Antonio García Trevijano en el programa "La Clave" con Julio Anguita
Transcripción
Locutor 00
Yo creo que lo que ha propuesto el señor Antonio Mancha es bueno. Un orden y responder a tres cuestiones. Yo lo acepto. Respecto a la intervención del señor Lerma, tengo que decirle que definiciones de democracia hay tantas como autores. Pero nunca he oído jamás una definición de que la democracia sea voto más Estado que providencia. Jamás. ¿Por qué? ¿Por qué? Porque Estado-providencia implica ya el contenido de la acción de gobierno. Es decir, en el supuesto que se le pusiera el nombre democracia, sería democracia material. Mientras que aquí estamos entrando en un debate sobre la democracia entendida formalmente, democracia formal. Por tanto, no se puede entrar con contenidos económicos ni sociales, porque estamos hablando de reglas de juego democráticos, nada más. Porque si entramos en otro tema, sería un tema ideológico. Y ya la izquierda, el Partido Comunista, ha tenido unas tesis, que ya saben otras, y por tanto lo primero es que eso no. Porque estamos hablando solamente de democracia formal, mínima. Por esto también la intervención de don Víctor, tampoco la comparto, porque al decir que hoy hay más democracia que nunca, implica que hay algo de democracia. Y yo niego que haya ahora lo más mínima democracia. Hay otra cosa que ya veremos, ya llegaremos. Y implica, entonces, la República fue democrática. Fue un horror, pero fue por el horror de las consecuencias a lo que llevó, pero no fue por el sistema democrático. Y la República fue democrática. Y hoy no hay democracia ninguna. Después diré por qué. En mi intervención anterior señalé dos requisitos. Yo no me voy a repetir. Voy a hablar ahora de estructuras profundas. ¿Por qué no hay democracia? ¿Por qué las estructuras no son democráticas? Es decir, ¿por qué los partidos no son democráticos? ¿Por qué el funcionamiento del sistema no es democrático ni puede serlo? Eso es lo que yo voy a intentar explicar ahora. Y respecto a la intervención del señor Anguita, con la del señor Goroldo, estoy de acuerdo porque ha sido una descripción de la decepción social respecto a las instituciones existentes, y la apatía y la abstención, pero respecto al señor Anguita ha planteado varios temas. que son interesantísimos para este debate. Yo estoy de acuerdo, puedo aceptar su definición de la democracia como tu gobierno, pero sería más claro para el espectador si le dijéramos que eso es así, porque tiene razón el señor Hernández Mancha cuando ha dicho que hay que distinguir entre libertad y democracia. Pero no, ha cometido el error de decir que puede haber democracia sin libertad, eso es imposible. Lo que puede haber es libertad sin democracia, pero la inversa no. Pero las libertades pertenecen al régimen de las libertades, nada más. Mientras que la democracia implica por necesidad un sistema o régimen de poder. Se refiere exclusivamente al poder. ¿Quién manda? ¿Quién gobierna? ¿Cómo están dirigidos los gobernados? El sistema de poder. Y cuando yo digo que en España no hay democracia, es porque el sistema de poder en España no depende para nada ni de las urnas ni de los electores, sino que es un acuerdo de una camarilla. de 6 o 12 personas que se han apoderado del sistema de poder en España, que hacen las listas de diputados, que los mandan al Parlamento, que en el Parlamento esos diputados tienen que votar lo que a ellos les dictan, con mandato imperativo, que la Constitución no sirve para nada porque es violada y dice principios que no serán jamás aplicables, por ejemplo, que los partidos serán democráticos, eso jamás serán, no podrán serlo, y cuanto más perfectos y más grandes sean los partidos, menos democráticos serán, Ni la prohibición del mandato imperativo es imposible, porque los partidos políticos funcionan con mandato imperativo. Pero el señor Anquita ha planteado un tema interesantísimo, que es el de la minoría y el de la clase política. Yo comprendo que a él le repugne, y lo he oído otras veces, y es un caso patético de cómo una persona dedicada con tanta honestidad a la política y con tanta conciencia de su aportación de sí mismo... niega su pertenencia a la clase política, que es un hecho que le trasciende, que está por encima de él. Él podrá decir que a él le repugna pertenecer a la clase política, pero la clase política existe, y existe como tal clase, y está constituida como tal clase, y el señor Anquita pertenece a esa clase. Es un concepto sociológico, y él parece incapaz de comprender que cualquiera que sea su intención, su buena voluntad y su diferencia personal respecto a todos los demás líderes políticos, él pertenece, quiera o no quiera, a la clase política. O es que acaso no hay clase política en España.