LA VIDA DE TREVIJANO EN ZARAGOZA (I) "DIALOGOS DE SOMOSAGUAS" (LC TV)
Transcripción
Desconocido
Amén.
Locutor 00
...un día más en los diálogos de Somos Aguas... ...esta vez desde Zaragoza... ...donde tenemos el privilegio y el placer de... ...disfrutar de la conversación con Antonio García Trevijano... ...y donde tendremos la ocasión de hablar también... ...de esta provincia y de algunas de sus vicisitudes... ...que entran de lleno en la biografía... ...y en la historia política y personal... ...de nuestro protagonista Antonio García Trevijano... ...don Antonio, usted fue notario aquí... Pero además aquí tuvo experiencias políticas y vitales. Notario de día, político de noche. Esa doble faceta, estando con la alta sociedad de Zaragoza, de Aragón, pero también con las clases más trabajadoras, las clases menos favorecidas. ¿Cómo fue ese recuerdo que tiene de Zaragoza?
Locutor 01
En primer lugar, El Gran Hotel, que para mí, luego, cuando vi la película, que ya la había visto yo entonces, creo, no, no, la vi después. El Gran Hotel, la gran película, que el autor es Blasco Ibáñez, del libro, pero la película, la protagonista es nada menos que Greta Garbo. Y Wallace Berry, que hizo un papel extraordinario. La secretaria suya era Joan Crawford. en la película, y era extraordinario el papel. Uno de los hermanos, el más jovencito, el más presumido, Barrymore, no era bueno su papel. Pero la película sí. Y yo vivía en el Gran Hotel, aquí, en un ambiente de lujo, en el Gran Hotel, pero yo venía de un pueblo miserable. que era Utrillas, un pueblo dedicado exclusivamente a la explotación de las minas de carbón que había en el subsuelo de Utrillas. Utrillas estaba a 4 kilómetros de Montalbán, y Montalbán era la sede de mi notaría, de la primera notaría que yo tuve fue Montalbán. Y ahí tuve una experiencia muy grande, en muchos sentidos. Por ejemplo, el mismo día que tomé posesión, me visitan el manager, el director general de las minas de Utrillas y del ferrocarril de Utrillas, porque la empresa de los condes de Figols, de Catalanes, era propietaria de las minas y de un ferrocarril que hacía el trayecto desde Utrillas a Zaragoza. Utrillas está en Teruel, bastante lejos. El primer día que tomé posesión a 20 grados bajo cero, yo ni siquiera podía levantar la vista, ni sabía con quién estaba hablando, del frío tan espantoso. Me visitan los dueños para pedirme que si yo como notario podía encargarme de inscribir en el registro de la propiedad los terrenos, las superficies, las fincas, debajo de las cuales estaban muertos. Digo, claro que lo hago, es mi oficio y sí. Dice, es que es muy extraño porque nosotros llevamos ya varios años intentando hacerlo. Hemos venido a ver a todos los notarios y registradores cuando cambian y tenemos la costumbre de venir a la toma de posesión de un nuevo notario para preguntarle si sabe o quiere operar. pregunta, porque eso para mí es el ABC, no es nada ese trabajo, claro que lo puedo hacer, ¿cómo? que usted pueda hacer, registrar la superficie de todos los terrenos donde están, digo desde luego es que no están inscritos en el registro de la propiedad, yo lo supongo cuando ustedes me están pidiendo eso es porque no están inscritos y lo que me están pidiendo es un proceso no de inscripción sino de inmatriculación que es cuando por primera vez un terreno, una casa, se inscribe en el registro de la propiedad y a usted le digo, muy pronto, si me ayudan usted dándome un buen escribiente. Digo, ¿cuántas? Yo no conocía el terreno. ¿Cuántas fincas habrá dividido? ¿Qué debajo usted las mide? Dice, muchísimas. Pues le digo, ¿qué habrá? ¿Cien? Dice, no, no, muchas más. Como eran fincas pequeñas en un pueblo pobre. Digo, pues habrá mil. Dice, pues quizás no tanto, pero por ahí. Digo, bueno, si me dan usted un escribiente con buena letra, que yo le dicte, además del mío, con dos escribientes dictando a dos, pues yo eso en tres meses lo tengo terminado. No se lo creían. Entonces me hicieron llamar por teléfono delante de ellos al registrador de la propiedad, que se llamaba Bonilla, que vivía en Valencia. Lo llamé por teléfono porque lo pedían al registro, me lo dieron, lo llamé, soy el nuevo notario, estoy delante de ellos. Me han visitado los condes de Figores y el gerente para ver esto y me dicen que no se inscribe, Ahora los notarios, pues no, es verdad que no se han inscrito. Digo, tú tienes dificultad en inscribir. Si yo hago actas de notoriedad, nada más, firmadas por dos testigos que acrediten que... de matricularla y estaba delante de ustedes con el registrador, me espera que lo haga y lo escribe. Bueno, ellos no se lo creían. Dice, es que nos parece un milagro. Digo, ¿por qué? Dice, no, porque estaban pendientes de pedir un crédito muy importante. al banco de crédito industrial y no podían hacerlo si no tenían hipoteca. Y no podían hipotecar las minas si no tenían inscrito a su nombre el terreno, la superficie. Yo les expliqué que la propiedad se extiende al cielo hacia arriba y al infierno hacia abajo. Entonces yo les expliqué por qué en el espacio aéreo, los aviones, la propiedad... Bueno, se quedaron locos y yo me puse a trabajar y me fui. Como el primer día era tan espantoso que quise lavarme y no pude, en Montalbán ni las manos, porque el jarro de agua en mi cuarto, que era con una palangana, no había agua corriente, era un bloque de hielo, no podía ni lavarme. Entonces ya ellos, claro, se dieron cuenta. uno que ha casado con su mujer y otro soltero, que eran muy aficionados a lo que entonces eran aficionados, me acuerdo, el deporte, como ahora, y eran gente muy simpática, muy educada, y con ellos pude tener una vida más civilizada, más higiénica y más confortable allí. Y aproveché esa vivencia para entablar amistad con un mundo de la mina que yo desconocía.