Mitos de la Transición II

2013-05-29 Libertad Constituyente TV 24:15 YouTube ↗
Mitos de la Transición II

Transcripción

Locutor 02

Muy buenas tardes, queridos espectadores de Lágrimas en la Lluvia. Estamos en esta tarde de domingo dedicando nuestro programa a analizar algunos de los mitos más recurrentes que circulan sobre la transición española. María Cárcava nos introduce en el asunto.

Locutor 00

El 20 de noviembre de 1975 muere Francisco Franco y dos días después Juan Carlos I es proclamado rey de España. Con la perspectiva que concede el paso del tiempo hoy se puede afirmar que el fin del régimen franquista respondió a una calculada maniobra política y social. A esta maniobra de ingeniería política y social la conocemos hoy bajo el nombre de transición. En la España de entonces, la impronta autoritaria del régimen franquista era incapaz de responder a los cambios que demandaban las organizaciones políticas agrupadas en torno a la Junta Democrática. Por otro lado, la corona y las fuerzas reformistas del país pergeñaron al detalle la detonación de las leyes e instituciones del franquismo, apoyadas por una oposición que tuvo que distanciarse de posturas radicales en busca de la obtención teórica de un bien mayor. Se dice que a la tempestad la sucede la calma y desde luego si algo caracterizó a este periodo fue lo tempestuoso. De hecho estuvo salpicado de pasajes sangrientos protagonizados por los constantes atentados de ETA y de matanzas como la que ilustraba la película que hemos ofrecido esta tarde. Contribuyeron también a acrecentar este clima de incertidumbre la legalización del Partido Comunista, la amnistía de los presos políticos o, algunos años más tarde, la intentona golpista del 23 de febrero de 1981. El tránsito del régimen autoritario a una monarquía parlamentaria consagrado por la ley para la reforma política fue pronto un hecho auspiciado por hitos como la celebración de las primeras elecciones en junio del 77, la firma de los pactos de la Moncloa por parte de las principales fuerzas políticas del país o la aprobación en referéndum de la Constitución Española de 1978. Pocos años más tarde, el periodo conocido como Transición Española concluiría con la llegada al poder del Partido Socialista Obrero Español en 1982. En el programa de esta tarde deseamos analizar algunos de los mitos o falsificaciones históricas más recurrentes sobre dicho periodo. Inquiridos al respecto, nuestros invitados ya nos anticiparon ciertas cuestiones. Por ejemplo, Antonio García Trevijano nos dijo que en propiedad no se puede hablar de mitos de la transición puesto que a su juicio la transición en sí fue el gran mito. Gabriel Albiach insistió en que la democracia fue impuesta sin ningún clamor popular por el acuerdo de los herederos del régimen franquista con unos opositores débiles y que su carácter modélico es altamente discutible. Dalmacio Negro, por su parte, consideró oportuno referirse al mito del constitucionalismo, así como a la mitificación de la monarquía hispánica. Por último, Miguel Ayuso considera que la transición se hizo pasar por una reforma cuando lo que buscaba era una ruptura escondida. Según sus propias palabras, una semirevolución controlada que aseguraba por el momento el control de la revolución completa que hacía posible. Así que esta tarde les invitamos a que desarrollen sus propuestas y nos aclaren también sus puntos de vista.

Locutor 02

Bueno, y como Antonio García Tribijano lanza una enmienda a la totalidad y nos dice que no hay que hablar de mitos de la transición, sino que la transición en sí misma es un mito, pues habría que empezar preguntándole por qué la transición es un mito. Querido Antonio.

Locutor 01

Como he vivido en primera persona... la batalla política y pacífica por obtener la ruptura democrática y no fue posible no fue posible por la traición de todos los partidos allí no había ningún problema ni de guerra civil ni de revolución es posible que desde otras ópticas que no conocían la realidad que no estaban en la batalla pudieran pensar que había peligro de guerra civil por ejemplo el ruido de sables eso fue un invento de Santiago Carrillo Yo era el único encargado de entrevistarme con los tenientes generales. Y yo informaba a Santiago Carrillo, a Rafael Calvo Serer, con el consentimiento de todos los demás, para que no fueran divulgadas las conversaciones que yo tenía semanalmente con los tenientes generales. no había ni uno solo que estuviera dispuesto a intervenir la fuerza para reprimir, en caso de manifestaciones no pacíficas, al pueblo o a los partidos clandestinos. Voy a contar una anécdota, aunque procuraré ser breve. El Teniente General de la Guardia Civil, Luis Díaz Alegría, yo lo pedí y les preguntaba claramente, ¿usted vería necesario intervenir la Guardia Civil en qué situaciones? Y él me respondía, hombre, en caso de asalto de trenes, quema de iglesias, ya me iba, ya, bueno, muy bien, muchas gracias, ya sabía yo que estaba fuera de juego, que era imposible. Y lo dimos a los demás. Y yo transmitía esas informaciones a Santiago Carrillo y a todos. Pero, Santiago Carrillo traiciona. Los ideales del Partido Comunista. Mi único error fue haber confiado, yo no confié nunca en el Partido Socialista, porque sabía lo que era en la historia, no de España, en la historia de Europa. Yo la socialdemocracia siempre la he tenido por una traición a la idea de izquierda y que lo peor que puede haber es la socialdemocracia. Al Partido Comunista nunca le he temido, pues sabía lo que era y lo que perseguía muy bien. Si tiene la fuerza, ocupará el poder. Si no tiene fuerza, pues es un colaborador de lo que haya. Pero, como lo he vivido y lo he dirigido y me he opuesto, tuvieron que difamarme para poder ir a la Moncloa. Los Santiago Carrillo, que es verdad que hubo una influencia en la película, en la observación que tú has hecho, es correcta. La matanza de Atocha fue un peso muy fuerte para la legalización del Partido Comunista. Eso fue verdad. Sin embargo, yo digo que son mitos, que no se puede hablar de mitos en plural de la transición, porque el mito fue la transición en sí misma, no porque los hechos de la transición sean falsos, eso requiere un examen de lo que es mitos que dejaré para el segundo turno. Pero voy con arreglo a la alta filosofía. representada por ejemplo por Ernest Cassirer, o a la alta antropología, representada en este caso por Levi Strauss, por ambas partes se llega a la conclusión, si ellos estuvieran examinando aquí la transición, que dirían que son mitos. No, hay un mito. Lo que sucede es que ese mito es productor de un grupo de mitos que son consecuencia de ese mito creador. Un mito fundador. Gabriel Albiach, en España, es entre los pocos filósofos que ha introducido la palabra fundante en lugar de fundador. Yo distinguiré en sucesivas intervenciones la enorme trascendencia que tiene distinguir entre mito fundador y mito fundante. El mito fundador requiere la creación permanente de mitos si a la vez el fundador desde el principio no es fundante. En el caso de la toma de la bastilla es un ejemplo de mito fundador no fundante, que está basado en una falsedad. En cambio Estados Unidos es del 4 de julio, es un mito fundador y fundante, porque está basado en una realidad mítica, engrandecida, pero una realidad.

Locutor 04

Miguel. Yo estoy de acuerdo con Antonio García Tremblano en este punto. Creo que hay un mito de la transición que ha alimentado una multiplicidad de mitos. Pero es que yo creo que la transición, por entrar a lo que tú has preguntado, ¿no? ...y no ponernos exquisitos... ...discutiendo el planteamiento del programa... ...que se puede hacer siempre y es razonable... ...es razonable que reflexionemos siempre... ...pero yo diría que... ...es que ni siquiera es que la transición sea un mito... ...es que el mito tiene una cierta dignidad... ...el mito tiene una cierta dignidad... ...no es porque yo vaya a defender ahora... ...al mitos frente al logos... ...la gran creación de la filosofía occidental... ...es el sometimiento del mitos al logos... Pero ese sometimiento no implica la eliminación. Nuestra inteligencia no es capaz de penetrar la realidad de una manera total. No es capaz de agotar de modo exhaustiva la realidad. Siempre necesita otras fuentes complementarias. El mito tiene una dignidad conceptual y tiene una dignidad no seológica. La transición no es ni siquiera un mito, la transición es una mentira, fundamentalmente. Es verdad que esa mentira la podemos hacer pasar por un mito fundador no fundante y como fundador no fundante, me acojo inmediatamente a la terminología de Antonio para seguir por la misma línea, genera, alimenta y no deja de emanar como una fuente, porque necesita para continuar una serie de mitos. Entonces yo podría decir, ¿cuáles son esos mitos? O algunos, pues infinitos, yo podría decir, un mito nominal, el propio término. Reforma, ruptura, transición, cambio. Cuando Antonio Fontán, presidente del Senado, con toda la cara dura, ante el problema jurídico irresoluble de que se está produciendo una ruptura, una ruptura, una semirruptura, a partir de un respeto a la legalidad pasado por reforma, dice no, es que esto no es ni reforma ni ruptura, es cambio. Oiga, mire usted, eso no es serio. Usted es filólogo, el filólogo sabe de filosofía, o debería saber, y debería saber que no estamos hablando ni siquiera... Estamos hablando entre... Reforma y ruptura son términos que responden a conceptos que no pueden ser verdaderos al mismo tiempo. Son contradictorios. Hay un mito nominal, por tanto. Hay un mito sustancial, que es el que esconde el mito nominal. Hay un mito instrumental, que es ese juego del Estado de Derecho de la ley a la ley, que es la utilización de la ley para vulnerar la ley, de la cual la ley solamente puede salir herida. Y luego hay una serie de mitos adyacentes, si se me permite. El mito cinemático, el motor del cambio. ¿Cómo que motor del cambio? Si con la legislación fundamental de la ley orgánica del Estado, el rey no podía hacer nada sin el consejo del reino. Nada. Cuando el rey puede hacer algo, es después de la ley de reforma política. Pero entonces, en vez de acudir al motor del cambio, que ya podía serlo, entonces ahí se inventan las cortes constituyentes falsas.

Locutor 01

No, no, constituyentes no.

Locutor 04

Nunca. Se inventan unas cortes que llaman constituyentes y que no lo son. No lo llaman. Bueno, no lo llaman. Pretenden que lo sean.

Locutor 01

Lo hicieron, de hecho, pero no lo llamaron.

Locutor 04

Hasta algunos lo llamaron de hecho. ¿Los periodistas? No, el propio Fraga. Fraga tiene dos... Pero Fraga tiene un artículo todavía, al principio, diciendo que no pueden ser bajo ningún concepto constituyentes, que son cortes legislativas, al poder, al servicio, para el desarrollo de una constitución precedente, que no puede ser otra que la constitución franquista. que no puede ser otra que la constitución franquista. Eso es lo que dice Fraga en realidad en su artículo, tercera página de ABC de julio del 76, pero pocas semanas después se pasa la teoría de que ya son cortes constituyentes. Es decir, cuando ya... con el motor del cambio, podían instrumentar otras fórmulas, resulta que acuden a algo completamente absurdo y contrario a la realidad, como es calificar o pretender que esas cortes, que en realidad son cortes legislativas ordinarias al servicio de unos poderes constitucionales preexistentes, son verdaderamente cortes constitucionales. Un punto que me gustaría tratar, no tiene por qué ser ahora, lo puedo dejar para más adelante, que sería el mito amnésico también. Porque sale en la película, que es el tema de la amnistía. Y que este es un tema que hoy, los que no han vivido la época o no tienen conocimientos técnicos, jurídicos o políticos del periodo, viven en un engaño total. Esto se ha visto a propósito de las vicisitudes suscitadas con un juez prevaricador de hace pocos meses. Y yo recuerdo, perdón por contar una anécdota personal, en un proyecto de investigación en el famoso Max Planck, en el Instituto Max Planck, de Derecho Penal Internacional, en Friburgo de Brisgovia, lleno de un estudio de transiciones desde el punto de vista del derecho penal, hace más de 10 años. Yo era el experto español con un catedrático de derecho penal barcelonés. Éramos los dos ex-equo que preparábamos la ponencia española. Y nosotros tuvimos que explicar allí, ante la perplejidad de todo el mundo, que la amnistía en España, el punto final en España, no era algo que las autoridades franquistas se habían dado para blindarse del futuro, sino que era algo que la izquierda había exigido como condición previa para negociar políticamente. Por eso hay, se habla todavía en la película, reflejando la realidad, en la parte documental de la película, de las manifestaciones pro amnistía en enero del 77, cuando hay una primera amnistía de julio del 76. El primer decreto ley de amnistía lo dicta Adolfo Suárez inmediatamente tras acceder a la presidencia del gobierno. Y no alcanza a los delitos... contra las personas o con peligro, es decir, no solamente los delitos de muerte y de lesiones, sino aquellos que no hubiesen acabado en muerte o lesiones, pero que tendencialmente lo hubieran pretendido. La izquierda no estaba dispuesta a eso. Entonces, en un segundo momento, dos meses después, Adolfo Suárez, todavía con otro decreto ley, marzo del 77, ya después de los hechos que hemos visto, lo extiende el decreto ley previo que no alcanzaba los delitos de sangre ni a los que peligrosamente hubieran podido producirlo sin producirlo, sin alcanzar el resultado, lo extiende a estos delitos de peligro. Ya quedan solo, sin amnistiar, los delitos de sangre. Y esto es lo que en la ley, ya una ley que sale de las cortes, que han salido de las elecciones de 15 de junio del 77, y es la ley, si yo no recuerdo mal, de finales de octubre, me parece que es de 30 de octubre del 77, ya es la amnistía total. Entre tanto a los setarras que tenían delitos de sangre y a los que seguía sin alcanzar la amnistía, los extrañan. Los extrañan. Es decir, en realidad nos encontramos ante una política en la que es la izquierda la que exige la amnistía, que es una amnistía no solamente por delitos políticos o delitos de opinión, sino que es por delitos de sangre, que no cejan hasta que alcanzan hasta el final, hasta las últimas consecuencias de esto, y que por tanto esto deja... perplejos, deja estupefactos a los expertos extranjeros que, sobre todo de algunos países hispanoamericanos o de países del este, en los que sus experiencias político-jurídicas han sido radicalmente las contrarias, las de los que pretenden blindarse, los gobernantes dictatoriales que pretenden blindarse y dictan legislaciones de amnistía pro futuro.

Locutor 02

Bueno, si hubieran seguido exigiendo, hubieran llegado a exigir, bueno, de alguna manera lo que se pretendió con... con Garzón al frente, que esa amnistía política solamente rija para ellos, pero no para los que habían sido gobernantes.

Locutor 01

Me permiten dos oraciones cortísimas a tu intervención. Una. sobre la corte constituyente y sobre la amnistía. Porque como lo he vivido, empezaré por la parte positiva. Tienes razón en la distinción que ha hecho la amnistía. El 13 de junio salgo yo de la cárcel y los presos políticos todos me piden, yo era la figura entonces, me piden que la administración se centre en la amnistía. Y yo digo, si libertad no, me dicen, de acuerdo, amnistía y libertad. Y el eslogan Amnistía y Libertad lo creo yo, el 13 de junio. Salgo de la cárcel y convoco a la Junta y la Plata Junta. Les reprocho que no han hecho nada durante los cuatro meses que he estado en la cárcel. Ahí está en la hemeroteca. Y yo inmediatamente convoco unas manifestaciones bajo el lema Amnistía y Libertad. Y Suárez recoge esas reivindicaciones en el decreto que acabas de mencionar de julio. Por tanto, primera parte, tiene razón. Segunda parte. No hay cortes constituyentes porque la constitución se elabora en secreto. Nadie sabía qué se estaba haciendo. ¿Cómo va a haber elecciones a cortes constituyentes si nadie sabe qué hay? Se está haciendo una constitución. Eso lo descubre un gran periodista de la época, Pedro Altares, director de Cuadernos para el Diálogo. Descubre que se está haciendo la constitución. Hay un escándalo enorme. Por tanto, todo eso forma parte de la mentira fabricada... Sí, sí, yo no he dicho otra cosa, Antonio. No, no, yo no digo de ti. Digo de la mentira fabricada que hablaron de cortes constituyentes o legislaturas... Nada de eso. Fue una constitución secreta, hecha en secreto y descubierta por Pedro Altari en Cuadernos para el Diálogo.

Locutor 02

¿Qué mitos te gustaría subrayar en una primera aproximación al tema de la transición?

Locutor 03

Pues mira, Juan Manuel, yo pienso que lo primero que habría que dejar claro es que un mito es un relato que por lo tanto no es ni verdadero ni falso, sino que tiene una función. La función del mito es producir identidad. y producir identidad de tal modo en los sujetos a los cuales se impone, que esa identidad imaginaria acabe por desplazar y suplantar por completo a la realidad. Y en el mejor de los casos, si el mito funciona, hacer que eso que ha sido impuesto imaginariamente tome el lugar de una realidad incontrovertible. Para mí es, ¿cómo decir?, hay algo de paradójico en la actualidad, en ver que en el momento en el que todo se desmorona, efectivamente todos, de uno u otro modo, todo el mundo está repitiendo la tesis básica de que las historias sobre la transición han sido una ficción monumental. Debo decir una cosa, algunos que tenían muy pocos años, yo tenía 26 años en los hechos que estamos analizando, 25 en el momento de la muerte de Franco, aunque tenía ya detrás unos cuantos años de militancia clandestina, algunos en aquel momento intentamos decir que todo aquello era una burla, que todo aquello era mentira, que el rey estaba desnudo. Es difícil que se pueda entender ahora hasta qué punto pagamos caro en aquellos años aquello. Nos convertimos en apestados. Bueno, está bien, el ser un apestado no está excesivamente mal. Ahora cuando tenemos la posibilidad, porque el tiempo de esa posibilidad se ha deteriorado la capacidad de identificación de ese mito, como de todos los mitos, todos los mitos tienen su ciclo de funcionamiento, quizá valga la pena que tratemos de sacar a la luz aspectos que han quedado por completo opacos. Y en primer lugar, estamos hablando de transición española. ¿Qué demonios es eso? Y no hablo ya de transición, sino de española. Vamos a ver. En el año 1975, cuando muere Franco, se está produciendo algo que no llegaríamos a conocer hasta una década y media después, que es el inicio de la fase final de la Guerra Fría. Ese inicio de la fase final de la Guerra Fría viene definido por un par de acontecimientos claves, Portugal y Grecia. Portugal y Grecia, no hay más que remitirse al libro de Nico Spulanzas en aquel momento, el final, el fin de las dictaduras, Portugal y Grecia crean una desazón tremenda. dentro de los estrategas de la Guerra Fría, porque son efectivamente dos movimientos sobre el tablero extraordinariamente potentes por parte de la Unión Soviética. Durante un periodo considerable, Portugal se da prácticamente por perdida y Grecia en riesgo de que se da lo mismo. Y en ese momento hay algo que se decide y que queda absolutamente claro. En España no puede producirse una situación similar. Hace no mucho, realmente hace no mucho... Uno de los dirigentes importantes del PSOE, del PSOE de entonces, cuyo nombre no puedo dar, pues porque es una conversación privada y por lo tanto doy únicamente como términos del problema. Recuerdo que le comentaba, pero hombre, ¿cómo pudisteis permitir que un grupo de indocumentados tan difícilmente presentables en todos los planos, como era el grupo de González, tomase el poder del partido. El hombre me miró y me dijo, pero qué ingenuo eres, hijo. Desde unos meses antes, Estábamos teniendo reuniones continuas en Estados Unidos, cada uno teníamos nuestro encargado de controlarnos, y un buen día llegó el mío, que hablaba un castellano estupendo, con acento caribeño, y me dijo, mira, siento tener que decírtelo, pero Langley ha decidido y no eres tú. Y le pregunté, ¿y por qué? Es muy sencillo. es González porque es el único de todos vosotros que jamás ha tenido ningún contacto con un comunista. La transición española fue esencialmente decidida en función de los juegos de poder de la Guerra Fría y fue una pieza clave dentro de esos movimientos finales sobre el tablero de la Guerra Fría. Y naturalmente los que en aquella época teníamos, ¿cómo decir?, No teníamos los elementos suficientes de conocimiento para saber lo que estaba pasando, aunque sospechamos que algo muy turbio estaba pasando, pues fuimos sacrificados en distintos modos. Están los chavales que murieron, yo recuerdo perfectamente la manifestación en la que un bote de humo se llevó por delante la cabeza de una chica y es cierto que se disparaba de un modo en el que no se dispara nunca. las granadas de humo, eso no se dispara nunca en horizontal, es una cosa inconcebible. Pero no es únicamente la gente que murió, no es únicamente la gente que pasó años en la cárcel, hay toda una generación que quedó destrozada por eso. Hubo dos tipos de gentes, los que hicieron carrera, es decir, los que fueron colocados y pasarían a convertirse ya en altos funcionarios de por vida, y hubo la gran base de la gente que en los últimos años del franquismo... apostó su vida a eso y que quedó destruida.

Locutor 02

Vamos a hacer una pequeña pausa, todavía tenemos que escuchar una primera intervención de Dalmacio Negro, a quien además le voy a preguntar qué es eso del mito del constitucionalismo, que seguramente que nos lo va a explicar muy bien, pero va a ser después de hacer una pequeña pausa. En apenas un minuto estaremos nuevamente con todos ustedes. No nos abandonen, por favor.