Deformación del lenguaje : Más democracia

2013-01-14 Libertad Constituyente TV 8:02 YouTube ↗
Deformación del lenguaje : Más democracia

Transcripción

Locutor 00

Vamos a comentar ahora la expresión que se ha hecho muy popular en España de más democracia o democracia auténtica. Don Antonio, usted, por ejemplo, en sus libros distingue, y lo acaba de hacer en una emisión que acabamos de tener, entre juego y jugada. Una cosa es el juego del ajedrez, que tiene unas reglas constitutivas y que son las que son, y otra cosa es el juego que se desarrolla Perdón, sí, la jugada que desarrollamos dentro de ese juego. Ese juego no puede ser ni más democrático, ni más bonito, no es cuantitativo. La democracia es el juego y no admite que sea mayor o menor. Explique bien esto, don Antonio.

Locutor 01

No solo es cuando se dice que España o Europa... tiene déficit democrático que lo dicen déficit de democracia o que digan que hace falta más democracia o que digan que es necesaria una democracia más auténtica o que digan que como dice el partido comunista una democracia avanzada todo eso son propagandas, eslóganes que no significan nada, falsos la democracia en primer lugar si se habla en estos términos de más democracia no se puede referir más que a la democracia política a la democracia formal, a la de la libertad. Y esa, en efecto, Lo fundamental ahí es saber distinguir, como en el ajedrez, entre las reglas de juego y la jugada. Las reglas de juego son constitutivas del juego. De tal manera que no se puede decir que lo que hace falta en una jugada de ajedrez, donde unos jugadores juegan mal o tiran mal, o que las torres se mueven de una manera o de otra, no se puede decir que necesitamos más ajedrez. No serán mejores jugadores de ajedrez, pero más ajedrez no, es que si o hay ajedrez o no lo hay, ni menos ni más, pero lo mismo pasa con cualquier juego constitutivo. El juego político, que es un juego de ambiciones de poder, también necesita unas reglas de juego que lo constituyan para que en lugar de guerrear, o vivir como en Volterra, en la bellísima ciudad de las torres de Italia, en lugar de las familias vivir dentro de unas torres por miedo al exterminio mutuo, pues se inventan unas reglas de juego. Para respetar las reglas es lo importante, la jugada ya cada uno luego, si juega bien o mal. Pero lo que importa es que las reglas de juego sean invariables y lo más científicas posible. Eso lo inventó la democracia representativa de Estados Unidos. La definió como democracia representativa Hamilton, porque los propios inventores de la democracia no sabían que estaban inventando el ajedrez. Como el inventor del ajedrez tampoco sabía que estaba inventando un juego universal. Lo inventó y a partir de ahí no se puede modificar una sola regla, porque si no ya no hay ajedrez. Si se modifican las reglas de la democracia, no hay democracia. Quiere decir que todas aquellas personas y periódicos que dicen que España necesita más democracia, o una democracia más auténtica, o una democracia más avanzada, no saben lo que dicen. Son ignorantes por completo de la política, no sólo de la democracia. Eso por supuesto. La democracia no es cuestión de cantidad, sino de calidad, de la regla. Fidelidad a la regla. Y la regla de la democracia constituye dos reglas fundamentales que en España no existen. La primera, que haya representación de la sociedad civil, es decir, que en las elecciones el resultado sea que queden representados los electores. que están representados y eso en España no existe, porque el sistema de listas da lo mismo que sea abierta o cerrada, eso es indiferente, solo los ignorantes creen que con listas abiertas se corrige el defecto de representación de la cerrada, imposible. Las listas abiertas y cerradas no representan al elector, no representan a la sociedad civil, representan exclusivamente esas listas el sistema político, el régimen político. Representan a los partidos, a los jefes de partido, al aparato de partido que hacen las listas. Eso, por tanto, no es representativo. Primera condición, que en España no hay para que pudiera haber democracia. Que lo que hay no es representativo de la sociedad civil ni del elector, sino de los partidos. La consecuencia, además, es que para que haya democracia los partidos no pueden pertenecer al Estado. Porque entonces las reglas de juego están falsificadas. Hay trampas, hay fraudes. ¿Cómo van a competir? ¿Cómo los ciudadanos pueden estar votando a partidos que forman parte del Estado? Gane quien gane, forma parte del Estado, tiene los sueldos asegurados. ¿Pero qué es esta barbaridad? Eso sí, es una copia, una prolongación de lo que fue el totalitarismo nazi y fascista. Se prolongó en Italia y en Alemania, sobre todo, se prolongó haciendo los americanos, promocionados por los americanos, haciendo el sistema de listas que hay hoy, con lo cual los partidos son estatales. Si no fueran estatales no podrían ellos tener las listas y repartirse por cuotas de poder cada uno. Eso es otra blasfemia contra la veracidad de las cuestiones políticas y contra la libertad política. Primera condición, España no tiene la condición representativa. Lo que hay, el sistema que hay, no representa a la sociedad civil ni al elector, sino exclusivamente a los partidos estatales que hacen las listas. Segunda condición, además de no ser representativo, no hay separación de poderes. ¿Cómo va a haber separación de poderes? Si hoy tenemos a Rajoy. La noticia que hemos visto hoy era que la reforma del Consejo General del Poder Judicial que propone su ministro de Justicia, señor Gallardón, consiste en que de los 20 miembros puede nombrar tranquilamente el PSOE sin necesidad de consenso ni acuerdo ninguno. Puede nombrar de los 20, 16. ¿Por qué? Porque el dueño del Ejecutivo, que es el Partido Popular, es dueño del Legislativo, que desde el Banco Azul ordena, aprueba y ejecuta y juzga las leyes. Esa barbaridad es lo que hay en España. Una oligarquía de partidos estatales. En consecuencia, no puede decirse, el quien diga más democracia no sabe lo que dice. A no ser que se refiera a la democracia material, a la igualdad de fortunas. No solo la igualdad social de trato, de consideración, de oportunidades o de derechos, que esa se da por supuesto, porque esa igualdad va implícita dentro de la libertad. Eso es una condición sine qua non. Para que se diga más democracia, tiene que pensarse que la democracia es la igualdad de riqueza. económica. Que todos los individuos tengan la misma fortuna. Entonces, claro, como eso es inalcanzable, pues siempre podemos decir, hace falta más democracia. Es decir, más igualdad de dinero, más igualdad de riqueza, más igualdad de fortuna. Lo cual implicaría que todo el mundo, o que no hubiera trabajadores, porque todos fueran multimillonarios, o que no hubiera una sola empresa. Es decir, régimen comunista. Muy bien, pues que lo digan. El que dice quiero más democracia está pidiendo comunismo. Porque la democracia es material nada más. La democracia informal no. Es tan ridículo como dos jugadores de ajedrez que uno juega muy mal, el otro le vence tranquilamente porque el otro no tiene ni idea de juego y el que pierde dice... Hace falta más ajedrez, más ajedrez. ¿Pero cómo más ajedrez? Si lo que no tienen ni inteligencia siquiera para comprender a lo que están jugando. Eso le pasa a los periódicos españoles, a los catedráticos españoles, a los partidos políticos españoles. Ni siquiera saben lo que es la democracia.