La opinión publicada durante la transición
Transcripción
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Y el futuro votante no hace más que responder a las opiniones ya preformadas, prefiguradas por los propios medios. Esto fue capital en el inicio de la transición. ¿Qué es lo que sucede en la oposición? en la que queríamos una ruptura pacífica y democrática del régimen de poder franquista para adquirir, proporcionar, dar los medios, dar la oportunidad a los españoles para que iniciaran un periodo de libertades y de libertad política constituyente para poder dotarse de una moderna constitución que fuera... organizada a través de la separación de poderes y del principio de la representación de los electores, del votante, no de los partidos políticos. Esa es la idea clave que existía un mes antes del pacto de Suárez con la oposición clandestina. Ninguno, ni uno solo, ni una televisión publicaba cuál era nuestro pensamiento político. De ningún partido. Salvo los que no tenían ni siquiera la posibilidad de estar dentro de un sistema de oposición. Y eran partidarios del régimen como los Marcelino Oreja y compañía del grupo Tácito. ¿Qué eran? Eran franquistas holanderinos. No había. en el seno de la Plata Junta, la opinión dominante es, como no podemos hacer nada, porque no tenemos un solo periódico que esté defendiendo nuestras opiniones, tenemos que pactar. ¿Pactar con quién? Con Suárez, que era entonces el jefe de gobierno. Pactar. ¿Y pactar qué? Ah, no, pactar no se sabe. Ni siquiera hubo una reunión para decir qué es lo que se podía pactar. No, no, la Comisión de los Nueves acude a la Moncloa, no sabiendo lo que va a pactar, sino basta con ser recibida, ser reconocida y ser legalizada. Y ya, punto, se acabó. Eso fue todo lo que consiguió la oposición. Lo que hubo fue, sí, hubo una reforma interna al franquismo. En esa reforma no participa nadie de la oposición a Franco, sino que se aprovechan de la reforma, pero a ellos no la definen. ¿Y por qué, vuelvo a repetir, por qué hablo de esto hoy y ahora? Porque de eso sirven la prensa y los periódicos. El argumento de Santiago Carrillo. No de Felipe González, que no necesitaba argumentos. El PSOE no necesita argumentos para pactar con los que reprimen a las clases obreras. En cualquier tiempo. Hasta en tiempos de Primo de Rivera. Vuelvo a decir, ¿por qué digo esto? Pues porque la conciencia... de que la oposición no tenía medios de comunicación, que sus opiniones no iban a llegar a la opinión pública, eso fue el motivo de la abdicación. De 30 años de combate por las libertades, fueron tirados por la borda ante el argumento de que ningún periódico defendía la ruptura democrática. Que todos los periódicos querían la reforma del régimen franquista. ¿Y qué pasó en la transición? Que se incorporan a esa estrategia de reforma interior del régimen franquista todos los partidos clandestinos, incluido el Partido Comunista. ¿Y quién queda fuera de eso? Yo. ¿Y por qué quedo yo fuera? Porque previamente he sido difamado. Para que yo no tuviera autoridad moral.