Garcia Trevijano en UGR Parte 2360p H 264 AAC
Transcripción
Locutor 00
Algunos de vosotros me visteis el día 30, me oísteis, espero que también visteis, el día 30 de abril en la Facultad de Políticas. Allí comencé mi... Este discurso de presentación del libro Teoría Pura de la República comence relatando con fidelidad las cosas tan extraordinarias que le sucedieron en Granada. Una ciudad en el fondo no es donde se nace, es donde se tienen las más grandes experiencias que te marcan para todo el mundo. de la historia de mi primer amor. Los que asistieron lo recordarán, habrán olvidado todo menos eso. Ahora quiero contaros otra historia, no tan bella, pero sí muy emocionante, que fue la historia de mi primer temblor, mayo de 1944. Día espléndido de sol. Teníamos que entrar en el Instituto Padre Suárez, donde yo estudiaba, a las ocho de la mañana, ocho y media, porque las clases empezaban a las nueve. Pero a las ocho y media era obligatorio asistir a una ocho y cuarta, una misa, y después de la misa, a una instala. de bandera de España, de bandera de la falangia, con los franquistas y la centuria allí formadas en el patio de Francia, a la derecha, cantí cantar el carnaval. Por fortuna, creo que me viene un poco por la cultura que había respirado en mi casa, yo no soportaba aquella humillación, pero no sabía hablar. Hasta que un día se me ocurrió una idea que me pareció muy brillante y que ha marcado gran parte de mi vida para el futuro. Un día acudí antes de la hora para que no me viera nadie. Subí al primer piso, encima del patio donde se celebraba la misa y el canto del Cala del Sol, y me escondí hasta que llegaba el minuto exacto. Habían tejado al lado de las ventanas, que estaban abiertas porque hacía buen tiempo y la palia. Tejaban, no sé si siempre o entonces, dos cubos grandes de basura al lado de las ventanas. Yo estaba escondido y había dejado una ventana abierta para mí reciclada. Una ventana abierta en la fachada del primer piso, que tenía que descender a la puerta, con un protagonista y que era un balaño. Cuando llegó el momento de estar pisando las dos banderas y cantando el cara al sol, yo había preparado muy bien los cubos y le empujé a los dos, le cayeron encima de los cantores y el jefe de palacio. Y me fui corriendo, cerré la puerta y bajé, descendí por el canal del lago, di la vuelta, donde ahora está el campo, la esquina que hay el campo de baloncesto, el pequeño, y la tienda corriendo, y fui a la puerta, y me la encontré cerrada, porque ya el director, claro, había alarmado, tocaron, y lo que hicieron fue cerrar la puerta para coger al culpado. Yo llamé para entrar, no podía, esperé un poco, y de repente, ¡uh! los coches empiezan a llegar, policías, policías, que estaban al lado del gobierno civil, estaban enfrente, un poquito más abajo de la Gran Vía, enfrente del instituto, Entonces yo protesté, enérgicamente, no de una manera tonta de decirlo, protesté ante los policías pidiéndoles que me abrieran, que me llegaba tarde a la clase, y que no podía llegar tarde a la clase. Entonces, diciendo, no, no, espere, espere, espere, hasta que ya abrió la puerta, yo estaba afuera, el director me dijo, usted puede irse. porque eran tres sospechosos toros, me río. La basura es una de encima de todos, no de todos, de la primera línea. Yo temblor, porque hay que tener valor importante, hay que temblar para hacer con 16 años que yo tenía, hacer un desafío tan grave en un momento donde el peligro era que me mataran, que me pegaran a un tío. Digo que eso ha marcado mi vida porque a partir de entonces no he cesado de hacer actos muy, muy, muy peligrosos, pero muy, muy positivos para la lucha de la sociedad civil, de la que yo me consideraba representante, contra la doctrina. Aunque la mayoría de las cosas están relatadas en libros, en periódicos, en biografías, hay dos cosas que nunca he dicho y siempre reservo para Granada mis secretos. Un día, yo estoy viviendo en la plaza de Quinto Rey, en Madrid, y era un sitio por el que había que pasar para ir a los consejos de ministros de Franco en el PAN. A las doce de la noche, Llaman en mi casa y se presenta Antonio María Oriol, que era ministro de Francia y uno de los hombres, como sabéis, más ricos de España. Me llaman. Yo había sido abogado. Yo era un abogado muy bueno. Por tanto, aunque eran franquistas, muchos de mis clientes, lo que venían es que yo ganara los pleitos civiles, no los políticos. Y vino a decirme Antonio Pellos. Vengo del Consejo de Ministros y te van a matar, te van a asesinar. Y es posible que mañana. Bueno, me dijo eso y yo no me fui. Le di las gracias, como es natural, pero no me fui. Luego, dejó de ser ministro él y a los seis meses viene a verme Antonio Fontán, que era del Opus Dei y presidente del Senado, o de las Cortes, no me acuerdo. Y él... Lo mismo, afirma Antonio Sáenz, después ve inmediatamente que tienen preparado la asesinata. Y en el Consejo de Ministros se ha tratado. Y me dijo, poco más o menos igual que Antonio León, que en el Consejo de Ministros había habido esto. Y me dice, pero menos mal que Franco, que parecía que todo el mundo creía que estaba dormido, que no escuchaba nada. Y yo, no, no, no, no, no, eso no, eso me ocuparé yo. Pero que fuera del Consejo de Ministros, el ministro Solís, le había dicho a otro ministro, que no me quiso decir el nombre, Bautino García Moncó, que era también de López, y ministro de Comercio, le dijo, se fue chamando y le contaba, venga a ver a Antonio García Díaz, que mañana lo asesinan. Y además lo van a atropellar en el coche y con un camión lo tienen preparado, sabe usted, lo van a matar. Eso ya me asustó un poco más por la precisión. Bueno, asustar en realidad siempre te asusta. Si dicen que te van a matar. Pero va a ser poca milla en mí. Me asusta pero no me muevo. Tengo tantas pasiones que no me mueven. Bueno, una más. Hombre, si todas las pasiones que tuviéramos no volvieran a la opción, estábamos perdidos. Es que no para mí. Llamé. Una secretaria mía me fue a Navacerrada y le pedí a mi hermano, que era marido de guerra, una pistola y me dio tal vergüenza de estar corriendo y huyendo en Navacerrada que le dije a mi hermano, vamos, por favor. Y entonces ya me contó al día siguiente que Franco le había dicho, si es verdad, que entre mis años es el enemigo público número uno. Pero esas son cosas que me corresponden a mí decidir, no a vosotros. Quiero deciros que yo era considerado como de verdad enemigo de realmente Franco. Y cuando tuve también la fortuna de organizar y fundar la Junta Democrática, que no la fundó el Partido Comunista, como dijo la propaganda franquista y la propia propaganda del partido, el último, a presumir, el otro, Franco, para asustar que nadie hiciera caso en la Junta. No, el Partido Comunista fue el quinto, entró en la Junta, yo fui visitando uno a uno a uno, y ahí fui en quinto lugar y porque me llamó Santiago Carrillo que fuera a París, donde ya se produjo el ingreso, antes que él había ingresado comercialmente. Pero es verdad que en octubre del 67 yo organizé por primera vez una huelga general a nivel nacional de toda España. Y fue la única vez donde no detuvieron a nadie. Porque había condiciones obreras, había intentado muchas reuniones, pero siempre detenían a casi todos. Y yo aprendí en Granada, aprendí en el Instituto Padre Suárez, que la única condición que se exige a un revolucionario es que guarde secretos y no diga nunca. Nada lo que hay. eso lo sabía, lo aprendía aquí no se lo dije ni a mi hermano que era compañero de curso y ni se enteró que era yo el que lo había hecho y nunca lo dije a nadie pero lo mismo pasaba en la política generalmente fracasan los movimientos a control de las víctimas porque hablan son presumidos no tienen el rigor el control de no decir nada fracasan por eso y claro la policía los descubre pero Después de fundar la Junta y la Plata Junta, después de la fusión, se firmó, hice yo, todos los documentos de la oposición, de la Plata Junta, los hacía yo, los aceptaba todo el mundo, que yo era el dirigente topán de todos, y de todos los partidos, porque yo los saqué de la clandestinidad para vestirlos de la armonía de la sociedad, que los tenía miedo, ellos tenían miedo. Y el... Se funda la cuarta junta y me detienen. Y me mandan a la cárcel. Y a contar cosas graciosas. Porque no me gusta ser aburrido. Cuando hablo, sobre todo a los jóvenes, hablo de cuestiones, planteamientos que les llegan a los matones, ¿saben? Que no es atracciones de ideas. Otra cosa es que como pensador me entierren solo a escribir y eso es otra cuestión. Pero en cuanto a la gente, soy tan joven, yo creo que más que los otros. Por eso no tengo ni el valor que tiene para actuar, por eso estoy seguro. Si no, no consistiría en lo que está pasando. Pero esto será la segunda parte de la conferencia. Esto es la conferencia, es una comunicación verbal, de corazón a corazón. Me encarté la fraga, y no hay juicio ninguno ni nada, no estoy en la cárcel, pero yo tenía mucho dominio de mi cuerpo. Porque lo había ejercitado desde muy joven para aguantar lo que me esperaba yo, que es la tortura de la dictadura contra mí. Yo sabía lo que iba a hacer y sabía que al final alguna vez me cogían y me preparé muy bien para resistir todo tipo de torturas, de privaciones. Yo no tenía miedo, aunque sufrí atentados graves, que me rompieron la hipótesis de la columna vertebral, martillazos, tiros. Pero, ¿qué es eso? Achaque del oficio. Era mi oficio, era deliberar. Yo tenía que sufrir la consecuencia de la aventura. Entro en la cárcel. En la cárcel, el primer día que me permiten tener contacto con los demás presos, que pueden estar detenidos unos tres días en la Puerta del Sol y dos días, si ven a nadie, salto. Me hicieron adquirir un portugués bajito, pequeñito. Pero también pidieron los betas, que entonces no eran como ahora. Estaban, había 200 detenidos de estas, y vinieron los que estaban tocando el chiste, no sé cómo se llama, el chisgarabí, que si no sé lo que hacen, que vayan y tocan, y vinieron para recibirme y halagarme. Pero el portugués es lo que tiene gracia. El portugués dice, don Antonio, usted aquí no tiene que hacer nada, ni fregar, ni lavar el suelo, ni hacer la cama, yo lavo todo. Dice, ¿por qué? Dice, porque usted es el número uno de los suyos, y yo soy el número uno de los míos. ¿Y qué es lo suyo? Dice, lo mío es caudal. ¿Sabéis lo que significa? Labrón de casas de cabalas. ¿Quién soy? Yo soy el mamito. Bien, pero llevará a la tibia al maldito del demonio. Le lleva, le invita un café y le dice, venga, venga, venga por aquí, le voy a enseñar el patio. Le voy a enseñar el patio. Había reunido a todos los presos comunes en dos ruedas en el patio lleno, había más de 500 personas, haciendo cola una vez a solos. y una silla. Siéntese, siéntese. Había ocurrido el rumor de que yo, el abogado posiblemente más feo de aquella época, y todos querían consultarme en su caso como abogado. Y el abogado, claro, el portugués. Hombre, claro, el abogado. Y yo decía, yo estoy perdido, abrigo. Me siento... Llega el primero, pasa, como ahora, a preguntar, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, También es gracioso que el juez de orden público, Que me juzgaba, no me juzgó, que fuera por fraga que me mandó. Pero cuando yo llegaba ya una semana en la cárcel, una semana en la cárcel, cinco días de prisión preventiva, viene el juez chaparro, chaparro, doble chaparro, chaparro, corto, trabajito, feo. Hay que hacerme, claro. ¿Cómo se llama usted? Y yo en vez de decirle mi nombre, le digo, ¿usted lo sabe? Claro que lo sé, pero ¿cómo se llama usted? Dice, usted me enseña el contrato que yo había preparado y que estaba firmado por todos, por Santiago, Río, por Iberón, todos los jefes de partido. Ese contrato, el compromiso que yo había firmado decía que ningún partido aceptaría ser legalizado por el gobierno. en distinto momento que todos a la vez en un solo acto y en un solo sentido, para que estuvieran preparados. Y segundo, se decía que todos los partidos se nos prometían a no afectar la monarquía de Bocarrero, salvo que se hiciera un referente de la República, tuviera las mismas posibilidades que la monarquía y fuera elegida libremente por el pueblo. Otras cosas. Bien, entonces lo leo, y lo leo a él. ¿Es usted el autor de esto? Sí, señor. Bien, ¿y usted es el autor que ha inducido a los demás que lo firmen? Sí, señor. ¿Se ha firmado en su despacho de la castellana? Sí, señor. ¿Y usted? Sí, señor. No le decía nunca señor. Sí, señor. Y eso ya empezó a estar... Sí, señor. Entonces, él con razón, lista enorme, ya tenía cogida la pieza, ya estaba, entonces, sí, señor. Sí, señor, ya había firmado. Entonces, ¿usted se declara autor de un delito contra la forma de gobierno? No, señor. ¿Y cómo? A un pavo de pacientes. Dice el villano, pacientes. Dice, tengo toda la que quiera. Yo no sé dónde estoy. En cambio, en el despacho del libertador de la cárcel, pacientes a todos. Entonces empieza otra vez y repite. Empieza diciendo, ¿cómo se llama? Ya se lo he dicho. Repítalo. Otra vez la misma pregunta. Sí, sí. ¿Se declara entonces autor? Naturalmente. Usted es abogado, es jurista y muy bueno. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Bueno, usted ha cometido un delito contra la forma de gobierno. No, señor, ya no puedo más. Estalló de ira. Usted a mí no me toma el pelo. Y la Secretaría de Estado, el director, había mucha gente oyendo. Usted me está tomando el pelo. No, señor, no, señor, usted sí que me está tomando el pelo. Porque acaba de decir que es un abogado. Y bueno, pues me está tomando el pelo diciendo que esto que dice aquí es un delito contra la forma de gobierno. si usted fuera abogado como yo, y jurista como yo, pero así con ese tono, de autoridad, si usted supiera, sabría como yo, que eso no es un delito contra la forma del gobierno, que es un delito mucho más grave, es un delito contra la forma del Estado. Otra vez, ¿verdad?, en vuestro recuerdo, que no lo he contado en ningún lado, me encanta, contarlo en Granada, a Luis Paisano, que dice un chiste, que lo voy a repetir, a mí me hace rato. Ayer en el parrenque, quiero decir, porque sabéis la costumbre que tienen hoy todos los medios de comunicación, periódicos, todas las personas que hablan, cuando dicen amigos, dicen amigas, como si el neutro no fuera común a los dos géneros. Entonces cuando dije ayer, eran paisanos, le dije, querido paisano, No digo paisanas porque sea el nombre de una tortilla. Y a mí me hace gracia eso como ejemplo de la demagogia, la inventividad y el desconocimiento del idioma español, que implica todo lo que están siempre poniendo cerca al femenino, al lado del masculino, aunque se esté hablando de un pueblo. Si se dice la cómoda, pues tendrían que decir el pueblo. La mujer de Felipe González decía La miembra y el miembro. Decía la miembra. No, decía también el juego, algo horrible. Jóvena y jovena. Y era para pisar la literatura, creo. En fin, después de este entendimiento, voy a ir al grano. Y el grano es que yo estoy en Granada para promover una revolución política pacífica. Aquí intentamos. Los libros y el pensamiento están hechos. Lo que falta es la acción. Lo que no hicieron es la cobardía de los partidos. No, la cobardía y el interés económico de todos los partidos en el año 77. Ahora podemos hacerlo. Primero, porque... Los partidos no tienen autoridad ninguna. Todas las encuestas que veis, clase política es lo peor considerado. Los partidos están en la última posición. Incluso la monarquía, ya habéis visto en las encuestas, que no alcanza el aprobado, que está en el cuatripito, ya está casi desenfriado. Pero para desenfriar hace falta un empujón. Y ese empujón es el que yo quiero creer. Y que os pido ayuda para empujar un poco. Ayudáis a mí a empujar y el empujón será más bonito. Bien. El secreto es que España ni Europa sale de Francia donde hay representación. En España no hay representación. Los que votan el día 20 nadie los va a representar porque los que salen elegidos los designa el jefe de cada partido y una vez elegido en la lista representan al partido, al jefe del partido, de tal manera que si no lo obedece, se ha quedado desahuciado ahí dentro del partido. Y los jefes lo ponen para que después, para la mente, cada miembro y nieta del partido toque el botón, bien con la mano o bien con los pies, si alguno falta, ya sabéis que se ayudan así, y dan el voto al partido. La ignorancia, la ignorancia, el desconocimiento de la ciencia política y la ciencia jurídica, de los catedráticos, de los jefes de partido, de las universidades más famosas en España, porque fuera no tiene fama ninguna. La primera, Pompeu Fabra, ocupa el 189 en la lista mundial de universidades. 189. Y la Complutense ni figura en la 21ª. Estos catedráticos han conducido a ese desprestigio de la universidad y de la enseñanza porque desconocen lo más elemental de la ciencia política. Uno, por sinvergüenza, que no les interesa nada más que cobrar el sueldo que se ha metido ahí y reproducir la casta de catedráticos por medio de la histograma. Otros, por ignorancia, porque no han estudiado, no saben nada. Han metido los vestidos, los vestidos que se publican en España Los manuales escriben, porque es de mucho mérito escribir, porque claro, los candidatos españoles son los que más escriben en el mundo. No de ningún detalle, no ven. Es decir, ninguna universidad española, entre las doscientas primeras, en cambio los candidatos españoles que escriben, están las maneras. ¿Por qué? Porque escriben la telefónica o lo que sea. Lo que quieren es escribir, pero no dicen nada interesante. Igual, no hacen nada. La clase intelectual española es horrible. Cuando hablo de eso no hablo claramente. de mi amigo, de la misma reina. Pero, esa es la verdad. Tiene tal ignorancia, por ejemplo, yo ya, al reino eventual, científicamente, cuando yo escribo, no escribo como hablo. Cuando hablo, hablo como uno más de vosotros, que se da cuenta de lo que tiene alrededor, no tiene miedo a nada, y lo digo. Pero cuando escribo, cuando escribo soy tan riguroso, o más, que un físico. O que Freud, que escribía muy bien, escribía los complejos y las complejidades psicológicas. Ahí soy muy precisivo. Y cuando yo llamo Estado de Partido a lo que hay en España, no es un insulto. Y la ignorancia de los catedráticos cree que lo estoy insultando, cuando en realidad la definición de Estado de Partido no es mía. Y la tomé de la jurisprudencia alemana, del Tribunal Superior de Bonn, el jurista más famoso de su época, que era Leif Horn, el emprendedor del Estado de Partido. El Estado de Partido es un... y decía Leif Horn, casi lo quiso entre comillas, porque lo tengo grabado de horror. Decía, el Estado de Partido, en el Estado de Partido... No hay ya elementos de representación. No es un Estado representativo. No está representada la sociedad. Porque son los partidos. En lugar de buscar representantes. Pero él no lo decía para atacar. Decía defendiente. ¿Verdad lo que dice? Dice, en lugar de buscar la representación de la sociedad, ha buscado la integración de las masas en el Estado. Y eso dice la Constitución Española. Lo mismo. Es humor. ¿Sabéis lo que eso significa? Fascismo. Totalitarismo. Hitler, Mussolini, eso es lo que significa. Al texto del ignorante que no sabe ni lo que tiene entre manos, ni sabe lo que es la Constitución. Eso significa integración de las masas en el Estado. Eso es lo que quería para nosotros. Afortunadamente no hubo. Pero esto sí que está comprando que las masas de la juventud y otras masas estén votando. ¿Cómo se atreven a votar? Es que no nos da vergüenza. No le da vergüenza que no tiene nada que hacer, nadie lo va a escuchar. Y va el día 20, una lista que pone cada partido, ellos no conocen a nadie, ni les importa quizás de eso, y cada uno, según lo que ha oído de sus padres, de sus vecinos, o de lo que idea que tienen, falsa en la cabeza, vota popular o derecha, vota alzón y dice de izquierda. ¿Pero qué de izquierda y derecha? Si son todos iguales. No comprendéis que si no hay libertad política, no la hay, después lo explicaré, Si no hay libertad política, es imposible distinguir el derecho de la izquierda. Si no hay libertad política, qué maravilla, todo el mundo te va a decir, yo soy el extremo izquierdo, yo soy la, quiero la justicia, quiero el 15M. Es decir, el 15M, los pobres del 15M no saben que en España no hay libertad política. Y si no hay libertad política, lo más que puede creer el 15M es moverse por la calle, agitar, atraer a multitudes de buena fe, pero que no saben dónde van, para quién. para pedirle a los gobiernos que dejen de ser tan malos como son y sean mejores. Es decir, si vosotros observáis, no hay ni una sola reclamación del 15M que diga hay que conquistar, tenemos que ganar nosotros, tenemos que ganar, no podemos estar pidiendo que nos vengan. No sabe lo que es la democracia, no sabe lo que es la democracia. No saben lo que es un partido político. Si es que no saben nada, de nada. Y con esa cultura, de la que también el diario El País, El Mundo, El ABC, Hola Razón, Los Acuerdos, son igualmente ignorantes. Uno, que hay dichos que nos conocen, que nos conocen, que nos saben, que están mintiendo, pero la mayoría que nos han formado ya en una mentira que dura 30 años, ya han olvidado la mentira. Y se creen que esa es la realidad y la política. ¿Pero cómo va a ser la realidad? ¿Es que acaso alguien de nosotros me puede levantarse y decirme lo de Antonio? Yo creo que esto está exagerado, está hablando en caricatura. Hay un representante que le hemos votado porque era él para el soldadismo. En toda España no hay un solo diputado que haya sido elegido por su votante. Eso es mentira. Segundo, si no hay representación, ¿cómo puede haber imitación a la política? Hombre, la corrupción se puede evitar, es que son muy malas, son malas personas. No, señor, la corrupción es inevitable. Ellos no son malos. Si hubiera en lugar de esta constitución, hubiera una constitución democrática, estas mismas personas sin vergüenza y labrado y corruptos no serían, porque no podrían. Si todo el mundo que tiene locación, todo el mundo no, pero casi todo el mundo que tiene locación roba. Segurado si está seguro que no lo van a coger, o que si lo coge no quiera la carne. Es decir, el secreto de la corrupción cristiana, por un lado es la impunidad, ¿lo sabéis?, que es la seguridad. Al ejemplo de Felipe González, ¿al ejemplo de Felipe González? Jefe de local, el señor X, el que ordena raptar a San Marino, el que ordena asesinar y enterrar al Calvino, Este hombre, Aznar, se compromete en las elecciones, yo constituí también la ASPI, la Asociación de Escritores y Periodistas, y yo la fundé, y estaba dentro, para coordinar todos los periódicos y todas las radios contra la corrupción. Lo conseguimos, pero se va afuera, caída de Felipe González, porque hicieron una campaña muy buena, bien coordinada, contentada, caída. ante ese potente de la denuncia pública nuestra, Arná se comprometió a entregar los papeles de este sitio. Ganaba él, se comprometió a entregar. Gana hasta hoy. ¿Por qué? Porque es igual que Felipe González. Él no podía hacer y el Supremo fue el que era entonces, que yo lo llamé, el Lord Protector, que es el que hoy es presidente del Tribunal Constitucional. Este dijo literalmente que a Felipe de Andrade ni le llamaron como testigo siquiera, para no estigmatizarlo. ¿Os dais cuenta de lo que significa? Un régimen donde el presidente del Tribunal Supremo, que no llaman ni como testigo siquiera.