COLOQUIO CON TREVIJANO EN ZARAGOZA (III) NIVEL DE VIDA Y DEMOCRACIA

2012-11-20 Libertad Constituyente TV 9:17 YouTube ↗
COLOQUIO CON TREVIJANO EN ZARAGOZA (III) NIVEL DE VIDA Y DEMOCRACIA

Transcripción

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Primero, parto de la base siguiente. Todas las épocas son de crisis. Si leen los historiadores del pasado, es que no hay uno solo de los grandes que no diga que está escribiendo en un momento de crisis. Primero, todas las épocas se viven como épocas de crisis. Segundo, para mí era muy emocionante la lucha por conquistar la libertad. Eso no es que sea un ideal de juventud. Yo no soy idealista. en el sentido platónico, porque Platón cree en las ideas como entes reales, ontológicos, que existen, y que de ellas deriva lo que tenemos. Yo no soy idealista, yo no soy platónico, soy realista, pragmático, como Aristóteles. A partir de ahí, como no creo en el idealismo, que es en sentido utópico, porque hay utopía. Yo no creo en la utopía, no es que no crea, considero que son peligrosísimas, malas para la libertad y para el progreso, salvo cuando tienen valor literario. Tomás Moro una maravilla, Platón una maravilla, pero la utopía comunista es un desastre. La prueba es que mira lo que hay hoy. una situación más lejos de la libertad que la que existía con los zares. Yo no defiendo, me parece muy bien que los derribaran, pero el comunismo como idea es una utopía irrealizable. Y fue Karl Mannheim, el célebre sociólogo, que hablaré después de él, quien suprimió la distinción entre ideología y utopía. ...en su célebre libro... ...porque él creyó... ...que ahí redujo la utopía... ...a la realización... ...de lo difícil... ...cuando la utopía no es eso... ...la utopía es lo imposible de realizar... ...si dices que es utópico... ...lo que no puedo realizar ahora... ...pero que al cabo de unos años... ...se puede realizar... ...eso no es utopía... ...eso será un ideal... ...difícil de alcanzar... ...y que con el tiempo se alcance... ...eso no... ...en cambio... En cambio, yo como no soy idealista, me agarro al término de idealidad, porque las idealidades sí son realizables. Claro que yo me guío por idealidades, que es lo mejor, lo perfecto, aquello a lo que podemos aspirar. Si no lo consigues, no importa. Si te acercas a una idealidad, siempre estás mejor que antes. Y eso no es idealismo. Luego, segundo, yo no creo que hoy estemos mejor que antes. Porque el único baremo que yo tengo para saber si estamos mejor o peor es el estado de felicidad o infelicidad de la población. Yo hoy sé que la población española es más infeliz que en los últimos momentos de Franco. En los últimos momentos de Franco había esperanza, también sufrimiento, pero había una esperanza real, porque estábamos seguros que el dictador moriría. Y también estábamos seguros que aunque procuraría que una pandilla de sus seguidores... ...continuara... ...el franquismo... ...sabemos que eso era muy difícil... ...y que si se batallaba por la libertad... ...podríamos inaugurar un periodo de la libertad... ...yo pensaba así... ...pero yo fui derrotado... ...por Aristóteles y por Polibio... ...no por estos... ...bueno por estos también... ...estos también me derrotaron... ...pero no ellos... ...ellos no tenían fuerza ninguno... ...mira... ...ni Fraga... ...ni Suárez... ...ni Felipe... ...ni Santiago... ...nadie se ha atrevido a enfrentarse conmigo... ...nunca... ...saldrían derrotados en un minuto... ¿Quién me derrotó a mí? En el terreno de las personas, Kissinger. Kissinger se traslada a España. No es una palabra mía. Es que está en las memorias de Washington que ya están publicadas. Leerlo allí quien quiera leerlo. Trevijano era el enemigo. El enemigo de Estados Unidos, porque no entendieron, creyeron que lo que yo pretendía era poner en España un régimen como el portugués, para que triunfara el partido comunista. No entendieron, como nunca los americanos entienden lo que pasa fuera de su casa, creyeron que yo era comunista. Y creyeron que yo iba a hacer en España como en Portugal Coutinho, el almirante Rosa. Y fue Kissinger quien se trasladó a España. Pidió el auxilio a Helmut Schmidt. Y pidió el auxilio a la socialdemocracia alemana. Para que apoyaran al gobierno, al Partido Socialista que salía de sureste. Que lo apoyaran. ...y dejaron aquí al embajador encargado... ...de las relaciones con Juan Carlos... ...para que designara a un joven... ...a un hombre más joven que él... ...que Juan Carlos... ...para que no estuviera ya regido... ...por los que habían sido sus preceptores... ...o maestros... ...que darían más edad... ...querían a alguien... ...que Juan Carlos pudiera... ...tener influencia semanal por la edad... ...y por eso eligió a Suárez... ...cuando nadie lo esperaba... ...no saben nada... ...dilo ustedes lo que cuentan... ...yo he vivido todo... ...directamente... He sido advertido por mis amigos americanos. Yo era amigo de Humphrey, de Mondal. Me han avisado todos. Y cuando a mí me meten en la cárcel, Chesón, que fue ministro de Asuntos Exteriores de Mitterrand, pero que antes, cuando me metieron a mí en la cárcel, era comisario del Mercado Común, me avisa. diciéndome que suspenden las relaciones comerciales con España para entrar en el mercado común mientras yo no sea liberado. Dumas, que fue luego ministro de Asuntos Exteriores y que era corresponsal abogado mío en París, me manda también otro recado que se viene a dormir a la calle, a la puerta de Carabanchel mientras no me saquen. ¿Sabéis lo que pasó? Felipe González llama a Elmo y a Smith y le dice... He hablado con Trevijano en la cárcel y me ha dicho que no hay nada que le conviene a la oposición que yo siga en la cárcel. Yo a Felipe González no lo voy a poner casi nunca. Ese es Felipe González. ¿Sabéis quiénes son esos socialistas? Unos, Solchaga, no, el otro, el de la OTAN, Solana, yo en la televisión denuncio que he sido difamado por el Partido Socialista en la cuestión de Guinea. Lo digo en televisión, delante de Solana. Solana dice, ¿habrán sido algunos? Digo, ¿algunos? Todos porque no había rectificado ninguno. Ante esa monstruosidad, yo que me he arriesgado solo, que el gobierno de Franco me pedía 30 años de prisión militar, mariscal de Gante, juez de orden público. Yo había ido a Guinea a enriquecerme, pero si yo ganaba muchísimo dinero como abogado en Madrid. Me costaba dinero la independencia de Guinea y orgulloso la pagaba. Porque no quería que un pueblo dependiente de España fuera colonizado, quería que fuera libre. Bueno, pues este, Solana, en una entrevista en la radio, no hace mucho tiempo, pero antes de ser secretario general, muy poco antes de la OTAN, uno que dijo las peores insultos contra la OTAN los pronunció a él, no cuando de entrada a la OTAN no, entonces decía el enemigo radical a él, luego secretario general de la OTAN, es que eso no es traición. Bien. Pues este le pregunta al periodista, ¿y qué piensa de Trevijano? Y contesta Javier Solana, en la radio, oyéndolo yo, porque me han llamado a mí por teléfono para pedirme después la opinión. Dice, ¿qué quiere que piense de Trevijano si la última vez que lo vi fue en su despacho de la castellana y fui detenido? Ese es el sinvergüenza de Solana. ¿Qué ha dicho? Que yo lo he delatado a la policía. Pero se calla que en efecto detuvieron, me detuvieron, a mí junto con otros más, en mi despacho de la castellana. A Solana, con Raúl Morodo, se lo lleva la policía. A la Puerta del Sol. A los cinco minutos los dos en la calle, a su casa. A mí me detiene después, junto con Nazario Aguado del PT, con Alberto Ronsoro del MC y los tres. Sí, porque no estaba camino. Me llevan a la... Me meten, estoy tres días incomunicado. Me mandan a la cárcel cuatro meses en carabanchel. Eso se lo calla. Pero ha dejado ya. Trevijano, ¿qué voy a pensar de él si la última vez que lo vi me detuvo la policía? Esa es la mentalidad, la moralidad de los altos dirigentes del Partido Socialista que traicionó a la democracia y a la libertad, empezando por Felipe González, el que sí, el que manda luego... manda, ordena matar a gente inocente, que matan la policía de los GAL y la corrupción, el que hoy se pasea por el mundo amigo de los hombres más ricos del mundo, no del mexicano, ese que se iba con americanas de cuero para figurar que era de izquierda, obrero. Esa mentira tan grande es la que se han tragado todos los españoles. Y yo no. Qué mala suerte tengo, que no me he creído esas tonterías. Y por eso soy peligroso. Con eso respondo a tu pregunta. Yo creo que el pueblo español hoy es más infeliz que cuando murió Franco. Porque entonces tenía esperanza. Hoy no la tiene.