La Segunda República fue Parlamentaria

2021-11-11 Gabriel Araceli 5:25 YouTube ↗
La Segunda República fue Parlamentaria

Transcripción

Locutor 00

Buenos días. Desde que le escucho en la radio defender la libertad política con el ímpetu que lo hace usted y desde que hace poco en un programa dijo que si hubiera vivido en la Segunda República se hubiera posicionado del bando republicano, me asalta una pregunta. ¿Estaría dispuesto a morir por la causa de la libertad política? Es decir, ¿piensa que es la libertad un asunto suficientemente digno como para morir ¿Incluso matar por ello en una guerra? ¿O considera esta opción como propia de los fanáticos? Gracias. Es una pregunta extrema.

Locutor 01

Es muy difícil que nadie a estas alturas de los siglos se plantee esa pregunta. Antes sí. En el siglo XIX y también en las guerras que han dominado el siglo XX, las dos guerras mundiales, se podía hacer esta pregunta. Hoy es muy difícil hacerla, pero para mí es fácil responder. Primero es muy fácil decir nada, mucho o poco, de algo irreal, donde no está. ¿Cómo voy a trasladarme yo a la Segunda República para decir que estoy dispuesto a morir o que me por la idea de la segunda república de ninguna manera si hubiera vivido allí es seguro que si tuviera las mismas ideas que hoy estaría luchando contra la república desde la izquierda porque no habría libertad si es que la pregunta no se puede contestar con esa simpleza porque si me pregunta me hizo con mis mismas ideas en la segunda república desde luego que estaría contra el levantamiento nacional de los militares, pero es que también estaría en contra de los principios de la segunda república, porque una república no es república de trabajadores, también es una república de rentistas. Y la segunda república parlamentaria no me hubiera gustado, teniendo las ideas que hoy pienso que la república, como ya entonces conocía lo que era Estados Unidos, hubiera estado en contra de la república parlamentaria. como algo anacrónico, que no representa los intereses nacionales, como algo que podía conducir a una guerra civil. Si yo con mis ideas hubiera vivido en el año 34 o 35, diría, cuidado, que esta república parlamentaria nos conduce derecho a una guerra civil. Eso es lo que hubiera hecho. No dispuesto a matar ni a morir. En cuanto a la pregunta ya del fanatismo, eso es diferente. el relativismo moral que domina toda Europa, no solo España, y el mundo. Salvo los países hambrientos, donde cabría un fanatismo para comer, cualquier idea que se ofrezca y que ofrezca detrás de la idea alimento, pues habría que ser fanático para poder comer. Pero el fanatismo es odioso. Las guerras de religión inventaron contra el fanatismo la tolerancia. Ahí está Erasmus para ver lo que es el fanatismo y la tolerancia. Pero en un sistema, pensando como yo pienso, ni siquiera la tolerancia yo la tolero. Porque donde hay tolerancia hay un tolerante y un tolerado. Y eso es una desigualdad inaceptable desde el principio de la libertad. Porque desde el punto de vista de la libertad tenemos que ser iguales. Por eso el fundamento de la libertad es la libertad colectiva. ¿Morir? ¿Estar dispuesto a morir? Pero si es mucho más difícil que eso estar dispuesto a vivir por la libertad. Eso es lo que no está al alcance de muchas personas y yo lo he demostrado. Desde que tengo uso de razón expongo mi vida, mi fama, mi familia, mi dinero, todo. a la libertad política. ¿Morir? Pues eso no es nada, si eso es un segundo, si lo que importa es vivir para la libertad. Y desde luego, los que dicen que están dispuestos a morir con tanta facilidad de palabra, dispuestos a morir como si supieran ni siquiera saber lo que es ese extremo, esos son los que están dispuestos a matar. No, yo no estoy dispuesto ni a morir ni a matar, sino a luchar permanentemente por el triunfo de la libertad política colectiva. Porque la individual yo, dada mi profesión de abogado y la renta que he podido ganar como ejerciendo mi profesión, yo no echaba de menos ninguno de los lujos ni de los excesos que ofrece el disfrute de la vida. Yo no necesitaba nada de ponerme ningún riesgo. Y he vivido exclusivamente poniendo como meta de mi vida primera y a mucha distancia de todos los demás ideales, la libertad política colectiva. Con eso creo que he contestado.