto que la de ellos y que incluso que la duquesa que era la bella blanca ¿Qué protocolo hacía? Que en una cena, en una cena privada, donde se invita a Montaigne, y el duque, el rey, el número uno, se sienta para comer en medio metro más por encima de su cabeza de todos los demás, porque el asiento es superior. Pues esa es la parte ridícula del protocolo, pero no es tan ridícula. No es tan ridículo porque hoy mismo todos están preocupados, no digo de Sarkozy, de ponerse tacones, sino que todos están preocupados en las fotos, en las televisiones, en todo. De cuando se saludan en las escaleras, de nunca estar más bajo uno que otro. La preocupación de la apariencia de poder es tan grande, porque saben que la apariencia de poder es ya en sí mismo poder. Pues bien, la anécdota, no tengo tiempo para contar la maravilla, la maravillosa historia del Duque de Bolonia, Fernando. Pero sí diré su final nada más. Se casó con la Bella Blanca, que es una rica heredera de uno de los grandes señores oligarcas de Venecia, que huyó de su casa y huyó con un florentino que había tenido la paciencia, como estaba encerrada para que nadie la pudiera ver, que tuvo la paciencia de ir por detrás del palacio de Venecia a la hora en que el lechero metía los cántaros para poder ver a la Bella Blanca. ...la Bella Blanca... ...y la vio... ...y como la Bella Blanca no había visto a nadie... ...nunca veía a un hombre pues se escapó con él... Se escapó en una barcaza. Y el padre, que era riquísimo, publicó un bando en toda Italia y mandó a todos los potentados de Italia, dando un premio enorme para coger prisioneros y matar al osado que se había raptado. Su hija se casó con ella y se escondió en Florencia. Llegó a oídas, porque tenía fama de ser la mujer más bella de Italia. Llegó a oídas de... del duque y la invitó a él y a su marido. Los colmó de honores. El marido era tan vanidoso y tan tonto que se creyó que era por él, que los honores y que estaba loco el duque por su mujer, que se creyó, tomó ínfula, que total provocó que lo asesinaron. Lo asesinaron enseguida. Y ya enseguida ya tuvo el camino libre, el duque de Toscana para casarse con la bella Blanca de Venecia. Se casa con ella. Y la gran preocupación de Blanca es que no tenía heredero y tenía miedo que también la mataran a ella si mataría a su marido. Y como en aquel tiempo de los Médici todos estaban siempre al acecho de dónde podían esconderse los venenos, por eso ellos inventan en esa época, se inventa un poco antes del Renacimiento, pero bajo los Médici se inventa en Florencia un mueble que se llama credencia con Z. Ese mueble es simplemente un armario. ¿Y por qué se llama credencia? Pues porque era el armario que tenía la llave. El patrono, el jefe, el dueño de la casa, donde esa llave no la daba nadie porque es donde estaban los alimentos no envenenados. Y se podía tener entonces fe, creer, se llama credencia, porque lo que había dentro de ese armario no mataba, no asesinaba. Bueno, pues en este ambiente se puede comprender lo que voy a contar ahora. Aunque sea un poquito extenso, pero es tan entretenido y tan bello que no me resisto a contarlo. Blanca estaba asustada con que sus cuñados terminaran asesinándola. Uno de sus cuñados era nada menos que fue luego el cardenal y papa. Pero bueno, eso para ellos no era ningún obstáculo. Y la bella Blanca simuló, para asegurarse la vida, simuló que estaba embarazada. Cuando la simuló, que incluso llegó a decir la fecha del parto. Y se metió en una habitación y empezó a gritar con los quejidos inherentes a los dólares del parto, que se supone, porque yo no los he padecido, pero dicen. Un astuto hermano del duque, que era el cardenal, que luego fue papa, temiéndose que algo raro estaba pasando, se colocó en la puerta cerrada del dormitorio de Alba y de allí no se movía y simulaba estar leyendo la Biblia y oyendo los gritos desesperados de la parturienda. Cuando llegó un fraile con unas mangas enormemente anchas y precipitado para abrir la puerta y lo detuvo el cardenal dándole un abrazo. Hombre, tal. Y lo que salió del cardenal fue el quejido de un niño que se ahogaba con el abrazo. Ah, que lo llevaba escondido. Hombre, por Dios, claro. Llevaba el paile, llevaba el hijo de Blanca, pero el astuto. Las relaciones fueron tan tensas que duró varios meses el trabajo de tanto del duque como de la bella Blanca para congraciarse con sus hermanos por ese ardiz que había tenido. Y como prueba de reconciliación, Blanca preparó una comida que era la que más... Hombre, se sabe que los cardenales en todas las épocas y en todos los países les gusta comer más que a los que no son cardenales. Y Blanca, que conocía el apetito del cardenal de Medicis, su cuñado, le preparó un plato que era el preferido de él. Y su hermano, el duque, le dijo, venga a comer, que Blanca ha preparado para ti una comida tal vez especial, que es la más te gusta. Bueno, lo llevó a comer, los tres solos. ella, Blanca, sirve el manjar en el plato de su cuñado, el cardenal, y el cardenal dice que no, que no, que no, que no lo rechaza, si no, no tengo ganas, no quiero comer, y tanto insistió Blanca, y tanto lo rechazó, el cardenal, el plato y el manjar que le ofrecía, que teniendo vergüenza y pudor, el marido de Blanca, el rey, el duque de Toscana, A su hermano le dijo, hombre, le haces ese feo, pues nada, venga, me lo como yo. Y cogió el plato que le habían servido a su hermano y se lo puso a él. Y empezó a comerlo, horrorizada blanca de lo que estaba presenciando, se sirvió ella inmediatamente otro plato y empezó a comer. Al terminar la cena los dos estaban muertos. Y están enterrados juntos en la misma fecha en el cementerio. La madre, la madre de Edel, murió al día siguiente de espanto. Pero en esa familia el espanto no era ese, porque ya un hermano menor que se llamaba García, García, pero era de nombre, en una cacería con su padre, no, con su hermano mayor, le disputó al hermano mayor un venado, diciendo que lo había matado a él. El hermano, que era el duque de Troscana, el rey, el primero, Cosme I, se volvió, le pegó un tiro y lo mató. Y claro, qué familia, qué credencias familiares había en esa familia. En fin, con eso os cuento que el protocolo de Montaigne... se lo ponían en la altura como Arturo Mas no parece ser más alto que Rajoy aquí hay un problema y el problema es que quien de los dos invita al otro pues nada, no se invita a ninguno de los dos y así siguen pasando el tiempo, no importa que el problema de España y la Generalitat o que el Estado Español y la Generalitat haya un conflicto no importa porque eso se resuelve de muchas maneras en realidad el protocolo es una simulación del resultado de una guerra que ha terminado con vencedores vencidos. En la guerra, ya el protocolo es el resultado de una guerra que ha terminado y el que vence se sienta en primer lugar y el que pierde es el último. Y en esta batalla estamos, en esta batalla donde los españoles están asistiendo, divertidos, aplaudiendo el espectáculo que tienen gratis de ver al jefe del gobierno de España y al jefe de la Generalitat diciendo claramente que no, que tú primero, si tú no me llamas yo no llamo. Todos hemos visto estas cuestiones cuando teníamos siete años, ocho. A partir de los nueve años, yo no recuerdo nunca, ya yo me hubiera parecido a mí mismo infantil que disputar si tengo que tomar la iniciativa o no para hacer las pases con un amigo, porque cuando tenías, tenías que tomar la iniciativa. O incluso... la iniciativa para pelearte también, había que escupir, pasar la raya, había uno que ser el primero. O la iniciativa para colgar el teléfono, no, cuelga tú, cuelga tú, no, cuelga tú mejor, no, cuelga tú. Eso yo del teléfono en aquel tiempo, yo no sé si es que no existía el teléfono, pero yo no recuerdo nada de protocolo comercial. En fin, con esto quiero dar... Y por terminada esta pequeña intervención, que la he hecho de verdad en honor de la bella Blanca, no, de la bella Joana que nos visita, para recordarle una historia muy divertida y muy trágica del segundo renacimiento italiano, porque es del siglo XVI, no es del XV. y cómo Montaigne cuenta la manera en cómo se resolvía el protocolo en una cena, poniendo al duque medio metro por encima de todo lo demás en la propia mesa.
Locutor 01
Muy bien, pues vamos a hacer una pausa y seguimos con el siguiente tema, ¿de acuerdo?