Libertad Política Colectiva XXIV. Reforma o Revolución.

2021-03-16 Gabriel Araceli 8:40 YouTube ↗
Libertad Política Colectiva XXIV. Reforma o Revolución.

Transcripción

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Aumentar o asegurar que podamos llevarnos al éxito de nuestro movimiento. Que no solo sea un movimiento intelectual o cultural, sino que también entre en la acción política. Sin participar en el sistema. Y eso es posible. Nosotros podemos pasar a la acción política. Y sin embargo la acción política no reducirla exclusivamente al hecho de participar en las elecciones. Nosotros no participaremos en las elecciones. Seguiremos siendo abstencionarios mientras en España no haya libertad política colectiva. Mientras no la haya, nosotros no votaremos. Pero podemos pasar a la acción política. Definir hoy esa acción política está al alcance de muchas personas que piensen. Porque los medios de acción política se pueden ver y comprender a través de la historia y hoy mismo. Pero excluimos la participación electoral. Porque es más fuerte. Si participamos en las elecciones con la idea...

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de derribar el régimen desde dentro estamos completamente equivocados primero porque desde dentro nadie nunca ha derribado a ningún régimen ni en periodos revolucionarios y para ello me remito a una discusión muy profunda que tuvo lugar

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antes de la Revolución Soviética, Revolución Rusa, entre Rosa Luxemburgo y Lenín.

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Rosa Luxemburgo publicó una obra muy sensata y muy bien razonada que se tituló Reforma o Revolución.

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Y Lenín le contestó, como habitual en él, por su gran... facilidad que tenía para las réplicas, le contestó diciendo que estaba equivocada y lo tituló Reforma y Revolución. La diferencia entre O y el I marca para él y para mí la diferencia entre ser reformista o revolucionario. Quien es reformista es que está dentro del sistema que quiere reformar. Por eso se presentan las elecciones.

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Bien.

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¿Qué energía nueva? ¿Qué trae una persona que se presenta a las elecciones? ¿Qué aporta de energía vital? De ilusiones, de esperanzas, de descubrimientos intelectuales, de fallos en el sistema. ¿Qué aporta de energía nueva a ese sistema al que aporta su voto y su presencia como diputado?

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No.

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La energía de toda reforma descansa en el propio sistema que se pretende reformar. No hay energía fuera de ese sistema que se incorpore para reformar el sistema. Es decir, lo contrario que sucede en todo movimiento revolucionario. Y en eso se distingue quién es revolucionario y de quién no lo es. El Partido Comunista no es revolucionario en España desde después de la Guerra Civil, desde el año 56, cuando Santiago Carrillo, como si fuera un obispo, pide la reconciliación nacional, que es una reivindicación de tipo moral propia de la Iglesia, pero no de un movimiento político. Desde ese día, desde el año 56 hasta el final, el Partido Comunista dejó de ser revolucionario. Fue reformista. ¿Y como reformista qué hizo? Incorporarse a la reforma del regimiento franco, incorporarse con Suárez de presidente, legalizarse y aportar todo a su fuerza. Comunista, comunista no de idea, de organización de partido comunista, lo pone al servicio de quién? Del rey Juan Carlos de Suárez. ¿Para qué? Para reforzar, reformar, hacer más fuerte, más difícil de derribar el sistema franquista que designa a Juan Carlos Rey y a Suárez primer ministro. Ese ejemplo de Santiago Carrillo se repite hoy a partir del 15 de mayo con Pablo Iglesias. Pablo, y es exactamente igual. Es un reformista, ya puede decir lo que quiera, que el cielo se conquista al asalto, con una metralleta, a cañonazos, lo que quiera. Es un reformista. ¿Pero un reformista de qué? Pues del régimen que definió el general Franco. Eso es Pablo Iglesias. Quien no vea las cosas con esta claridad, no sabe una palabra de lo que es la política como relación de poder. La confunde con otras cosas, con los puestos, con los partidos, con el Estado. No. No, o ser reformista o ser revolucionario. Y el MCRC se ha fundado para que sea revolucionario de la libertad política. Cuidado, porque la palabra revolución por sí sola no indica cuál es la meta última de esa revolución. Pero como hay dos aspiraciones permanentes en la humanidad, que son la igualdad y la libertad, habrá que definir qué tipo de revolución. Las revoluciones atlánticas, las que se inician a finales del siglo XVIII, perseguían la libertad. Las revoluciones del siglo XX, las soviéticas, las revoluciones, no hablo de las reacciones, persiguen la igualdad. Y a Lenín... El propio Fernando de los Ríos, cuando viaja a Moscú y le pregunta por la libertad política, pues Lenin le responde, ¿y la libertad para qué? Y muy bien respondido, ellos iban por la igualdad. El que quiera la igualdad sin libertad, que lo haga, que haga revoluciones de la igualdad, a ver si es capaz de tener más éxito que la revolución soviética.

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Yo nunca lo he pensado, ni lo he aprendido, ni concebido.

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Pero en cambio, sí que concibo que la revolución de la libertad no tiene límite más que conseguir la libertad colectiva. Si se consigue la libertad colectiva, se ha conseguido todo. Porque la libertad colectiva es el fundamento último de las libertades individuales y de los derechos personales. No hay libertad individual... que esté garantizada su existencia para el futuro permanentemente, si no deriva, si no está basada en la libertad política colectiva. Ni con los derechos personales pasa exactamente igual, pasa lo mismo. Tampoco hay garantía de permanencia de los derechos personales subjetivos, si no derivan y no están fundados y basados en la libertad política colectiva, que es la creadora de los derechos. Donde hay derecho no hay libertad. ¿Cómo no podéis pensarlo y darse cuenta? Todo el mundo, sea jurista o no sea jurista. Donde hay derecho no hay libertad. Si yo tengo derecho a hacer algo, ese no es el libre. Es que tengo derecho. Es que el Estado a alguien me lo ha dado. Me lo ha reconocido. No. No hay más fundamento para el derecho que la libertad política colectiva. Si no hay eso, todos los derechos están concedidos por otros. Bien por un grupo oligárquico, bien por dictadores. Esta es la tesis. La definición de aquellas acciones políticas que podemos emprender sin contradecirnos en nuestra finalidad hoy cultural. después cultural-política, antes de admitir que se vote. Porque para ir a una elección y a votar, previamente tiene que haber habido la revolución de la libertad política colectiva para instaurar, para comenzar un periodo de libertad constituyente. Cuando el factor constituyente de los derechos políticos sea la libertad colectiva, votaremos.

Desconocido

Gracias.